ENTREVISTAS

HAMMURAVI: DUALIDAD SONORA

HAMMURAVI: DUALIDAD SONORA

Hammuravi acaba de estrenar su segundo larga duración titulado «Fuego Negro». Un fuego que ha hecho vivir la metamorfosis sonora a su mentora Naty Lane y a su proyecto solista con un disco que sigue recogiendo positivos comentarios, y que en los próximos meses estará mostrando en Santiago. Conversamos con la música sobre su actual devenir.

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Por Rossana Montalbán M

 

Naty Lane y Hammuravi, su proyecto solista, acaba de estrenar su segundo disco Fuego Negro, recientemente lanzado en Valparaiso en formato presencial tras una espera de meses. El disco ya adelantado por los singles «Limbos» y «La ciudad», propone un sonido etéreo e íntimo que se pasea por momentos de oscuridad y tranquilidad, explorando la dualidad de la propia compositora,  una especie de reflejo sonoro que ha ido recorriendo distintos lugares y roles desde su participación en Fatiga de Material con Álvaro Peña, en su rol de bajista estrella en Adelaida y, actualmente en Hammuravi, su proyecto solista desde hace algunos años.

La dualidad parece ser el eje de la música y de la propuesta de Hammuravi, no solo porque Naty Lane nació bajo el signo solar Géminis, sino por su propio nombre, una variación de la palabra Hammurabi, nombre del primer código de leyes de la antigua Mesopotamia, que a su vez contiene el código del ojo por ojo, diente por diente. «Es un código muy rudo, pero a la vez, fonéticamente es una palabra muy dulce, por lo que me gustó esa dualidad, me identificó y decidí usarla, pero cambiándole la b por la v», nos comenta la música. Esa dualidad encontrada por Naty Lane, parece estar presente en todo, y así ha querido colocarla en su música, oscura como la noche y a ratos luminosa y pacífica cual paisaje recóndito. 

Hammuravi comenzó siendo tu proyecto paralelo, paralelo a tu trabajo en Adelaida, y que estuvo en pausa por un tiempo, pero hoy parece que toma cada vez más fuerza y se está convirtiendo en tu proyecto principal ¿es así? ¿Cómo ha sido el desarrollo de este proyecto solista?

No denominaría a Hammuravi como mi proyecto principal, ya que he puesto muchísima entrega en el trabajo que he estado realizando con Adelaida desde 2016, pero sí es un proyecto que en estos momentos va al frente en mi vida y prioridades porque me ha permitido progresar como músico. Ha ido tomando fuerza en el último tiempo, explorando nuevas sonoridades, experimentando y tomando riesgos, lo que lo hace muy atractivo en ese sentido. También me ha permitido estar a cargo del barco, lo que no es una tarea fácil, pero que trae cosas muy buenas también, como la libertad absoluta de hacer lo que quiero sin poner mucho reparo en si a la gente le va a gustar o no. Lo defino como un proyecto personal, porque explora espacios íntimos, los que comparto con la gente en forma de canción. 

Hammuravi se formó en el año 2015 con algunas composiciones que hasta ese momento la bajista mantenía guardadas, y que un buen día se animó a mostrar a su compañero de banda, también productor y gestor del sello Hiss Records, Jurel Sónico. Así, comenzaron a trabajar en la gestación de lo que más tarde fue su primer EP llamado Espesura”.  Un resultado determinante para Naty Lane en los caminos artísticos que comenzaría a desarrollar, ya que gracias a ese trabajo de composición y producción, confirmó, consigo misma, su capacidad para hacer música. «me di cuenta que yo también podía hacer canciones y meter mano, aprendí mucho y me ayudó a ampliar mi visión musical a pesar de haber participado como bajista en varias bandas anteriormente.» relata.

¿Cómo fueron naciendo las canciones que componen Fuego Negro?

Este disco tiene canciones que fueron hechas hace varios años y otras que se compusieron el año pasado, en el encierro mismo de la pandemia y con los instrumentos que tenía a mano, ya que a comienzo de año sufrí un accidente, lo que me obligó a refugiarme en la casa de mis padres y estar sin moverme al menos por un par de meses. Solo tenía mi guitarra de palo” y con eso trabajé las maquetas. Al comienzo no sabía bien para dónde iba esto, solo tenía claro que no quería que fueran canciones rockeras o electrónicas, quería hacer algo diferente, y las canciones solitas me fueron mostrando para dónde iba la cosa, así que, teniendo claro este punto, comencé a trabajar en la sonoridad.

¿Cuánto ha cambiado Hammuravi entre su primer trabajo y este nuevo álbum?

Los cambios son bastante perceptibles, ya que el nuevo disco ha sido trabajado lejos del noise, del rock y de las bases electrónicas, manteniendo las sonoridades de las guitarras acústicas, con un mayor trabajo de las cuerdas y de las voces, lo que hace que este nuevo disco sea más reposado, pero no menos intenso.

Hemos visto que has ido trabajando una nueva imagen… parece que Naty Lane se ha convertido en Hammuravi ¿Cuáles fueron tus influencias musicales, artísticas y estéticas para este nuevo disco?

Mucho tiempo rayé con una película que se llama Only lovers left alive”, la cual tiene una banda sonora increíble realizada en su mayor parte por Josef Van Wissem, lo que hizo que me enamorara de las cuerdas mucho más. También creo que hay cosas de R.E.M, de Velvet Underground y de otras que fueron parte de mis raíces. En el aspecto artístico y estético lo quise enfocar tomando aspectos visuales de los 90s, como es el caso de los videoclips Limbos y La Ciudad, centrándome en transmitir una sensación ensoñadora. Y con respecto a mi propia imagen, creo que es un cambio que marca una nueva etapa, juego a potenciar el mostrarme como una nueva persona, este disco es un renacer en todos los aspectos.

