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BOB DYLAN: ÉRASE UNA VEZ EN EL DESIERTO

BOB DYLAN: ÉRASE UNA VEZ EN EL DESIERTO

 

 

En octubre de 2016 Bob Dylan fue anunciado como el primer compositor en ser reconocido con el Premio Nobel de Literatura. Ese mismo mes, Robert Allen Zimmerman dio uno de sus recitales más recordados de su etapa reciente sobre los escenarios en el marco del publicitado y sin precedentes Oldchella Desert Trip. Un festival creado para marcar un hito y dejar inolvidables escenas en la retina de sus asistentes convocando a seis leyendas vivientes de la historia del rock and roll.

Por Rossana Montalbán

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Érase una noche en el desierto, cinco años atrás, cuando Dylan había cumplido 75 años, cuando aún no estábamos del todo inmersos en la virtualidad y cuando aún no éramos descubiertos por la distopía sanitaria que congeló todo acto de esparcimiento colectivo, llevándose consigo la música en vivo y, sobre todo, los viejos y masivos recitales, y las largas jornadas de festivales.

Érase una noche en el desierto, hace solo cinco años atrás, cinco años que parecen un siglo. Una noche que al rememorarla, en el contexto actual, adquiere mayor espectacularidad justo cuando Dylan celebra su cumpleaños número 80. Paso del tiempo que hace de ésta crónica distante y virtual, antes de la masificación y normalización del streaming, una crónica digna de la era pandemia, reformulando la lejanía, intentando sortear la imposibilidad de la presencia como pretendía hacerlo desde un principio, solo recogiendo las señales de humo que llegaban desde el otro extremo del continente.

 

ÉRASE UNA NOCHE EN EL DESIERTO: Crónica desde lejos, Bob Dylan sobre el escenario del Desert Trip, octubre 2016.

Por Rossana Montalbán

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Es viernes por la noche. A miles de kilómetros está por empezar eso que han llamado el concierto del siglo. El Oldchella Desert Trip, el festival que reúne a Bob Dylan, The Rolling Stones, Paul McCartney, Roger Waters, The Who y Neil Young, en la bien llamada ciudad de los festivales, Indio, en el Valle de Coachella, al sur de California.

Por supuesto no existe transmisión de streaming y el mundo expectante tendrá que esperar hasta que el festival salga en algún formato de colección como bien rezan los mandatos del marketing. Pero no queremos esperar. Es viernes en la noche y queremos estar allá, queremos saber qué está pasando.

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Estamos un poco obsesionadas, y las redes sociales son el camino para seguir la pista del magno recital. Twitter, Instagram y el ahora “bendito” Periscope ayudan a satisfacer la necesidad de información en momentos así. Entonces el desierto de California ya no parece tan lejano, al menos, en este instante. Las redes sociales oficiales del evento, incluyendo su aplicación para móviles, nos daban la previa, el ambiente, la llegada de los visitantes y el atardecer tricolor con las localidades ya ocupadas. La escena es apoteósica. Es el desierto de California, ni más ni menos, un lugar que ha alimentado el imaginario de la música, el cine y la literatura norteamericana. Un paisaje recurrente dentro del cancionero de la American music.

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Solo horas antes de comenzar, – 7 de la tarde  en Santiago de Chile –  la reflexión de Dylan venida de otro tiempo, publicada por Ron Wood en su página de Facebook, aquella tarde:

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Ya es media noche en esta ciudad, mientras que allá, la noche recién comienza. Dicen los tweets de los asistentes al concierto y de los corresponsales de medios de comunicación, que Dylan ya ha subido al escenario y que suena Rainy day women. Mientras busco los primeros vídeos y fotos para constatarlo, trato de imaginar qué visteDylan, cómo suena la banda, y cómo se escucha su voz. Entonces encuentro el siguiente tweet deLaura Steele, reportera de Cincinnati 92.5 Indy Classic Hits 104.5 WJJK –

Las imágenes y el sonido hablan del Dylan que creemos conocer y que recordamos. El hombre de sombrero y traje negro, en penumbras, ensimismado, sentado al piano cantando con la voz que el paso del tiempo ha vuelto más y más aguardentosa transformando su repertorio como bien lo comenta el corresponsal de Agencia EFE, David Villafranca:

Los aplausos y comentarios llegan desde el desierto, porque Dylan deslumbra con quietud, sobriedad y un poco de ese usual mal carácter sin dejarse fotografiar en la gran noche, pero tocando lo que el público ha añorado escuchar: “Don´t think twice it´s alright”, “Highway 61 revisited”, “It´s all over now, baby blue”, “Love sick”, e incluso la inmensa “Desolation Row» con McCartney como espectador a un costado del escenario, cuentan los afortunados testigos a través de sus cuentas.

Ballad of a thin man y Masters of war hacen olvidar a los que twittean que Dylan está flojo, aún así pareciera que Dylan busca una y otra vez romper con su propio mito y con la adoración que se le profesa.  Sin embargo, otros dicen que todo lo que hace es a propósito del mito, arrogante y sin respeto alguno por sus seguidores cantando versiones irreconocibles de sus mejores composiciones. Dylan guarda silencio. Guarda silencio incluso cuando gana un Nobel. Esta noche no es diferente. No saluda, ni se levanta del piano para dejarse ver. El hombre del sombrero es casi un sombra, distante, impenetrable y odioso, complaciendo sin complacer.

Tres años después, los registros de de esa noche corroboran eso y todo el resto. Corroboran 80 minutos de historia musical decisiva de la cual los Stones y los Beatles aprendieron.

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Eduardo Fabregat Editor C&E del Diario Página 12 :

https://www.youtube.com/watch?v=w9S8l_TqCHw
https://www.youtube.com/watch?v=smTvTgNnf2Q
Recopilación fuentes y redacción de textos por Rossana Montalbán
Fuentes fotográficas: Enterprise Press, El País, Chicago Tribune
SEMILLAS DE VIOLETA : UN REPASO AL DISCO «TODA VIOLETA PARRA»

SEMILLAS DE VIOLETA : UN REPASO AL DISCO «TODA VIOLETA PARRA»

 

En el abordaje de la discografía de Violeta Parra a menudo suele mencionarse con insistencia su obra cumbre “Las últimas composiciones” publicado en 1966, trabajo colosal en el que se plasma su momento más brillante tanto a nivel musical como lírico con composiciones de mayor complejidad. Pero su extensa producción fonográfica compuesta por grabaciones oficiales, registros en vivo, reediciones, recopilatorios casi siempre incluyendo material nuevo, además de su material inédito editado de manera póstuma, dan cuenta de una compositora imparable, en permanente transformación y mutación cuya necesidad de escribir y reescribir su propia obra y la de aquellos cantores y cantoras que rescató desde el Chile profundo, ha hecho interminable la tarea de volver sobre uno y otro, en el intento por descifrar la inventiva y sensibilidad de una de las cantoras y compositoras más grandes que haya visto nacer el siglo XX.

