Año: 2020

MÚSICA ENTRE RUINAS: A 1 AÑO DEL 27/12

MÚSICA ENTRE RUINAS: A 1 AÑO DEL 27/12

Este 27 de diciembre se cumplió un año desde el incendio que consumió a uno de los lugares más importantes para el desarrollo de la cultura y la contracultura en la capital, el Centro Arte Alameda. Con una conmemoración simbólica musicalizada por Dadalú, la DJ Andrea Paz, la Thereminista Agnes Paz y la intervención lumínica del colectivo Trimex en las ruinas del recinto que albergó por tres décadas al emblemático centro cultural, la actividad fue transmitida por redes sociales en vivo y en directo a las 18:50 de este domingo, hora exacta en que se inició el fuego aquella tarde del viernes 27 de diciembre del 2019 mientras todo Chile marchaba.

Por Rossana Montalbán
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Este 27 de diciembre se cumplió un año desde que el centro cultural más importante de la capital fuera incendiado en medio de la represión policial en una de las tantas y multitudinarias marchas realizadas durante los días álgidos de la revuelta social de 2019. Resistiendo al olvido y al vértigo de un año impredecible y pandémico, la memoria de lo ocurrido doce meses atrás persiste intacta como los escombros que hoy habitan esa transitada cuadra de la Alameda. Cuadra que una vez fue epicentro cotidiano de cine, arte y música en vivo, atravesando el tiempo y las transformaciones de un enclave urbano ubicado en el corazón de la ciudad que hoy parece vivir entre ruinas, toque de queda y carros policiales.

Pero las ruinas hablan y gritan que allí hubo vida, contienen la historia de todo lo que ahí se forjó, el pasado vigoroso y el silencio sepulcral.  Escombro sobre escombro, piedra sobre piedra, ceniza más ceniza, a día de hoy el querido Centro Arte Alameda, sus salas de cines, su hall central, su escenario del segundo piso destruidos y sepultados permanecen así para contar y para recordar lo que ahí ocurrió durante 30 años y para no olvidar su final un 27 de diciembre de 2019, simbolizando un poco también la ruina de un país, la ruina económica, la ruina urbana patrimonial, la ruina de eso que llamamos cultura.

Probablemente no haya nada más significante que las ruinas de algo que existió, y de alguna forma las ruinas del Centro Arte Alameda, luego de la pérdida parecen reformularse al menos por unas horas como una especie de monumento a la memoria de la cultura en Chile “Cuando recibí la invitación me emocioné mucho y se me revolvió la guata por todo lo que significa el Centro Arte Alameda y por entrar en los escombros, en la ruina. Y eso fue también lo primero que sentí cuando entré ahí. Creo que inconscientemente después del incendio, evitaba pasar por esa vereda porque me generaba dolor y rabia. Porque era o mejor dicho es un espacio muy importante y significativo. Pero una vez adentro, fue un sentimiento de fuerza y de esperanza, de saber que podemos seguir creando incluso desde las ruinas y en medio de una pandemia. Que seguimos teniendo las ganas, la fuerza y la resistencia. Tocando incluso desde ese espacio quemado, con los escombros y los plásticos derretidos, seguimos ahí, de pie. Colaborando y apoyándonos” nos relata la thereminista Agnes Paz.

Y qué es una ruina sino un escenario. Quizás eso sea Chile hoy, cerrando este 2020. Quizás Daniela Saldías mejor conocida como Dadalú lo sabe y por eso canta y grita en medio de paredes teñidas de humo y cenizas “Todo es plata” o “Chile es mentira”, rodeada de máquinas y tras su máscara presentando las canciones de su recién estrenado disco “El mapa de los días”. Regresando a ese lugar que la cobijó tantas veces para mostrar su trabajo musical rupturista e instigador y que entre los escombros parece devolverle la vida dedicándole un setlist cargado de cuestionamientos e interpelaciones como “¿por qué hay que ser sexi?”, “¿cómo puede ser que siga el legado de Pinochet?” “¿tú crees que es normal preocuparme si mi ex novio me va a matar?” exclama Dadalú en su rapeo mientras desde la vieja pasarela del segundo piso cuelga la arpillera oda a la menstruación hecha por ella. Mirar a Dadalú tocar en lo que fue una vez el hall del Centro Arte es recordar cada una de esas noches de música en vivo, funciones de cine o feria de discos que ese espacio albergó por años y años “Fue emocionante e impactante estar ahí porque toqué muchas veces ahí en su segundo piso y abajo como Dadalú y con mi banda Colectivo Etéreo. Es un lugar tan especial y ahora ya no existe. Estoy muy impactada” comenta Dadalú

Pero todo acto de conmemoración es también un acto de sublimación, así lo plasmó en su set la dj Andrea Paz que entre loops atmosféricos y pistas vertiginosas construyó un relato sonoro a partir de los sucesos de aquella tarde con elementos como el sonido de las brazas ardiendo, el sonido de un helicóptero sobrevolando y el golpe de los tambores en marcha dando forma a una continua remembranza plano a plano como si se tratara de música incidental, rodeada de proyectores y afiches cinematográficos quemados.

En el siguiente tramo de este acto conmemorativo la thereminista Agnes Paz culminó una ceremonia musical y desde luego, también emocional para sus organizadoras y organizadores, con una arrebatadora y liberadora performance de expansión sonora recogiendo y exorcizando la poderosa carga existente en lugar “Siempre que toco interactúo mucho con el espacio y la atmósfera, porque lo que hago tiene mucho de improvisación. Funcionó en cierta manera como una antena que se conecta con otras antenas. Ensayo, defino algunos sonidos y estructura, pero siempre el desarrollo varía y responde a lo que ocurre en ese momento y lugar. Lo que había ensayado, en cierta forma era algo más oscuro sonoramente porque también desde el imaginario solo podía conectar con la tragedia y siento que tocando aparecieron colores que eran más dulces y claros y creo que eso tuvo que ver con la esperanza y la energía que se generó ahí. En que este primer evento es un renacer. Fue hermoso y emocionante estar ahí y agradezco mucho haber sido parte” agrega Agnes Paz.

