Mes: junio 2019

VIDEO: Hablando de Joy Division

VIDEO: Hablando de Joy Division

En su recorrido por las librerías de la capital JOY DIVISION EL FUEGO HELADO del autor español Marcos Gendre, editado en Chile por el sello Santiago Ander, protagonizó una de las sesiones del ciclo Charlando en el Forestal realizado en Qué Leo Forestal el pasado 23 de mayo de 2019.

 

 

 

La charla contó con la participación del guionista, investigador y comunicador, Carlos Reyes, como entrevistador y con la periodista especializada en música e industria editorial, Directora de nuestra plataforma Crónica Sonora, Rossana Montalbán, en su rol de presentadora del libro en su lanzamiento.

Cuando se han cumplido 40 años de la publicación de UKNOWN PLEASURES el 15 de junio de 2019, los invitamos a repasar la charla dedicada al libro que revisa la discografía de la banda.

Pro independencia: fiesta TRES OÍDOS

Pro independencia: fiesta TRES OÍDOS

TRES OÍDOS, es la emblemática disquería ubicada en la galería de las Torres de Tajamar, Providencia. Un lugar que en los últimos 8 años se ha vuelto uno de los rincones más amables del perímetro para la adquisición de vinilos nuevos y usados en perfecto estado, rarezas o primeras ediciones difíciles de encontrar, sobre todo, a precio considerado y no abusivo. Con el tiempo, la disquería ha abierto su espacio para recibir la puesta en escena de músicos experimentales, convirtiéndose en uno de los pocos en la capital donde es posible enterarse de propuestas musicales que se desenmarcan de los habituales círculos musicales.

Al día de hoy, TRES OÍDOS, es reconocida entre los coleccionistas de discos como una disquería particular y una parada obligada para los buscadores más expertos que además saben que pagar valores excesivos no corresponde.

Con este mismo espíritu independiente, TRES OÍDOS, ha organizado la fiesta pro fondos en beneficio de su espacio, programada para este sábado 22 de junio en Santo Remedio, desde las 22 hrs, valor de entrada $5000.

EVENTO FB

Un encuentro en la pista: Confederación de Pinchadiscos celebra WE TRIPANTU

Un encuentro en la pista: Confederación de Pinchadiscos celebra WE TRIPANTU

BAILA O MUERE, es la fiesta pro fondos organizada por la CONFEDERACIÓN DE PINCHADISCOS, colectivo que agrupa a experimentados coleccionistas de vinilos dedicados al oficio de pinchar discos en el circuito de tocatas y fiestas de Santiago.

La fiesta busca reunir los fondos para financiar una de sus principales iniciativas, los CORDONES MUSICALES que se realizan anualmente en diferentes sectores de la capital, instancia que consiste en musicalizar las actividades de las organizaciones sociales populares y comunitarias en distintas comunas.

Enmarcada en la celebración del WE TRIPANTU, llegada del solsticio de invierno en nuestro hemisferio, BAILA O MUERE, se llevará a cabo en Balmaceda 2992 esq. Maipu, Santiago,desde las 22:00 hrs, valor de entrada $3000 2x $5000

 

EVENTO EN FB

 

 

 

Poesía, Beats y Rockandroll en Valparaíso.

Poesía, Beats y Rockandroll en Valparaíso.

El libro de la fotógrafa Karolina Guajardo Briones, POESÍA, BEATS Y ROCKANDROLL llega a la quinta región para ser presentado este sábado 22 de junio.

La publicación autoeditada a finales de 2018, continua su ruta promocional recorriendo distintas regiones del país. Este sábado será el turno de Valparaíso, en al Bar de Paicón, desde las 18 hrs junto a las bandas Mosé Noé, Imperio Astrohúngaro y desde Santiago, Banda Calavera.

Poesía, Beats y Rockandroll, reúne 16 años de trabajo fotográfico en torno a bandas del underground chileno, argentino, peruano y español.

Conoce más sobre esta publicación en la entrevista a la autora aquí

 

EL SONIDO DE LA ESTEPA

EL SONIDO DE LA ESTEPA

Es viernes por la noche y llueve en Santiago. En las noticias hablan de un brote de gripe influenza.  Es viernes por la noche, hace frío, llueve, y en el antiguo TEATRO PARQUE COUSIÑOCENDRARS estrena las composiciones inspiradas en el poemario de Glen Hernández, titulado LA ESTEPA INVERNAL. Es viernes por la noche, llueve y hace frío pero en el hall del teatro se bebe vino, se saluda y se conversa, mientras se espera que la banda compuesta por los cuatro médicos;  Nicolás Crisosto, David Gallardo, Ernesto Hauway y Francisco Rivera, suban a este imponente y longevo escenario que aún sobrevive en medio de un Santiago poco amigo del patrimonio.

Viejas paredes, cielo alto, luces, butacas, un teatro como Dios manda, diría mi madre. Al fondo, la proyección de la portada del ahora disco LA ESTEPA INVERNAL, edición cd y libro que recupera el trabajo intimista y existencial de este médico intensivista especialista en shock séptico. Una poesía melancólica, reflexiva, a veces angustiante, otras veces profundamente tierna y redentora.

El relato musical construido por CENDRARS en base a cuerdas, resonancias y distorsiones, nos conduce por la vida, la muerte, la infancia, la vejez. El encuentro y el olvido, el amor y la ausencia. Son las horas críticas de Ismael, un poeta internado en la UTI, atravesando su fase terminal. Mientras que Polaris, es el médico tratando de atrapar la vida y detener a la muerte.  Ese angustiante cuadro es lo que alimenta el post rock de estos médicos familiarizados con el drama que se cuenta. Probablemente, cada uno de ellos ha sido ese tal Polaris.  Probablemente nadie mejor que ellos para traducir en acordes y melodías, lo que Hernández ha querido plasmar con sus versos.