Hammuravi estrenó como adelantos del disco, los singles y videoclips  «Limbos» y «La ciudad». Ambos videoclips  fueron grabados en la V región, en Villa Alemana y Quilpué. «Quise hacerlos en estas ciudades ya que el interior”, como le llamamos a esas ciudades, son los lugares donde crecí y me crié, por lo que tienen mucha relación con el disco. El rodaje fue un tanto difícil, ya que el juego de la cuarentena y los permisos limitan tus libertades para transitar, así que tuvimos que adaptarnos y planificar todo a corto plazo y siempre sujeto a posibles cambios de última hora. Afortunadamente, en ambos videos trabajé con Luis González y Danilo Vergara, un equipo pequeño, pero maravilloso, que me ayudó mucho y que estuvo también presente en todo este proceso del disco»

Hablemos de esta metamorfosis sonora ¿De qué nos habla y cómo suena tu Fuego Negro?

Es un disco íntimo, construido en base a guitarras acústicas, percusión, voces y elementos rústicos como sonajeros de uñas de cabra, cascabeles, claves, tormenta, metalófono, etc., que se conectan con estéticas ritualistas, que se relacionan con un nuevo renacer, con canciones que están inspiradas en la aceptación y reconocimiento de situaciones personales, como las relaciones familiares, el amor y las relaciones de pareja, la amistad y sentimientos relacionados con la muerte y la visión de ésta como renovación de la naturaleza.

¿Cómo describirías la experiencia de trabajar de manera solitaria y llevado la dirección de tu proyecto, y no como parte de una banda.?

Si bien es un disco que compuse casi sola en el grueso de las canciones, hay varios músicos invitados que participaron grabando y haciendo arreglos y que ahora son parte de la formación de Hammuravi en vivo. Hacer un disco sola, en mi caso, me permitió realizar las cosas tal y cual me las imaginaba, sin preocuparme mucho si sería bien recibido o si sería escuchado por muchos. Decidí atreverme y experimentar, usar instrumentos rústicos y poco convencionales, hacer lo que yo quería y eso me tiene muy contenta.

DERRUMBANDO DEFENSAS: 12 AÑOS DE HARDCORE FEMINISTA

DERRUMBANDO DEFENSAS: 12 AÑOS DE HARDCORE FEMINISTA

Derrumbando Defensas,la banda oriunda de Temuco, acaba de cumplir doce años de trayectoria, doce años de resistencia, hardcore y feminismo que, por estos días, festejan con distintas actividades virtuales en sus redes sociales, mientras se preparan para retomar la actividad en estudio y en vivo. Repasamos su historia y música en la siguiente entrevista.

Por Rossana Montalbán

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Formadas en 2009, en Temuco, región del Bío Bío, con Maritza en voz, Mónica en guitarra, Coty en betaría y Carolina en bajo, Derrumbando Defensas es, a día de hoy, una de las bandas integradas por mujeres más antiguas del circuito hardcore punk de la última década. Un camino en el que han cultivado su propia lectura del hardcore punk crossover tomando elementos del metalcore, el death, el thrash  junto con el desarrollo de líricas de corte existencial y descontento social en el que el antiespecismo y el feminismo son causas principales.

Tres discos componen hasta ahora su discografía, “En días de egoísmo y gritos de dolor” de 2010, seguido por “El mundo cerró sus ojos” de 2014, y finalmente “Confrontación” de 2017. Tres discos con los que la banda ha salido de gira por Brasil y Argentina para compartir escenario con emblemáticas agrupaciones sudamericanas como Ecocidio.

Su último show pre pandemia fue la apertura para los legendarios D.R.I en su última visita a Chile en marzo de 2020, año que cerraron formando parte, como la única banda liderada por mujeres, del disco tributo a Machuca “Qué viva Machuca para todos”, reversionando la canción “No quiero morir antes de haber vivido”. Sin duda, otro hito para una banda que, desde el underground, abrió una pequeña gran puerta para la permanente brecha de género existente en la música.

Fue a mitad del 2009 cuando Maritza y Coty se reunieron con la idea de iniciar un proyecto musical hecho exclusivamente por mujeres. Desde un principio, sus preferencias musicales las llevaron a habitar el circuito hardcore punk de la ciudad, lugar en el que evidenciaron la poca presencia de congéneres entre quienes asistían a las tocatas como también la nula participación de mujeres a nivel musical integrando alguna banda. Ese hecho fue determinante para lo que luego sería el nacimiento de Derrumbando Defensas, doce años atrás. «Maritza vocalista y Coty baterista respectivamente, fueron quienes siempre tuvieron la intención de formar una banda de mujeres. Después de varios intentos se completó la formación definitiva hasta el día de hoy, Carolina bajista, prima de Coty y yo como guitarrista fui la última en incorporarme. Para nosotras existía una necesidad de ver a mujeres tocando, porque si bien veíamos mujeres en las tocatas o participando en fanzines era muy escaso ver a mujeres músicas en este circuito musical. Y en el estilo de música que a nosotras nos gustaba no habían mujeres tocando por eso quisimos ser partícipes y tomar acción y ponernos a tocar. Queríamos consolidarnos en este género musical donde no había mucha participación femenina». Relata Mónica, guitarrista de la banda.

Los primeros años de la banda transcurrieron en el circuito underground temuquense, en casas okupas y centros culturales autogestionados. Espacios y momentos de los cuales la banda guarda gratos recuerdos sobre cómo las acogió el público. «Nuestras primeras actuaciones fueron en la Okupa Casa Roja ubicada en el centro de Temuco, lo mencionamos siempre porque fue un lugar muy icónico que mucha gente recuerda con cariño y que ya no existe. Ahí tuvimos muy buena recepción». Recuerda Mónica.

