Mes: mayo 2021

JEFF BUCKLEY: EN ESTADO DE GRACIA

JEFF BUCKLEY: EN ESTADO DE GRACIA

DE NUESTRO ARCHIVO CRÓNICA SONORA, UN ARTÍCULO PUBLICADO EN AGOSTO DE 2019 CON MOTIVO DE LOS 25 AÑOS DE GRACE, DISCO DEBUT DE JEFF BUCKLEY. ARTÍCULO QUE HOY REVISITAMOS, AL CUMPLIRSE 24 AÑOS DE LA MUERTE DEL COMPOSITOR, UN 29 DE MAYO 1997.

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Por Rossana Montalbán

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En ese mismo sendero, el blues es su gran influencia, palpitando en todo su trabajo. Jeff Buckley es un músico que lo practica con todas sus letras al momento de componer, cantar y tocar la guitarra, pues comprende cada uno de sus códigos, y posee su sentimentalismo y crudeza. Su lenguaje es poético, su estilo personal, canta y escribe con las penas del diablo; exorciza, y crea belleza. Grace es su máxima, huele a música del alma.

En Grace lo de Buckley es implícitamente ambicioso y perfeccionista. Toma referentes estilísticos clásicos para reconfigurarlos a su medida, casi siempre desde lo eléctrico. Mostrando credenciales, su voz tenor lo lleva a elegir tres diversas canciones ajenas para interpretar, porque Buckley es muchas veces un cantor cuya voz y Telecaster son capaces de hacer a Cohen o a Holiday; hombre o mujer, jazz o rock; blues o folk; amor, soledad; lo sagrado, lo pagano; la vida y la muerte; así es el imaginario y el repertorio del que canta, solo determinado por el acto en sí.

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MOJO PIN: La primera afirmación de todo lo que esbozamos al inicio; acordes emergiendo desde el silencio, la voz de Buckley evocando recuerdos y sensaciones: reconstruyendo una escena, una cama, un tacto. Su canto comienza a entrar en la ensoñación propia del delirio de quien necesita a alguien que, sólo puede ser sustituido, de forma pasajera, por ese “Mojo pin”al que alude: “if only you’d come back to me, if you laid at my side, wouldn’t need no mojo pin, to keep me satisfied. Y regresamos a la realidad, en un estallido de guitarras y el coro: Don’t wanna weep for you, don’t wanna know, i’m blind and tortured, the white horses flow, the memories fire, the rhythms fall slow, black beauty i love you so”. Su canto siempre en el lamento, un fraseo ligero que se suelta de su boca para ir más alto donde su registro vocal agudo y emotivo sube y baja una y otra vez. Jeff nos está cantando un blues todo el tiempo, entendiendo el blues como el canto del alma y nos está hablando de la esencia de todo esto al decir: “born again from the rhythm screaming down from heaven”, una idea que ronda en otras canciones.

GRACE: Remece desde los primeros acordes, describiendo un encuentro, la muerte, el amor, el renacer a algo. Quién sabe. Un tiempo ha llegado. Así lo describen los versos : “There’s the moon asking to stay / Long enough for the clouds to fly me away / Well it’s my time coming, i’m not afraid to die”. Mientras que en el siguiente verso, nuevamente la impronta de quien entiende el hecho de cantar, de portar la voz: “My fading voice sings of love, But she cries to the clicking of time, Of time”. Potente melodía electroacústica, configurando a su manera el rock y el folk. El medio tiempo siempre balanceándose hasta cierto punto, de ida y de vuelta en medio de los juegos y contraposiciones de cuerdas y arcos, vitales en el sonido translúcido de la canción, jugando con la intensidad y un coro en segunda línea en el último puente, apoyando a la voz de nuestro Buckley. Es ahí cuando el tiempo del que nos habla se detiene y el sonido de un “tic tac” contando el compás, va y viene,  como cuando nos dice “wait in the fire”, para luego volver a zarpar y terminar arriba en guitarras y voz. Su letra, inseparable de lo que su voz y la sonoridad transmiten, es intensa y redentora como la naturaleza de lo que se está manifestando en la vida de quien canta: “Oh my love, And the rain is falling and i relieve My time has come / It reminds me of the pain I might leave, Leave behind”.

LAST GOODBYE: Probablemente la más groovie del disco, un juego de slide y una línea de bajo súper marcada y pegajosa en su comienzo. Una clásica balada de medio tiempo y delicados arreglos que le dan el dramatismo de la despedida: Kiss me, please, kiss me / But kiss me out of desire, babe, and not consolation, You know, it makes me so angry ’cause I know that in time / I’ll only make you cry, this is our last goodbye”.

LILAC WINE: Es en este momento cuando el músico, el cantautor, nos dio una clave vital para entenderlo, y que evidentemente, una vez fallecido, con las publicaciones póstumas, quedó aún más claro. En esta lista Lilac Wine es la primera apropiación de un tema ajeno, que más adelante volveremos a encontrar. Si bien “Hallelujah” de Leonard Cohen es por antonomasia uno de los mejores covers, al menos, de los noventas, uno de los mejores covers a Cohen, y uno de los mejores covers que hizo Jeff en vida,  ya sabemos, que sólo es uno de muchos.

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Lilac Wine, originalmente cantada por Eartha Mae Kitt y Nina Simone, dos de las bellezas negras que Buckley adoró y tributó cuanto pudo, nos lleva a todo lo que nutre su música y que por sobre todo define su manera de cantar e interpretar: la melancolía propia del blues. Siempre desde el desgarro, la elegancia y armonía del jazz, precisamente, en este momento, donde su prodigiosa voz se pone al servicio de una pieza jazzística para cantar sobre la borrachera interminable de quien pierde a su amor:i lost myself on a cool damp night, gave myself in that misty Light / was hypnotized by a strange delight under a lilac tree”/ “i made wine from the lilac tree, put my heart in its recipe/ it makes me see what i want to see, and be what i want to be/ when i think more than i want to think, do things i never should do/ i drink much more that i ought to drink, because i brings me back you”, / “Lilac wine, is sweet and heady / like my love, lilac wine, / i feel unsteady, like my love”.  De manifiesto su fascinación por las voces femeninas y su afición al travestismo vocal, algo que pocos y talentosos cantantes masculinos pueden hacer de manera tan fluida.

SO REAL: Vertiginosa y confesional, Buckley parece empeñado en sacar todos los tormentos afuera. Un crudo y suelto riff en aparente calma, marca todo el tema, junto a las divagaciones que la letra describe de manera más bien críptica: “Love, let me sleep tonight on you couch, and remember the smell of the fabricof your simple city dress, oh… that was so real” / we walked around til the moon got full like a plate / the wind blew an invocation and i fell asleep at the gate”. La guitarra va subiendo a medida que se intensifica la confesión, hasta explotar en una suerte de mareos sónicos. Porque lo que se presenta como íntima afirmación es el retrato de las emociones ambivalentes y el vértigo ante el más poderoso de los sentimientos que experimentamos los seres humanos: “i love you, but i’m afraid to love you, i love you, but i’m afraid to love you, i’m afraid / oh… that was so real”.

HALLELUJAH: En este recorrido por Grace, una segunda y profunda aproximación a lo que Jeff Buckley es como intérprete, y cómo toma lo que de cierta forma pareciera pertenecerle, porque Buckley inicia un diálogo cuando toma a Cohen, a Simone, a Piaf o a The Smiths. Si Leonard Cohen había ido lejos al tomar este mito católico sobre el Rey David como recitan sus primeras líneas “I heard there was a secret chord, That David played and it pleased the lord”, para iniciar toda una metáfora sobre lo trascendental de la vida en cada una de sus expresiones más mínimas, reales y salvajes: “Baby I’ve been here before, I’ve seen this room and I’ve walked this floor / I used to live alone before I knew you / I’ve seen your flag on the marble arch / But love is not a victory march / It’s a cold and it’s a broken hallelujah”. Porque Hallelujah es metáfora, incluso ironía, cuando se está haciendo referencia en tono “sagrado” o “místico” a las enseñanzas que la vida con sus diferentes ribetes puede dejar: “Well, maybe there’s a god above / But all I’ve ever learned from love / Was how to shoot somebody who outdrew you / It’s not a cry that you hear at night / It’s not somebody who’s seen the Light / It’s a cold and it’s a broken hallelujah”.  En clave gospel y canto religioso, como parte de esta metáfora construida por Cohen al componer la canción. Buckley toma, probablemente, como modelo la versión hecha por JOHN CALE en 1991, incluso con cierta solemnidad, y quizá, abrumado cuando nos deja escuchar ese suspiro antes de comenzar a interpretar casi a capela, sólo acompañado de la guitarra. Nuevamente su voz, el principal instrumento en todo esto, su color, su altísimo registro y su intensidad estremecen hasta los huesos.