Tres guitarras, teclado, bajo, batería y un solo de clarinete al inicio de la puesta en escena. Resonantes y atmosféricas, la banda ha elaborado composiciones cuidadas y perfectamente emparentadas con los pasajes del libro. En ellos se escuchan vestigios de una sólida tradición de música compuesta para textos literarios, probablemente LOS JAIVAS e incluso obras musicales de envergadura mayor como LA CANTATA DE SANTA MARÍACendrars maneja los códigos sonoros y dramáticos que la musicalización de una obra poética requieren. Muralla de guitarras y arreglos que entregan delicadeza y texturas a piezas musicales que nos conducen por un paisaje sonoro tan aterrador como liberador, pues así entendemos el paisaje que atraviesa Ismael, el poeta agonizante enfrentado ese desierto frío. Un desierto frío que en manos de Cendrars se ha vuelto sonido. Pero eso no es todo, la calma y al mismo tiempo el desasosiego de la voz y la lectura de GLEN HERNÁNDEZ, conmueven, nos recuerda un poco a Teillier, y un poco a Pessoa.

Pero es viernes por la noche, y no dejo de preguntarme por la inevitable encrucijada y la trascendental reflexión que estos músicos, poetas y médicos ponen ante nosotros… pareciera ser que al final de nuestras vidas, hagamos lo que hagamos, ninguno de nosotros podrá escapar a esa estepa invernal.

 

VIERNES 14 DE JUNIO 2019

CENDRARS Y GLEN HERNÁNDEZ, PRESENTANDO LA ESTEPA INVERNAL

TEATRO PARQUE COUSIÑO, 21 HRS.

FOTOGRAFÍAS POR ALEJANDRO HIDALGO PARA CRÓNICA SONORA

       

COPYRIGHT ° DERECHOS RESERVADOS

EN BUSCA DEL SONIDO PERDIDO

EN BUSCA DEL SONIDO PERDIDO

La era digital y los nuevos formatos han suscitado una y otra vez, un constante conflicto entre la pérdida y la ganancia material e inmaterial, instalando nuevas formas y problemáticas en nuestra cotidianidad. Esto ha ocurrido en buena parte de los ámbitos que componen la industria cultural. Los involucrados han sido contenedores, contenidos, productores y receptores; el libro, los medios de comunicación, la información, la música, la lectura, y así, una larga lista.

 

 

La forma en que nuestra experiencia auditiva ha mejorado o empeorado en medio de ese vértigo tecnológico ha pasado desapercibida para muchos pero no para NEIL YOUNG, quien desde 2012 ha instalado un tema puntilludo en lo que a escuchar música se refiere.

 

 

PONO, fue el nombre con el que conocimos el formato de sonido que el músico comenzaba a desarrollar entonces. Un formato que aspiró desde su concepción, a mantener la calidad del sonido buscando garantizar la alta fidelidad de este,  gracias a tecnología avanzada que recuperara todo lo que el mp3, con su máxima compresión de datos, había hecho perder a los oyentes.

 

 

Así comienza la larga cruzada del músico canadiense en busca del sonido perdido. Ese sonido que ha quedado reducido al 5%, de acuerdo a los datos entregados por él y su equipo de colaboradores. Un sonido similar al que se percibe estando bajo el agua, en sus propias palabras: “una escucha submarina” – “un archivo mp3 es como estar en el fondo del mar, y un CD deja al oyente 200 metros por debajo de la superficie”.

La misión de Young ha sido desde entonces, una sola, recuperar, en base a alta tecnología, la escucha análoga ocurrida en un estudio de grabación. Y sobre todo, volver a la experiencia auditiva fidedigna.

Tarea titánica y compleja, en medio de las exigencias del mercado y de consumidores que buscan almacenar grandes cantidades de archivos y al mismo tiempo acceder a un reproductor acorde a su poder adquisitivo.

 

 

La pregunta es, si Young, desde la aparición de PONO en 2014, hasta hoy 2019, logró cubrir todas estas necesidades y levantar un osado producto de audio.  La respuesta es sí, al menos, en atributos técnicos. PONO ofreció recuperar hasta treinta veces más información que un mp3. Con una memoria interna de 64GB y una ranura para una tarjeta de memoria con la misma capacidad, el dispositivo alberga entre 1000 y 2000 canciones en este formato, dependiendo de su duración, como también del grado de resolución de cada archivo (a mayor fidelidad, mayor espacio en disco).  Aparentemente, en términos comerciales, el invento no tuvo la acogida esperada. Circulando en el mercado a 400 dólares y con la participación de gigantes de la industria, el invento de NEIL YOUNG no fue suficiente para desplazar la precaria escucha ofrecida por el mp3.

El tiempo ha pasado, y la batalla de Pono parece no haber sido victoriosa pero ¿cómo poder afirmarlo? si para eso tendrán que pasar años o décadas y sólo así se podrá dimensionar el impacto de las ideas de YOUNG sobre la recuperación del sonido. Quizá el tiempo le de la razón. O quizá algún otro Quijote, en varios años más, retome su idea y la vuelva una revolución consumada. Quien sabe. Lo cierto es que YOUNG ha echado a correr la bolita y nadie quiere decirlo. Y a pesar de las vicisitudes de la industria del audio, PONO no ha muerto y su gestación ha dado forma a un nuevo capítulo en esta ambiciosa cruzada…

Continuará…

ÁLBUM #2 : Atrapados oímos trampa, liberadas escuchamos trap.

ÁLBUM #2 : Atrapados oímos trampa, liberadas escuchamos trap.