Desde sus orígenes, géneros musicales como el HxC o el punk han sido corrientes que se han situado desde lo disruptivo y lo anti sistémico ejerciendo una mirada crítica y, sobre todo, de repudio hacia la sociedad postmoderna y capitalista desde posiciones profundamente radicales y divergentes en oposición a un sistema socioeconómico y sociopolítico opresor, violento y hegemónico. Sin embargo, esta esencia contracultural no ha estado exenta de reproducir lógicas poco horizontales, discriminatorias o patriarcales que suelen atravesar todos lo ámbitos de la sociedad, incluso, el underground. A día de hoy, aún resulta difícil hablar de un circuito under de no predominancia masculina. Pero al mismo tiempo, el aumento de proyectos musicales liderados por mujeres, ha ido pavimentando el camino hacia una posible equidad y diversidad en los espacios, así lo relata Mónica: «Llevamos doce años tocando y en general nuestra experiencia ha sido buena y positiva, hemos tenido buena recepción y acogida por parte del público en general y de los hombres sobre todo. Pero en nuestros primeros años sí se daban situaciones complejas cuando tocábamos en algunos shows en circuitos más metaleros en los que muchas veces nos empezaban a gritar supuestos piropos mientras tocábamos, dejando en segundo plano nuestra labor musical. En esos días se resaltaba mucho el hecho de que éramos una banda de mujeres como algo muy pintoresco, y como si fuéramos un objeto. Y solo se referían a lo estético. Con el paso del tiempo eso dejó de ocurrir, y hoy después de años tocando se refieren a nosotras como músicas y hablan de nuestra música no de nosotras cómo nos vemos o de cómo nos vestimos».

Otra problemática que no puede dejarse de lado al momento de conocer el trabajo de bandas como Derrumbando Defensas, es la centralización y la dificultad para dar a conocer la actividad existente en otras regiones del país, enfrentándose a mayores obstáculos de difusión, e incluso, de acceso a tecnología apropiada para lograr un trabajo musical de calidad y profesional. «Es interesante lo que dices porque no pude evitar recordar la experiencia con nuestro primer disco el cual se grabó, mezcló y masterizó en Santiago, y fundamentalmente se hizo así porque cuando hablábamos con otras bandas nos recomendaban solo gente y contactos de Santiago. Durante una época estuvimos de manera constante alternando entre Santiago y Temuco porque un par de nuestras integrantes de la banda, la bajista y baterista, se fueron a vivir a allí desde hace dos años y nos ha servido para mantenernos activas y vigentes y ha hecho que nos conozcan más personas y ayuda a la retroalimentación que pueda haber entre una ciudad y otra. Quizás desde el punto de vista geográfico se siente esa barrera pero a estas alturas las redes y los contactos se van dando en todos lados y el paso del tiempo y la tecnología ha hecho que las cosas se den de manera menos centralizada» recuerda y afirma Mónica.

En este mismo sentido, la experiencia de la centralización con sus distintas desventajas, paradójicamente logra generar otro fenómeno relevante, reforzando el sentido de lo local, contribuyendo de alguna forma al florecimiento y a la persistencia del underground. «Desde que partimos, en esos años en Temuco habían muchas actividades musicales con distintos estilos de música y muchas bandas activistas sacando discos y tocando. Siempre ha existido una identidad local y gente que asistía a esos shows a escuchar a esas bandas de sus ciudad. Creo que aún lo hay pero con la pandemia todo cambió y algunos locales cerraron, no sabemos como será todo después de eso y si esto generará un estancamiento en el circuito musical de la ciudad». Dice Mónica.

El sonido de Derrumbando Defensas enraizado en el hardcore metal y el crossover, encontramos los principales códigos del género, la estridencia, los quiebres, la velocidad, lo gutural y el desgarro de la voz. «Desde nuestro inicios lo primordial fue el sonido hardcore, y luego fue evolucionando con las influencias de cada una, fuimos fusionando distintos elementos, dando forma a este crossover con guiños notorios a cada uno de los géneros que mezclamos como el thrash, el death o el punk». Señala Coty, baterista de la banda.

Entre 2010 a 2017, el cuarteto ha editado tres discos, en los cuales se puede percibir cómo la banda ha ido puliendo su trabajo en estudio y cómo su sonido  junto con sus líricas se han ido reformulando con el paso del tiempo y con la experiencia adquirida. «Bueno, en este primer disco no teníamos tanto conocimientos del trabajo profesional de grabar un disco a pesar de aunque todas ya habíamos tenido bandas. Grabamos en Santiago con el apoyo de bandas amigas conseguimos estudio e instrumentos para poder hacerlo. Me prestaron instrumentos en esa época y no tenía dinero para comprarme los propios. Fue una gran experiencia y muy entretenido. Estuvimos todo un día grabando voces, guitarras, baterías y bajos. Y lo masterizó uno de los integrantes de La Miseria de tu rostro.  Viajamos desde Temuco juntamos plata entre todas , vendimos cosas para poder lograrlo. Y a pesar de todo quedamos conformes y nos fue bien con el disco a pesar de que ahora podemos encontrarle falencias, nos dimos cuenta que esas cosas se mejoran con el tiempo». Agrega Coty.

“En días de egoísmo y gritos de dolor”, es el primer disco de la banda, editado en 2010, un disco donde las letras resultan más introspectivas y emocionales, precisamente marcando el pulso visceral de la música de Derrumbando Defensas como una de sus principales cartas de presentación. «Qué bonito lo que dices. La verdad es que a mí me hace cuestionar y en realidad volver once años atrás. Y la verdad es que efectivamente las letras son más emocionales e introspectivas por el periodo que estábamos viviendo cada una, personalmente yo estaba viviendo un momento muy malo donde todavía no era tan feminista, es decir no tenía suficiente amor propio como para entender que lo que nos merecemos las mujeres es el respeto. Ese disco me ayudó mucho a gritar para poder liberarme con la banda y para afrontar varios temas emocionales. Me ayudó a valorarme a mi misma, a seguir adelante y no dejar que me pasen a llevar. Otro aspecto relevante en nuestras letras desde nuestros inicios siempre ha sido la liberación animal. Todas somos vegetarianas, asistimos a marchas y a actividades de defensa animal. Es importante poder cantar por los que no tienen voz. Las letras tienen que ver con nuestras convicciones en todo sentido, en lo social y en lo personal. En el respeto entre los seres. Y queremos dar esos mensajes en nuestra música y cuando tocamos en vivo donde conversamos y hablamos en el escenario para reforzar lo que dicen nuestras canciones». Dice Coty.