El Centro Arte Alameda ha sobrevivido a la peor pesadilla, ver consumir todo su patrimonio material y con ello el espacio y hogar de cientos y cientas de músicas, bandas, cineastas, artistas y trabajadorxs de las artes. Sin embargo, a pesar de la pérdida, el querido y emblemático centro cultural continúa reformulándose airosamente, tal como lo señala su fundadora y directora Roser Fort “preservando la memoria y mirando hacia el futuro”. Y ésta, su primera conmemoración, cruda y alentadora, sublimando la desgracia y la violencia a través de sonidos que despiertan y proyectan nuevos rumbos por explorar “Fue hermoso estar con Roser y con su equipo, con lxs chicxs de Espacio Sonido y tocar con Dadalú, Andrea Paz y Trimex. Porque sentí que de cierta forma al devolver los sonidos al lugar, lográbamos transformar la carga de la tragedia en una nueva etapa. De la misma manera como las plantitas que volvieron a brotar en el hall, creo que pudimos poner unas semillitas para que nuevamente reaparezca el arte en ese espacio” cierra la Thereminista.

 

REVISA LA CONMEMORACIÓN DE CENTRO ARTE ALAMEDA

AQUÍ PARTE 1

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SHE DEVILS – FUN PEOPLE : UN GRITO POR EL ABORTO LEGAL

SHE DEVILS – FUN PEOPLE : UN GRITO POR EL ABORTO LEGAL

A finales de los noventas las bandas argentinas She Devils y Fun People editaron el disco split «El aborto ilegal asesina mi libertad» estampando en la música y en el underground porteño una de las batallas históricas del feminismo y los derechos reproductivos de la mujer.

Por Rossana Montalbán

Por estos días Argentina ha retomado la campaña nacional por la despenalización del aborto y por la legalización de un aborto libre y seguro. La marea verde ha vuelto a colorear las avenidas porteñas en espera de la histórica votación de la Cámara de Diputados llevada a cabo el día de ayer, 10 de diciembre, votación que aprobó, en el marco de una sesión maratónica tras más de 20 horas de debate, el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que en 2018 recorrió un camino similar siendo truncado en el senado. Así, el país trasandino avanza con paso firme después de mucho hacia la posibilidad de un aborto legal para todas y ahora lo hace apoyado por el mismo Ejecutivo, sumándose a centenares de organizaciones sociales feministas bajo la consigna “que sea ley”, e incluso aspirando a que esa frase sea una realidad antes de fin de año en una sesión de votación histórica en el senado argentino, entre el 28 y el 30 de diciembre.

Con Argentina como epicentro latinoamericano del movimiento pro aborto desde hace décadas, se ha logrado fortalecer y visibilizar el trabajo legislativo y divulgativo en torno a la despenalización. Desde entonces las distintas regiones del continente han establecido sus propias agendas de acción para instalar el tema en la opinión pública e introducirlo en la agenda legislativa de cada país. En el caso de Chile, el debate en torno a la despenalización del aborto ha cobrado relevancia desde 2015 con la conformación de la Mesa de Acción por el Aborto Chile, organización integrada por Abofem, Aprofa, Corporación Humanas, entre otras.

Uno de los pequeños avances registrados en nuestro país corresponden a septiembre de 2017, cuando se dio inicio al debate y posterior aprobación del proyecto de Ley de Despenalización del Aborto en tres causales; peligro de vida de la madre, peligro de vida del feto y en caso de violación comprobada. Un proyecto peligrosamente insuficiente que sigue manteniendo el control sobre los derechos reproductivos de la mujer, criminalizando sus decisiones y garantizando la desprotección de los derechos humanos de mujeres y niñas. En este contexto el derecho a un aborto legal, seguro y gratuito es una de las principales demandas del movimiento feminista en el debate constituyente que se avecina tras el plebiscito del 25 de octubre, donde se buscará que el Estado nos reconozca a mujeres y niñas como sujetas de derechos y ciudadanas plenas, con derecho a una vida digna y a ejercer la libertad sobre nuestros cuerpos y sobre la maternidad. El camino hacia la aborto seguro, libre y gratuito en Chile es largo y urgente cuando llegue el momento de redactar una nueva constitución. Y la posible hazaña trasandina en su legalización enciende luces, luces verdes para que el aborto legal sea una realidad del continente y no solo unos pocos y corajudos territorios. La batalla por la despenalización del aborto en el país vecino ha venido librándose desde los años noventa, década en que las organizaciones feministas comenzaron a articularse con el resto del continente y así también la contracultura,  el arte y la música han formado parte de ello.

Fue en 1997, cuando dos emblemáticas bandas del circuito hardcore punk porteño decidieron publicar el split titulado “El aborto legal asesina mi libertad”, firmado por Fun People y por la banda de punk rock feminista She Devils, formadas en 1995 por Patricia Pietrafesa, Pilar Arrese, y actualmente completada por Inés Laurencena.

Emparentadas con el movimiento riogrrrl,  She Devils irrumpió en el under porteño a mitad de los noventas, aportando una narrativa antipatriarcal situada en la Sudamérica subdesarrollada, y ejerciendo un discurso lírico-musical crítico y radical desde la militancia feminista, veganista y desde la disidencia sexual. Su música y su impronta significaron una valiosa disrupción tanto para la escena que habitaron desde sus inicios como para la cultura subterránea del Conosur, levantándose como una banda que marcó el surgimiento del punk rock feminista en Argentina como en otros rincones. La resonancia de lo que había ocurrido años antes en otras latitudes ya alcanzaba su eco más genuino por estos lados del globo terráqueo. La década de los 90 casi terminaba pero el tercer mundo seguía despertando y articulándose. Así fue como en 1997 She Devils se unió colaborativamente con la más famosa de las bandas de hardcore melódico crossover que el under argentino haya parido, Fun People, fundada por Nekro en 1989, banda que tuvo a Chile casi como segunda casa con visitas año a año y una devota fanaticada que repletaba los locales santiaguinos cada vez que tocaban.