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LOVER YOU SHOULD´ VE COME OVER: Enfrentados ya con todo lo que nos conmueve desde lo más profundo, “Lover you should´ve come over” es la poesía que nace de la ausencia, el deseo y el desconsuelo. Órgano y guitarra acústica; con los clásicos códigos del folk rock, describe entre metáforas y palabras sencillas, la miseria y la procesión que dejan los amores perdidos, los amores rotos: “Looking out the door I see the rain fall upon the funeral mourners / Parading in a wake of sad relations as their shoes fill up with water” / “I’m broken down and hungry for your love / With no way to feed it  / Where are you tonight? Child, you know how much I need it”. Porque en estos términos nos movemos en el universo de un compositor que está exponiendo el alma con su música, reflexiones y dudas que penan, la ambivalencia nuevamente“And maybe I’m too young, To keep good love from going wrong, But tonight you’re on my mind so (you’ll never know)” / “Too young to hold on and too old to just break free and run”. Jeff Buckley nos lleva en sus letras al sentido trágico de las cosas: “So I’ll wait for you… And I’ll burn, Will I ever see your sweet return, oh, or will I ever learn”Acompañado de un sutil coro de apoyo, lleno de aires soul y gospel en los términos de Buckley: “Caus It’s never over, my kingdom for a kiss upon her shoulder  /  It’s never over, all my riches for her smiles when I sleep so soft against her… / It’s never over, all my blood for the sweetness of her laughter / It’s never over, she is the tear that hangs inside my soul forever”.Es este mismo sentido trágico en el que se mezclan la pérdida, el requerimiento y la espera. Aunque todo esté perdido, cantando con devoción a quien aún se ama con devoción: Sweet lover, you should´ve come over / Oh, love well I’m waiting for you / Lover, you should’ve come over… Cause it’s not too late”. 

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CORPUS CHRISTI CAROL: Buckley elige al enorme Benjamin Britten, pianista inglés, compositor y director de orquesta. Britten, a quien reconocemos entre los grandes nombres de la música clásica del Siglo XX, debía tener una cualidad específica que llevará a Buckley a invocarlo de esta forma, entendiendo el diálogo del músico con la interpretación vocal; palabra clave, además del oscuro sentido de la pieza escogida. Precisamente, la obra deBritten está enfocada a la música vocal y a las emociones transmitidas por los tonos y armonías de la voz. Buckley no se equivoca, y como el cantor que es, se desdobla vocal y emocionalmente para meterse en la piel de lo que está interpretando. Celestial, majestuoso, ya ni siquiera es Buckley; un espíritu ha emergido de su garganta para cantar los versos: “Lu li lu lay lu li lu lay / The falcon hath born my mate away / And on this bed there lieth a Knight / His wound is bleeding day and night / By his bedside kneeleth a maid / And she weepeth both night and day”.

ETERNAL LIFE:  Quizá, sin saberlo nuestro hombre escribe su propio epílogo: “Eternal Life is now on my trail, Got my red glitter coffin, man, just need one last nail, While all these ugly gentlemen play out their foolish games. There’s a flaming red horizon that screams our names”.El decibel es alto y la rabia marca la pulsión; quemando puentes,Buckley se alinea con el sentido maldito del rock n roll.

DREAM BROTHER: El adn de ésta última dice entre otras cosas:Led Zeppelin. Cadenciosa, exótica y lisérgica; su sonido parece alimentado por los grandes momentos del Physical Graffiti. Tenemos claro que Jeff Buckley aprendió muchísimo de Zeppelin, desde el travestismo vocal que Plant ya practicaba en los sesenta y en la relectura del blues en la voz y la guitarra. Dream brother oscura y misteriosa: “That dark angel he is shuffling in, Watching over them, with his black feather wings unfurled”/ Dream Brother with your tears, scattered round the World”. Se hacen presentes los demonios del abandono de su padre Tim Buckley: “Don’t be like the one who made me so old, Don’t be like the one, who left behind his name, ‘Cause they’re waiting for you like I waited for mine….And nobody ever came”.

Un cantautor, por ese entonces, en pleno ascenso, encaminado a ser el favorito de la industria, encaminado, quizás, a ser estrujado por ella, ya alabado por pares y predecesores, y cuya abrupta muerte deja todas esas interrogantes de siempre ¿qué hubiese pasado si estuviera vivo? ¿su música sería tan valorada si él aún estuviera grabando discos? ¿Qué música estaría haciendo hoy?. ¿Y si hubiese hecho otro disco tanto o más bello que Grace, quién sabe? Resulta inevitable pensar que, probablemente con vida, su obra y su impronta hubieran caminado menos estelares como un buen secreto a voces, respetado, citado pero sin ese exceso de «gloria» que la muerte, muchas veces entrega. Quizá, la muerte lo embellece todo.

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

¡FELIZ CUMPLEAÑOS NATY LANE!

 

Hoy celebramos a la música y compositora Naty Lane, ex integrante de Fatiga Material, bajista de Adelaida, guitarrista y vocalista de Hammuravi, su proyecto solista con el cual se encuentra próxima a editar un nuevo disco donde expande su sonido hacia oscuras y etéreas texturas electro pop, trabajo del cual ya se pueden escuchar como adelanto los singles «Limbos» y «La ciudad».

Autora de Primavera Salvaje (Santiago Ander Ed 2019), un diario de relatos íntimos donde explora los conflictos surgidos con el despertar de la sexualidad femenina entre la adolescencia y la adultez, bajo una cruda mirada donde desnuda situaciones de abuso y microabuso, la música y escritora conversó con Crónica Sonora en diciembre de 2020, en el marco del Primer Día Nacional contra el Femicidio, en un artículo coral junto a las músicas Masiel Reyes y Elisa Montes. En esa oportunidad, Naty Lane nos entregó sus reflexiones y críticas en torno a la normalización del femicidio en el arte y la música.

Foto cabecera : TimeLaapese

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CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO 

(19 de diciembre 2020)

Por Rossana Montalbán

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Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional.

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho.

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres.

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar.

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas.

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general.

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada.

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres.

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021.

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

SIOUXSIE SIOUX : EL CANTO DE UNA CRIATURA

SIOUXSIE SIOUX : EL CANTO DE UNA CRIATURA

ARCHIVO CRÓNICA SONORA –  artículo publicado el 27 de mayo 2020 con motivo del cumpleaños de Siouxsie Sioux.

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Londres 1976, el punk ha explotado y la capital británica es el epicentro del movimiento. Susan Janet Ballion es una reconocida Bromley Contingent, término acuñado a mitad de esa década por la periodista Caroline Coon para referirse a un selecto grupo de discípulos de los Sex Pistols. Un séquito de fanáticos – amigxs- colaboradorxs que acompañaban a la banda en cada aparición pública, en cada concierto, y que se encargaban de exaltar todo lo que la banda representaba culturalmente.

La furiosa y nihilista escena punk de Londres, es provocadora y extrañamente glamurosa gracias a las maquinaciones creativas de personajes como Malcom McClaren y la diseñadora de vestuario Vivian Westwood. El contingente de los Pistols ( Bromley contingent) además de hombres, lo componen un buen número de mujeres cuyas performances ponen en primera línea sus cuerpos como agentes de provocación. Senos al desnudo rodeados de cadenas y cuero. Poleras con suásticas, son parte de una rebelión que busca ir en contra de todo lo establecido y de lo políticamente correcto. Susan es parte activa de todo aquello y quizás la Bromley contingent más reconocida por esos días, luego de que fuera objeto de los comentarios sexistas del conductor Bill Grundy, mientras acompañaba a los Pistols en una famosa entrevista televisada: «Me gustan las situaciones en las que las personas no saben cómo reaccionar». «En aquel entonces me gustó el hecho de que la gente me miraba y se preguntaba «¿Habla en serio o es graciosa?’ Para mí, disfrazarse era una forma natural de expresión, pero también era una armadura útil. Creo que también vi mi imagen como una forma de encubrir mi falta de belleza real. No quería que la gente viera mi verdadero yo».