Para su segundo disco, titulado “El mundo cerró sus ojos”, la banda continuó afinando su lectura del hardcore crossover como también fue adquiriendo nuevas influencias para nutrir ese sonido que ha logrado cuajar, de manera consistente los códigos de cada subgénero. Un sonido que se ha forjado a punta de dedicación, optimizando los recursos disponibles tanto a nivel técnico como artístico, bajo la autogestión y el espíritu autodidacta de la banda. «En este segundo disco todavía no teníamos un productor que nos pudiera aportar más al trabajo. lo grabamos en diferentes lugares y eso nos demoró un poco para poder concretar el disco, estuvimos nosotras a cargo de la mezcla y lo masterizamos afuera. Un aspecto importante en nuestro sonido es la mezcla de influencias y corrientes que cada una escucha. En nosotras hay distintos estilos. Escuchamos metal extremo, metal clásico, punk, metalcore, deathcore, y así vamos uniendo todo eso y va surgiendo el sonido de Derrumbando Defensas. Siempre nos ha querido clasificar en un solo tipo de hardcore pero eso, la verdad, es que no es posible porque nosotras mezclamos todos esos sonidos y elementos», cuenta Coty.

Para Confrontación”, su último disco editado en 2017,  las cuatro músicas decidieron abordar con mayor crudeza los grandes temas que las convocan, y en él se puede escuchar una versión acabada de lo que la banda ya venía proponiendo en sus trabajos anteriores, una poderosa avalancha de velocidad, estridencia y quiebres rítmicos sustentando el mensaje  directo y frontal de sus líricas. «En este disco ya queríamos entregar un trabajo más profesional y un sonido lo más logrado posible con mejores instrumentos y equipos. Lo grabamos con Brutal Records donde tuvimos un trabajo detallado de pulir los temas de tocar todo a tiempo. Quedamos muy conformes con este trabajo que es mucho más logrado que los dos anteriores»  cerró Coty.

Por estos días, el cuarteto compuesto por Mónica, Coty, Carolina y Maritza, ya se encuentra finalizando el proceso de composición de su cuarto disco, para en las próximas semanas, y tras una larga espera, iniciar su trabajo en estudio que verá la luz antes de fin de año, y así continuar escribiendo y gritando esta historia de resistencia, hardcore y feminismo.

DADALÚ: ENTRE LUCES Y SOMBRAS

DADALÚ: ENTRE LUCES Y SOMBRAS

 

 

Inspirada en los efectos lumínicos de la película no finalizada del francés Henri-Georges Clouzot, «L’enfer» (1964), Dadalú estrenó el videoclip para “Las luces altas”, un trabajo audiovisual que acompaña a la canción del mismo nombre, otra muestra de su disco «El mapa de los días». 

Por Rossana Montalbán

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Luego de meses, vuelvo a conversar con Daniela Saldías, Dadalú, esa artista anti acomodaticia del underground local, que acaba de estrenar nuevo videoclip para “Las luces altas”, otro tema que se desprende de su disco editado en 2020 por el sello norteamericano Cudighi Records,“El mapa de los días”, un mapa cambiante y mutante, que muestra los ángulos interminables de una artista que se niega adormecerse en lo obvio y en lo tradicional. 

“Las luces altas” parece ser a primera escucha y a primera vista, una suerte de metáfora sobre aquello que encandila mal, sin embargo, ella se encarga de desechar, en primera instancia, la idea y nos cuenta: “Lo de las luces altas es literal, hice esa canción porque me molestan las luces altas, las luces que están arriba de mi cabeza las apago. Es más literal que una metáfora. Es un rollo que tengo”.

La canción surgida de su experimento compositivo llevado a cabo durante 2018, en el que la música compuso una canción diaria en máximo tres horas, dando como resultado el material que conforma “El mapa de los días”, suena como una oscura balada vaporwave o smooth soul, llevada a las formas y al sello de Dadalú: “como estaba en ese experimento de componer rápido, en ese tiempo sonaban bandas como Homeshake, una banda que no cacho mucho pero me puse a escuchar una de sus canciones para saber de qué se trataba, y eso fue marcando el tempo de la canción y con esa onda me puse a componer”. 

Deshacerse es su constante, deshacerse de ideas rebuscadas y, sobre todo, deshacerse de cualquier clasificación. Más allá de lo que intentemos interpretar o definir en la propuesta de la artista, lo que prevalece es el despojarse de determinadas estructuras creativas dando cabida, sobre todo, la experimentación y al flujo espontáneo de la música y el arte venga de donde venga, negándose a lo preconcebido como también a las estrategias: “Las definiciones de lo pop y lo no pop siempre me complican porque el video que hice anteriormente “Ya no sé”, es una canción súper pop, por decir algo, pero no tengo una estrategia para esto o lo otro, hago lo que me nace hacer. Nunca he hecho un solo estilo de música”.

La expresión como principal móvil, sacar lo que se lleva adentro, la creatividad y también los demonios, armarlos y desarmarlos como figuras de plastilina, sin orden y sin límite. De alguna forma, la música de Dadalú señala al juego como principal método para expresar lo más íntimo o lo tradicionalmente omitido, así sus letras y sus sonidos comunican mucho más que solo lo visceral, comunican conflictos, contextos, realidades personales y sociales porque lo íntimo es también político. Y precisamente, en “Las luces altas” como en el resto del disco la voz de Dadalú se escucha para referirse al clasismo, al sistema neoliberal, al machismo, a las pequeñas violencias domésticas y cotidianas, y al históricamente censurado ciclo menstrual de la mujer, y no será ni la primera, ni la última vez que la música se refiera a ella, “Siempre he creado desde mi, es la única certeza que tengo, y a mí, me llega la regla, es parte de mi vivencia y como siempre he creado desde mi, es música personal como una forma de terapia y como una forma de autoconocimiento. Hablo de eso, es parte de mi vida, y yo plasmo mi vida en mi arte”.

Inspirada en los efectos lumínicos de la película no finalizada del francés Henri-Georges Clouzot, «L’enfer» (1964), Dadalú ideó el videoclip para “Las luces altas”, un trabajo audiovisual que cuenta con la participación de la actriz y guionista Pamela Barboza, el actor Paco Pasquette, y la colaboración de Joaquín Fernández y Diego Cabezas. Con este nuevo trabajo la artista continúa explorando su propio imaginario y mostrando diferentes momentos de su último disco, algo que hace solo por placer creativo y no por demanda industrial “Siempre me gustó mucho esta canción pero ya no creo en las estrategias convencionales del single. Ojalá poder hacerle clips a todas las canciones del disco pero se dio que pude hacer este video que siempre quise hacer. Pienso que hablar en términos de industria radial es un poco obsoleto, eso ya no existe” sentencia.