Editado bajo el sello Ugly Records en formato vinilo siete pulgadas con cuatro canciones y en cd con seis, el trabajo colaborativo entre las She Devils y Fun people fue casi una cuestión de lógica entre dos bandas que compartían el discurso crítico y radical defendiendo la disidencia sexual, la liberación animal y la militancia feminista en todo su repertorio, activando no solo un circuito musical, sino que también el pensamiento crítico, la contracultura y la filosofía del Hazlo tu mismo.

“El aborto ilegal asesina mi libertad”, es quizás una de las frases que mejor gráfica la violencia patriarcal ejercida históricamente contra las mujeres y sus cuerpos a través de la coartación de los derechos reproductivos y de la libertad de elegir sobre ellos. Con esta consigna cargada de sangre y ovarios, ambas bandas confrontaron la criminal realidad del aborto ilegal cuya práctica arrojaba y arroja miles de mujeres muertas por año, y otras tantas encarceladas y condenadas por interrumpir un embarazo no deseado muchas veces producto de una violación. Con seis canciones en su formato cd, «Nada para mí», «Baby» e «Inconforme e inapropiado», de She Devils. Y «Lady», «Valor interior», «Señora bronca» de Fun People, el disco fue una ágil interpelación a los sectores conservadores de la Argentina, a los indiferentes y, por qué no, a las propias mujeres y organizaciones involucradas en un debate, por ese entonces, aún sin debatir públicamente, atrapado entre las paredes del activismo en la Argentina del Carlos Menem como señala la activista y música Jacqui Casais “Eran los tiempos del gobierno de Carlos Menem, quien en 1994, se pronunció por la penalización total del aborto al intentar incluir la prohibición en la reforma a la Constitución y en 1998 instauró por decreto el 25 de marzo como el “Día del niño por nacer”. Sin embargo, las mujeres organizadas nunca dejaron de exigir la legalización del aborto, por medios que no eran ni estatales ni institucionales a través de declaraciones, artículos, publicaciones, en las calles, organizaciones de base, ONGs, sindicatos y movimientos sociales.”

En tracks como “Baby”, con marcadas líneas de punk melódico y un coro que recuerda a lo más pegajoso y crudo del indie rock, el canto de She Devils propone emancipación y acción a partir de versos incitadores como “Nena tenés que defender tu paz, / defender tu paz”. Y en cuestionamientos como “Ey, baby ¿ qué vas a hacer? / ¿Quedarte donde esperan que estés? / Haciendo lo que se espera que hagas”. Mientras que “Nada para mí” acelera el pulso a la usanza de una veloz y furiosa cabalgata de punk visceral y versos que parecieran esbozar algo más que solo nihilismo “Reclamo perdida toda esperanza, ¿a quién le puede importar? / Si es que todo ya está hecho y no haces nada más / El futuro es decidir y el presente está aquí / El ser, no ser, el yo no yo, no son nada para mi!”.

Pero la instalación de un debate crucial para el feminismo no solo radicaba en entregar una premisa insertada en la música, sino también información y material en coherencia con el bagaje activista de ambas bandas. Hoy, al mirar el siete pulgadas color rojo, de colección, difícil de encontrar, y el cd color rosa, se descubre un material gráfico de archivo que relata parte de la lucha por la despenalización del aborto en el país trasandino como bien nos relata Casais: “Si bien la prensa que tuvo el disco fue más por rareza del antiguo formato de 7 pulgadas que por el valioso material feminista y artístico que contenía, al abrir el vinilo nos podíamos encontrar con información que hoy es histórica “Anteproyecto de ley de anticoncepción y aborto” de la Comisión por el derecho al aborto (sep.1990), la “Declaración de San Bernardo” documento donde se acordó declarar el día 28 de septiembre como Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y del Caribe, creando comisiones y campañas por el derecho al aborto en cada país de la región (San Bernardo, Argentina, nov. 1990) y otro texto de la Comisión por el derecho al aborto llamado “Nosotras acusamos”, que es un análisis de la Constitución y de las leyes civiles y penales en las cuales se apoyaban para defender la interrupción voluntaria del embarazo (mayo 1992).”

Veintitrés años atrás, en los descuentos de una década que aún vivía sin la masificación del internet y mucho antes de la era híperdigital, dos bandas argentinas utilizaron la música como la principal vía para informar, crear conciencia, y destapar el oscurantismo en torno al aborto y exigir su despenalización, sacándolo a la calle, a la feria de discos, a la fecha en vivo y a los baños de los antros “Recuerdo como hito importantísimo la presentación del disco que hicimos con Fun People: Nos sorprendió a nosotros mismas el modo en el que Cemento explotó esa noche: más de dos mil personas. Fue la primera vez, que yo recuerde, que en un disco se hablaba del tema del aborto tan directamente. Además, el disco traía un montón de información. Nuestro pedido urgente era la despenalización. Fue una movida impresionante, con gente que traía sus propios flyers a favor del tema y otros en contra. Esa noche fue una discusión masiva e imparable, peleamos la despenalización de aborto en el escenario, en el backstage, hasta en los baños” relató Patricia Pietrafesa.

 

 

UN REGALO PARA TI DE GEFFEN RECORDS

UN REGALO PARA TI DE GEFFEN RECORDS

Por Rossana Montalbán

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En 1996 el gigante transnacional de la música alternativa – masiva, Geffen Records editó el disco compilatorio «Just Say Noël», disco que coronaba de alguna forma los años de la explosión del rock alternativo nada más y nada menos que con un disco navideño, a la vieja usanza, como la industria musical manda. Un disco de villancicos originales, tradicionales y también anti-villancicos en clave indie, noise, rock, new wave, soulrock, protagonizado por nombres como Sonic Youth, Beck,The Roots, Aimee Mann, Elástica o XTC.