Susan creció admirando a su madre, cabeza de un hogar monoparental que la crio a ella y a sus hermanos sin ayuda. Por esos días idolatraba la música de David Bowie y Marc Bolan. Mientras que imitaba el glamour poco convencional de Bette Davis. Inspirada fuertemente por los Pistols, junto a Steven Severin al bajo, Marco Pirroni a la guitarra y un muy joven Sid Vicious en la batería, ese mismo año decidieron subirse al escenario del Club 100 de Londres en uno de los primeros festivales punks de la época, bajo el nombre de Siouxsie and the Banshees. Vistiendo una camiseta cortada, la chaqueta a rayas de su hermana y una estrella negra pintada sobre un ojo, Susan fue desde ese día Siouxsie Sioux. Influenciada en parte por la escena neoyorquina y por Patti Smith, esa primera actuación de 20 minutos incluyó un recital de poesía y la exclamación de plegarias, con el micrófono cayendo al suelo y con ella bajando del escenario en el cierre. Un comienzo aparentemente sin pretensiones pero que sería la partida de una banda seminal por la que pasaron el mismo Sid Vicious y luego un inquieto Robert Smith, y guía de las siguientes direcciones de la movida post punk londinense .

Siouxsie and the Banshees prospera y se convierten en teloneros de Johnny Thunders and The Heartbreakers, y en una de las bandas registradas por el respetado John Peel. En 1978, un disco pirata suyo ya circula de mano en mano, comprobándose el interés que despertaban. Ese mismo año y con la incorporación de John McKay a la guitarra y Kenny Morris a la batería, graban su primer single, el tema “Hong Kong garden” al que le seguirá su álbum debut, “The scream”, producido por Steve Lillywhite en el sello Polydor. El sonido del grupo transmite energía punk y densidad oscura que continuarán desarrollando en su segundo trabajo “Join hands”, publicado en 1979. Pero la banda continúa en plena configuración atravesando nuevos cambios de formación que dan paso a la llegada de Budgie, ex integrante de The Slits, quien se convertirá en integrante definitivo y el compañero artístico y sentimental de Siouxsie hasta finalizar el proyecto.

Para 1980 el sonido de los Banshees se desplaza hacia los elementos oscuros que ya marcaban sus dos primeros trabajos y que en “Kaleidoscope”, su tercer álbum, serán puestos en relieve gracias a la integración de cajas de sonido y sintetizadores, construyendo una sonoridad de resonancias sombrías y variaciones de pulso que se entienden en temas como en “Happy House» o “Red light”. Para entonces, Siouxsie es una vocalista y una letrista aventajada. Su capacidad vocal, forma de cantar, color de voz y registro contralto le entregan posibilidades de interpretación poco usuales para el post punk. El canto de Siouxsie es penetrante, atmosférico y salvaje. En ella viven cientos de referentes tanto femeninos como masculinos que han dado forma a una criatura fuera de lo común. La presencia escénica de una belleza estrambótica resultado del cruce entre Cleopatra y Tallulah Bankhead o de Bowie y Johnny Rotten. Yendo más allá de lo meramente gótico y post punk. Su performance sobre el escenario es apabullante, se presenta imperturbable, como en trance y altiva como una diva de antaño: “Siouxsie simplemente apareció, en total control, con confianza en sí misma. Me dejó atónita. Allí estaba ella haciendo algo que yo no me atrevía ni en sueños. Simplemente lo hizo y barrió todo el resto del festival, eso era lo más. La verdad es que ni me acuerdo del resto, excepto esa única actuación”, Viv Albertine del grupo The Slits.

El inicio de la consolidación de los Banshees fue también el inicio de una nueva búsqueda para la cantante y su socio creativo. El momento de su cuarto trabajo titulado “Ju ju”, publicado en 1981, fue el momento para echar andar el proyecto paralelo The Creatures, dúo voz y percusión que le ofreció a los músicos el escape de las exigencias contractuales y la libertad de la experimentación musical. Grabando un disco por año ( “A kiss in the dreamhouse” 1982, “Nocturne” 1983, “Hyaena” 1984) y girando por Europa y Estados Unidos permanentemente, la dupla encuentra en The Creatures el oxígeno necesario para continuar encantados con su primera banda: “Supongo que hay que hacer comparaciones. La diferencia con The Creatures es que siempre se ha tratado de la batería y la voz. No se trata solo de guitarras squally y grandes sonidos machos. Es mucho más sutil de esa manera», comentó en entrevista para el diario inglés The Independent .

Banshees y Creatures permitieron el contraste necesario para las posibilidades vocales de Susie. Con el paso de los años, los Banshees continuaron acercándose a su faceta de estilizado pop oscuro con discos como «Tinderbox» 1986, «Peepshow» 1988 y «Superstition» 1991, con canciones de significativa popularidad como «Peek a boo», «Kiss them for me» o la insuperable versión para “The passenger” de Iggy Pop.  En The Creatures, Siouxsie se aventura a continuar explorando su voz al desnudo y como instrumento principal de una sonido minimalista y tribal. Capturando el ritmo primitivo en una performance de aullidos, gemidos y emulaciones de animales, acompañadas por los golpes del baterista Budgie. Una exploración vocal y sonora que los llevó a trabajar con John Cale y a editar cuatro discos: «Feast» en 1983, «Boomerang» en 1989, «Anima Animus» en 1999 y «Hái!» en 2003.

Después de un trayecto de treinta años como integrante de The Banshees y The Creatures, Siouxsie lanzó en 2007 su primer disco en solitario, titulado “Mantaray”. Un trabajo que pareció combinar gran parte de sus registros musicales adaptados al nuevo milenio con la acertada producción de Steve Evans y Charlie Jones de Goldfrapp, y la participación de Clive Deamer barista de Portishead.

Cada periodo musical trae consigo una generación de mujeres atrevidas y esencialmente singulares en cada una de sus formas de influir y abrir puertas. La década que transcurrió entre 1975 y 1985, coincidentemente con la tercera histórica ola feminista a nivel mundial, fue un periodo en que la música se pobló de figuras femeninas de vital trascendencia. Con ese telón de fondo, Siouxsie Sioux se constituyó como una vocalista y compositora feroz, ejecutante de guitarra, melódica y crótalos, cuya estética y estilo vocal han sido sobresalientes desde el primer momento, influyendo tanto entre sus contemporáneas como en las siguientes generaciones, así lo han expresado más de una vez músicas como PJ Harvey o Shirley Manson.

El instinto de la individualidad artística y creativa de generar una identidad única y distintiva suele vivir en pocos y suele vivir en los artistas más inspiradores y en las expresiones más genuinas de una generación. Los Banshees crecieron tanto en ventas e influencia, que Siouxsie se consternó al ver a los fanáticos copiando su estilo: «Pensé: ‘Estúpidos idiotas. ¿No tienen nada de eso?’ Quería que las personas fueran ellas mismas, no que me copiaran». En sus últimas entrevistas todavía se niega a aceptar su estatus como la principal inspiración para una generación de góticos aplastados por el terciopelo y enamorados de vampiros. «No quiero ser una figura decorativa para algún movimiento triste». «Me parece ofensivo que me hayan mirado desde cierto tiempo y lo hayan convertido en un uniforme. Cuando tenía 18 años, si todos usaban una cosa, me gustaba usar algo completamente diferente. Recuerdo cómo me sentí cuando el punk se volvió masivo y la gente comenzó a usar impermeables con adornos. Lo convirtieron en una caricatura. Nunca nos habíamos vestido así, para nosotros nunca se trataba de ser parte de algún ejército. Se trataba de esforzarse por ser originales».

 

TSUNAMIS EN VIVO DESDE ESTUDIOS BYM RECORDS

TSUNAMIS EN VIVO DESDE ESTUDIOS BYM RECORDS

 

 

 

Tras el lanzamiento de su séptimo disco 7 mares, Tsunamis retoma actividad estrenando sesión en vivo desde los estudios del sello discográfico BYM RECORDS.

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Este jueves 27 de mayo TSUNAMIS estrena vía streaming “En vivo desde Estudios BYM” un registro íntimo a cargo de la productora TV Piratas, viejos colaboradores de la banda, grabado en uno de los lugares más íntimos e importantes en los últimos años para Tsunamis, el estudio del sello discográfico Bym Records. Lugar que ha visto nacer las canciones que pertenecen a sus discos «7Mares» (2020) y «Trans Express Sudamericane» (2017). Precisamente, dos de los álbumes que la banda rescata en este streaming, realizado en conjunto con Nes Rodríguez sonidista y co-fundador de BYM.