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En esa obsesiva pero también placentera cruzada resulta imposible no volver al disco de 1961 titulado «Toda Violeta Parra», publicado bajo el alero del sello EMI-Odeón como casi toda la primera parte de su catálogo. “Toda Violeta Parra” fue su primer trabajo como compositora total donde la única excepción corresponde a la grabación de “Casamiento de negros”, tomada del cancionero latinoamericano en una versión apropiada por la cantora de San Carlos.

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«Hace falta un guerrillero» fue la canción escogida para abrir el disco del cual se dice plantó la semilla de la Nueva Canción Chilena, instalando el discurso social en la canción folclórica, cantando sobre injusticias y evocando la revolución en la añoranza de un nuevo Manuel Rodríguez. Más adelante, vendrá la pieza que definirá a Violeta Parra como temprana iniciadora de la canción comprometida y crítica: “Yo canto a la diferencia” diciendo en su momento “La obligación de cada artista es la de poner su poder creador al servicio de los hombres. Ya está añejo el cantar a los arroyitos y florcitas. Hoy la vida es más dura y el sufrimiento del pueblo no puede quedar desatendido por el artista” – (Violeta Parra, Notas a «Yo canto la diferencia»). Para completar su posición como cantora militante, la Viola volcánica musicalizará a su manera el texto de Pablo Neruda «El Pueblo», un ferviente tributo a las luchas y los triunfos de la clase trabajadora. Pero no solo será la sapiencia discursiva de nuestra cantautora lo que hará de este disco un momento rebosante en su viaje musical. Aquí continuará musicalizando poemas de su hermano Nicanor, esta vez escogiendo sólo dos textos “El Chuico y la Damajuana» y «El hijo arrepentido», este último poema inédito hasta ese momento. Otra faceta desarrollada con especial astucia será la composición de temas en décimas numerales como ocurre en “Veintiuno son los dolores”, y no solo para continuar la tradición del género sino para reinventarlo más allá de los 10 versos octosílabos.

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Resumido por su propio título “Toda Violeta Parra”, letra y música, voz y guitarra, verso y melodía dispuestos a su antojo en un permanente juego tanto con las formas poéticas como con los elementos del folclor popular que años atrás heredó en su ardua labor de recopiladora y divulgadora. Cada uno de ellos bajo su total dominio de creación, ahí la tonada, el parabien, la refalosa, la cueca y la décima encontraron sus nuevas formas. Primero investigadora, luego cantora, inventora y finalmente artista completa con sentido y con razón.

Reseña publicada por la autora, originalmente en el sitio web Observatorio RedFem, sección IMUVA, Comisión de Género, Mujeres Críticas de Música.

She Devils – Fun People: un grito por el aborto legal

She Devils – Fun People: un grito por el aborto legal

A finales de los noventas, las bandas argentinas She Devils y Fun People editaron el disco split «El aborto ilegal asesina mi libertad» estampando en la música y en el underground porteño una de las batallas históricas del feminismo y los derechos reproductivos de la mujer.

Por estos días Argentina ha retomado la campaña nacional por la despenalización del aborto y por la legalización de un aborto libre y seguro. La marea verde ha vuelto a colorear las avenidas porteñas en espera de la histórica votación de la Cámara de Diputados llevada a cabo el día de ayer, 10 de diciembre, votación que aprobó, en el marco de una sesión maratónica tras más de 20 horas de debate, el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que en 2018 recorrió un camino similar siendo truncado en el senado. Así, el país trasandino avanza con paso firme después de mucho hacia la posibilidad de un aborto legal para todas y ahora lo hace apoyado por el mismo Ejecutivo, sumándose a centenares de organizaciones sociales feministas bajo la consigna “que sea ley”, e incluso aspirando a que esa frase sea una realidad antes de fin de año en una sesión de votación histórica en el senado argentino, entre el 28 y el 30 de diciembre.

Con Argentina como epicentro latinoamericano del movimiento pro aborto desde hace décadas, se ha logrado fortalecer y visibilizar el trabajo legislativo y divulgativo en torno a la despenalización. Desde entonces las distintas regiones del continente han establecido sus propias agendas de acción para instalar el tema en la opinión pública e introducirlo en la agenda legislativa de cada país. En el caso de Chile, el debate en torno a la despenalización del aborto ha cobrado relevancia desde 2015 con la conformación de la Mesa de Acción por el Aborto Chile, organización integrada por Abofem, Aprofa, Corporación Humanas, entre otras.

Uno de los pequeños avances registrados en nuestro país corresponden a septiembre de 2017, cuando se dio inicio al debate y posterior aprobación del proyecto de Ley de Despenalización del Aborto en tres causales; peligro de vida de la madre, peligro de vida del feto y en caso de violación comprobada. Un proyecto peligrosamente insuficiente que sigue manteniendo el control sobre los derechos reproductivos de la mujer, criminalizando sus decisiones y garantizando la desprotección de los derechos humanos de mujeres y niñas. En este contexto el derecho a un aborto legal, seguro y gratuito es una de las principales demandas del movimiento feminista en el debate constituyente que se avecina tras el plebiscito del 25 de octubre, donde se buscará que el Estado nos reconozca a mujeres y niñas como sujetas de derechos y ciudadanas plenas, con derecho a una vida digna y a ejercer la libertad sobre nuestros cuerpos y sobre la maternidad. El camino hacia la aborto seguro, libre y gratuito en Chile es largo y urgente cuando llegue el momento de redactar una nueva constitución. Y la posible hazaña trasandina en su legalización enciende luces, luces verdes para que el aborto legal sea una realidad del continente y no solo unos pocos y corajudos territorios. La batalla por la despenalización del aborto en el país vecino ha venido librándose desde los años noventa, década en que las organizaciones feministas comenzaron a articularse con el resto del continente y así también la contracultura,  el arte y la música han formado parte de ello.

Fue en 1997, cuando dos emblemáticas bandas del circuito hardcore punk porteño decidieron publicar el split titulado “El aborto legal asesina mi libertad”, firmado por Fun People y por la banda de punk rock feminista She Devils, formadas en 1995 por Patricia Pietrafesa, Pilar Arrese, y actualmente completada por Inés Laurencena. 