«Just say noël» reunió a los principales artistas de corte independiente fichados por Geffen, logrando un variado y bastante interesante compendio de música indie de los 90s aventurándose a uno de los máximos cánones de la música popular del siglo XX los odiados y amados villancicos, extraño placer y exigencia comercial que ha poblado por décadas, inamovible y casi sin salida, la música anglosajona sin distinguir género o sonido. 

La canción navideña o villancico ha estado fuertemente presente en el cancionero popular anglo a través de distintos sonidos, géneros y lecturas. Y ha sido un subgénero casi inevitable tanto para aquellas figuras musicales de gran masividad como para aquellos múscxs de carácter que han incursionado en su reinterpretación yendo desde lo tradicional pro navideño a reformulaciones más interesantes y críticas. Desde el blues al country, del soul al rock, del folk al funk, del pop comercial al indie rock, en distintas épocas y fervores, hasta nuestros días. Ella Fritzgerald, Frank Sinatra, Elvis Presley, Etta James, Chuck Berry, Beach Boys, Brenda Lee,The Beatles, Aretha Franklin, The Carpenters, Ottis Reading, Stevie Wonder o David Bowie, Bob Dylan, y Kate Bush, entre muchos otros. Como también a través de célebres producciones discográficas como los compilados editados por el sello Motown o el disco «A Christmas gift for you» de Phil Spector junto a The Ronnettes y Darlene Love.

Sí bien, durante los 50s y 60s, en plena era del sueño americano, la industria musical estadounidense y las casas discográficas estipulaban, en muchos casos, la grabación de un disco de navidad al año, evidenciando la absorción de la hegemonía cultural, económica y comercial en la música, instalando a través de ella, los valores cristianos y de consumo promovidos por la festividad. Pero más allá de los inevitables alcances políticos, sociales y comerciales de la industria sobre la música, paralelamente, el gran arraigo alcanzado por el cancionero navideño como cánon musical heredado de la tradición clásica – religiosa europea y reformulado por la música popular anglosajona a lo largo de las últimas seis décadas, no deja de asombrar, ya lo comprueban los cientos de discos navideños y versiones para composiciones tan tradicionales como «A silent night» (Noche de paz) o «Little Drummer Boy», solo por mencionar las más reconocibles tocadas por Jimmy Hendrix, Johnny Cash, The Crusaders, The Temptations, Joan Baez o Joan Jett y Graces Jones.

Just Say Noël, editado por Geffen Records en 1996, fue otra muestra inteligente de este imaginario navideño esparcido a través de canciones en la cultura estadounidense. El disco Incluye versiones para temas como «Santa Doesn’t Cop Out On Dope» de Martin Mull, famoso comediante, actor y compositor de los 70s, otra de esas figuras excéntricas  de la cultura pop yankee, idolatradas por la retromanía de Sonic Youth, quienes se ocupan de rehacer la sátira anti drogas spoken word a punta de pedales y distorsión, exacerbando el blanco paisaje invernal para hacerlo sonar como una avalancha de nieve.

Otro de los grandes momentos de esta relectura navideña de villancicos y anti villancicos es «Millie Pulled a Pistol On Santa», original de De La Soul, interpretada nada más ni nada menos que por The Roots, en un electrificante y oscuro soulrock que narra la historia de Millie una niña abusada sexualmente por su padre. 

«Just say Noël» se mueve entre distintas lecturas de tradicionales canciones navideñas como «Amazing Grace» y «Little drummer boy» renombrada «Little drum boy machine» a cargo de Beck, en una interesante versión de proto industrial.

Elástica, la banda inglesa liderada por Justine Frishman, se anota una versión de grueso post punk en la más pura línea de Joy Division, para el tema titulado «Gloria».

El cánon de la canción navideña o villancico se convirtió en uno digno de explorar y reformular y, al mismo tiempo, en uno de esos extraños e irresistibles placeres para cientos de músicos, compositores, intérpretes y productores que fueron tras él, logrando parir nuevas versiones y nuevas canciones a partir de ellas.

JUST SAY NOEL

The Little Drum Machine Boy» – Beck

«Christmastime» – Aimee Mann with Michael Penn

«Santa Doesn’t Cop Out On Dope» – Sonic Youth

«Christmas» – The Posies

«Millie Pulled A Pistol On Santa» – The Roots

«Merry Christmas Baby» – Southern Culture on the Skids

«Christmas» – Remy Zero

«Gloria» – Elastica

«Christmas Is Quiet» – Wild Colonials

«Thanks For Christmas» – XTC

«The Closing Of The Year» – The Musical Cast Of Toys featuring Wendy and Lisa

«Amazing Grace» – Ted Hawkins

TRANSPUNK: CONTRA TODA AUTORIDAD Y HETERONORMALIDAD

TRANSPUNK: CONTRA TODA AUTORIDAD Y HETERONORMALIDAD

Históricamente, el punk ha sido refugio y hogar de los marginados. Sus orígenes contestatarios y su look hecho en casa hablaban de jóvenes de barrios obreros, aburridos de un mundo en donde otros les decían como vivir, como vestir y como pensar. El corte intrínsicamente underground de este género hizo que se mantuvieran en los márgenes como una decisión política, sin interés en ser parte de una industria alienadora que a cambio de un par de hits en la radio les pedía desprenderse de su identidad, de todo aquello que les daba autenticidad. 

Con esta premisa no es de extrañar que sea en el punk donde encontremos gran cantidad de artistas queer, cuyo discurso político recae en el simple hecho de pararse sobre los escenarios y hacer música, en un mundo donde su sola existencia desafía a la norma.  Artistas transexuales y no binarios llegaron al punk para quedarse, creando con ello una nueva escena libre de misoginia, hegemonía y heteronorma. 


HIRS (2011): QUEER AS FUCK 

Más que una banda, HIRS prefieren ser llamadas un colectivo. Uno del cual todos pueden ser parte, cualquiera que haya estado involucrado, quien sea que lo desee. HIRS está compuesta por dos personas, pero siguiendo el espíritu colectivo del punk, señalan que la música ocurre gracias a muchos otros, otras y otres. 