En 2003, a cargo de Alvaro Guerra y  Juan Domínguez, nace TV Piratas, productora audiovisual que realizó algunas de las piezas más emblemáticas de la escena independiente local de la primera década del siglo XXI, entre las que se encuentran, Guiso, Tsunamis, Pendex, entre otros. Entre estos se encuentra uno de sus trabajos más conocidos, el videoclip para «In Flames» (2004) de Tsunamis, video que llegaría a ser emitido por la pantallas de MTV Latino, posicionando a la banda y a su crudo y rocanrolero disco debut que llegó a conocerse en el resto de Latinoamérica.

En septiembre de 2020, después de 15 años trabajando juntos, y tras la imposibilidad de tocar en vivo, TV Piratas le propuso a la banda filmar una tocata en el estudio de su sello BYM RECORDS para una fonda virtual. El resultado fue tan logrado que la banda decidió lanzarla por su propia cuenta y convertirla en un documento para sus seguidores «Tratamos de captarlos en su esencia, usamos la opción del blanco y negro más crudo y en sintonía con ellos la grabación fue de una tirada. La energía envolvió el estudio y el resultado creo yo que queda más que demostrado, un en vivo de una energía única” comentaron los realizadores.

La sesión en vivo desde Bym Records registrada mientras la banda trabajaba en su disco 7 mares, cuenta con canciones de este último álbum y podrá verse a partir de este jueves 27 de mayo, a las 21hrs, pagando un aporte voluntario para la banda y su equipo, y quedará disponible para todos y todas a través de la nueva plataforma de @portaldisc hasta el 15 de Junio 2021.

STEVIE NICKS: UNA MUJER LLEVADA POR EL VIENTO

STEVIE NICKS: UNA MUJER LLEVADA POR EL VIENTO

 

 

ARCHIVO CRÓNICA SONORA –  ARTÍCULO PUBLICADO EL 26 DE MAYO DE 2020 CON MOTIVO DEL CUMPLEAÑOS DE STEVIE NICKS.

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Una bruja, una hada, una gitana. Con frecuencia cierta imaginería tanto fantástica como popular ha sido utilizada permanentemente como forma de representación femenina en las arenas movedizas del arte, la poesía y por supuesto del rock and roll. Estas representaciones y sus connotaciones por siglos han servido para entregar determinados roles a las mujeres. Primero como musas y luego como creadoras de mundos misteriosos y peligrosos para el hombre, esta imaginería se ha reproducido especialmente desde una mirada masculina en el cancionero de géneros como el rock clásico, el hard rock o el heavy metal.

 

Fue a mitad de los 70s, cuando Stevie Nicks combinó parte de estas representaciones femeninas al frente de una renombrada banda de blues rock, personificando sobre el escenario a la bruja, a la hada y a la gitana más inolvidable e icónica de su generación, en una década de total predominancia masculina en el género. Con Janis Joplin muerta, Grace Slick de Jefferson Airplane alejada de la música tras un accidente automovilístico, y con Joni Mitchell en su destellante viaje por el carril de la canción de autor, fue gracias a la aparición de Nicks que la figura femenina recobró fuerza en el rock de corriente principal, entregándole un sitio de reconocimiento y poderío en la creación musical como resultado de haber sido una de las responsables de la exitosa renovación de Fleetwood Mac a partir de 1975, y cuya impronta utilizó y realzó aquellos elementos que por largo tiempo sirvieron para delimitar, estigmatizar y caricaturizar el rol de la mujer en el arte y en la sociedad.

Stephanie Lynn, Stevie Nicks, nació un 26 de mayo de 1948 en Phoenix, Arizona. Tempranamente comenzó a cultivar su voz gracias a una conocida cantante de la zona quien le enseñó el tradicional repertorio folk americano, con el cual se comenzó a destacar su particular vibrato. A finales de los 60s, Stephanie parte a San Francisco donde se reencontrará con su viejo amigo de secundaria y también compositor Lindsay Buckingham, de quien no se separará por un largo tiempo luego de formar su primer proyecto musical, llamado Fritz. La dupla no tardará en tomar vuelo creativo y amoroso, y finalmente debutarán como dúo musical Buckingham-Nicks con la publicación de su disco homónimo en 1973. Pero los planes del dúo experimentan un vuelco cuando el reconocido músico inglés Mick Fleetwood, se detiene en Lindsay Buckingham como posible candidato a nuevo guitarrista para su banda. La propuesta es oficial pero para aceptarla Buckingham solo pide una condición, que Stevie también se integre. Así comienza a escribirse el ciclo más memorable de Fleetwood Mac y también el más exitoso comercialmente.

La llegada de Stevie Nicks significó una renovación por completo para la imagen y el sonido de la banda, y su participación se vio potenciada por la presencia de la tecladista, vocalista y compositora Christine McVie. Ciertamente, la formación de Fleetwood Mac es particular para la época en el rock de corriente principal – sin olvidar a Heart o a Fanny – con dos compositoras que se destacan como piezas determinantes en el nuevo sonido de la banda. Un sonido que quedará plasmado en el disco homónimo de 1975, consolidándose posteriormente con “Rumours” de 1977, el gran trabajo de aquella era, y finalmente, con la publicación de “Tusk” en 1978, trilogía donde McVie y Nicks junto a Buckingham son autoras de las canciones más destacadas de la banda –«Todas no la van a tener tan fácil como yo. No viví las cosas que muchas mujeres han enfrentado. Tuve mucha suerte. Christine [McVie] y yo hicimos un pacto el día que me uní a Fleetwood Mac. Nos prometimos mutuamente que haríamos todo lo que pudiéramos hacer por las mujeres, luchar por todo lo que queríamos y conseguirlo. Que nuestras canciones y nuestra música sean tan buenas como todos los hombres que nos rodean. Y fué”.

Los aportes compositivos de Stevie Nicks a la banda fueron inmediatos y determinantes.“Rhiannon” y “Landslide”, fueron dos de las canciones más representativas de ese periodo. Y lo siguen siendo hoy cuatro décadas después. Ambas composiciones pusieron en primera fila el universo femenino y lírico de Nicks, un universo compuesto de muchos otros. Por un lado, el intimismo emocional y reflexivo de “Landslide” versus las visiones mitológicas de origen literario de “Rhiannon”, composición que, a su vez, es en buena parte la consagración de todo lo que nutre su performance y estética, especialmente para este tema en cuyas interpretaciones Nicks solía vestir envolventes vestidos negros que debió abandonar tras ser acusada de bruja y practicante de magia negra, evidenciando una vez más la carga histórica y la connotación negativa de dicha representación femenina, que no es más que la de una mujer sin cadenas, en control de sí misma y de su poder de autodeterminación. Dueña de su propia imagen, Nicks construyó una estética neogótica, etérea, que le otorgaron a su talento como cantante contralto y compositora, el magnetismo inimitable de una de las frontwoman de mayor influencia en la historia del rock and roll, reconocida por ser inspiración de intérpretes tan diversas como Sarah Mclachlan, Courtney Love o Sheryl Crow: «Cuando estaba en la escuela secundaria -recuerda Sheryl Crow, que coprodujo e interpretó cinco temas para el álbum- lo que se escuchaba por radio era más del tipo Foreigner y Boston, esa especie de bandas de rock colectivas. Stevie era una de las pocas mujeres que salía a hacer lo suyo y su presencia acaso haya sido mayor que la de cualquier otra, salvo la de Pat Benatar. Stevie ejerció una gran influencia sobre mí. Pensé que era la única mujer joven del rock con la que podía identificarme ya que hasta ese momento sólo tenía a Mick Jagger como referente. Con Stevie, fue como si una campana sonara en mi interior».

Para fines de la década del 70, Stevie Nicks es como en una de sus canciones, una diosa. Una diosa de la música rock y esclava de los excesos, pero al mismo tiempo modelo de las siguientes generaciones de vocalistas y compositoras, cuyo vibrato «resuena en la noche» con “dreams”, la oscura “gold dust woman”, «Sarah» y más adelante en el hit radial “Gypsy”. Entrando en los 80´s Fleetwood Mac se detiene, pero ella continúa al siguiente nivel con su debut solista, “Bella Donna” de 1981, disco que incluye «Edge of the Seventeen» y “Stop draggin my heart around” en colaboración con Tom Petty. Trabajo que la reafirma como un referente en tanto mujer en el rock y cuyo estatus estelar le permite desplazarse al rock pop de la época, fuertemente inspirada – como ella misma ha contado – en Prince, particularmente por “Little red corvette” que sirvió como fuente para su single “Stand back» de su siguiente disco del mismo nombre editado en 1983. Pero con Bella Donna, Nicks inició un catálogo de siete discos en solitario. El más reciente “24 Karat gold. Songs from the vault” publicado en 2014. A día de hoy, a sus 73, Stevie Nicks se mantiene en plena actividad en medio del confinamiento obligado a causa del covid-19. Lo hace preparando un libro y una película inspirados en “Rhiannon” y en su importancia en la historia de ella y de la banda.