Emparentadas con el movimiento riot grrrl,  She Devils irrumpe en el under porteño a mitad de los noventas, aportando una narrativa anti patriarcal situada en la Sudamérica subdesarrollada, y ejerciendo un discurso lírico-musical crítico y radical desde la militancia feminista, veganista y desde la disidencia sexual. Su música y su impronta significaron una valiosa disrupción tanto para la escena que habitaron desde sus inicios como para la cultura subterránea del Conosur, levantándose como una banda que marcó el surgimiento del punk rock feminista en Argentina como en otros rincones. La resonancia de lo que había ocurrido años antes en otras latitudes ya alcanzaba su eco más genuino por estos lados del globo terráqueo. La década de los 90 casi terminaba pero el tercer mundo seguía despertando y articulándose. Así fue como en 1997 She Devils se unió colaborativamente con la más famosa de las bandas de hardcore melódico crossover que el under argentino haya parido, Fun People, fundada por Nekro en 1989, banda que tuvo a Chile casi como segunda casa con visitas año a año y una devota fanaticada que repletaba los locales santiaguinos cada vez que tocaban. 

Editado bajo el sello Ugly Records en formato vinilo siete pulgadas con cuatro canciones y en cd con seis, el trabajo colaborativo entre las She Devils y Fun people fue casi una cuestión de lógica entre dos bandas que compartían el discurso crítico y radical defendiendo la disidencia sexual, la liberación animal y la militancia feminista en todo su repertorio, activando no solo un circuito musical, sino que también el pensamiento crítico, la contracultura y la filosofía del Hazlo tu mismo. 

“El aborto ilegal asesina mi libertad”, es quizás una de las frases que mejor gráfica la violencia patriarcal ejercida históricamente contra las mujeres y sus cuerpos a través de la coartación de los derechos reproductivos y de la libertad de elegir sobre ellos. Con esta consigna cargada de sangre y ovarios, ambas bandas confrontaron la criminal realidad del aborto ilegal cuya práctica arrojaba y arroja miles de mujeres muertas por año, y otras tantas encarceladas y condenadas por interrumpir un embarazo no deseado muchas veces producto de una violación. Con seis canciones en su formato cd, «Nada para mí», «Baby» e «Inconforme e inapropiado», de She Devils. Y «Lady», «Valor interior», «Señora bronca» de Fun People, el disco fue una ágil interpelación a los sectores conservadores de la Argentina, a los indiferentes y, por qué no, a las propias mujeres y organizaciones involucradas en un debate, por ese entonces, aún sin debatir públicamente, atrapado entre las paredes del activismo en la Argentina del Carlos Menem como señala la activista y música Jacqui Casais “Eran los tiempos del gobierno de Carlos Menem, quien en 1994, se pronunció por la penalización total del aborto al intentar incluir la prohibición en la reforma a la Constitución y en 1998 instauró por decreto el 25 de marzo como el “Día del niño por nacer”. Sin embargo, las mujeres organizadas nunca dejaron de exigir la legalización del aborto, por medios que no eran ni estatales ni institucionales a través de declaraciones, artículos, publicaciones, en las calles, organizaciones de base, ONGs, sindicatos y movimientos sociales.”

En tracks como “Baby”, con marcadas líneas de punk melódico y un coro que recuerda a lo más pegajoso y crudo del indie rock, el canto de She Devils propone emancipación y acción a partir de versos incitadores como “Nena tenés que defender tu paz, / defender tu paz”. Y en cuestionamientos como “Ey, baby ¿ qué vas a hacer? / ¿Quedarte donde esperan que estés? / Haciendo lo que se espera que hagas”. Mientras que “Nada para mí” acelera el pulso a la usanza de una veloz y furiosa cabalgata de punk visceral y versos que parecieran esbozar algo más que solo nihilismo “Reclamo perdida toda esperanza, ¿a quién le puede importar? / Si es que todo ya está hecho y no haces nada más / El futuro es decidir y el presente está aquí / El ser, no ser, el yo no yo, no son nada para mi!”.

Pero la instalación de un debate crucial para el feminismo no solo radicaba en entregar una premisa insertada en la música, sino también información y material en coherencia con el bagaje activista de ambas bandas. Hoy, al mirar el siete pulgadas color rojo, de colección, difícil de encontrar, y el cd color rosa, se descubre un material gráfico de archivo que relata parte de la lucha por la despenalización del aborto en el país trasandino como bien nos relata Casais: “Si bien la prensa que tuvo el disco fue más por rareza del antiguo formato de 7 pulgadas que por el valioso material feminista y artístico que contenía, al abrir el vinilo nos podíamos encontrar con información que hoy es histórica:  “Anteproyecto de ley de anticoncepción y aborto” de la Comisión por el derecho al aborto (sep.1990), la “Declaración de San Bernardo” documento donde se acordó declarar el día 28 de septiembre como Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y del Caribe, creando comisiones y campañas por el derecho al aborto en cada país de la región (San Bernardo, Argentina, nov. 1990) y otro texto de la Comisión por el derecho al aborto llamado “Nosotras acusamos”, que es un análisis de la Constitución y de las leyes civiles y penales en las cuales se apoyaban para defender la interrupción voluntaria del embarazo (mayo 1992).”

 

Veintitrés años atrás, en los descuentos de una década que aún vivía sin la masificación del internet y mucho antes de la era híperdigital, dos bandas argentinas utilizaron la música como la principal vía para informar, crear conciencia, y destapar el oscurantismo en torno al aborto y exigir su despenalización, sacándolo a la calle, a la feria de discos, a la fecha en vivo y a los baños de los antros “Recuerdo como hito importantísimo la presentación del disco que hicimos con Fun People: Nos sorprendió a nosotros mismas el modo en el que Cemento explotó esa noche: más de dos mil personas. Fue la primera vez, que yo recuerde, que en un disco se hablaba del tema del aborto tan directamente. Además, el disco traía un montón de información. Nuestro pedido urgente era la despenalización. Fue una movida impresionante, con gente que traía sus propios flyers a favor del tema y otros en contra. Esa noche fue una discusión masiva e imparable, peleamos la despenalización de aborto en el escenario, en el backstage, hasta en los baños” relató Patricia Pietrafesa.

 

SHE DEVILS: EL ABORTO ILEGAL ASESINA MI LIBERTAD.

SHE DEVILS: EL ABORTO ILEGAL ASESINA MI LIBERTAD.

 

 

 

Cada 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro. Una fecha que busca reforzar la demanda y debate en torno a la despenalización del aborto, entre otras cosas, con el objetivo de transparentar, garantizar y resguardar la libre práctica de éste, y así acabar con la alta tasa de muerte que el aborto clandestino sigue generando.