“Somos infinitxs y sin fin. Un colectivo de raros y maricas que nunca dejará de existir,” así señalan en su página web. Activas desde el 2011, este colectivo musical de Filadelfia adopta lo queer dentro de su propuesta estética. Con una mujer transexual como vocalista, el apoyo hacia la comunidad queer y trans no es solo un accesorio, es parte de la identidad del colectivo. 

 

Canciones cortas, muchas de no más de treinta segundos, con la saturación característica del punk que se toca en casas okupas, con parlantes acoplados que no parecen poder llevar el ritmo frenético y furioso de la música. HIRS ocupa baterías de redobles rápidos y repetitivos, riffs de guitarra que acompañan una voz cantada a gritos que hacen casi imposible entender la letra. Rápido, certero, agresivo y furioso. 

Sus letras acompañan esta estética sin adornos, libres de metáforas o analogías, dicen lo que sienten, describen piernas peludas que usan tacón o hablan de cómo no habrían sobrevivido en prisión, todo esto gritado contra el micrófono. El punk de HIRS es solo para valientes. 

 

 

Life of Agony (1989): Queer & Metal.   

Alejándonos del punk más clásico, nos encontramos con Life of Agony, una banda que mezcla el metal alternativo con el hard punk. Originaria de New York y activa desde 1989, aunque con una historia accidentada e interrumpida, hoy y luego de la transición de su vocalista dicen estar más unidos que nunca. 

Mina Caputo, una mujer transexual, es la vocalista de una banda que se instaló en una escena masculinizada en una época en que temas como la transexualidad aún no eran discutidos por los medios. En el video de ‘Scars’ podemos ver al arquetipo de hombre metalero, rudo y tatuado, moviendo la cabeza al son de la música. Fue en este circuito, durante los años noventa, que Mina se atrevió a mostrar una vulnerabilidad poco vista en este género musical. En sus letras pedía ayuda, compasión y amor, expresando un lado íntimo y emocional disonante con la estética de la música más heavy de aquella época. 

 

A pesar de ello, Life of Agony hace gala de una estética queer en sus videos y presentaciones, con Mina a la cabeza, sus ojos delineados y la polera enseñando de forma coqueta sus hombros, hoy se considera una mujer feliz. Si bien las letras de la banda no hacen alusión de forma directa a la transición de su vocalista, sí hablan de dificultades de ser uno mismo en esta sociedad, en busca de un lugar al que pertenecer, pero finalmente encontrando luz. 

De arreglos progresivos, con bases rítmicas donde el bajo y la batería se lucen para potenciar la voz potente y de timbre característico metal, Life of Agony es una banda que mezcla lo mejor de dos mundos, con la cohesión y solidaridad de sus integrantes. 

 

 

Jayne Couty (1970):  El proto punk queer. 

De un punk más moderno, pero de raíces clásicas, pasando por las influencias alternativas y metal, ahora nos encontramos con una leyenda en sí misma, porque Jayne Couty con sus 72 años en el cuerpo no solo fue parte de la escena proto-punk, si no que además se vio en el centro neurálgico de la escena disidente de aquellos años, involucrándose en las protestas de Stonewall que darían comienzo al mes del orgullo. 

Su personalidad sobre el escenario es la esencia misma del punk. Con elementos drag, enormemente teatrales y performativos, su maquillaje recargado y peinado voluminoso hacen juego con performances tales como lanzarle agua a su audiencia con una pistola en forma de dildo, o interpretar canciones sentada en un inodoro. 

 

 

Canciones como Fuck Off (1993) fueron sacadas de las estaciones de radio en Estados Unidos por su lenguaje soez. Su contenido directo, al igual que HEIRS, no hace uso de metáforas para embellecer lo que se quiere decir.  Sobre el escenario Jayne canta sus letras con la voz rasposa y el riff repetitivo de la guitarra clásica punk, aquella que todos pueden aprender a tocar, acompañando el motivo de canciones que se quedan en la memoria, se aprenden rápido para que el público se una al coro mientras la vocalista salta y agita su melena. 

La música alcanza su punto máximo cuando es vivida en comunión con el público, la tocata punk es la instancia ideal para poder disfrutar en su totalidad un estilo que es tanto musical como performativo. Es sobre el escenario que Jayne se tira al suelo y abre de piernas mientras repite ¡Jódete! Un coro al que es fácil acoplarse y el público no duda en hacerlo, usando la instancia como una catarsis colectiva de pura energía.

 

Estos son tan solo algunos ejemplos del panorama de la música punk respecto a lo trans, desde hoy hasta los años 70’s. La existencia de artistas disconformes con los cánones cisgénero no es ninguna novedad, sin embargo, su presencia siempre ha estado supeditada al circuito gay. Hoy podemos hablar de una escena transexual con sus propias demandas, problemáticas y estrategias de resistencia que recogen los referentes de décadas pasadas, haciendo referencia a ellos mediante la puesta en escena. La influencia de Jayne Couty. así como sus fanáticos que abarcan distintas generaciones y nacionalidades, son prueba de ello. 

No faltará quien diga; da igual el género si la música es buena ¿No? Para aquellos que nunca han podido verse reflejados en las grandes estrellas, sin referentes en los medios que expongan sus sentires y pesares, claro que importa. Es lo que hace la diferencia.  Artistas transexuales tienen una representación mínima en la música comercial, y para las personas trans es sumamente alienante el no verse a sí mismos en las distintas esferas de producción cultural. 

Ya que una parte intrínseca del punk es estar fuera de la norma, parece el lugar perfecto en donde empezar a buscar artistas cuya sola existencia es un acto de resistencia y rebeldía. 

 

CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional. 

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho. 

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres. 

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar. 

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas. 

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general. 

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

 

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada. 

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres. 

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole 

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021. 