Voy por Pedro de Valdivia pensando en nuestra cría y deidad que está lejos cuando me lleva una canción de Paloma Mami y se me vincula a un tema de Rihanna en camino a Washington Ave. Disociar las experiencias —aun si son musicales y no mentales— es un truco de la mente, y quiero irme contra eso. Pero antes de ponerme a escribir en ritmo de trap, antes tes tes test test de empezar, quiero poner en claro un eco que ralentiza mi escritura, eclipsa mi autoría tutoría tu te rías tu teoría, y varias veces una pregunta se me que qué queda —una trampa— entre los dedos: ¿puedo hablar en primera persona sona ona oh-nah en femenino, considerando que soy biológica y culturalmente un hombre?

 

 

¿Por qué no, responde la repetición, si a la mujer en español pañol añol, en castellano llano ano ah-no le imponemos hemos emos la primera persona plural en masculino más culino y-no, no hemos logrado cambiar esa tradición injusta incluso ahora, cuando hablamos tan mezclado y de mil maneras no-eras New Era? Aun así yo puedo pedo eh-do, por mi privilegio de hombre nombre ombre sobre escribir esta columna lumna hum-nah en primera persona singular porque se me otorga, en abstracto tracto pacto acto, el derecho a ser persona sona ona oh-nah, así en singular y con eco.

 

 

Y si a esta altura usted, su lectoría y tú te ría y tú teoría sigue leyendo este experimento de escribir en ritmo de trap, gracias por caer conmigo en la trampa rampa zampa; es que, parafraseando el tema reciente de Oddó, «Trampa»,

 

basta

ya está

ahora lo tomo con calma

calma

pausa

bum

no caigo en la trampa

me muevo por donde no debo

y lo paso mejor

hago todo lo que quiero

te quiero

y lo paso mejor

oh-oh

instinto animal

salvaje brutal

nadie lo puede parar

mi vida es normal

no queda tiempo para respirar

ahora

dime

cómo

es que

pasó

verdad que no sé lo que quiero

ya no

queda

corazón

habrá que intentarlo de nuevo.

 

Sí. Voy a intentarlo de nuevo, ahora sin eco. Ahora empiezo la columna por segunda vez, mientras camino por una lluviosa calle Santa Isabel con los pies fríos, extrañando a nuestra cría y deidad y la cordillera desaparece, digo: hace dos días caminaba por DeKalb con los pies hirviendo en la humedad veraniega, escuchando en esta misma canción una sensualidad completamente opuesta, pero no quiero caer en la trampa, basta, calma. Trap trap. Esta es música del presente absoluto, pulso del puro cuerpo y un modo de existir que por fin se ha sacudido del hábito metafísico, del pesado ropaje que nos lleva a poner la mente —sea lo que sea esa mente, puro lenguaje, algoritmo, cifra monetaria, capacidad analítica, distanciamiento, razón, corazón—, más allá del baile. Trap trap. T-rap. La tecnología entra en el rap y destruye su ambición, ese asunto tan de machos —tan patriarcal, en rigor— que implica el placer de dominar a otra persona, y cuando eso sucede las dominadas son siempre las mismas, somos personas despojadas. Entonces mi cuerpo se sacude al saber por qué la lengua española, tan jerárquica, decidió que persona fuera un vocablo en femenino; la tecnología del ritmo entra en el fraseo subyugador del rap y lo vuelve accesible, palabra para todas las personas, cuerpo y ya no dictamen. Trap trap. T-Rap. El rap, por su parte, entra en la tecnología y le da una voz. La corporaliza.

 

 

Está circulando una playlist que se llama Trap Mujeres Español, technologic-rap en la lengua jerárquica y trampa feminista al mismo tiempo. ¿Cuál sería exactamente la trampa que un cantante como Ismael Oddó está disfrutando y que disuelve su pasado de bajista de una banda completamente masculina como Alamedas, y su transición en la banda de Francisca Valenzuela, que reemplaza su nombre propio por sólo un apellido? El instinto animal, salvaje y brutal del rap, del reguetón, del dubstep, del primer T-Rap es violencia declarada o agresividad contenida, la insistencia del hi-hat y la nota grave que se alarga hacia un objeto al que la vibración se lleva por delante hacia el clímax, para explotarle encima e impregnarlo de su dominación. Pero la trampa del trap revierte eso: si el otro cuerpo es nada más una superficie líquida diferente a la que yo tengo, no una propiedad proyectada, tal vez haya roce y orgasmo, pero no penetración ni cópula.

 

 

Esa autonomía reluce, brilla como el sudor o la grasa en la otra piel. Se vuelve un lujo accesible para cualquiera que esté en control de sí misma y al alcance de cualquiera, porque, como adelanta el trap fluido de «Diamantes» de Princesa Alba,

 

si yo bailo

te cuesta entender

que yo sola

sola estoy bien

no necesito un hombre

que me haga feliz

soy segura de mí misma

sabes que sí

si yo bailo

me distraigo

te cuesta entender    

mucho glitter

si tu quieres soy así

no confundas

yo no me maquillo pa ti

si lo hago

es exclusivamente pa mí

no te creas

no te creas todo eso.

 

 

Y pienso que no me lo creeré. No voy a volver a escribir sobre caminar por Bilbao como si caminara por Myrtle, ni por Pratt como si fuera hacia La Alcaldesa, porque intento anotar esto al ritmo de trap que bailamos con nuestra cría y deidad. No voy a pensar que otro cuerpo es el mío o que puede ser mío, no impondré a otra persona mis juegos de palabras, mis trampas, pues no puedo estar en otro espacio que no sea este, que no es mi ahora y no está tocando ese sudor el cuerpo frío. No confundas: estoy denunciando que el habla musical tecnificada —la escritura— quiere llevarme a un lugar que no es el nuestro en una nueva metafísica, pero qué pasa si la bailamos, si la pronunciamos en ritmo y con el canto en voz alta acá, ahora me vengo, trampa: no te creas todo eso.