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La fecha encuentra su origen treinta años atrás, en el marco del V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, realizado en San Bernardo, Argentina, cuando organizaciones y redes feministas de todo el continente acordaron fijar una fecha simbólica destinada a destacar la histórica lucha en el terreno de los derechos reproductivos de la mujer, donde el aborto ha sido el tótem más aguerrido y dramático para el movimiento feminista y el más controversial para los sectores conservadores de la sociedad. Una lucha inagotable en pleno siglo XXI donde las muertes por interrupción voluntaria del embarazo continúa siendo una de las formas de violencia patriarcal más extremas y tangibles. Durante aquel encuentro se redactó el documento conocido como la Declaración de San Bernardo, firmada por más de doscientas participantes, en la que se señalaron diversos argumentos, como por ejemplo que “los servicios de salud adoptan actitudes frente al aborto que lo mantienen en la clandestinidad, negando la asistencia y llegando a la tortura; que la maternidad involuntaria es una forma de esclavitud de las mujeres; que sectores de poder tienen actitudes hipócritas al negar, reprimir y castigar a las mujeres víctimas del sistema que ellos mantienen; que no hay acceso a la educación sexual ni a métodos anticonceptivos seguros para todas, así como tampoco hay apoyo a la maternidad.”

Aquella jornada celebrada a inicios de los años 90s en la ciudad de San Bernardo en Argentina, hoy convoca de manera global a millones de colectividades en una fecha para continuar visibilizando y debatiendo en todo el continente con Argentina como puntal, de la misma forma que lo fue en 2018 cuando por séptima vez se debatió en el Congreso el proyecto de ley de despenalización que no logró ser aprobado en última instancia. Hoy en 2020, la campaña continúa más y más fortalecida, esta vez apoyada por el poder Ejecutivo quien se une a centenares de organizaciones sociales feministas bajo la consigna “que sea ley”.

Fue a finales de esa misma década, en 1997, cuando dos emblemáticas bandas del circuito hardcore punk porteño decidieron publicar el split titulado “El aborto legal asesina mi libertad”, firmado por Fun People y por la banda de punk rock feminista She Devils, formadas en 1995 por Patricia Pietrafesa, Pilar Arrese, y actualmente completada por Inés Laurencena. 

Irrumpiendo en el under porteño como militantes del riot grrrl sudamericano las She Devils reubicaron los elementos del punk rock junto con la narrativa antisistémica y antipatriarcal, ejerciendo un discurso lírico-musical crítico y radical desde la militancia feminista, veganista y desde la disidencia sexual. Su música y su impronta significaron una valiosa disrupción tanto para la escena que habitaron desde sus inicios como para la cultura subterránea del Conosur, levantándose como una banda pionera para lo que llegaría a ser un movimiento de punk rock feminista en Argentina como en otros rincones. La resonancia de lo que había ocurrido años antes en otras latitudes ya alcanzaba su eco más genuino por estos lados del globo terráqueo. La década de los 90 casi terminaba pero el tercer mundo seguía despertando y articulándose. Así fue como en 1997 She Devils se unió colaborativamente con la más famosa de las bandas de hardcore melódico crossover que el under argentino haya parido, Fun People, fundada por Nekro en 1989, banda que tuvo a Chile casi como segunda casa con visitas aña a año y una devota fanaticada que repletaba los locales santiaguinos cada vez que tocaban. 

Editado bajo el sello Ugly Records en formato vinilo siete pulgadas con cuatro canciones y en cd con seis, el trabajo colaborativo entre las She Devils y Fun people fue casi una cuestión de lógica entre dos bandas que compartían el discurso crítico y radical defendiendo la disidencia sexual, la liberación animal y la militancia feminista en todo su repertorio, activando no solo un circuito musical, sino que también el pensamiento crítico, la contracultura y la filosofía del Hazlo tu mismo. 

“El aborto ilegal asesina mi libertad”, es quizás una de las frases que mejor gráfica la violencia patriarcal ejercida históricamente contra las mujeres y su cuerpo a través de la coartación de los derechos reproductivos y de la libertad de elegir sobre ellos. Con esta consigna cargada de sangre y ovarios, ambas bandas confrontaron la criminal realidad del aborto ilegal cuya práctica arrojaba y arroja miles de mujeres muertas por año, y otras tantas encarceladas y condenadas por interrumpir un embarazo no deseado muchas veces producto de una violación, configurando con ello una suerte de doble asesinato, no solo de la libertad sino también del cuerpo.

Con seis canciones en su formato cd, «Nada para mí», «Baby» e «Inconforme e inapropiado», de She Devils. Y «Lady», «Valor interior», «Señora bronca» de Fun People, el disco fue una ágil interpelación a los sectores conservadores de la Argentina, a los indiferentes y, por qué no, a las propias mujeres y organizaciones involucradas en un debate, por ese entonces, aún sin debatir públicamente, atrapado entre las paredes del activismo en la Argentina del Carlos Menem como señala la activista y música Jacqui Casais “Eran los tiempos del gobierno de Carlos Menem, quien en 1994, se pronunció por la penalización total del aborto al intentar incluir la prohibición en la reforma a la Constitución y en 1998 instauró por decreto el 25 de marzo como el “Día del niño por nacer”. Sin embargo, las mujeres organizadas nunca dejaron de exigir la legalización del aborto, por medios que no eran ni estatales ni institucionales a través de declaraciones, artículos, publicaciones, en las calles, organizaciones de base, ONGs, sindicatos y movimientos sociales.”

En tracks como “Baby”, con marcadas líneas de punk melódico y un coro que recuerda a lo más pegajoso y crudo del indie rock, el canto de She Devils propone emancipación y acción a partir de versos incitadores como “Nena tenés que defender tu paz, / defender tu paz”. Y en cuestionamientos como “Ey, baby ¿qué vas a hacer? / ¿Quedarte donde esperan que estés? / Haciendo lo que se espera que hagas”. Mientras que “Nada para mí” acelera el pulso a la usanza de una veloz y furiosa cabalgata de punk visceral y versos que parecieran esbozar algo más que solo nihilismo “Reclamo perdida toda esperanza, ¿a quién le puede importar? / Si es que todo ya está hecho y no haces nada más / El futuro es decidir y el presente está aquí / El ser, no ser, el yo no yo, no son nada para mi!”.