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

MANUAL DE COMBATE, AMAPOLA MALAHIERBA Y LA LIRA LIBERTARIA EN FERIA KONTRABANDO

MANUAL DE COMBATE, AMAPOLA MALAHIERBA Y LA LIRA LIBERTARIA EN FERIA KONTRABANDO

Foto cabecera: Manuela González

 

Este viernes 18 de diciembre, entre las 14 y las 21 hrs, se llevará a cabo la décimo tercera Feria de Artes Gráficas KONTRABANDO, encuentro que convoca a artistas gráficos independientes cuyos trabajos y propuestas se desarrollan desde la contracultura y la crítica.

Como cada año, la feria centra su eje en distintas temáticas, su edición 2o19 estuvo dedicada y marcada por la revuelta del 18 de octubre, reuniendo importante material artístico inspirado y generado durante los acontecimientos del movimiento social. Asimismo, su edición especial de 2020 en el marco del 8M, Kontrabanda, convocó a mujeres artistas y disidencias. En esta edición, la temática central es «Libertad a lxs presxs políticxs de la revuelta», apoyando la demanda de libertad y justicia para cientos de jóvenes apresados por manifestarse en las calles. Una vez más, Kontrabanda, genera un espacio con sentido político y social desde las artes gráficas y divulgando el trabajo de un centenar de expositores independientes que estarán presentes.

A la extensa muestra de artes gráficas y política, se suma la música en vivo de las bandas Manual de Combate , La Lira Libertaria y  la cantautora Amapola Malahierba. Contra viento y pandemia, la feria al aire libre se realizará de manera presencial siguiendo el protocolo sanitario.

Viernes 18 de Diciembre

14 a 21 hrs

Plaza 4 de Septiembre (Plaza Niño Volador)

Metro Estadio Nacional

Ñuñoa

Uso obligatorio de mascarilla.

Actividad libre alcohol, mala onda y violencias

 

 

YAJAIRA CELEBRA 25 AÑOS DE SONIDO DEMOLEDOR

YAJAIRA CELEBRA 25 AÑOS DE SONIDO DEMOLEDOR

Una de las piedras angulares del rock local de los últimos 25 años, celebra su viaje musical con show streaming desde Matucana 100.

Formados en 1995 por el ex Necrosis y Supersordo Miguel Comegato Montenegro, el ex Pánico Sebastián Flecha Arce y el ex Jusolis Samuel Maquieira, YAJAIRA es una de las bandas pioneras del rock pesado y de raíz sabática surgido en Chile en la segunda mitad de los noventas. Desde entonces la banda ha caminado con paso firme por el underground nacional cultivando un sonido demoledor nutrido de las vertientes más pesadas y lisérgicas del hard rock y el rock alternativo, introduciendo un veta poco explorada en la escena independiente local de aquellos días.

Actualmente con su formación original, el trio festeja veinticinco años de una trayectoria que registra diez álbumes e hitos tales como compartir escenario con Black Sabbath o Kyuss, giras por Europa, y la producción de Jack Endino para su disco de 2017 Post Tenebras Lux.

Presentando su EP Turbias visiones, recientemente editado por Algo Records, y con un repaso por su extensa discografía Yajaira cierra este 2020 de aniversario con show streaming desde Matucana 100, transmitido este viernes 18 de diciembre desde las 21 hrs.

SORTEO DE ENTRADAS

Participa en nuestro sorteo por entradas: comentando este post en nuestras redes FB /IG,  compartiendo y taggeándonos en tu muro FB o Storie de IG. 

Resultados del sorteo por redes sociales VIERNES 18 DE DICIEMBRE 18: HRS

 

ENTRADAS

Preventa $5000

Día del show $8.000

 

 

Diavol Strâin Live Luna Negra Goth Fest

Diavol Strâin Live Luna Negra Goth Fest

Este sábado 19 y domingo 20 de diciembre, se llevará a cabo Luna Negra International Virtual Goth Fest, donde estarán participando bandas de la actual escena gótica mundial, entre ellas, las chilenas Diavol Strâin, quienes se estarán presentando este domingoa las 00 hrs Chile.

Diavol Strâin a pesar de la pandemia y la paralización del sector artístico, cierra un productivo 2020 como finalistas de los Premios Índigo e incorporándose al sello interegional Hiss Records y participando en distintos festivales internacionales vía streaming.

 

HACIENDO TEMBLAR LA TIERRA : LA NOCHE EN QUE THE SONICS TOCÓ EN MI CUIDAD

HACIENDO TEMBLAR LA TIERRA : LA NOCHE EN QUE THE SONICS TOCÓ EN MI CUIDAD

Recuerdo haber estado en un descanso en mi puesto de trabajo cuando vi el afiche. Pensé que era otra cosa, un programa radial o un concierto en alguna ciudad de Estados Unidos o Europa. Pero no. Era real, The Sonics venían a Chile y las entradas comenzaban a venderse ese mismo día. No podía creerlo. Hay bandas que uno asume que jamás verá, porque ya no existen o porque, como en este caso, jamás se te pasaría por la cabeza que algún productor estaría interesado en traerlas a Chile, un país que nunca ha tenido una relación estrecha con el garage rock y el rock and roll más primitivo. 

Pasaron los días y recién entonces fui enterándome de que la presentación de The Sonics sería en un festival en Espacio Broadway, que todas las bandas que formaban el cartel eran de corte indie, psicolédicos o neopsicodélicos, más la presencia casi surreal de Los Sonics. También me enteré de que era el mismo día y a la misma que el matrimonio de un pariente demasiado cercano como para ausentarme (de haber sabido en lo que terminaría ese matrimonio, la verdad es que no me habría hecho problema). Pero todo eso daba lo mismo: vería en vivo a The Sonics, la banda legendaria que en los años sesenta hizo un BOOM literal al rock and roll y lo expandió hacia el ruido, cimentando las bases de lo que años más tarde se conocería como punk. The Sonics son por lejos una de las bandas más influyentes de los últimos cincuenta años. Su sonido aguerrido, sucio y veloz, fue una explosión de la que mucho acusaron recibo, pero que nunca alcanzó a las masas, precisamente por lo osado de su propuesta.