Al igual que en la película en que se inspiran, las imágenes que Dadalú ideó para “Las luces altas” hablan mucho más que de un simple y obvio rechazo por las luces encandilantes que cuelgan sobre su cabeza, ya que emulando las técnicas de iluminación innovadoras del film, el clímax psicodélico, la ilusión de los rostros de los actores en transición entre emociones y personalidades, entre luces  y sombras, sugieren como en el filme, una fijación y una representación más que una literalidad, representación de algo que solo el ejercicio artístico puede transformar “Siempre quise imitar las luces de esas imágenes para este video, creo que es un poco una especie de locura porque es un poco loco que a alguien le preocupe la iluminación o que le haga mal”.

HORREGIAS: “ESTAMOS EN UNA INTERSECCIÓN ENTRE ACTIVISMO Y MÚSICA” 

HORREGIAS: “ESTAMOS EN UNA INTERSECCIÓN ENTRE ACTIVISMO Y MÚSICA” 

 

Doce años han pasado desde que Horridia, Feocia y Mari Crimen, dieron vida a Horregias como un proyecto musical disidente, cuya propuesta ha buscado visibilizar la existencia lésbica y la marginalidad a través del punk rock más allá del punk rock y, sobre todo, mucho más allá de un circuito musical tradicional .

Punk rock lesbofeminista, tres acordes y ruido sin tranzar, plasmado en dos discos hasta la fecha «Pasarela Fracaso» 2011 y «Lo Normal» 2017, dedicado a la joven lesbiana asesinada en 2016 Nicole Saavedra, quien también inspira la canción del mismo nombre, editada en 2020. Durante más de una década y desde el margen, la música de Horregias ha retratado la lesbofobia, la represión y la violencia de género. De alguna forma, esas han sido las banderas alzadas por la banda para ir en contra de los estereotipos de belleza, para denunciar la gordofobia, el clasismo y para ejercer la subversión desde los bordes y muy lejos de un circuito musical oficial y comercial que sigue reproduciendo sus vicios, un lugar donde los discursos y las estéticas siguen enfrascadas en la demanda visual de los cánones de belleza tradicionales, acomodados, blancos, patriarcales y heteronormativos.

Conversar con Horregias es conversar con tres voces disidentes, críticas y honestas que conocen el desencanto de no encajar en las estructuras y parámetros sociales incluso del mismo underground. Ubicadas al margen del margen, la música y el discurso de Horregias, no quiere ser colonizado ni mimetizarse con el lado amable y complaciente que hoy invade los activismos culturales, sociales y LGTB, en medio de fechas significativas para el movimiento como el Mes de la visibilidad lésbica o el Mes del orgullo, “celebración” a la que ellas responden fuerte y claro “no hay orgullo sin reparación”, una respuesta y una consigna que cobra aún más sentido en un nueva conmemoración del lesbocidio de Nicole Saavedra Bahamondes, este 25 de junio, donde además, se lleva a cabo la semana de agitación en su memoria y por justicia, donde Horregias son parte fundamental como colaboradoras y activistas musicales. Precisamente este 25 de junio la banda encabezará la sesión en vivo transmitida por Youtube desde Casa Rogelia, a partir de las 20:00 hrs, como parte de las actividades de conmemoración.

El año pasado (2020) cumplieron doce años de vida como banda ¿Cómo ha sido este viaje desde la resistencia lésbica a través de la música? 

Horridia: como un paseo en una montaña rusa de emoción.

Feocia: Estamos en una intersección entre el activismo y la música. No somos parte de la mal llamada industria musical, y tampoco estamos en ese activismo que conversa con los asesinos de los gobiernos para obtener derechos. Creo que vamos a habitar ese lugar hasta que le últime cierre la puerta. Pero sigue siendo importante que esa intensidad de la resistencia lésbica tenga un espacio en la historia de la música.

M.Crimen: Yo llevo menos tiempo con Horregias, soy la tercera batería y desde que me subí a tocar las canciones de la banda la conexión entre les tres fluyó al primer ritmo, después de eso, el humor y ya, listo! Después vino todo lo que significa hacer música en un país como este cuando la prioridad es sobrevivir, después nos encontramos con realidades como el lesbocidio de Nicole Saavedra Bahamondes, que nos movilizó para convertirnos en amplificadores, micrófonos para que la lucha por justicia para y por las víctimas de lesbo y trans odio suene más fuerte, se escuche más lejos.

RM: ¿Hay algún signo específico, según Uds., que denote esa evolución o involución, en relación a los días cuando comenzaron a tocar a hoy en el presente, doce años después? 

Horridia: La capacidad de entenderse o al menos tratar de hacerlo, atender nuestros conflictos y amarse de la forma más sana dentro de nuestras capacidades monstruosas.

Feocia: Entender que para aportar a una revolución hay que detenerse en nuestros propios vínculos y comunidades, hablar de violencia, hablar de nuestras miserias, conversar y sanar las heridas. Y reírse un montón para hacer canciones que al tocar nos hagan sentir que por 2 minutos y medio somos una sola cosa, una masita.

M.Crimen: Entender que las cosas terminan por eso disfrutar que existe ahora! porque es ahora que sigue siendo necesario alzar este grito, gritar para que no nos sigan matando y para visibilizar todas las muertes que día a día parecen no terminar.

RM ¿Creen que la sociedad chilena ha avanzado en algo en esta última década?

Horridia: No lo sé, siento que es una trampa pensar en eso, porque también se puede avanzar a un precipicio. Tengo una esperanza de que la humanidad está viendo ese precipicio en forma más concreta, pero también puede ser todo mentira y lo que pienso que es un avance es un retroceso. Mi única ambición es recuperar la libertad de ser quienes somos y armar las comunidades que se nos ocurran.