Pero la instalación de un debate crucial para el feminismo no solo radicaba en entregar una premisa insertada en la música, sino también información y material en coherencia con el bagaje activista de ambas bandas. Hoy, al mirar el siete pulgadas color rojo, de colección, difícil de encontrar, y el cd color rosa, se descubre un material gráfico de archivo que relata parte de la lucha por la despenalización del aborto en el país trasandino como bien nos relata Casais: “Si bien la prensa que tuvo el disco fue más por rareza del antiguo formato de 7 pulgadas que por el valioso material feminista y artístico que contenía, al abrir el vinilo nos podíamos encontrar con información que hoy es histórica:  “Anteproyecto de ley de anticoncepción y aborto” de la Comisión por el derecho al aborto (sep.1990), la “Declaración de San Bernardo” documento donde se acordó declarar el día 28 de septiembre como Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y del Caribe, creando comisiones y campañas por el derecho al aborto en cada país de la región (San Bernardo, Argentina, nov. 1990) y otro texto de la Comisión por el derecho al aborto llamado “Nosotras acusamos”, que es un análisis de la Constitución y de las leyes civiles y penales en las cuales se apoyaban para defender la interrupción voluntaria del embarazo (mayo 1992).”

23 años atrás, en los descuentos de una década que aún vivía sin la masificación del internet y mucho antes de la era híperdigital, dos bandas argentinas utilizaron la música como la principal vía para informar, crear conciencia, y destapar el oscurantismo en torno al aborto y exigir su despenalización, sacándolo a la calle, a la feria de discos, a la fecha en vivo y a los baños de los antros “Recuerdo como hito importantísimo la presentación del disco que hicimos con Fun People: Nos sorprendió a nosotros mismas el modo en el que Cemento explotó esa noche: más de dos mil personas. Fue la primera vez, que yo recuerde, que en un disco se hablaba del tema del aborto tan directamente. Además, el disco traía un montón de información. Nuestro pedido urgente era la despenalización. Fue una movida impresionante, con gente que traía sus propios flyers a favor del tema y otros en contra. Esa noche fue una discusión masiva e imparable, peleamos la despenalización de aborto en el escenario, en el backstage, hasta en los baños” relató Patricia Pietrafesa.

 

AGITANDO EL PAÑUELO: CUANDO LA CUECA SE TRANSFORMÓ EN PROTESTA.

AGITANDO EL PAÑUELO: CUANDO LA CUECA SE TRANSFORMÓ EN PROTESTA.

 

 

 

“En un tiempo fui dichosa/ apacibles eran mis días,/ mas llegó la desventura/ perdí lo que más quería”. Estos versos forman parte de la desgarradora «Cueca sola” compuesta por la folclorista Gala Torres, fundadora del grupo folclórico de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, una composición creada en memoria de su hermano secuestrado en 1973.

Por Rossana Montalbán

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Fue un 8 de marzo de 1978, en el marco del acto para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, cuando el conjunto folclórico de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), debutó sobre el escenario del Teatro Caupolicán. La intervención artística dio vida a uno de los símbolos más potentes y representativos en la defensa de los derechos humanos volviéndose uno de los momentos más desoladores en los actos conmemorativos por los asesinatos y crímenes del Golpe de Estado.

 

LA CUECA SOLA COMO ARTE POLÍTICO

Falda negra, camisa blanca y en su pecho colgada la fotografía de su familiar desaparecido, así se representaba sobre el escenario el drama de millones de mujeres cuyas vidas habían sido trágicamente fracturadas por la dictadura militar. Utilizando la cueca como lenguaje musical y reduciendo los códigos festivos, coloridos e interactivos del baile y del canto, se dio forma a una puesta en escena austera logrando crear un desgarrador cuadro de luto inconcluso, soledad y desasosiego.

La performance resultó tan estremecedora como directa, hasta ese momento ninguna imagen y ningún discurso habían logrado retratar de manera tan asertiva la tragedia de un pueblo. Las mujeres de la A.F.D.D habían iniciado un rito de denuncia artístico y social en el cual el canto, la música y la danza fueron utilizadas como las armas agitadoras de la memoria.

Concebida inicialmente como un canto, Gala Torres tomó la estructura tradicional de la cueca e introdujo una letra de denuncia y lamento, llevando el género a un nuevo lugar de expresividad pero sobre todo convirtiéndolo, por primera vez, en un instrumento para la reivindicación de la memoria y la justicia, constituyéndose como una composición pionera.

En un tiempo fui dichosa

apacibles eran mis días,

mas llegó la desventura

perdí lo que más quería.

Me pregunto constante,

¿Dónde te tienen?

Y nadie me responde,

y tú no vienes.

Y tú no vienes, mi alma,

larga es la ausencia,

y por toda la tierra

pido conciencia.

Sin ti, prenda querida,

triste es la vida.

—”Cueca sola”, Gala Torres.

Los primeros años de la dictadura fueron de negación, desdén y silencio, las organizaciones de derechos humanos no lograban el eco que sus denuncias pedían y con frecuencia eran puestas en duda con titulares como «los presuntos detenidos desaparecidos». Una vez más, esa urgencia fue lo que impulsó a la A.F.D.D en su búsqueda hacía nuevas formas de denuncia, con Gala Torres como principal ideóloga del conjunto y de «La cueca sola», la autora sabía que su mensaje no estaría del todo entregado si no se acompañaba de la danza.

Reformular esa danza significaba una disposición corporal diferentes a las habituales en la cueca. Para ello, la agrupación folclórica de la A.F.D.D. trabajó con dos de sus integrantes, Gabriela Bravo y Violeta Zuñiga, quienes fueron dos de las emblemáticas bailarinas encargadas de seguir el esquema de una cueca bailada al viento, sin sonrisas, ni coqueteos, agitando un pañuelo lleno de lagrimas. Con «La cueca sola», el tradicional baile dejaba de ser esa danza de conquista y celebración entre dos entusiasmados participantes y se presentaba como una dolorosa y lúgubre escena sobre la pérdida y sobre la historia política y social del país.

«La cueca sola» como forma de protesta política y como manifestación musical artística por la memoria, la justicia y los derechos humanos, no solo aportó a las elaboraciones conceptuales y multidisciplinarias del arte político sino que fue capaz de traspasar los límites del mismo con una resonancia masiva cuyo impacto alcanzó la música popular de célebres exponentes alrededor del mundo como al compositor, bajista y cantante británico Sting, quien homenajeó a «La cueca sola» con la canción “They Dance Alone” en su disco «Nothing like the sun» de 1987, y en su visita a Chile en 1990, en el marco del concierto Amnistía «Desde Chile un abrazo a la esperanza», cuando más de veinte miembras de la agrupación desfilaron sobre el escenario con la foto de sus familiares desaparecidos.

Pero el ímpetu y la búsqueda de justicia a través de esta acción de arte político gestada por las históricas Anita Rojas, Tania Toro, Mireya Rivera, Violeta Morales, Violeta Zúñiga, Doris Meniconi, Norma Mattus y Gala Torres continuó amplificándose cuando en 1988 protagonizó parte de la franja electoral de NO, en una secuencia que denunció, por primera vez en la televisión chilena, la existencia de los detenidos desaparecidos.