LIVING COLOUR repasó su hito discográfico VIVID

LIVING COLOUR repasó su hito discográfico VIVID

La noche de ayer, Living Colour nuevamente se subió a un escenario de la capital para reencontrarse con el mismo público fiel que los ha acompañado en todas sus presentaciones realizadas anteriormente en Chile. Ésta vez, el motivo del encuentro fue repasar su primer gran hito discográfico: VIVID, 1988, el trabajo producido por Mick Jagger de The Rolling Stones, que cuenta entre sus colabores con Chuck D y Flavor Flav de Public Enemy y el productor Ed Stasium ( Talking Heads, Ramones, Motorhead ). Un disco clave, que en base a elaboradas técnicas de guitarras contribuyó a dar forma a un nuevo sonido en el rock de finales de los ochentas.

Pronto podrás leer la reseña de este recital en Crónica Sonora.

 

LA ESTEPA INVERNAL: Poesía, música y muerte.

LA ESTEPA INVERNAL: Poesía, música y muerte.

Cendrars presenta su musicalización para el poemario de Glenn Hernández «La estepa invernal», una reedición ampliada que incluye libro, disco y un único show de lanzamiento programado para este viernes 14 de Junio a las 20:30 hrs, en el Teatro Parque Cousiño.

 

 

Nicolás Crisosto, David Gallardo, Ernesto Hauway y Francisco Rivera, todos, médicos de profesión, componen la agrupación musical CENDRARS, banda que recoge su nombre en honor al poeta franco suizo- Blaise Cendrars, y cuyo primer disco homónimo fue editadao en 2018. Este 2019, el conjunto estrena las composiciones realizadas para el libro de poemas La Estepa Invernal del también médico y poeta Glenn Hernández.

Fue en medio de una serie de congresos sobre medicina en los que Gallardo, fundador de la banda, se encuentra con Glenn Hernández, reputado médico intensivista especialista en shock séptico y poeta, autor del libro LA ESTEPA INVERNAL, publicado originalmente en el año 2000: “Conversamos acerca de realizar parcerías, encuentros de música y poesía como los que hacía Vinicius de Moraes. Tiempo después Glenn me envió los textos de La estepa invernal para musicalizarlos con Cendrars, a propósito de una reedición que tenía en mente”. cuenta David Gallardo, guitarrista del grupo.

 

 

Este cruce entre ambos médicos y sus serias inclinaciones artísticas darían forma a la colaboración entre la banda y Hernández, una colaboración materializada en esta edición ampliada y musicalizada del poemario que relata las horas críticas de Ismael, un paciente en fase terminal en la UTI de un hospital, y los esfuerzos del médico Polaris por extender la vida a como dé lugar. 

 

 

La reflexión en torno a los límites del ejercicio médico y la frontera entre vida y muerte que aborda el libro, toca a  cada uno de ellos, quienes sin excepción ejercen la medicina como profesión y se ven enfrentados cotidianamente a disyuntivas de esta naturaleza: «Es algo que pasa siempre. De algún modo la medicina le quiebra la mano al destino, pero también hay un debate valórico acerca de cuándo dejar de intervenir. Respecto a la música, hubo una suerte de intuición compositiva tras la lectura de los poemas y su carga de sentimientos y sensaciones», explica Gallardo.

Gallardo, guitarrista familiarizado con el repertorio clásico y latinoamericano, sobrino del influyente guitarrista Ricardo Pérez –fundador de Los Fénix, pionera agrupación rock de Chuquicamata–, comenzó la fase de musicalización junto a su compañero de banda Nicolás Crisosto, guitarrista y médico endocrinólogo, sobrino de Cristián Crisosto del fundamental grupo de fusión Fulano. “De manera bien intuitiva salieron ideas musicales tras leer el texto” recuerda Gallardo. “Desarrollamos las sensaciones que generaban los poemas no como una musicalización tradicional, sino como si fuera la música de una película”.

 

 

Ese método de trabajo generó temas por sobretodo sensoriales, donde tienen cabida tanto la experimentación como la racionalidad, por ejemplo, en el uso de patrones musicales asociados a personajes de la obra, como Ismael, el paciente en agonía, y Polaris, el médico que busca torcer el desenlace inminente. Así surgen piezas instrumentales y canciones –como el primer single “Yo era un poeta”– que van desde el desborde eléctrico de aires post rock, al minimalismo acústico donde los silencios cumplen un rol preponderante.  

Cendrars intepretará la obra íntegra en el concierto del viernes 14 de Junio de 2019 a las 20:30 hrs en el Teatro Parque Cousiño, un espacio declarado Monumento Nacional, y contará con las intervenciones del autor junto a una puesta en escena con refuerzo visual para lanzar la reedición de La estepa invernal, ampliada con Cuadernos de Ismael, en un especial formato libro / disco CD.

 

CENDRARS / GLENN HERNÁNDEZ

LANZAMIENTO LA ESTEPA INVERNAL

Viernes 14 de Junio 2019

Teatro Parque Cousiño

(San Ignacio de Loyola 1249, Metro Parque O’Higgins, Stgo. Mapa

20:30 horas

$5.000.

Tickets disponibles vía Eventrid

 

IMAGEN Y SONIDO: «QUE CHOQUE MÁS QUE ADORNE» La fotografía de Karolina Guajardo.

IMAGEN Y SONIDO: «QUE CHOQUE MÁS QUE ADORNE» La fotografía de Karolina Guajardo.