 

Originarios de Tacoma, muy cerca de Seattle, se formaron en 1963 (aunque parte de la banda ya venía tocando junta desde 1960) con la clásica formación de Gerry Roslie (órgano, piano y voz), Andy Parypa (bajista), Larry Parypa (guitarra, coros), Rob Lind (saxofón, coros y armónica) y Bob Bennett (batería). Comenzaron tocando covers de sus artistas favoritos, léase Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Bo Diddley y, por supuesto, Little Richard, la mayor inspiración para su cantante y autor principal Gerry Roslie. Pero la ejecución de sus instrumentos se escapaba de la delicadeza del sonido más rockabilly o de la afectación del Elvis baladista: The Sonics buscaban tocar duro, fuerte, dar una patada en el cráneo al público, aunque eso implicara descuidar, en parte, la técnica.

El cantante recuerda: “Los músicos a los que admiro son gente como Jerry Lee Lewis y Little Richard, tipos reales, que parecen estar en trance mientras tocan sus canciones. Y gritan, y aporrean el piano, esa es la forma de tocar rock n’ roll, y la clase de músicos que nosotros queríamos ser. Pero no entendía que muchas de las canciones populares fueran laaalaaalaaa amor, y matrimonio lalalalaaa. Yo pensaba: esto no es lo suficientemente sucio, no es como yo me siento”. Y desde aquella insatisfacción fue que Los Sonics comenzaron a crear sus propias canciones. Sus letras hablaban, por un lado, de diversión, fiestas y otras preocupaciones adolescentes, pero por otro, de brujas, veneno de rata y lunáticos endemoniados., todas temáticas que el rock and roll hasta entonces les había hecho el quite (al menos en sus letras); todo esto sumado al sonido lo-fi y ruidoso, que habían conseguido principalmente por sus precariedades de equipamiento, les daba una impronta de banda tan atrapante como peligrosa. 

Sus abrasivas y oscuras composiciones ayudaron a realzar esta imagen, pues en 1963 The Sonics lanzó su primer disco (single): “The Witch”, una canción que desde el comienzo nos lleva a una atmósfera extraña, tan bailable como tétrica. El intermedio, además, es un acelerado lapso en que la batería y la guitarra persistente adelantan en décadas la velocidad que podía alcanzar el rock and roll. (A quienes piensan que el punk nació en Perú con la canción “Demolición” (1964) de Los Saicos, por favor, escuchen “The Witch” (1963) de Los Sonics). La canción, por supuesto, fue una bomba sonora que nadie esperaba y que dejó a la juventud sin palabras para describir ese sonido, tan frenético como atrevido. Las emisoras radiales prohibieron la reproducción del single, hasta que los mismos jóvenes comenzaron a exigirlo, llegando al número 2 en las listas. Cuenta la leyenda que los controladores radiales alteraban las ventas (“The Witch” llegó a vender casi treinta mil copias en aquella época) para que no llegara al número 1 y así evitar su masificación a todo el país. Alguna cadena radial llegó a excusarse de no pasar la canción “para evitar infartos entre la audiencia”. 

Poco después The Sonics se anotaría con su segundo single: “Psycho”, un clásico a go-go con claras referencias sexuales. Y nuevamente el éxito entre la juventud del norte de Estados Unidos, donde se estaban convirtiendo en un grupo mayor, con una presentación en la televisión, dejando a todo el público atónito, y compartiendo escenario incluso con los Beach Boys, y todo a pesar de su sonido crudo y de baja fidelidad y de sus letras incendiarias para la época.

En 1965 publican su primer LP, Here are The Sonics!!! a través del sello Etiquette, el mismo que había publicado sus dos singles anteriores. El álbum completo es una bomba de energía, ruido y rock and roll. Un sonido sin precedentes que aún hoy, más de cincuenta años después, sigue sonando brutalmente honesto. El álbum fue grabado en dos pistas con todos los instrumentos juntos, y con un solo micrófono para toda la batería, y luego, en la otra pista, la voz, gritos y aullidos de Gerry Roslie. Nada de coros, nada de arreglos ni doblajes, nada de secciones orquestales, nada de producción. Sonido crudo y directo al mentón. Incluso hoy al escuchar este disco en vinilo se puede sentir como si Los Sonics estuvieran tocando en tu propia casa. 

 

El disco contiene joyas como la polémica “Strychnine”, supuesta oda a la estricnina, un veneno que en dosis bajas puede ser usado como droga, y que las radios evitaban emitirlas en el horario mañanero dominado por las dueñas de casa, y la pasaban solo si había insistencia de la audiencia y solo después de las 3 de la tarde. También están incluidas “The Witch” y “Psycho”, además de un surtido material de otros artistas, destacando la notable versión de “Roll over Beethoven” de Chuck Berry y la impagable “Have love, will travel”, original de Richard Berry, aunque la versión que ha llegado hasta tus oídos es con seguridad la de The Sonics. 

Boom, su segundo álbum, también bajo el sello Etiquette, continuó con la senda de Here are The Sonics!!!, aunque para entonces quizás la sorpresa ya no fue tanta como para su primer bombazo. El disco contiene clásicos propios como “Cinderella” (con la canción que comenzaron su show en Chile, vale decir) y la no menos polémica “He’s Waitin”, más versiones de “Louie, Louie” y “Jenny, Jenny”. Para su tercer álbum buscaron un sello más grande, con mayores posibilidades, pero el resultado no dejó conforme a nadie: Introducing The Sonics, publicado por Jerden en 1967, fue un disco deslavado, producido por gente que no los conocía y que buscó darles un sonido brillante y pulido. Fue el principio del fin, ya que poco después, desmoralizados por el resultado del disco y con las típicas diferencias entre miembros de un grupo, la banda se disolvió.

