PABLO HASÉL: MORDAZA A UN MC

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El pasado 16 de febrero el rapero catalán Pablo Hasél fue detenido por fuerzas policiales acusado de enaltecer al terrorismo y ofender a la corona con sus rimas. Con esta dura acusación y sentencia España se convirtió en el primer país en encarcelar a un músico por el contenido de sus letras. Desde entonces cientos de manifestaciones a lo largo de todo el país se han dado lugar para pedir su liberación y para defender el derecho a la libre expresión con la consigna «La libertad de expresión debería ser un derecho no una condena”.  Su detención ha indignado al circuito musical y artístico contracultural de toda de España, levantándose una férrea campaña de activismo con músicos como Fermín Muguruza, Soziedad Alkoholika, Def con Dos, entre otros nombres.

Su verdadero nombre es Pablo Rivadulla Duró. Nació en la ciudad catalana de Lleida, hace 32 años. Comenzó a hacer rap en 2005, primero como Hasél, y después como Pablo Hasél. Su rap de contenido crítico y político nunca fue ignorado por los sectores conservadores y reaccionarios de la España real, sino todo lo contrario, su trayectoria registra una serie de acusaciones, detenciones, multas y persecuciones por exponer diversas críticas y repudios a la realeza y sus prácticas.  

En 2011 el joven rapero fue detenido por primera vez acusado por ensalzar en su canción Democracia su puta madre al que fuera secretario general del PCE(r), Manuel Pérez Martínez, «Camarada Arenas», condenado a diecisiete años de cárcel por pertenencia a la banda terrorista GRAPO.​ En el momento de su detención, la policía registró y requisó varios discos duros, así como libros. La noticia de su detención provocó que las redes sociales se llenaran de mensajes de apoyo hacia el rapero. Asimismo, numerosos artistas recogieron firmas a través de la plataforma Actuable exigiendo su liberación inmediata. En la mañana del 5 de octubre, tras declarar ante la Audiencia Nacional, salió en libertad provisional sin fianza, con la obligación de comparecer quincenalmente en los juzgados.

Su nombre adquirió mayor reconocimiento con la primera condena por enaltecimiento del terrorismo, en 2014. Un delito que no existe en otros países que no han vivido, como España, debido a conflictos y disputas del Estado y grupos armados como ETA:

«Aquí, en España, existe una jurisprudencia a veces vacilante sobre cuándo estamos en presencia de un delito y cuándo no. Y, después, también hay que decir que la legislación es más amplia en materia de límites a la libertad de expresión que la de otros países. Y pongo por ejemplo, simplemente, el delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas, que no hay en los países de nuestro entorno».

En diciembre de 2014 publicó el video Menti-ros cuya lírica aludía al alcalde de Lérida, por lo que en febrero de 2017 fue juzgado como autor de un delito de amenazas, hechos por los que la Fiscalía solicitó una pena de un año y tres meses de prisión. El juez consideró que no concurrían los requisitos legales para el delito de amenazas, pero le condenó a pagar una multa de 540 euros por el delito leve de falta de faltas de respeto y consideración debida a la autoridad en el ejercicio de sus funciones.​

Sin embargo en 2015 el Tribunal Supremo declaró improcedente su recurso de casación y rechazó que las canciones puedan ser consideradas fruto de la libertad de expresión o de la libertad artística como en el caso de Soziedad Alkoholika, al apreciar que en dicho caso, a diferencia de este, no aparecían «en ellas alabanza de acciones terroristas o de sus autores, ni en clave retórica se citan a personas o instituciones como merecedoras de sufrir un ataque» ocasión en la que el grupo realizó diversos comunicados que rechazaban todo tipo de violencia. 

En marzo de 2017 la fiscalía solicitó contra el MCF dos años y nueve meses más de condena, que se sumarían a los dos que ya tiene, por delitos de «enaltecimiento del terrorismo«, «calumnias e injurias contra la Corona» y «calumnias e injurias contra las instituciones del Estado». En la sentencia se afirma que las publicaciones de Hasél suponen «una actuación conjunta, dirigida contra la autoridad del Estado en sus múltiples formas, menospreciando y denigrándolos personalmente y en conjunto, aludiendo a la necesidad de ir más allá en un comportamiento violento, incluso con la utilización del terrorismo, a cuyos miembros destacados y condenados judicialmente por ello, se dirige en términos de ser el referente a imitar, buscando la adhesión de personas a tal finalidad». Tras la apelación, la pena quedó rebajada en 2020 a una condena de nueve meses de prisión, dado que tanto ETA como el GRAPO ya no estaban en activo y había transcurrido mucho tiempo desde sus últimas acciones. 

El rap underground catalán pasó a las primeras planas por las razones equivocadas, o quizás por las razones correctas, por alzar la voz, por manifestar divergencia y oposición, y por no adoptar los discursos moderados y consensos sociales impuestos por la clase política. El rap de Hasel ha caminado, como buena parte de la música radical española, en los márgenes, por las incomodidades y desde las posiciones duras que no transan y no negocian posturas amables o condescendientes. Su rap no es el rap de MTV, ni tampoco para las masas pacíficas. Su rap es aguerrido, contestatario y probablemente no conciliador en un patria que nunca ha estado conciliada. 

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