                                                      Karolina Guajardo, mayo 2019 por C.S

 

 

MAURICIO REDOLÉS, ÁLVARO PEÑA, POLÍTICOS MUERTOS, ILEGALES Y DEF CON DOS, SON ALGUNOS DE LOS NOMBRES QUE COMPONEN “POESÍA, BEATS Y ROCKANDROLL”, LIBRO DE LA FOTÓGRAFA KAROLINA GUAJARDO, QUIEN DOCUMENTA MÁS DE UNA DÉCADA DE SONIDO SUBTERRÁNEO EN LAS CIUDADES DE SANTIAGO, LIMA Y BUENOS AIRES. ACABA DE PRESENTARLO EN PERÚ Y EL PRÓXIMO 22 DE JUNIO LO HARÁ EN VALPARAÍSO.

 

 

Karolina Guajardo Briones nace en Santiago en 1973. Su vocación combina el arte y las comunicaciones. Cada proyecto emprendido por esta inquieta fotógrafa y diseñadora gráfica está marcado por la filosofía del Hazlo tu mismo Do it yourself.  Su obra se ha desarrollado de manera independiente y autogestionada a través de diversas estrategias que le han permitido tener un total cuidado y libertad con su obra. Fotografía de autor con la que ha criticado a la Iglesia y a la censura. Al mismo tiempo, ha desarrollado intensamente la fotografía musical, capturando la escena subterránea de los últimos 17 años. Un recorrido que da cuenta de la permanencia de emblemáticas bandas como Políticos Muertos, Fiskales Ad Hok, Los Peores de Chile, Los Rockers, Malgobierno, Punkora, Ultratumba, Perro Mordaz, Gangsta Familia y muchas otras.

Karolina trabaja la puesta en escena. Construye espacios e imágenes salidas de su cabeza. Tiene una mirada propia de lo que está retratando. Ha vivido entre lo digital y lo análogo, sobre todo, en medio de la transición de ambos formatos. Declara su gusto por una estética fotográfica cargada de color e impacto. Busca provocar y no adornar.

Me reencuentro con ella para volver a entrevistarla después de 14 años. Nuestro primer cruce había ocurrido por allá en el 2005, yo cursando la universidad y ella como parte del colectivo Macrodosis preparando una de sus exposiciones en el Centro Cultural San Francisco.

PRIMEROS DISPAROS

 

¿A qué edad comenzó tu interés por la fotografía?

Tarde, como a las 23 o 24 años, cuando entré a estudiar foto, luego de estudiar dibujo técnico y diseño gráfico. De hecho, en principio quise estudiar diseño teatral. Estaba bien dispersa en mi vocación (risas). Una vez ya estudiando, nació este interés por la fotografía. Bien de cero, sin tener grandes referentes y conociendo poco. Entonces cuando estudié diseño digital entré en la fotografía análoga. Ambas cosas se fueron complementando. Hoy me dedico a ambas cosas, a hacer páginas webs y fotos. También hice foto publicitaria un tiempo pero me fui por el lado artístico y definitivamente la foto de autor.

 

¿Tienes algún recuerdo, en particular, que haya marcado tu infancia y que esté presente en tu trabajo?

La música, siempre. Mis viejos tenía muchos vinilos. Y escuchaban de todo. Eso fue algo que me marcó desde muy niña. Empecé a escuchar metal, punk, hip hop y terminé escuchando de todo. Charly, Cerati, etc. Fui sumando y sumando. Todo quedó en mi oído. 

 

Tus inicios en la fotografía fueron con el colectivo MACRODOSIS junto a otras fotógrafas reconocidas actualmente ¿Cómo nace el colectivo?

Macrodosis nace en 2005 cuando una compañera, Daniela Elgueta, nos propone a Zaida, (Zaida González) a Maisha Escobar y a mí, que formemos este colectivo para comenzar a hacer proyectos en conjunto. Una tarde nos juntamos a tomar té y lo conversamos. Después Daniela Elgueta se va y quedamos las tres. 

 

¿Cuántos años duró este periodo y cómo lo ves hoy?

Duramos casi 5 años. Hicimos muchas exposiciones. Yo, personalmente, aprendí muchisimo, mi foto estaba en pañales. Solo había trabajado con fotografía en vivo hasta que llegó MACRODOSIS y comencé a trabajar la foto de autor y la puesta en escena.

Evolucioné a lo digital, aprendí a tener un discurso estético que quizás antes tenía pero no sabía como manejarlo o explotarlo. postulamos y ganamos FONDART, nos invitaron a exponer a Francia. Fuimos seleccionadas por el Consejo de Cultura y las Artes para exponer en Barcelona.  Aprendí también a formular y gestionar proyectos y fondos concursables. Comenzó a aparecer mi nombre en publicaciones. Fue un aprendizaje completo. Fue la escuela y la práctica profesional de la fotografía.

Fue un acierto agruparse y tener ese intercambio entre ustedes

¿Cuál era su forma de trabajo ?

Si, totalmente, lo fue. Cada vez que queríamos hacer un tema, por ejemplo, teníamos disponibles 12 modelos, 4 para cada una, entonces hacíamos sorteos, y a cada quien le tocaba lo que le tocaba, no lo que quería o lo que salía mejor. Siempre era un desafío la elaboración de cada serie de retratos, nuestro principal tema de trabajo.

 

De izquierda a derecha : Karolina Guajardo, Zaida González y Maisha Escobar, Macrodosis.

 

La escuela Macrodosis fue una época fructífera para ustedes, además de todo el conocimiento adquirido ¿en qué otras áreas se notó ese aporte?

Con el tiempo empezaron a llamarnos a cada una de diferentes lados. Surgieron proyectos individuales en los que la mirada de cada una encajaba más. Y nuestro tiempo de trabajo en conjunto se fue disolviendo. Ya habíamos cumplido el ciclo. Fue en ese tiempo que María Gracia Subercaseaux me invitó a la galería que gestionaba con una marca muy conocida de ron. Era una exposición itinerante que se iba cambiando de sede cada cierto tiempo. Fue una bonita experiencia.