Haber reintroducido y resignificado el imaginario «femenino» al rock, haber jugado con ciertas personificaciones y haberlas hecho parecer como un elemento meramente estilístico son quizás algunas de las muchas hazañas de Stevie Nicks en el salvaje y masculino mundo del rock de los 70s. Ser la única mujer ingresada dos veces al amado y odiado Salón de la fama del Rock and roll, es desde luego, otra de ellas. Primero lo hizo con Fleetwood Mac en 1998 y luego por su trayectoria solista en 2019, recordándonos una histórica y vigente inequidad de género en el mundo de la música: Son 22 hombres los que ingresaron dos veces, versus cero mujeres. ¡Eric Clapton probablemente ya está allí 22 veces! Así que tal vez esto abra las puertas para que las mujeres luchen para hacer su propia música».

BOWIE: POSTHUMANISMO SÓNICO EN CONVERSATORIO

BOWIE: POSTHUMANISMO SÓNICO EN CONVERSATORIO

Este martes 25 de mayo, a las 18:30 hrs, se llevará a cabo en Alma Negra Librería, el conversatorio sobre el libro David Bowie: Posthumanismo Sónico, del filósofo y escritor uruguayo Ramiro Sanchiz, un ensayo que propone develar la figura y obra de Bowie a partir de lo performativo.

¿Quién o qué fue David Bowie? es la pregunta que surge al adentrarse en el ensayo del filósofo y escritor uruguayo Ramiro Sanchiz, quien nos responde postulando que Bowie fue un alien venido del futuro para cruzar y alterar todos los límites, hackeando la industria musical, infectando el pop a través de lo performativo, lo masculino a través de lo femenino, lo humano a través de lo extraterrestre.  A partir de esta idea y entregando un sólido marco conceptual basado en las definiciones del posthumanismo, Sanchiz recorre la música y la performance constante del artista británico y en cómo estos aspectos  desarrollados en extremo por Bowie contribuyeron a una intervención definitiva en la cultura pop.

Bowie mirado como un proceso más que como un sujeto, un proceso de rasgos sónicos y especulativos,  con lo que el escritor de ciencia-ficción Ramiro Sanchiz construye un ensayo penetrante sobre la naturaleza humana. David Bowie, posthumanismo sónico nos propone una lectura radical del creador de Ziggy Stardust transitando entre el espíritu fandom y las teorías del posthumanismo crítico, entablando diálogo con autores como Timothy Morton, Graham Harman, David Lynch o H.P. Lovecraft.

Desplegando un conocimiento detallado de la música de Bowie, de sus agentes contaminantes (los procedimientos aleatorios y maquínicos con Brian Eno; el Ambient hauntológico y horrorístico de Scott Walker; las simbiosis vampíricas con Lou Reed, Angela Barnett o Marc Bolan, así como sus personajes y máscaras. Un enjambre, una swarmachine, una horda de mutaciones y contagios que ponen a prueba nuestra comprensión y que reafirman a David Bowie como el explorador adelantado de un viaje colectivo hacia lo desconocido.

El libro editado durante 2020 por Holobionte Ediciones, llega a Chile a través de la recientemente inaugurada Alma Negra Librería y plataforma, cuyo catálogo librero propone un amplio universo de lecturas críticas en torno a las ciencias sociales, la literatura, el arte y la música, entre otros. Precisamente, el trabajo de Sanchiz es parte de una abultada sección dedicada a los libros sobre música, sección que reúne una cuidada selección de estudios musicológicos, estudios culturales, biografías, ensayos, estudios filosóficos, crónicas y más, que se pueden encontrar en www.almanegraliberia.com, y que busca cubrir la cada vez más creciente necesidad de lecturas musicales como también poder mostrar la labor editorial que actualmente se está haciendo en torno al ámbito musical tanto en Chile como en el resto de Iberoamérica.

El conversatorio David Bowie: posthumanismo sónico, contará con la participación de su autor Ramiro Sanchiz junto al Doctor en Filosofía Cristóbal Durán, la periodista especializada en música y fomento lector Rossana Montalbán y la librera y doctora en Historia Silvana Vetö, dueña de Alma Negra Librería. El encuentro es otra de las diversas actividades impulsadas por la librería con el fin de divulgar la labor editorial iberoamericana y con el fin de proponer nuevos editores, nuevos títulos, nuevos autorxs y nuevas perspectivas críticas para la música.

Conversatorio con Ramiro Sanchiz, autor de David Bowie, Posthumanismo Sónico (Barcelona, Holobionte Ediciones, 2020).

Martes 25 de mayo, 18:30 hrs
Vía Zoom
Actividad sin cupos limitados
Inscripción previa en almanegralibreria@gmail.com

 

 

BOB DYLAN: ÉRASE UNA VEZ EN EL DESIERTO

BOB DYLAN: ÉRASE UNA VEZ EN EL DESIERTO

 

 

En octubre de 2016 Bob Dylan fue anunciado como el primer compositor en ser reconocido con el Premio Nobel de Literatura. Ese mismo mes, Robert Allen Zimmerman dio uno de sus recitales más recordados de su etapa reciente sobre los escenarios en el marco del publicitado y sin precedentes Oldchella Desert Trip. Un festival creado para marcar un hito y dejar inolvidables escenas en la retina de sus asistentes convocando a seis leyendas vivientes de la historia del rock and roll.

Por Rossana Montalbán

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Érase una noche en el desierto, cinco años atrás, cuando Dylan había cumplido 75 años, cuando aún no estábamos del todo inmersos en la virtualidad y cuando aún no éramos descubiertos por la distopía sanitaria que congeló todo acto de esparcimiento colectivo, llevándose consigo la música en vivo y, sobre todo, los viejos y masivos recitales, y las largas jornadas de festivales.

Érase una noche en el desierto, hace solo cinco años atrás, cinco años que parecen un siglo. Una noche que al rememorarla, en el contexto actual, adquiere mayor espectacularidad justo cuando Dylan celebra su cumpleaños número 80. Paso del tiempo que hace de ésta crónica distante y virtual, antes de la masificación y normalización del streaming, una crónica digna de la era pandemia, reformulando la lejanía, intentando sortear la imposibilidad de la presencia como pretendía hacerlo desde un principio, solo recogiendo las señales de humo que llegaban desde el otro extremo del continente.

 

ÉRASE UNA NOCHE EN EL DESIERTO: Crónica desde lejos, Bob Dylan sobre el escenario del Desert Trip, octubre 2016.

Por Rossana Montalbán

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Es viernes por la noche. A miles de kilómetros está por empezar eso que han llamado el concierto del siglo. El Oldchella Desert Trip, el festival que reúne a Bob Dylan, The Rolling Stones, Paul McCartney, Roger Waters, The Who y Neil Young, en la bien llamada ciudad de los festivales, Indio, en el Valle de Coachella, al sur de California.

Por supuesto no existe transmisión de streaming y el mundo expectante tendrá que esperar hasta que el festival salga en algún formato de colección como bien rezan los mandatos del marketing. Pero no queremos esperar. Es viernes en la noche y queremos estar allá, queremos saber qué está pasando.

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Estamos un poco obsesionadas, y las redes sociales son el camino para seguir la pista del magno recital. Twitter, Instagram y el ahora “bendito” Periscope ayudan a satisfacer la necesidad de información en momentos así. Entonces el desierto de California ya no parece tan lejano, al menos, en este instante. Las redes sociales oficiales del evento, incluyendo su aplicación para móviles, nos daban la previa, el ambiente, la llegada de los visitantes y el atardecer tricolor con las localidades ya ocupadas. La escena es apoteósica. Es el desierto de California, ni más ni menos, un lugar que ha alimentado el imaginario de la música, el cine y la literatura norteamericana. Un paisaje recurrente dentro del cancionero de la American music.

