LA GUITARRA DESENFADADA DE CORDELL JACKSON

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En 1992 la cerveza Budweiser publicó un comercial para televisión donde el célebre Bryan Setzer -de los Stray Cats y la Brian Setzer Orchestra- aparecía tocando sobre el escenario hasta que una abuela que aparece en las graderías sube a tocar con él y simplemente le vuela la cabeza. La mujer demuestra con la guitarra que es más poderosa que Setzer y termina transformándose en el centro de atención. El comercial fue un éxito por la presencia de Setzer, pero, sobre todo, por esa mujer rocanrolera con apariencia de abuela. Lo que casi nadie sabía era que esa abuela no estaba actuando, sino que realmente era una de las guitarristas más poderosas que ha conocido el rock and roll y que Setzer, para darse un gusto, había pedido incorporarla en el aviso, como una forma de homenajear a una de sus ídolas y referentes musicales. Esa abuela era Cordell Jackson.

Cordell Jackson es una de las pioneras del rockabilly e influencia vital para lo que posteriormente se haría llamar psychobilly. Relegada durante casi toda su vida a la posición “de culto”, Jackson solo adquirió notoriedad siendo ya anciana -con el citado comercial de Budweiser-, por lo que la imagen que tenemos de ella es la estampa de una anciana vestida con un ancho y viejo vestido de fiesta, tocando la guitarra eléctrica a todo volumen y velocidad, ganándose el apodo de “la abuela del rock and roll”. Pero su carrera venía de mucho antes; es más, Cordell Jackson era un referente no solo para el guitar hero Brian Setzer, sino también para músicos como Link Wray, The Cramps y The A-Bones. Y no exagero: una vez que escuches a Cordell Jackson te será inevitable pensar en el sonido de Poison Ivy de The Cramps, otra de las grandes admiradoras. Las presentaciones en vivo de Jackson eran una inyección de energía: ella subía al escenario sin músicos, solo con su guitarra eléctrica y amplificador, bien peinada y con sus clásicos vestidos, y comenzaba a tocar con una energía impensada, con tanta fuerza que rompía las uñetas casi en cada canción. 

Sin embargo, y por increíble que parezca, su mayor aporte a la música viene por otro lado: fue la primera mujer en producir, diseñar, organizar y promover música en su propio sello discográfico independiente. Sí, Cordell Jackson fundó y lideró durante toda su vida el sello discográfico Moon Records, donde editó y distribuyó de manera independiente y autogestionada su música y la de otros y otras artistas de Memphis. Pero volvamos al principio.

Cordell Jackson -nacida en Misisipi en 1923- venía de una familia muy cercana a la música. Su padre era un violinista que ocasionalmente la dejaba tocar en su banda, los Pontotoc Ridge Runners. Con solo doce años ya tocaba la guitarra, la mandolina, el piano, la armónica y el banjo, y llegó a presentarse en vivo regularmente en el programa de radio donde trabajaba su padre. En una entrevista, muchos años después, recordaría que a esa edad la gente le decía «las niñas no tocan la guitarra», a lo que ella respondía “bueno, yo sí lo hago”. (Y vale decir que para entonces Elvis Presley apenas estaba naciendo). Una vez terminada la escuela se mudó a Memphis, en busca de mejores perspectivas para sus inquietudes musicales. Fui allí, en la cuna del rock and roll, donde comenzó a escribir canciones, para ella y para otros artistas, y para fines de los años cuarenta compró su propio equipo de grabación, transformándose, muy probablemente, en la primera ingeniera de sonido de Estados Unidos. 

En 1956 fundó, sin pedirle permiso a nadie, Moon Records, su propio sello discográfico. En una entrevista señaló: “estuve haciendo algunos demos en Memphis Recording Services y en Sun, con Sam Phillips, quien escuchó un par de canciones «Rock and Roll Christmas» y «Beboppers Christmas», pero me dijo que no tenía suficiente tiempo ese año en particular para publicar antes de Navidad, así que me dijo que volviera el próximo año. Así que llegué a casa y le digo a mi esposo que iba a partir desde otro lado”. Y así lo hizo. Moon Records comenzó a operar en el estudio de la casa de Cordell Jackson, siendo ella la encargada de grabar, arreglar, mezclar, publicar, editar y promocionar sus propios discos, con toda la actitud Do It Yourself que muchos años más tarde el punk convertiría en uno de sus pilares. “Soy mi propia mánager, soy mi propia agente comercial, hago las canciones, hago de todo, escribo mis propias notas, preparo el empaque y voy al banco. No necesito de nadie para producir mis discos ni nada. No trabajaría con una major a menos que puedan hacerlo como yo tengo que hacerlo”.