 

Tengo la impresión que ustedes marcaron un camino, ¿fueron  el primer colectivo de mujeres fotografas?

En esa época, sí. Han existido muchos colectivos pero en su mayoría mixtos. Ahora en 2019 existen colectivos de mujeres fotógrafas como LAS NIÑAS,  donde están Marcela Bruna, Pilar Díaz y Marcela Peñaloza que organizan FOCOM Encuentro de mujeres fotógrafas y en paralelo han formado la Cooperativa de Mujeres Fotógrafas . A ellas las conocí el año pasado en el Encuentro de Foto Atacama.

 

¿Sabes si ellas tenían el referente de MACRODOSIS?

No, la verdad que no, jamás hablé del colectivo con ellas. Cuando las conocí estaba sumergida en lo del libro y no se me ocurrió hacer la relación.

 

¿Qué tan lejos o cerca estás de ese periodo formativo en MACRODOSIS?

La verdad no tan lejos porque he seguido trabajando y perfeccionando lo que en ese periodo construí.  La fotografía de autor y puesta en escena. Por ejemplo en 2014, monté la exposición REBELDÍA SANTIFICADA, sobre santos populares no reconocidos por la Iglesia como Jesús Malverde y otros. Y en los últimos años trabajando con bandas he seguido integrando elementos de mi trabajo de autor.

 

¿Qué te gusta más: la puesta en escena o la foto en vivo?

La puesta en escena, sino hubiese sido reportera gráfica…siempre he pensado eso… quizás tengo un estilo de trabajo más calmado y no estoy atenta en el momento justo para captar una foto en el instante que ocurre.

 

¿Quienes son tus referentes al momento de armar estas puestas en escena?

Me gustan mucho David Lachapelle, Annie Leibovitz, Janette Beckman, Cindy Sherman, Joel Peter Witkin y el venezolano Nelson Garrido.  Me gusta el color reventado, soy súper colorienta (risas) … aunque ahora estoy trabajando el blanco y negro para tener tener otro punto de vista. Me gustan muchos los trabajos sobre la muerte. También me gusta mucho hacer fotos de paisajes, ordenando mis archivos me di cuenta que tenía una gran cantidad de imágenes de lugares a los que había viajado. Flores, montañas, bosques. Paisajes llenos de colores y vida. Esa es otra parte de mi trabajo que quisiera mostrar.

 

¿Cómo definirías tu trabajo y el estilo de tu fotografía?

Como foto de autor contestataria, inicialmente enfocada hacia la crítica contra la Iglesia. Fue una temática que trabajé por años como una respuesta a la censura.

 

¿Qué buscas al hacer foto de autor ?

Busco que una foto choque más que adorne.

POESÍA BEATS Y ROCKANDROLL

 

El 13 de octubre de 2018 estaba programada la presentación del libro POESÍA, BEATS Y ROCKANDROLL, libro completamente autogestionado que recopila 16 años de trabajo fotográfico en torno a 80 bandas del underground chileno y latinoamericano, introducidos por los textos de los músicos Mauricio Redolés, Alejandro Stephens de Enfermos Terminales y En tu Contra, y Ricardo Vargas de Fracaso e Incendiario.

 

 

La presentación se llevaría a cabo en PERRO NEGRO, un conocido espacio para actividades del sello discográfico POLILLA RECORDS, gestionado por Rodrigo Díaz, principal colaborador del libro, encargado de logística y producción, y a quien Karolina describe como parte fundamental del proyecto. Sería una tarde de música en vivo con parte importante de las bandas fotografiadas, entre ellas, The Razzanos, Enfermos Terminales, Mapurbe. Bandas que también habian participado en la serie de tocatas destinadas a reunir los fondos para la publicación del libro. Todo estaba programado. Los músicos confirmados, el espacio, la hora y el día.  Sin embargo, la noche anterior al evento, Karolina recibe la llamada que nadie, en vísperas de su gran día, quiere recibir; una llamada de la imprenta avisando que el libro no estaría listo para la fecha acordada, y que solo podrían entregarle 4 maquetas…

KG: Quise suspender todo… no podía llegar así ante toda la gente invitada. Rodrigo de Polilla Records me dijo: “tienes que ir, tienes que dar las explicaciones de la situación y seguir adelante”. Yo he hecho un montón de exposiciones y actividades y ésta iba a ser la primera vez en la vida que iba a llegar con las manos vacías sin cumplir lo que yo había prometido…

Bueno, yo lo pasé mal… pero todos lo pasaron super bien en el lanzamiento…

-Ah… ¿ Lo hicieron finalmente?

Sí, lo hicimos con las cuatro maquetas de muestra y explicándoles a todos los invitados lo que había pasado. Después de eso decidí suspender el trabajo con esa imprenta. Además no estaba satisfecha, me entregaron una maqueta completamente opuesta a lo que había pedido. Bueno, sirvió para aprender, es una experiencia que me va a servir para la próxima vez que haga un libro.

 

 

¿Cómo continuaste después de ese pequeño traspié?

Comencé a trabajar con otra imprenta. Ahí fue todo completamente distinto porque estuve supervisando todo el trabajo. Pasé dos días enteros metida dentro de sus oficinas viendo que cada detalle del libro quedara como lo había diseñado. Fueron peleas y peleas, fotos descalzadas, mirarlo con lupa… detalles y detalles...luego hicimos un segundo lanzamiento el 22 de diciembre en una sala de ensayo en barrio República.

 

¿Y quedó como tu querías?

Sí, quedó como quería en un 80%. Mi tema siempre serán los colores  y que no se pierda su fuerza en el impreso. También me gustó mucho el texto que hizo Alejandro Stephens (Músico y Sonidista) porque comparó el libro con hacer un disco.

 

¿Por qué fotografía musical?  