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Solo horas antes de comenzar, – 7 de la tarde  en Santiago de Chile –  la reflexión de Dylan venida de otro tiempo, publicada por Ron Wood en su página de Facebook, aquella tarde:

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Ya es media noche en esta ciudad, mientras que allá, la noche recién comienza. Dicen los tweets de los asistentes al concierto y de los corresponsales de medios de comunicación, que Dylan ya ha subido al escenario y que suena Rainy day women. Mientras busco los primeros vídeos y fotos para constatarlo, trato de imaginar qué visteDylan, cómo suena la banda, y cómo se escucha su voz. Entonces encuentro el siguiente tweet deLaura Steele, reportera de Cincinnati 92.5 Indy Classic Hits 104.5 WJJK –

Las imágenes y el sonido hablan del Dylan que creemos conocer y que recordamos. El hombre de sombrero y traje negro, en penumbras, ensimismado, sentado al piano cantando con la voz que el paso del tiempo ha vuelto más y más aguardentosa transformando su repertorio como bien lo comenta el corresponsal de Agencia EFE, David Villafranca:

Los aplausos y comentarios llegan desde el desierto, porque Dylan deslumbra con quietud, sobriedad y un poco de ese usual mal carácter sin dejarse fotografiar en la gran noche, pero tocando lo que el público ha añorado escuchar: “Don´t think twice it´s alright”, “Highway 61 revisited”, “It´s all over now, baby blue”, “Love sick”, e incluso la inmensa “Desolation Row» con McCartney como espectador a un costado del escenario, cuentan los afortunados testigos a través de sus cuentas.

Ballad of a thin man y Masters of war hacen olvidar a los que twittean que Dylan está flojo, aún así pareciera que Dylan busca una y otra vez romper con su propio mito y con la adoración que se le profesa.  Sin embargo, otros dicen que todo lo que hace es a propósito del mito, arrogante y sin respeto alguno por sus seguidores cantando versiones irreconocibles de sus mejores composiciones. Dylan guarda silencio. Guarda silencio incluso cuando gana un Nobel. Esta noche no es diferente. No saluda, ni se levanta del piano para dejarse ver. El hombre del sombrero es casi un sombra, distante, impenetrable y odioso, complaciendo sin complacer.

Tres años después, los registros de de esa noche corroboran eso y todo el resto. Corroboran 80 minutos de historia musical decisiva de la cual los Stones y los Beatles aprendieron.

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Eduardo Fabregat Editor C&E del Diario Página 12 :

https://www.youtube.com/watch?v=w9S8l_TqCHw
https://www.youtube.com/watch?v=smTvTgNnf2Q
Recopilación fuentes y redacción de textos por Rossana Montalbán
Fuentes fotográficas: Enterprise Press, El País, Chicago Tribune
BOB DYLAN : UN GÉNERO EN SÍ MISMO

BOB DYLAN : UN GÉNERO EN SÍ MISMO

En octubre de 2016 Bob Dylan fue reconocido con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer músico en recibir el honorable galardón que reconocía en él la contribución de haber «creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana», una expresión tanto musical como literaria que continua siendo explorada como un género en sí mismo, como bien lo muestra la extensa bibliografía existente en torno al laureado cantautor.

Por Rossana Montalbán

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El trabajo de Dylan y su impacto como referente cultural, musical y literario desde la década de los 60s, se encuentra revisado y analizado en una vasta bibliografía. Ensayos, biografías y cancioneros que continúan la interminable labor de descifrar la figura e influencia del cantautor en la música y en la literatura. Exhaustivas investigaciones de quienes han observado el viaje de Dylan desde sus primeros días como músico folk, militante y exponente de la canción protesta, hasta su evolución al sonido eléctrico y la elaboración de un cancionero profundamente americano, cargado de referentes literarios.

 

La bibliografía Dylaniana es extensa, y al parecer, interminable cuando una y otra vez se vuelve a escribir sobre el cantautor, abriendo nuevas interrogantes probablemente porque la respuesta definitiva a su obra y figura no existen, y no son parte de su leyenda. Una leyenda en permanente construcción, tal como se enuncia en el documental Rolling Thunder, pieza audiovisual que registra uno de los momentos vitales del cantautor, cuando en plena década de los setentas decidió salir de gira con una caravana de músicos, músicas, poetas, colaboradores entre los que se incluían Allen Ginsberg, Joan Báez, o Joni Mitchell, un capítulo ya relatado con anterioridad en una fascinante crónica escrita por Sam Shepard publicada como libro » Rolling Thunder: Con Bob Dylan en la carretera».

Lo cierto es, que probablemente, pocos músicos vivos reúnen tan extensa bibliografía sobre ellos y su obra, comprobándose una vez más el puente establecido por Dylan y el mundo literario, puente que ha estimulado la retroalimentación entre ambos universos, y a su vez, ha creado un género en sí mismo, el dylaniano o el sub género de la canción de autor o canción literaria, cuyas inflexiones transitan por el poemario, la crónica, la alegoría. Un cancionero que es en sí mismo, literatura pura.

Pero para hablar de Dylan, es necesario remontarse tanto y, de igual manera, a su génesis musical como a su génesis como escritor de canciones.  Y en cómo estos mundos y sus elementos se transfiguraron en él, dando forma al universo dylaniano que fue parido gracias a los cromosomas de Dylan Thomas, Woody Guthrie, Robert Jonhson y Pete Seeger.

Desde sus comienzos, Bob Dylan cantó pensando en los desheredados y en los marginados. Para ello utilizó y revitalizó la tradición popular del folk americano: las baladas del Norte y el blues del Sur. De este modo, introdujo en la canción moderna elementos tradicionales y sociales mientras ligaba sus composiciones a sus experiencias personales. Como muchos otros, viviendo el clamor de la convulsión de los años sesentas, Dylan buscó nuevas formas de expresión que a pesar de venir referenciadas demandaban en espíritu el nacimiento de un mundo nuevo.

Su personal lectura del folk, la llegada a la canción protesta y su posterior mal llamada «conversión» al rock, conforman la encrucijada permanente de su obra, tres momentos formativos de Dylan con distintas intensidades tanto lírica como musicalmente que quedaron plasmadas en casi una década de discos como «Bringing it all back home», «Highway 61 revisited», «Blonde on Blonde» o «Blood on tracks», constituyendo el nacimiento de un solo Dylan, de un solo referente, el cantautor con guitarra eléctrica.

El 13 de octubre de 2016, Dylan se convirtió en el primer músico y cantante en recibir el premio Nobel de Literatura. Con este galardón la Academia Sueca reconoció su aporte capital a la narrativa de la música esgrimiendo como razón suficiente el hecho de «crear una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana». El inusitado reconocimiento solo vino a confirmar su intervención y presencia en las artes literarias desde hace ya casi cincuenta años y vino a recordar la obsesión por descifrar su genio e ingenio, obsesión que ha perseguido a críticos musicales y académicos alrededor de todo el mundo, alimentando miles de páginas y ediciones en diversos idiomas, todas presentadas como aproximaciones no definitivas.

Tras conocerse, quizás, la máxima confirmación del impacto de Dylan, se hizo necesario acudir a aquellos libros que tiempo antes ya habían explorado a modo de estudio literario su obra. Ese es el caso del libro de Christopher Ricks y «Dylan: visiones del pecado» editado en 2004, un trabajo que revisa y analiza la poesía del cantautor, en tanto métrica, versos y metáforas, conectándolo a otros nombres capitales de las letras. Al mismo tiempo, leer a Dylan, y no sobre Dylan, probablemente sea una de las más concretas aproximaciones a su obra, por eso, su aplaudida autobiografía Crónicas, Vol 1, también editada por primera vez en 2004, resulta una parada necesaria en este viaje al centro del músico.

DYLAN POETA: VISIONES DEL PECADO

Christopher Ricks

En este libro del profesor Christopher Ricks, el académico analiza con mirada crítica las composiciones del cantante y poeta norteamericano -al que emparenta con los grandes poetas anglosajones T. S. Eliot, Gerard M. Hopkins, Tennyson, John Donne, William Blake y Philip Larkin – comparando incluso al bardo norteamericano, por su genio, ingenio y desenvoltura para saltarse las normas, con el propio William Shakespeare, a quien se conoce popularmente en los países anglosajones como «The Bard».

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¿Por qué los poemas que forman las canciones de Dylan son tan buenos? bajo esa sencilla pero enorme pregunta, el autor, Christopher Ricks, desarrolla este libro donde se interna verso a verso en los escritos del cantautor. Considerado junto a Harold Bloom uno de los principales críticos literarios contemporáneos, cuando desmenuza las letras (o poemas) de las canciones de Dylan y analiza incluso el modo de interpretarlas (recitarlas) para averiguar dónde reside el misterioso atractivo que hace que se sigan escuchando cincuenta años después y sean referencia inevitable de casi dos generaciones.