Feocia: Hay que poner en tensión muchas cosas para poder hacer cambios, salirse de la comodidad, perder el miedo como lo han hecho les secundaries. Veo cosas lindas en esa generación.

M.Crimen: Estábamos en esa y comenzó esta pandemia, es muy violenta la impresión de sentir que todes comienzan a despertar y acto seguido el encierro, el miedo, el toque de queda, somos un pueblo tan masacrado, nos han dado tanto lumazo que es difícil que los palos se devuelvan o cambien de bando, pero por lo menos está la conciencia de que no será ni el estado, ni el gobierno, ni las leyes Y menos los pacos quienes nos van a defender o a cuidar, y estamos aprendiendo para cuidarnos entre nosotres y cada une.

CANCIÓN DE AMOR Y JUSTICIA

Un 25 de junio de 2016 Nicole Saavedra Bahamondes de 24 años fue encontrada muerta, con las manos atadas y con señales de tortura en un sitio eriazo de Limache. Desde entonces, su muerte ha sido símbolo de la violencia lesbofóbica en Chile y de la ausencia total de justicia y mecanismos legales que condenen los crímenes de esta índole. Hoy, en el marco de la Semana de agitación #JusticiaParaNicole, su muerte y su recuerdo se hacen canción gracias a Horregias.

Cinco años han pasado desde que Nicole Saavedra fue encontrada muerta. Cinco años de largo y enlentecido proceso judicial en el cual ni siquiera se han establecido sospechosos, dejando en evidencia, una vez más, la indiferencia de las instituciones hacia la comunidad lésbica/lgtb y sus familiares. Sin embargo, pese al dificultoso camino en la búsqueda de responsables y de un proceso judicial respetuoso y justo, la figura y memoria de Nicole están más presentes que nunca gracias a diversas acciones de protesta y reivindicación por parte de organizaciones sociales y activistas, entre ellas, Horregias, quienes han sido voz permanente en la visibilización de ésta y otras realidades que afectan a la comunidad lésbica.

Así nació «Nicole Saavedra Bahamondes», una canción que es un tributo a su vida como también un grito de protesta y venganza contra su muerte, recordándonos la atrocidad cometida contra Nicole y tantxs otrxs. Una canción grabada por la productora musical, guitarrista y voz del proyecto Círculo Polar, Victoria Cordero en Estudio Lautaro de Santiago durante el mes de marzo, a días del inicio de la cuarentena. Una grabación que cuenta con el apoyo del sello independiente Vacaciones, lanzada a través de sus plataformas digitales el 19 de junio de 2020, en el marco de la Semana de Agitación por Nicole, una iniciativa que, al igual que este año, a través de distintas acciones a lo largo del territorio busca mantener en tiempo presente el crimen contra Nicole y la necesidad de justicia para ella y su familia.

RM: En 2020, en medio de la pandemia, estrenaron la canción “Nicole Saavedra Bahamondes”, un tributo a la vida de Nicole y una demanda de justicia por su lesbocidio… por favor cuéntenme de esa experiencia de componer y crear esta canción pensando en el asesinato de Nicole.

Horridia: Es una experiencia personal a partir de la denuncia del crimen de lesboodio contra Nicole Saavedra y de la violencia del Estado siendo cómplice de la invisibilización de este caso y de muchos otros, obstaculizando la investigación. Es una experiencia dolorosa porque al conocer más detalles del caso te das cuenta de lo poco que vale tu propio derecho a la vida. Entonces pasan cosas como ver la imagen de Nicole en una fotografía, y dotar a esa imagen de tu propia historia. Por ejemplo, yo juraba que Nicole usaba una polera de Nirvana en una de las fotos más vistas en las redes, pero eso no era así, porque ella era mucho menor que yo, y no usaba esa polera, ese elemento es mío y se impregnó en la canción de forma media inconsciente.

Feocia: Somos parte de la agrupación Justicia por Nicole, y nos hemos involucrado mucho en la denuncia contra el lesbo odio, el trans odio. La primera vez que fuimos a Quillota estuvimos tan soles pero vimos el fuego en la María Bahamondes, Las Brujas, Radio Humedales, y todes quienes estuvieron ese 2017. Nos propusimos, en primera instancia, contar donde vayamos que, en Chile el Estado y las instituciones judiciales son cómplices de los lesbocidios, apoyar a María Bahamondes en lo que se le ocurriera para presionar. Y hacer canciones es lo que podemos aportar también. Hoy María Bahamondes y activistas de Justicia por Nicole están siendo criminalizadas por exigir justicia. Entonces no paran de haber razones para seguir denunciando.

M.Crimen: El lesbocidio de Nicole Saavedra se podría haber evitado si no fuera por la violencia patriarcal que se normaliza también en el sistema judicial que opera en contra de quienes buscan justicia y los asesinos siguen impunes, haber conocido esta realidad nos llevó a terminar de comprender la música que hacemos, resulta que puede ser como un arma, si hay que ponerse literal lo haremos.

RM: ¿Conciben la música como un arma para la denuncia?

Horridia: Si, es portable, de alto alcance y viaja por el aire como un virus, toda mi onda de arma.

Feocia: La música acompaña los procesos sociales, que son de la gente y de nadie más. Los cambios vienen de poner en crisis la normatividad, de contagiarnos en ese sentimiento de quemarlo todo, es un mensaje que se recibe con la  corporalidad misma, desde otras corporalidades lésbicas y no hegemónicas en movimiento, como es nuestro caso.

M.Crimen: Si po, la voz contra el silencio, el olvido, la desaparición, la invisivilización de nuestras existencias, nos quieren borrar, hay que volver a rayar, lesbiana, camiona, marica, trans, transbiana etc.

RM: ¿De qué manera la música les ha servido para visibilizar y exponer su vida disidente? 

Horridia: para mí la música es una forma de expresión desde chica, tal como mi vida disidente estuvo escondida mucho tiempo, me encantaba cantar, pero me daba mucha plancha hacerlo delante de cualquier persona. En la medida que hice consciente el placer que me generaba inventar canciones y cantarlas con mis amigues, también abracé mi vida disidente, vienen de la mano esas dos fuerzas para mí, porque al final es una sola.