Siempre he sido muy melómana. Cuando estudiaba fotografía, en vez de preocuparme de desarrollar mi trabajo de autor, me dedicaba a organizar tocatas y publicar un fanzine, ahí entrevistaba bandas y luego las invitaba a tocar para el lanzamiento. Bandas como 10 botellas, Faltan Moneys, Santiago Rebelde, etc, etc. En esa época comencé a hacer fotos en el punk y el hip – hop. Trabajé con hartas bandas de esos estilos. En el Hip hop, por ejemplo, a Jimmy Fernández de la POZZE LATINA le he hecho fotos en varias etapas de la vida.

 

¿Cómo se llamaba ese fanzine?

Antitodo. Y venía con un cassette de regalo con un tema de cada banda entrevistada. Fueron 6 números, 3 cassette y 3 cds al final, estuvimos en el cambio análogo a digital.

 

¿Te quedan copias? Sí. Tengo todo.

 

Estamos hablando de finales de los 90s … ¿ cuántos años duró ?

Un par de años y salía cada 2 o 3 meses, era harto trabajo y todo a mano, recortes y fotocopia…(risas) y también hicimos un programa del mismo nombre en radio Villa Francia.

 

Desde un principio te has desarrollado en las comunicaciones y en el arte siempre ligada a la música… finalmente ¿En qué año decides reunir este material y publicar este libro?

En 2016. Me sentía en deuda con la música. Siempre aparecían mis fotos en afiches o en alguna caratula interior, cosas así. Nunca hice exposiciones, ni libros. Siempre estaba pensando: “le debo a la música”. En ese momento seguía presentando mi trabajo de autor pero al mismo tiempo pensaba “tengo mucho material musical para mostrar y que aportar sobre diferentes bandas”.  Así que en una primera instancia pensé en hacer una exposición. Después dije, no, han pasado 16 años, es momento de hacer un libro porque queda en la retina, la exposición dura unos meses y desaparece. En cambio el libro queda para siempre. 

 

 

Hay pocos libros de fotografía  musical en Chile…. este trabajo fue autogestionado  ¿Cómo lograste financiar el proyecto?

Sí, hay muy poco. Estamos todos en deuda, pocas bandas tienen libros de material fotográfico. Vi uno en Coyhaique de bandas de allá. Está el  trabajo de Ignacio Orrego con Aguaturbia, lo de Gonzalo Donoso y lo reciente de LOS TRES. No recuerdo más. Para poder financiarlo comencé a venderlo en verde a través de su página web oficial y en redes sociales. También organicé varias tocatas con las mismas bandas fotografiadas para juntar el dinero que se necesitaba para costear el libro. Me demoré un año en reunir todo el financiamiento.

Una vez que decides mostrar este material a través de un contenedor como el libro. ¿Cómo fue el proceso de selección y edición? Lo que iba y lo que no.

Uf complejo… muy complejo y largo. Elegir 2 o 3 fotos de 60 o 100. De Jimmy Fernández, por ejemplo, tenía 4 sesiones diferentes, ahí comenzaba  a preguntarme ¿cuál de las cuatro utilizo? Fueron meses de trabajo. Primero recopilar los 16 años de material. Luego escanear y pasar de análogo a digital. Después de muchos días armando selecciones paraba para descansar. Un día me gustaba una, al otro día, otra. Fue arduo, tuve insomnio, se me cayó el pelo. Un proceso enorme, gustoso y a la vez estresante. Para una próxima vez me gustaría trabajar con un editor fotográfico que me guiara y diera cierto orden en ese proceso, si eso pasa, espero no discutir mucho con él por ser muy llevada a mis ideas…(risas)

 

 

Ya contabas con material de bandas en vivo ¿en qué momento decides que solo usarás puesta en escena para las bandas?  

 

Desde 2001 trabajo la puesta en escena con bandas. Siempre he pensado que hay mucho fotógrafo de música en vivo, la idea de la puesta en escena es interpretarlos y representarlos, en vivo solo puedes captar una parte de ellos, mientras que en la puesta en escena puedes tener una visión más completa. Cuando comencé a trabajar para este libro me juntaba con las bandas a conversar para saber en qué etapa se encontraban y ver qué querían mostrar ellos .

 

¿Cuál fue la primera banda a la que fotografiaste para una puesta en escena? Recuerdo a los dos primeros, Álvaro España de Fiskales Ad Hok y la banda Imbécil Ambición.

 

¿Tuviste dificultades o resistencias en el proceso de trabajo con las bandas al desarrollar la puesta en escena ?

Sí, a una banda tuve que hacerle la sesión tres veces porque no llegabamos a no logramos captar su carácter. Algunos se ponen nerviosos, otros, fotografiables en la primera foto. Posan y disfrutan, tienen más escuela. A otros les cuesta, son tímidos, quedan tiesos ante la cámara. También estaban los que me decían “ yo prefiero una foto más espontánea” . Tuve que convencerlos de que otras imágenes eran posibles.

 

¿Costó convencerlos?

A algunos sí, pero la mayoría lo entendía y colaboraba. Quedaron muy conformes con el resultado final porque era un registro que nunca se había hecho.

 

Hemos hablado de lo complejo… ¿cuál fue la parte más placentera del proceso de construir este libro?

 

Esto me pasa desde que empecé a hacer fotos, 16 años atrás. Varias bandas y músicos me han dicho: “me hiciste la mejor foto de la vida” – “esta foto me representa totalmente.” Con esas mismas palabras. Que alguien a quien fotografiaste te diga eso ha sido el mayor placer antes y también ahora con este libro al tener listas las fotos. Y me he topado con mis fotos usadas en sus páginas oficiales como imagen principal. Todo eso ha sido lejos lo más satisfactorio.