A 42 años de la primera cueca sola, el conjunto sigue activo y persiste en el tiempo por sobre los cambios políticos, las investigaciones y exhumaciones, incluso cuando la muerte ha llevado consigo a varias de sus integrantes históricas como la fundadora Gala Torres en 2002 y la inolvidable Violeta Zuñiga en 2019, quienes fallecieron sin conocer el paradero de sus familiares. Para cada una de estas mujeres la música y la danza fueron la protesta más consistente e imperecedera contra el olvido y la injusticia.

La música del conjunto folclórico de la A.F.D.D. ha quedado hasta ahora registrada en los casetes Canto esperanza (1999, Alerce) (CLIC ACÁ) y De homenajes y recuerdos (2009, Municipalidad de Maipú). Y «La cueca sola» sigue siendo una de las piezas más invaluables del arte político del Chile reciente .

LIVING ALAMEDA : UNA TRINCHERA MUSICAL

LIVING ALAMEDA : UNA TRINCHERA MUSICAL

ESTE VIERNES 31 DE ENERO SE LLEVARÁ A CABO OTRA DE VARIAS TOCATAS PRO FONDOS EN APOYO A LA RECONSTRUCCIÓN DEL CINE ARTE ALAMEDA, INCENDIADO POR UNA BOMBA LACRIMÓGENA LANZADA POR CARABINEROS EL PASADO 27 DE DICIEMBRE. YAJAIRA Y VAGO SAGRADO ENCABEZAN ESTA PRIMERA FECHA. LUEGO, EL 08 DE FEBRERO ES EL TURNO DE FISKALES AD HOK. A CONTINUACIÓN REPASAMOS PARTE DE LA LARGA HISTORIA DEL ALAMEDA COMO ESCENARIO MUSICAL.

 

 

Primero fue el cine en todo su esplendor contracultural, independiente y rupturista. Luego la música en vivo y la música para ver con el inicio del festival de documental musical INEDIT CHILE en su primera versión por allá en diciembre del 2004.  Así, cine y música terminaron por convertirse en los ejes centrales del espacio que con el tiempo pasaría a llamarse CENTRO ARTE ALAMEDA, nombre que daba cuenta del amplio espectro artístico que ahí se desarrollaba. En él no solo vimos cine y bandas en vivo, sino que también asistimos a lanzamientos de revistas por ese entonces alternativas como aquella dedicada al cultivo y consumo de la marihuana, la ahora famosa REVISTA CÁÑAMO. Ahí se lanzaron libros y sitios webs. Se realizaron ferias culturales. Se exhibieron performances. Se organizaron fiestas temáticas. Se celebró y defendió al activismo por la diversidad sexual con Hija de Perra y colaboradores. Se montaron exposiciones de pintura y fotografía. También, por si fuera poco, se realizaron jornadas de adopción de perros y gatos. Y así, tanto más, sin parar, por 21 años. Vaya espacio el que se ha intentado destruir el pasado 27 de diciembre de 2019 . 

Resulta casi imposible hablar del Cine Arte Alameda, del Centro Arte Alameda y de El Living, sin mencionar su enclave urbano que durante décadas reflejó las transformaciones de la actividad cultural de la ciudad, como también las transformaciones y expansiones naturales del proyecto dirigido por Roser Fort y Jano Parra.  Después del cine, hablar del Centro Arte Alameda es hablar de un entramado social, cultural y sobre todo musical desarrollado ahí y en su entorno, en aquel eje Alameda – antigua Plaza Italia, un barrio neurálgico, acontecido desde siempre donde se levantaron y se tejieron historias, personajes, noches de rock and roll, bohemia, underground, actividad vecinal, y más. 

 

Las andanzas por el circuito musical independiente a principios del milenio ( años 2000 – 2004) conducían permanentemente a un mismo lugar: el Centro Arte Alameda y su nueva extensión conocida como El Living, un espacio creado y pensado para poder desarrollar actividad musical en vivo de manera regular y profesional. Sumándose en esa misma gran alameda, a la antigua sede de la FECH, lugar que por un tiempo, en medio de su convulsionada actividad estudiantil operó como trinchera musical alternativa y contestataria en ese raro inicio de milenio. Al otro lado de Santiago, La Batuta, antes de convertirse en centro de bandas tributos, aún conservaba su carácter inicial como escenario para música local en Plaza Ñuñoa. Por aquel entonces El Living del Cine Arte Alameda surge como un nuevo escenario para las bandas que por esos años habían perdido recintos emblemáticos como Laberinto, Zoom o la mítica Picá de Don Chito, cierres que habían dejado al corazón de la capital sin lugar para el circuito musical  local. 

Es la era pre redes sociales. El periodo de la transición tecnológica. El uso de internet y de los celulares es aún limitado y básico. Los flyers impresos aún se reparten de esquina en esquina  y se pegan en los diarios murales de las universidades. Se ocupa el messenger y los correos masivos llegan en hotmail o latinmail. Los sellos independientes y los ciclos de tocatas autogestionadas son las fechas que EL LIVING del Centro Arte Alameda recibe. Ahí están Cápsula Records, Matorral, Leo Quinteros, Termita. Pueblo Nuevo, electrónica. El incipiente sello Algo Records, Guiso, Ramírez, Camión, Tsunamis, The Ganjas. La Corporación Fonográfica Autónoma CFA con Los Revoltosos, Lilits, Familea Miranda, Hielo Negro, Yajaira, Radio Moscú, Los Gatos Negros, Jiminelson. Por esos días se estrena MALDITOS, el documental de FISKALES AD HOK, dirigido por Pablo Inzunza, es la función inaugural de la primera versión del Festival INEDIT CHILE. La banda sella la memorable función tocando en vivo ahí mismo, en el cine.

 

 

Toda una nueva camada de bandas se presentan en ese LIVING. La primera mitad de los 2000 es fructífera, y la música independiente en Chile promete. Hay rock y es heterogéneo. Ciclos de rockabilly, surf rock,  punk, rock. Hay pop. Hay electrónica. También hay visitas. Hay cumbia villera con las Kumbia Queers desde Buenos Aires en una serie de exitosas fechas que repletaron El Living. Todo un hito para su propia historia. Lo mismo ocurrió años antes con Holden en su primera visita al país, siendo de las primeras fechas internacionales que tuvo el local. Tiempo después, El Living también sería lugar de Festivales como el Circus Rock, que reunió a bandas como Aguaturbia, Los Ex, Los Howlers o Tío Lucho.  