A pesar de ser un ateo confeso, Ricks utiliza como armazón para su análisis pecados capitales, virtudes teologales y hasta «gracias divinas», consiguiendo detectar toda clase de resonancias bíblicas incluso en canciones no pertenecientes a esa época religiosa que, para algunos de nosotros, resulta la menos interesante pero que no deja de ser parte del universo dylaniano.

 

BOB DYLAN

CRÓNICAS

Los prolegómenos de la crónica vital y profesional de Bob Dylan nos remontan, a través de una mirada abierta, al Greenwich Village de 1961, testigo principal de su llegada a Nueva york. De ahí parte la andadura iniciática que el bardo desgrana en este primer volumen de la trilogía autobiográfica cuando, recién llegado a Nueva York, merodea por el Village en pos de su destino. Dylan alterna observaciones elegíacas con retazos de recuerdos, aderezados con comentarios agudos e incisivos.

Las incomparables dotes de narrador y la exquisita expresividad que constituyen el sello distintivo de su música hacen de Crónicas una reflexión penetrante sobre la vida y sobre las personas y los lugares que moldearon al hombre y su arte.

Una autobiografía mayor, con puño y letra del laureado cantautor, en la que junto con explorar su llegada a Nueva York en 1961 y la grabación de su primer álbum, describe uno de sus periodos personales menos luminosos, omitiendo su época de mayor fama, a mediados de la década de 1960.

A su vez, la pluma y el criterio narrativo del músico se deciden a recorrer en extenso la historia de dos de sus álbumes menos conocidos, New Morning (1970) y Oh Mercy (1989), narrando sus colaboraciones con el poeta Archibald MacLeish y con el productor Daniel Lanois. En el capítulo de New Morning, Dylan aborda su insatisfacción y rechazo con la idea del «portavoz de una generación» que por décadas se le atribuyó.

Dejando en claro que es uno de los cronistas más aventajados de su generación, en el final del libro el músico describe con pasión el momento en que escuchó por primera vez la composición de Bertolt Brecht y Kurt Weill «The Threepenny Opera» y el momento en que su oído descubrió los discos de Robert Johnson.

 

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

 

 

CELEBRAMOS A LA BAJISTA, VOCALISTA Y COMPOSITORA, LAURA MOLINA, INTEGRANTE DEL DÚO DARK WAVE Diavol Strâin, BAJISTA EN VASO DE LECHE, Y ACTUALMENTE PRODUCTORA MUSICAL DEL DISCO DEBUT DE VACUUM.

EN JULIO DE 2019 CONVERSAMOS POR PRIMERA VEZ CON LA BANDA EN PLENA PROMOCIÓN DE SU DISCO DEBUT «TODO EL CAOS HABITA AQUÍ»,  LUEGO DE RECOGER POSITIVOS COMENTARIOS DE SU MÚSICA EN EXITOSAS GIRAS POR EL UNDERGROUND INTERNACIONAL. EN ESTA ENTREVISTA LA MÚSICA JUNTO A SU COMPAÑERA DE BANDA IGNACIA BÓRQUEZ, NOS ENTREGA SUS REFLEXIONES Y CRÍTICAS SOBRE EL ESTADO DE LAS COSAS EN EL CIRCUITO UNDERGROUND LOCAL, SOBRE SU TRABAJO Y SOBRE SUS PRINCIPALES MOTIVACIONES COMO ARTISTA.

 

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 «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.»

Por Rossana Montalbán, julio 2019.

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Conformadas como dúo, Ignacia Bórquez en guitarra, synth, batería digital y coros, y Laura Molina en bajo, voz, synth y batería digital, Diavol Strâin recoge elementos discursivos y retóricos de movimientos como las Riot grrrl junto a la estética y sonido de ineludibles referentes del dark y el goth. Oriundas de la joya del pacífico, en su joven pero sólida trayectoria han desarrollado un feroz énfasis por tocar en vivo no sólo en la concurrida y colapsada capital de Chile, sino que se han dedicado a girar de forma permanente por el norte y sur del país, además de su natal quinta región, una hazaña mayor para cualquier banda independiente. Esta misma dedicación ha llevado al dúo a realizar shows en países como Alemania, Holanda, Polonia, Perú, Estados Unidos, Canadá Colombia y México, en el marco de reconocidos festivales de la escena dark como Minicave (DE), Near Dark Festival (USA), Return to the Batcave (PL) y en festivales de carácter feministas como The F Word (NL) y FemFest (CL).

Al conversar con ellas se puede intuir que Diavol strâin es uno de los proyectos musicales más activos, serios y con mayor proyección del dark wave local, cuya impronta feminista aporta un discurso y una mirada crítica a un género musical poco militante y descomprometido con causas sociales. Un discurso y una mirada que conviven con los principios estéticos propios del estilo pero al mismo tiempo proponen acción, organización, participación, respeto e inclusión como respuesta a la contemplación y al caos, una propuesta no tan recurrente en una época donde probablemente bastaría con ofrecer una oscuridad vacía e indiferente.

¿Cómo y cuándo nace Diavol Strâin  

Ignacia: Diavol strâin nació a mediados del 2015, nosotras, Ignacia y Lau, nos juntamos a tomar unas chelas. En ese tiempo eramos amigas y nos habíamos conocido dentro del mismo círculo de tocatas, donde Ignacia tocaba en Blasfemme (Riot Grrl, postpunk, shoegaze), y Lau ya era parte del grupo Vaso de leche (Postpunk, Noise, Garage). Ambas teníamos muchos deseos de hacer música con batería electrónica y estábamos rallando con bandas como She Past Away, M!r!m, Coldreams, Dream Affair, etc. 

Lau: Por otro lado coincidíamos en la cuna ruidosa de Siouxsie and the Banshees, The Cure, Sonic Youth, Cocteau Twins, Los Prisioneros, siendo todo una sumatoria de influencias que desembocaron en el impulso de hacer este proyecto y nuestras primeras creaciones.

El formato dúo ¿fue una elección o se fue dando de manera espontánea?

Lau: A lo largo de nuestro camino hemos tenido diversas formaciones, quedando como dúo desde fines de 2017 tanto por asuntos prácticos (es mucho más fácil movernos y que nos inviten a otros lugares) como por ser el núcleo de todo este proyecto desde los inicios.

 ¿A qué alude el nombre de la banda Diavol strâin ?

Lau: Diavol Strâin quiere decir Diablo Alienígena” ó “Diablo extraño” en rumano. Llegamos a ese concepto, pues nos costó bastante ponernos de acuerdo a cómo llamaríamos a todo esto que estaba surgiendo. Nada en español nos parecía, si a una le gustaba algo, la otra discrepaba, hasta que Ignacia, consultando un diccionario que tenía, hizo una lista de palabras en ese idioma que eran atractivas tanto por su fonética como significado. Coincidimos en la unión de esas palabras y el concepto nos gustó mucho, porque el diablo para nosotras es un concepto de disidencia, de cuestionamiento. 

Ignacia: Es un ser que formó sus propias ideas y puso en duda lo que se supone era incuestionable. En relación a lo alienígena es similar. Ambas coincidíamos en este sentirse alienígena dentro de un sistema que busca adherirte a él como un engranaje más. Vivir en una otredad, fuera de ese margen en lo más posible y honesto, tanto desde nuestras corporalidades como nuestros sistemas de trabajo y relaciones con el mundo. Por otro lado, el concepto también trae consigo un imaginario potente que ambas abrazamos, pues tiene que ver con lo esotérico, lo oculto, el espacio exterior y otros multiversos.

 ¿Cómo se lleva la escena del dark wave en Chile con el feminismo? ¿Se llevan?

Ignacia: A decir verdad son corrientes que en pocas ocasiones se juntan. La escena oscura en Chile, y en muchos lados, no se caracteriza por tener acción política, o por artistas que se pronuncien al respecto. Por lo mismo siempre buscamos hacer el llamado a que más personas se pronuncien y accionen, a no separar tanto esas corrientes porque creemos que el feminismo se aplica en todo. Nosotras no compartimos espacios con personas que han tenido actitudes violentas o discriminatorias. 

Lau: También nos sucede que en los lugares donde encontramos ese coincidir político no son usualmente bandas como la nuestra (es más común en el reggaetón, el pop, etc ) pero justamente también esa es la idea, la posibilidad de unir varios estilos y compartir en instancias donde se busquen puntos en común que vayan más allá del estilo musical o el purismo de géneros.

Como mujeres lesbianas y feministas liderando un proyecto musical ¿Cuál ha sido su experiencia en el circuito local, creen que es un espacio machista? 