Feocia: Me pasa igual que Horridia Parra. Tengo mucho resentimiento de la heterosexualidad obligatoria. Y cuando decidimos ser una banda lesbiana visible también quisimos hablar de nuestra existencia y de como vivimos el lesbianismo abortando la heteronorma. Transformarme en lo que me hubiera gustado ver cuando chica.  

M.Crimen: Para mi las Horregias son referente, y cuando las conocí incluso antes de tocar con elles me ayudaron a salir del closet, con sus letras y su atrevimiento en el escenario, así que, por lo menos, mi vida disidente, de forma consciente, comenzó con Horregias.

RM: Creen que el movimiento feminista y fechas como el día nacional contra el femicidio o incluso del Mes del orgullo se hacen cargo también del lesbocidio y de la violencia contra las disidencias?

Horridia: Yo creo que si bien tienen un impacto en algunas capas de la sociedad, no lo tiene en la profundidad necesaria para incorporar todo lo que está al margen de la hegemonía. Para ser parte de eso tienes que encajar a estas estructuras institucionales, y eso es ir en contra de lo que implica ser disidente, entonces seguimos colaborando entre las mismas, un ejemplo concreto es la conmemoración del crimen de Nicole que se realiza en Quillota en junio, si bien ha aumentado la convocatoria, no tiene nada que ver con las convocatorias masivas centralizadas en Santiago.

M.Crimen: Para mi, seguimos siendo como identidades disidentes el margen de la lucha feminista, las demandas aún siguen siendo de las problemáticas de las mujeres cis -hétero, y en los espacios feministas hemos tenido que visibilizar nuestra lucha para ganar un lugar dentro del feminismo y eso es agotador, frustrante y deprimente, no debería ser así. 

RM: Una de sus tocatas presenciales durante la pandemia, entre las pequeñas treguas otorgadas por las autoridades para actividades colectivas fue su participación en Kutral Fest (diciembre 2020)

¿cómo surgió esa fecha y cómo fue la experiencia itinerante?

Feocia: Fuimos convocades por las Trabajadoras de la Música a través de la flaca (Carolina Ozaus) de Vaso de Leche para participar del Kutral Fest, donde tocamos sobre un camión en Franklin a las 12 del día. Tocar camiones sobre un camión siempre fue un sueño que ahora cumplimos muy sopeades y un poco al borde del surmenage por el sol que a las 12 pega infernal ahí entre las calles de Franklin. La itinerancia me parece necesaria siempre y que bueno que se levanten este tipo de festivales gestionados principalmente por mujeres, entiendo. De todas formas, como siempre comento, me interesa que estos festivales también consideren a las disidencias sexo-genéricas, y a quienes, como nosotres mismes, no hemos tenido ni 5 segundos para pensar en derechos laborales desde la música, porque somos atuogestives y desconfiamos del estado, sus instituciones y de pensar en legalizar alguna cosa .

RM: ¿Hay un nuevo disco en el horizonte? ¿Qué planes futuros hay en carpeta?

Horridia: han surgido varias ideas este último tiempo porque el confinamiento ha sido muy duro para nosotras de distintas maneras. Estamos probando nuevos formatos de show y también nuevas formas de contar cosas entonces quizás lo que hacemos termine siendo un disco, pero no es el fin último. 

M.Crimen: Tocar y estar juntas creando, armar nuevos espacios creativos que por todo lo acontecido nos resulta difícil a veces, lograr esto ya es una gran hazaña.

 

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

¡FELIZ CUMPLEAÑOS NATY LANE!

 

Hoy celebramos a la música y compositora Naty Lane, ex integrante de Fatiga Material, bajista de Adelaida, guitarrista y vocalista de Hammuravi, su proyecto solista con el cual se encuentra próxima a editar un nuevo disco donde expande su sonido hacia oscuras y etéreas texturas electro pop, trabajo del cual ya se pueden escuchar como adelanto los singles «Limbos» y «La ciudad».

Autora de Primavera Salvaje (Santiago Ander Ed 2019), un diario de relatos íntimos donde explora los conflictos surgidos con el despertar de la sexualidad femenina entre la adolescencia y la adultez, bajo una cruda mirada donde desnuda situaciones de abuso y microabuso, la música y escritora conversó con Crónica Sonora en diciembre de 2020, en el marco del Primer Día Nacional contra el Femicidio, en un artículo coral junto a las músicas Masiel Reyes y Elisa Montes. En esa oportunidad, Naty Lane nos entregó sus reflexiones y críticas en torno a la normalización del femicidio en el arte y la música.

Foto cabecera : TimeLaapese

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CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO 

(19 de diciembre 2020)

Por Rossana Montalbán

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Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional.

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho.

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres.

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar.

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas.

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general.

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada.

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres.

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021.

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

 

 

CELEBRAMOS A LA BAJISTA, VOCALISTA Y COMPOSITORA, LAURA MOLINA, INTEGRANTE DEL DÚO DARK WAVE Diavol Strâin, BAJISTA EN VASO DE LECHE, Y ACTUALMENTE PRODUCTORA MUSICAL DEL DISCO DEBUT DE VACUUM.

EN JULIO DE 2019 CONVERSAMOS POR PRIMERA VEZ CON LA BANDA EN PLENA PROMOCIÓN DE SU DISCO DEBUT «TODO EL CAOS HABITA AQUÍ»,  LUEGO DE RECOGER POSITIVOS COMENTARIOS DE SU MÚSICA EN EXITOSAS GIRAS POR EL UNDERGROUND INTERNACIONAL. EN ESTA ENTREVISTA LA MÚSICA JUNTO A SU COMPAÑERA DE BANDA IGNACIA BÓRQUEZ, NOS ENTREGA SUS REFLEXIONES Y CRÍTICAS SOBRE EL ESTADO DE LAS COSAS EN EL CIRCUITO UNDERGROUND LOCAL, SOBRE SU TRABAJO Y SOBRE SUS PRINCIPALES MOTIVACIONES COMO ARTISTA.

 

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 «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.»

Por Rossana Montalbán, julio 2019.