Todo crece. La música independiente en Chile se diversifica, y la cartelera de tocatas en el Living va con ello.  En diez años de vida es un escenario predilecto y para la segunda década del milenio (2010-2019) todo el espectro de la música nacional se presenta en él. Las bandas de antaño como UPA o Electrodomésticos. Redolés, Los Miserables, Machuca. Lilits presenta su disco sueltas en una noche estelar de 2009. También la segunda y tercera gran camada de música independiente Chinoy, Fother Muckers, Prehistóricos, Adelaida, Newen Afrobeat, Bronko Yotte y cientos de nombres y estilos. Y estos últimos años como el escenario para el ciclo de tocatas pro financiamientos del Festival Woodstaco.

 

Noche tras noche, año tras año, en esa entrada empapelada de afiches, en ese escenario vislumbrado desde la calle, en ese segundo piso la música en vivo estuvo refugiada en el que ha sido el centro cultural más importante y consolidado de toda la ciudad. El más diverso, y sin duda, el más ruidoso. Ahí donde la música siempre se escuchó a todo volumen entre los ruidos de la locomoción en el corazón de la capital.

 

 

Ese ruido no se apaga, ni luego de incendiado, sino que se multiplica en una resonancia que llega a otros espacios para ir en apoyo de la reconstrucción del gran escenario de nuestra principal avenida con fechas encabezadas por aquellas bandas que hicieron parte de su viaje musical en ese lugar.  Yajaira, es una de ellas. La banda, en uno de sus recientes hitos, celebró la reedición de su disco homónimo tocando en la sala 1 del cine en diciembre del 2018, en una atmósfera de psicodelia y pesadez proyectada a través de las colosales pantallas.  También son parte de la cruzada pro fondos, Fiskales Ad Hok, Vago Sagrado y Falsa Verdad, quienes estarán tocando este viernes 31 de enero y sábado 8 febrero en el mítico Bar de Rene, hoy por hoy uno de los escenarios más activos para la música en vivo actualmente en Barrio Italia.  

La historia del Living Cine Arte Alameda es también la historia de varios momentos en la escena musical independiente de Chile. Es parte de la historia del circuito musical y de su pulso como también de todes los que estuvimos vinculados a ese entramado por oficio, amistades o simplemente por amor a la música y a la necesidad de vibrar con el sonido y la energía en directo. Un escenario que fue y seguirá siendo trinchera de la música en vivo.

 

 

EVENTO EN FB

 

THE ROLLING STONES EN CHILE: CUANDO LAS PIEDRAS SIGUEN RODANDO

THE ROLLING STONES EN CHILE: CUANDO LAS PIEDRAS SIGUEN RODANDO

 

 

 

Reseña publicada originalmente en marzo de 2016 en Revista La Noche,

especial The Rolling Stones en Chile.

Fotos por Cristián Soto L.

 

El reloj marca las 21: hrs y 10 minutos cuando en las gigantescas pantallas comenzaron a proyectarse el viaje de cincuenta y cuatro años, en psicodélicas ilustraciones que relataban en secuencia la historia de la banda que estábamos a punto ver aparecer.

Los gritos, las ovaciones, y en cuestión de segundos, “Ladies and gentlemen : The Rolling Stones”. Keith Richards en escena con su clásica Telecaster y ese movimiento técnico en el que encoge y estira su muñeca, como un elástico, para soltar ese riff que tiene vida propia hace décadas: “Start me up”. Fuegos artificiales, explosión y estruendo. El inicio es tan espectacular como imaginábamos. Todo es fiesta, y sólo puedes estar muerto o ser un zombie para no moverte con Jagger cantando ante ti: “If you start me up”/ “Never, never, never, never stop”/ “You make a old men cry”. Los 21 años de espera comenzaban a saldarse desde el minuto 01.

 

Rápidamente suena el acorde de “It’s only rock n roll” en la Black Falcon de Keith, la del sonido de viejo cuño, ese que aprendió de Chuck Berry. Jagger cantando el himno que tiene una de las frases más definitivas del cancionero popular “Es solo rock and roll, pero me gusta”.  Richards, su cintillo, camisa fucsia y chaqueta de palmeras, adelante en el solo de guitarra, mientras Mick hace los movimientos que lo inmortalizan, dejando su tricolor chaqueta de lentejuelas, y claro, nos cierra el ojo y agrega algo de español : “Gusto, gusto, si, si ,si/ i like it” .

“Hola Chile, hola Santiago, hola cabros», saluda Sir Jagger en un perfecto español, muy bien aprendido. Lo saludamos de vuelta y aplaudimos su encanto. Pero todo esto es una completa locura cuando suena la inconfundible batería de Charlie Watts, redoble de rock and roll cadencioso, llevando el ritmo juguetón de “Let´s spend the night together”, la escandalosa y tentadora invitación que los Stones echaron a correr en 1967. Sí, estábamos pasando la noche con los Stones, era cierto. El estadio vibra, grita y salta, la otra mitad levanta celulares y cámaras, ¿hay onda?, sí, la hay, los Stones están dando un concierto de grandes éxitos, es a prueba de tontos, y de no fans, y sobre todo, un concierto de grandes canciones, las más grandes de su extenso repertorio.

Le sigue la maravillosísima “Tumbling dice” de Exile on main street, gloriosa, blusera, el periodo más brillante de los Stones, y quizás el periodo que más se acomoda a lo que es la banda en vivo, y a ese sonido crudo y reposado, el sonido de una banda de Rythm and Blues. La intervención de Jagger no se hace esperar, se comunica con nosotros y no lo hace a medias. Ha estudiado y se nota. Nos cuenta que ha paseado por la ciudad, lo sabemos, le hemos visto, «No hemos estado en 21 años. Veo que hay muchos edificios fálicos ahora» agrega. Sabemos que le gustan los paseos nocturnos, y por eso canta la misteriosa y cadente “Out of control”, una joyita del “Bridges to Babylon de 1997. El estadio completo acompaña con palmas y se rinde en los cambios de intensidad que Jagger protagoniza, como cuando toma la armónica y nos eriza la piel.

Los 60´s, 70´s , 80´s y 90´s en solo cinco canciones. Los rosarinos a mi lado, no lo pueden creer, es que es para no creerlo. A eso le seguiría la canción ganadora del Live by request, “She´s a rainbow”, una canción que no tocaban hace más de 18 años. Me pregunto si acaso el público chileno tenía en cuenta este detalle, o si simplemente recordaba la canción gracias a Apple y sus computadoras de colores en 1997.  Jagger continúa con su rutina  “Tratamos de aprender ‘El guatón Loyola’, pero era muy difícil»  Escuchamos el piano del gran Chuck Leavell, el ex Allman Brothers Band, Ronnie Wood en el Lap Steel slide y Jagger colgándose la guitarra acústica.  Es un lindo momento, no podemos más de emoción.