Otra historia que me dio mucha satisfacción fue en 2009 cuando vino DEF CON DOS, una banda que me gusta mucho. En esa visita les pedí sesión de fotos. Aceptaron, diciéndome que era la primera vez que hacían fotos estando de gira en el extranjero.  Al tiempo después se las envié y luego me escribió César, uno de sus vocalistas para pedirme algunas de mis fotos para usar en la contraportada del libro que estaban a punto de editar, proponiéndome un trato con mis derechos de autor y créditos.  Me llamó mucho la atención que no usaran una foto hecha en Europa o allá en España, sino acá en Latinoamérica. Terminaron usando fotos hechas por mi en afiches y uñetas.

 

 

¿O sea tu foto quedó como imagen oficial de la banda?

De esa época, sí. Luego tuvieron varios cambios.  Pero en esa etapa hicieron una tarjeta prepicada donde sale mi foto y aparecen los créditos en el libro publicado por Ediciones B. Fueron preocupados y respetuosos con mi trabajo .

 

Haciendo fotos en Lima y Buenos Aires ¿qué te parecieron las escenas punks de estos lugares en contraste con la nuestra?

Muy distintas. En Argentina trabajé con un colectivo llamado La Cultura del Barrio, son skinheads, tienen un local para música en vivo y actividades culturales. Es completamente diferente a lo que ocurre en Chile. Tienen respeto, no ves curados en todas partes, ni la violencia de acá. En el último recital de The Adicts en Chile me tocó ver a un tipo escapando de un grupo de punks apuñalandolo. En Perú, tienen harto cuento y muy buena música pero no sé si son tan violentos como acá. En Chile hay muy buenos músicos y bandas pero también hay diferencias culturales enormes y eso se refleja en todo… también en el underground y en el movimiento punk.

 (Archivo Poesía Beats y Rockandroll: Los Afilados, Buenos Aires, Argentina)

 

 

  ¿Cual es tu retrato favorito de todos lo que aparecen en el libro???

¡ Oh que difícil!… tengo muchos…

FALTAN MONEYS

ALVARO PEÑA

BBS PARANOICOS EN EL BAR DE RENÉ

DEF CON DOS por toda la historia con ellos

FRECUENCIA me gusta mucho porque la logré con el celular y la luz del momento.

Son muchas… terminaré dando todos los nombres (risas)

Robert Rodríguez  de BANDA 69

Políticos Muertos

Paranoia

Y así…

 

 

( Mientras le tomo un par de fotos a la fotógrafa, ella me conversa sobre el celular más moderno del mercado con el cual es posible sacar imágenes de calidad en espacios sin luz…. algo inimaginable hasta ahora …)

 

 

-Vamos a tu próximo proyecto… ¿de qué se trata el libro que estás preparando?

Al realizar POESÍA, BEATS Y ROCKANDROLL, me di cuenta que con suerte habían 6 bandas con integrantes mujeres, eso me hizo mucho ruido. A mi me gusta la igualdad,  me identifico con el igualismo, y por eso estoy trabajando en un libro donde la presencia de la mujer es el centro. Este nuevo proyecto consiste en reunir nuevamente a 80 bandas que tengan entre sus integrantes, al menos, una mujer. Bandas de diferentes estilos musicales. Desde música mapuche a la nueva ola.

 

¿ También habrán bandas de Perú o Argentina?

Sí, para este libro ya estoy trabajando con una banda peruana llamada JAS, la primera banda ska de perú, formada en los años 80s. Sergio, su vocalista, se fue a vivir a Europa y volvió en 2014 convertido en Fiorella. Actualmente están tocando, y él toca como Fiorella. Dice que Fiorella mató a Sergio… (risas). Es una historia muy buena. En mi reciente visita a Lima cuando fui a presentar el libro,  hice la sesión de fotos con ellos. En Chile, invité a PAULA BURGOS DJ, y si su salud lo permite lo mismo haré con CECILIA, LA INCOMPARABLE. Ya tengo 20 bandas. Y serán 80.

 

¿Alguna vez han usado tu trabajo sin tus créditos?

Sí, me pasó con REVISTA CÁÑAMO, hace muchos años. Cuando la revista estaba en su peak. Escribí una carta formal para reclamar y al número siguiente publicaron una FE DE ERRATAS. Mis amigos me llamaron para avisarme que lo habían publicado, ni siquiera la revista se comunicó conmigo.

 

¿Qué foto era?  

Era una foto de Juan Sativo. Luego me pasó algo similar con ADIDAS, pero eran otros tiempos estas cosas te tomaban por sorpresa, nadie decía nada. Esto siempre ha pasado y seguía pasando pero después todo fue más público y ahí recién se comenzó a hablar de los derechos de autor y de respetarlos de manera legal. Eso ha cambiado hoy. Ahora ya se respeta más el tema, se conoce y muchas veces parte de las mismas bandas o plataformas. Antes peleaba mucho por eso,  ahora estoy mucho más relajada, de hecho, el libro fue publicado bajo copyleft.

 

¿Y en cuanto a la censura, cómo te ha tocado?

Si, censura he tenido harta… y en diferentes oportunidades por mi trabajo de autor criticando a la iglesia. Una de ellas, cuando fui seleccionada para exponer en Barcelona y luego en el Centro de Extensión de Universidad Católica, mientras proyectaban un clip con los seleccionados para exponer, me cortaron. No aparecí.  Ambas veces fue por mi obra LUJURIA.

 

¿Por qué la foto como medio de expresión?

Para verse uno mismo, porque eso es lo que cuesta. Verse a uno.

Y es un desafío representar algo o alguien con la imagen y lograrlo.

Es peludísimo…

 

¿Qué es para ti la música en el contexto de la foto?

La música es todo. Es todo en la vida.

Sin música no hay nada. Como arte, es todo.