Durante los años sesenta y setenta, Jackson se dedicó a Moon Records de manera parcial, mientras ejercía de vendedora de propiedades, pero para fines de los setenta y principios de los ochenta, con el revival de la música garage -con The Cramps a la cabeza- los singles casi enterrados de Cordell Jackson tuvieron una segunda vida. Una nueva camada de bandas la admiraba y hacían versiones de sus canciones, coleccionaban sus singles e imitaban su manera de tocar. Moon Records acuspo recibo y editó un álbum recopilatorio en vinilo con los sencillos de los años cincuenta titulado The 50’s Rock on the Moon of Memphis Tennessee: An Oddity. Pero no solo eso: por aquellos años grabó su primer y único videoclip para el tema “The Split”, un video de bajo presupuesto grabado en el patio de su casa, mostrándola rasgando la guitarra con una velocidad asombrosa, intercalando también imágenes del interior con una Cordell haciendo escenas con un sentido del humor envidiable. Un video simple, pero que comenzó a levantar polvo y a hacer circular el rumor de “la abuela del rock and roll”. 

Muy pronto la prensa musical también pondría sus ojos en ella. Fue así como llegaría a tocar en vivo en MTV. La actuación de Cordell Jackson en este programa – y en ¡MTV!- tendría como banda de soporte nada menos que a Miriam Linna (batería) y Marcus Natale (bajo), miembros de The A-Bones, una banda que merece -y, les aseguro, tendrá- su artículo propio. En esta presentación, Jackson aparece sentada con uno de sus típicos vestidos tocando a toda velocidad, con una fuerza y energía que emociona, mientras la increíble Miriam Linna -quien también fuera la primera baterista de The Cramps y fundadora de Norton Records- toca la batería de una forma conmovedora. Pura energía rock and roll y garage. Por favor, hazte un favor y ve este video en YouTube.

Cordell llegaría a ser invitada muchas veces más a la televisión, incluso al estelar de David Letterman. Por supuesto, su notoriedad tardía, que se expandiría aun más con el comercial de Budweiser, tendría sus detractores entre el público conservador, que no lograban ver más que a una abuela haciendo cosas de jóvenes. Pero, por supuesto, Jackson tenía una respuesta para ellos: “Si quiero bailar el rock & roll a los sesenta y nueve años, con un vestido anterior a la guerra, no es asunto de nadie más que mío”. Tampoco faltaron quienes vieron con ojos suspicaces su técnica agresiva y poco pulcra, diferente, por ejemplo, a la de Setzer. Pero ese no era tema para ella: “Equivocarme no me importa en lo más mínimo. No sé si soy grandiosa, buena o mala, solo me interesa que la gente disfrute de la música. Al subir al escenario lo único que te garantizo es un bonito vestido y el volumen muy alto”.

En los años noventa, Cordell Jackson se mantuvo activa tocando en vivo y grabando en Moon Records, con un respeto bien ganado y una pequeña pero fiel legión de fans. Recibió varios homenajes, apareció en cameos en cine, fue versionada por distintas bandas de garage-rock -como los A-Bones, por ejemplo- y entró al Salón de la Fama del Rock and Roll de Memphis. Nunca consiguió el éxito masivo, cosa que, como podrán adivinar, tampoco le interesaba en lo más mínimo. Ella era feliz con su música, sus vestidos, su estudio de grabación y una honestidad brutal que mantuvo en pie hasta el día de su muerte, el 14 de octubre de 2004, cuando Moon ya era el sello en activo más antiguo de Memphis: “No me importa hacerme rica, pero siempre y cuando la gente disfrute de la música. Algunas discográficas simplemente publican un disco y se retiran. Algunos sacan dos y renuncian. Algunos sacan tres y renuncian. Pues, yo nunca vendí ni renuncié. 

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