“Nos vamos a poner románticos” dice Jagger para presentar “Wild horses”, balada desgarradora, madre de tantas otras, con Keith regresando a la Telecaster gastada en los bordes, podemos imaginar cuánta historia hay ahí. Jagger canta con su voz en total forma. No queda más que corear junto al mismismo Keith: “Wild horses couldn’t drag me away”. El siguiente acorde es inconfundible: “Paint it Black», con estadio completo saltando y coreando un himno sesentero. Todo es euforia.

Estamos en la mitad cuando Jagger nos comenta: «Hemos visto muchos sitios culturales, fuimos a la casa de Pablo Neruda, a un café con piernas y adoptamos cuatro perros quiltros», esta es su forma de iniciar la presentación de la banda -, comenzando por Ronnie Wood, a quien llama «El modelo original del Pilucho”. Uno por uno, los Stones, ovacionados y aplaudidos. No podemos hacer otra cosa más que gritarles cuanto se les admira, lo saben, están felices, ríen y agradecen emocionados, tocando su pecho. No hay amor más grande.

Es el turno de Richards y Wood en el set acústico. Qué regalo es escucharlos tocar y cantar “You got the silver”, otra vez el alma de los Stones al desnudo, un blues añejo y guitarra de palo, la voz aguardentosa de Keith pasa la prueba del tiempo, como los mejores. Le sigue «Happy», Richards al micrófono y Ronnie en el Lap steel. Ronnie Wood, es historia aparte. El bueno de Ron, es mucho más que la segunda guitarra, sus intervenciones dan cuerpo y sostienen el sonido rythm and blues de la banda. Un guitarrista entrañable y carismático que supo calzar el traje Stone, y sobre todo, congeniar con el jefe Richards.

Es un show tan sencillo y tan grande, alimentado sólo de música y bagaje. Jagger, Richards, Wood, Watts, hacen lo de siempre, tocan, se mueven, caminan de un lado a otro, ríen y sonríen, es evidente, disfrutan. Ver tocar a Charlie Watts, llevando el pulso de los Stones con un golpe exacto de sutileza sin perder un gramo de fuerza, es en esta noche un deleite para el odio y para los ojos. El hit y el hat, sosteniendo los juegos de sus compañeros de banda. Desde atrás, Watts lleva el groove inigualable de la que sabemos es la banda más grande R&B que haya existido.

«Miss You», neurálgica y bailable, nos hace mover cada centímetro del cuerpo con el groove inmortal de los Stones y ese pegajoso “Oooh oooh oooh oooh oooh oooh oooh / Oooh oooh oooh oooh”, que Jagger hace cantar al estadio completo. Pero es ese exquisito puente en el que Jagger habla “I’ve been walking Central Park /Singing after dark / People think I’m crazy”, el que nos lleva más arriba, mientras recorre como gato enjaulado la pasarela, en medio del grandísimo solo de Saxofón, mientras Richards y Wood hacen lo suyo acercándose también. La hubiésemos bailado toda la noche.

Mick Jagger es el frontman por antonomasia. La primera gran figura al frente de una banda, el rostro, la voz, los gestos, el baile, la actitud. Todos fueron a esta escuela, no existe frontman en la historia de la música, desde 1962, que no recoja al menos, uno solo de sus gestos y movimientos.

Llegamos a uno de lo momentos más gigantes de la noche. «Gimme Shelter», con Sasha Allen, la corista estrella de esta gira, que reemplaza a la inolvidable Lisa Fisher. Allen es otra grande, elegida para acompañar a Jagger en lo que es una las canciones más soberbias del cancionero Stones, de esas que te ponen la piel de gallina y te sacan hasta el último grito pidiendo un poco de refugio.

 

De un momento a otro, todo se ha vuelto color rojo, sabemos que es el momento de la macumba psicodélica que los Stones llamaron «Sympathy for the Devil». El estadio completo canta: Woo woo, who who”. Jagger se aparece ante nosotros personificando el gran mito que ha alimentado buena parte del imaginario del rock and roll, vistiendo un largo abrigo de frondosa piel roja, amo y señor como el mismísimo cola de flecha. A lo que Richards agrega el solo de guitarra más inflamable de la noche. Un show en sí mismo y de esos momentos visuales que se te quedarán en la retina para siempre.

La alta fidelidad de los Stones impresiona y satisface. Impresiona a los descreídos, a los desconocedores, y satisface a quienes los han amado una vida entera. Alta fidelidad en todas las dimensiones, desde la presencia sobre el escenario, su puesta en escena, la ejecución, agilidad y comodidad con que se les ve. No hay nada forzado en esto, es cuestión de mirarlos, he ahí tal asombro para el que sintoniza con ellos por primera vez. Sus figuras, su impronta y cómo son capaces de transmitirla. Ellos son el espectáculo.

Y como si nada, suena la grandiosa y fiestera Brown Sugar, el boogie que suena y sabe tan bien, con el gran saxo protagonizando el baile más intenso de la noche, entre Jagger, los coristas, Richards y Wood. Que hermosa fiesta armaron Los Stones con esta interminable y encendida versión. El encore de la noche era sorpresa absoluta, los Stones la habían guardado bajo siete llaves. Los integrantes del Estudio Coral, eran los encargados de interpretar esa grandiosa introducción de You can’t always get what you want”, para impresión y regocijo de todos. Los Stones querían dejarnos algo más que sólo rock n roll con esta sabia canción sobre las máximas de la vida, acompañada de arreglos de trombón y voces que conmovieron nuestros oídos.

El riff lo dice todo, «(I Can’t Get no) Satisfaction», con Richards recorriendo la pasarela. El estadio explota y nosotros también, con un coro que solo puede cantarse, junto a Jagger, como si fuera el último canto de tu vida y como el incombustible himno de la música popular que es. La última gran canción de la noche desbordante de historia y vida, solo como The Rolling Stones puede hacerlo.

Como un amor bien correspondido, no hay forma de decepcionarse de la banda que solo ha querido mantener viva la magia, la fuerza, desafiando al tiempo, alimentando el mito y cuidándolo como se cuidan los grandes tesoros, tesoros escasos en un tiempo donde la novedad y la juventud son aterradoramente sobre valoradas. En la vida hay grandes recitales, mega eventos y los recitales de los Stones. Las piedras siguen rodando, que nada, ni nadie las detenga.

 

ARTÍCULO PUBLICADO EN MARZO DE 2016 EN LA REVISTA IMPRESA LA NOCHE

POR ROSSANA MONTALBÁN

FOTOS: CRISTIAN SOTO. L