Más que llamarlo machista preferimos verlo como otro espacio cultural más que se encuentra dominado por machos donde claramente nos hemos sentido discriminadas y pasadas a llevar en múltiples ocasiones al ser mujeres lesbianas músicas. Desde chica una se ve enfrentada a comentarios sobre tu calidad musical, de si tocas tan bien como un hombre o no, de querer promocionar tus canciones y shows musicales a través de flyers que se enfocan más en venderte como un objeto y no como una artista, o que te cierren espacios dominados por machos porque te empieza a ir bien, etc. Es por eso que para nosotras ha sido muy importante no solo dedicarnos a la música desde la participación en bandas sino que generando y gestionando espacios libres de estas prácticas heteropatriarcales, lo cual ha sido también un gran desafío. Hasta el momento hablar deespacios seguros” es algo complejo ya que falta mucho por reflexionar y deconstruir en nosotres mismes pero al menos nos encontramos trabajando muy alerta en estos espacios que queremos construir, en cada tocata, cada fiesta que organizamos estamos muy pendientes de que la gente que asiste no sea víctima de violencia de cualquier tipo, y claramente no sólo publicando que no se aceptarán prácticas xenófobas, anti LGTBIQ+, sino que organizándonos con planes de acción reales para sobrellevar algún escenario de ese tipo. 

METATRON PRODUCCIONES está a cargo de organizar el show de STOCKHAUSSEN – Ángel Kauff en Chile, una iniciativa autogestionada de la cual ustedes son parte clave… ¿Cómo surgió esta idea de traer al músico y como ha sido la experiencia de sacar adelante shows internacionales en la escena dark wave?

Ignacia: Somos colaboradoras de la productora Metatron, la cual es liderada por nuestro amigo Martín Dörr a quien conocimos el año pasado al invitarnos a participar de un show en Casa de Salud en Concepción. Se generó una muy buena conexión de gustos musicales que permitió que comenzáramos a trabajar juntes, de hecho esta es el primer show en concreto que podemos realizar en conjunto. Por otro lado, a Ángel lo veníamos conociendo desde el año pasado también a raíz de nuestra gira por Norteamérica, y bueno desde hace tiempo que veníamos disfrutando de su música la cual sentimos que nos ha influenciado mucho también. 

Lau: Por eso, apenas supimos que estaba la posibilidad de traer a Stockhaussen a Chile, se lo propusimos a Martín, de quien agradecemos mucho su profesionalismo y gestión en toda la producción del concierto. Valoramos profundamente su apoyo a la escena underground la cual todes sabemos que es un desafío poder levantar pero que es súper necesaria. A nivel mundial están saliendo bandas y proyectos muy interesantes pertenecientes a esta nueva ola oscura que merecen un espacio. Así que desde ya dejamos invitados a todes a que emerjan de la zona de confort de los clásicos y se acerquen a conocer todas estas nuevas propuestas. 

Su reciente disco TODO EL CAOS HABITA AQUÍ, es su primer larga duración ¿Cómo fue el trabajo de composición, producción y cuánto tiempo tomó hacerlo? 

Ignacia:  El año pasado lanzamos nuestro primer larga duración llamado “Todo el Caos Habita Aquí” un LP refleja y representa todo el aprendizaje musical alcanzado junto con nuestras experiencias políticas y esotéricas, permitiéndonos construir un punto de vista y posición frente a lo vivido. Siempre decimos que componer nuestro pequeño Alíen fue un parto, pues pasamos por todas las emociones, desde el goce hasta el estrés máximo ya que, por un lado, teníamos la presión del tiempo al tener que componer 10 temas en 3 meses, y por otro, enfrentarnos al desafío de producir todo entre las dos. 

Componer las líneas melódicas de cada uno de los instrumentos, grabar en nuestro pequeño estudio el demo de cada canción, poniendo énfasis en algo más que encontrar ritmos interesantes, sino también que se viesen atravesados por el concepto total del disco. Sin duda ha sido un proceso que nos ha hecho crecer en muchos aspectos, como músicas al perfeccionarnos en nuestros instrumentos; como compañeras al generar metodologías de trabajo simétricas desde el feminismo y la horizontalidad, reconociéndonos más allá de ser amigas o pareja sino que como mujeres enfrentadas a un sistema heteropatriarcal. 

                                                                                  Diavol Strain tocando en New Orleans

¿A partir de qué ideas se construye el concepto central del disco?

Lau: El disco refleja diversas reflexiones y emociones en torno a experiencias a las que nos hemos enfrentado desde los inicios de Diavol Strâin. Todo el Caos habita aquí es precisamente eso, un caos que traspasa más allá de una moral dualista, de hecho, posee muchas aristas, son sentimientos extremos, aprendizajes que a veces llegan como un balde de agua fría a remover lo que diste por hecho en algún momento, se vuelve un motor y devenir constante donde la existencia se va moviendo. Así es como todo comienza con «la magia del caos», un mantra ruidoso donde invocamos la exaltación de todos esos sentimientos seguido de furia, que de lleno es un conjuro que llama a abrazar nuestra rabia y hacerla un arma contra todo este sistema heteropatriarcal y opresor. Sistema que lleva a un deseo de escapar, de sentirte paria en todas partes y a decidir por el Autoexilio. Bajo esa misma decisión se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.

Ignacia:  Por otro lado, nos vemos inmersas en la crisis de luchar en convertirnos lxs seres-máquinas que engranan el sistema. En las Tinieblas Inmóviles (que corresponde a un capítulo de Evangelion) habla de esa crisis, de un frío anormal que nos consume, norma y aísla. Ante la marea de pugnas internas, Neptuno expresa el exceso y el desborde en que muchas veces caemos, atrapadas por nuestros propios demonios, explotando en una tormenta de soledad y tristeza. Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) gráfica esa pena, además que explora verbalizarla en alemán el cual otorga una atmósfera más acuosa y envolvente. En medio del caos no solo surge la rabia o el abatimiento. Wroclaw es una hermosa ciudad de Polonia que tuvimos la suerte de conocer, donde comenzó a brotar el lazo amoroso que nos une como pareja y compañeras de vida. Desde varios años venimos compartiendo instancias únicas que han ido estrechando ese lazo, mutándolo a un deseo inexorable de estar juntas y enfrentar lo que venga. 

SLEATER KINNEY DE VUELTA AL RUEDO CON NUEVO SINGLE

SLEATER KINNEY DE VUELTA AL RUEDO CON NUEVO SINGLE

 

 

 

Sleater-Kinney, una de las bandas más representativas del movimiento Riot Grrrl, vuelve al ruedo presentando «Worry with you», el primer adelanto de su futuro nuevo disco titulado Path of Wellness, programado para lanzarse este 11 de junio.

 

Por Rossana Montalbán

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Actualmente conformadas como dúo con Carrie Brownstein y Corin Tucker, luego de la salida de su batera, Janet Weiss, la banda presenta “Worry with you” single adelanto de su nuevo trabajo Path of wellness, sucesor de The Center Won’t Hold de 2019. Un disco que fue registrado durante el confinamiento de 2020, autoproducido por el dúo y editado por el sello Mom & Pop.

Formadas a mediado de los 90s tras el surgimiento del movimiento Riot Grrrl, Sleater Kinney poco a poco se convirtió en una de las bandas más representativas de esa segunda camada de riots con un sonido indie rock estridente que con frecuencia jugó con ritmos, melodías y quiebres, dando forma a un refrescante indie rock de carácter feminista y militante llevado por Brownstein como voz, guitarra y letrista, y cuyo estilo literario supo crear un cancionero audaz y personal con temas que hablaron de lesbianismo, misoginia, aborto y autodeterminación en clave poética que identificaron a toda una generación.

Su nuevo sencillo “Worry with you” continúa explorando el sonido indie, esta vez ,con énfasis en la melodía y en los estribillos a través de un punzante pop alternativo, donde la guitarra sigue sintiéndose tan infecciosa como siempre gracias al ácido y repetitivo riff que lleva la canción, y cuya letra retrata la comunión cotidiana de una pareja lesbiana en el contexto del encierro. El single llega acompañado del videoclip dirigido por Alberta Poon, protagonizado por Fabi Reyna y Megan Watson, y es una de las once canciones que componen el nuevo disco.

Junto con anunciar la aparición de su décimo disco, la banda se prepara para salir de gira en un esperado tour veraniego junto a Wilco tras el cese de las restricciones sanitarias que han mantenido en pausa a la música en vivo.