Durante las décadas siguientes, la fama de The Sonics, lejos de desaparecer, se fue acrecentando. La aparición del punk y luego del revival del garage rock hicieron de Los Sonics un nombre obligado a la hora de citar influencias, además ser constantemente versionados por bandas como The Mummies, The Cramps, los Dead Boys, los Fuzztones y los Fleshtones, entre otros estandartes del garage rock. También The Meteors y el psychobilly en general se inspirarían en sus letras oscuras para crear su propia personalidad. Incluso los músicos de Seattle, que luego se harían famosos bajo la etiqueta de “grunge” también les rendían pleitesía y no dudaban en demostrarla, tal como lo hizo el cantante de Pearl Jam, Eddie Vedder, quien se subió sorpresivamente al escenario a cantar con ellos en un show en una tienda de discos el año 2015, cuando la banda ya había vuelto al ruedo.

 

 

Mudhoney, otra de las bandas fundamentales del sonido grunge de Seattle, ha reconocido siempre su deuda impagable con The Sonics, tanto así que varios de sus componentes (el cantante Mark Arm, más Steve Turner y Dan Peters) se unieron a Scott Mccaughey de R.E.M., Tom Price, Big Kahuna y Craig Flory para formar The New Original Sonic Sound, básicamente, una banda tributo a The Sonics. Esta banda llegó a publicar un disco con los clásicos más icónicos de la banda de Tacoma, como “The Witch”, “Psycho”, “He’s waitin” y “Cinderella”.

La insistencia de un productor, más la aclamación de sus fans y el reconocimiento que ya en el nuevo siglo le seguían dando bandas como The Hives y White Stripes, motivaron la reunión de la banda en 2007 en Nueva York, para el festival anual de garage Cavestomp. Salvo Bennett, la parte básica de la formación original estaba intacta: Roslie en teclados y voz, Larry Parypa a la guitarra y Rob Lind al saxo. En 2010 grabaron un EP, 8, con material en directo y, gracias a la aceptación de este, en 2015 publicaron This is the Sonics, su cuarto álbum de estudio, anotando además el silencio discográfico más prolongado del rock, con una diferencia de prácticamente medio siglo entre un álbum y el siguiente. 

El disco es una gloriosa sorpresa, un reencuentro fresco y honesto con sus raíces sonoras. Las voces de Gerry Roslie y esos alaridos desquiciados a lo Little Richard siguen siendo una delicia, sumados a las guitarras saturadas de Larry Parypa y el saxofón siempre impertinente de Rob Lind, conforma la guinda de la torta para la carrera de esta banda, con canciones tan buenas como “I don’t need no doctor”, “Bad Betty”, “You can’t judge a book by the cover” y “Sugaree”. El disco, por supuesto, fue grabado en cintas, en un estudio analógico, y ¡en Mono!, todo para lograr el sonido más puro de la banda, aquel sonido chirriante capaz de volarle la cabeza a cualquiera en los ya lejanos años 60.

 

Cuando a Gerry Roslie le preguntaron por qué Los Sonics han trascendido a las décadas y cuentan con un respeto cada vez mayor, respondió: “La única respuesta que podría darte es que se trata de discos honestos. No hay sobreproducción, ni sección de viento, ni violines. Son sólo cinco chavales en un pequeño estudio grabando en dos pistas. Quizá no éramos unos virtuosos, pero éramos una banda real. Queríamos tocar fuerte, duro, que el suelo se moviera bajo nuestros pies”. Y ese sonido es el que siguen derrochando hasta hoy y lo pude comprobar personalmente el año 2016, cuando tocaron en aquel festival indie-psicodélico en Espacio Broadway. No era demasiada gente, pero los que estábamos ahí nos dividíamos entre los que disfrutábamos cada canción de principio a fin y los que no los conocían tanto, pero que se llevaron una muy grata sorpresa, al ver a aquellos viejos hacer temblar la Tierra a puro rock and roll y distorsión. La banda fue un huracán, una bomba de energía que ya se quisieran bandas cuarenta años menores. Lamentablemente, la salud de Gerry Roslie (trasplante al corazón) le impidió salir de gira, siendo reemplazado de forma magistral en la voz por el bajista (ex The Kingsmen) Freddie Dennis.

Una vez terminado el show, me sequé el sudor, me arreglé el traje y la corbata, respiré, miré por última vez el escenario, y volví raudo y cargado de adrenalina al matrimonio de mi pariente demasiado cercano en el sector sur de Santiago. Estoy seguro de que ni siquiera notó que me ausenté durante un par de horas. 

STREAMING LA MATRIA FEST : ¡VIVAS SEGUIREMOS!

STREAMING LA MATRIA FEST : ¡VIVAS SEGUIREMOS!

En el marco de la conmemoración del primer día nacional contra el femicidio este 19 de diciembre se llevará a cabo La Matria Fest: ¡Vivas seguiremos! encabezado por Mariel Mariel, Dadalú y Camila Moreno junto destacadas solistas latinoamericanas.

La Matria Fest: Vivas seguiremos! se realizará este 19 de diciembre a las 18:00 hrs. a través de www.subela.cl, con las presentaciones en vivo de Dadalú, Mariel Mariel y Camila Moreno y la participación especial de la mexicana Vivir Quintana, la dominicana Melymel, la Argentina Sara Hebe, y  la artista franco-cubana La Dame Blanche. Esta iniciativa busca profundizar en la temática de la violencia de género y relevar que, a pesar de las demandas feministas de los últimos años, la violencia contra las mujeres sigue siendo una pandemia que lejos de extinguirse se ha incrementado en todo el mundo como consecuencia de la crisis de COVID-19.

Según datos de ONU Mujeres, incluso antes del brote de COVID-19, la violencia contra las mujeres y las niñas había alcanzado proporciones pandémicas. En el último año, 243 millones de mujeres y niñas han sufrido maltrato por parte de sus compañeros sentimentales en todo el mundo. Mientras tanto, menos del 40 por ciento de las mujeres que sufren violencia lo denuncian o solicitan ayuda.

El Festival La Matria Fest: Vivas Seguiremos! se realizará este sábado 19 de junio desde las 18 horas, transmitido por www.subela.cl. En esta plataforma, junto a las voces de músicas chilenas y latinoamericanas, estarán presentes conduciendo y reflexionando destacadas mujeres de organizaciones feministas y del mundo de la cultura.