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Conformadas como dúo, Ignacia Bórquez en guitarra, synth, batería digital y coros, y Laura Molina en bajo, voz, synth y batería digital, Diavol Strâin recoge elementos discursivos y retóricos de movimientos como las Riot grrrl junto a la estética y sonido de ineludibles referentes del dark y el goth. Oriundas de la joya del pacífico, en su joven pero sólida trayectoria han desarrollado un feroz énfasis por tocar en vivo no sólo en la concurrida y colapsada capital de Chile, sino que se han dedicado a girar de forma permanente por el norte y sur del país, además de su natal quinta región, una hazaña mayor para cualquier banda independiente. Esta misma dedicación ha llevado al dúo a realizar shows en países como Alemania, Holanda, Polonia, Perú, Estados Unidos, Canadá Colombia y México, en el marco de reconocidos festivales de la escena dark como Minicave (DE), Near Dark Festival (USA), Return to the Batcave (PL) y en festivales de carácter feministas como The F Word (NL) y FemFest (CL).

Al conversar con ellas se puede intuir que Diavol strâin es uno de los proyectos musicales más activos, serios y con mayor proyección del dark wave local, cuya impronta feminista aporta un discurso y una mirada crítica a un género musical poco militante y descomprometido con causas sociales. Un discurso y una mirada que conviven con los principios estéticos propios del estilo pero al mismo tiempo proponen acción, organización, participación, respeto e inclusión como respuesta a la contemplación y al caos, una propuesta no tan recurrente en una época donde probablemente bastaría con ofrecer una oscuridad vacía e indiferente.

¿Cómo y cuándo nace Diavol Strâin  

Ignacia: Diavol strâin nació a mediados del 2015, nosotras, Ignacia y Lau, nos juntamos a tomar unas chelas. En ese tiempo eramos amigas y nos habíamos conocido dentro del mismo círculo de tocatas, donde Ignacia tocaba en Blasfemme (Riot Grrl, postpunk, shoegaze), y Lau ya era parte del grupo Vaso de leche (Postpunk, Noise, Garage). Ambas teníamos muchos deseos de hacer música con batería electrónica y estábamos rallando con bandas como She Past Away, M!r!m, Coldreams, Dream Affair, etc. 

Lau: Por otro lado coincidíamos en la cuna ruidosa de Siouxsie and the Banshees, The Cure, Sonic Youth, Cocteau Twins, Los Prisioneros, siendo todo una sumatoria de influencias que desembocaron en el impulso de hacer este proyecto y nuestras primeras creaciones.

El formato dúo ¿fue una elección o se fue dando de manera espontánea?

Lau: A lo largo de nuestro camino hemos tenido diversas formaciones, quedando como dúo desde fines de 2017 tanto por asuntos prácticos (es mucho más fácil movernos y que nos inviten a otros lugares) como por ser el núcleo de todo este proyecto desde los inicios.

 ¿A qué alude el nombre de la banda Diavol strâin ?

Lau: Diavol Strâin quiere decir Diablo Alienígena” ó “Diablo extraño” en rumano. Llegamos a ese concepto, pues nos costó bastante ponernos de acuerdo a cómo llamaríamos a todo esto que estaba surgiendo. Nada en español nos parecía, si a una le gustaba algo, la otra discrepaba, hasta que Ignacia, consultando un diccionario que tenía, hizo una lista de palabras en ese idioma que eran atractivas tanto por su fonética como significado. Coincidimos en la unión de esas palabras y el concepto nos gustó mucho, porque el diablo para nosotras es un concepto de disidencia, de cuestionamiento. 

Ignacia: Es un ser que formó sus propias ideas y puso en duda lo que se supone era incuestionable. En relación a lo alienígena es similar. Ambas coincidíamos en este sentirse alienígena dentro de un sistema que busca adherirte a él como un engranaje más. Vivir en una otredad, fuera de ese margen en lo más posible y honesto, tanto desde nuestras corporalidades como nuestros sistemas de trabajo y relaciones con el mundo. Por otro lado, el concepto también trae consigo un imaginario potente que ambas abrazamos, pues tiene que ver con lo esotérico, lo oculto, el espacio exterior y otros multiversos.

 ¿Cómo se lleva la escena del dark wave en Chile con el feminismo? ¿Se llevan?

Ignacia: A decir verdad son corrientes que en pocas ocasiones se juntan. La escena oscura en Chile, y en muchos lados, no se caracteriza por tener acción política, o por artistas que se pronuncien al respecto. Por lo mismo siempre buscamos hacer el llamado a que más personas se pronuncien y accionen, a no separar tanto esas corrientes porque creemos que el feminismo se aplica en todo. Nosotras no compartimos espacios con personas que han tenido actitudes violentas o discriminatorias. 

Lau: También nos sucede que en los lugares donde encontramos ese coincidir político no son usualmente bandas como la nuestra (es más común en el reggaetón, el pop, etc ) pero justamente también esa es la idea, la posibilidad de unir varios estilos y compartir en instancias donde se busquen puntos en común que vayan más allá del estilo musical o el purismo de géneros.

Como mujeres lesbianas y feministas liderando un proyecto musical ¿Cuál ha sido su experiencia en el circuito local, creen que es un espacio machista? 

Más que llamarlo machista preferimos verlo como otro espacio cultural más que se encuentra dominado por machos donde claramente nos hemos sentido discriminadas y pasadas a llevar en múltiples ocasiones al ser mujeres lesbianas músicas. Desde chica una se ve enfrentada a comentarios sobre tu calidad musical, de si tocas tan bien como un hombre o no, de querer promocionar tus canciones y shows musicales a través de flyers que se enfocan más en venderte como un objeto y no como una artista, o que te cierren espacios dominados por machos porque te empieza a ir bien, etc. Es por eso que para nosotras ha sido muy importante no solo dedicarnos a la música desde la participación en bandas sino que generando y gestionando espacios libres de estas prácticas heteropatriarcales, lo cual ha sido también un gran desafío. Hasta el momento hablar deespacios seguros” es algo complejo ya que falta mucho por reflexionar y deconstruir en nosotres mismes pero al menos nos encontramos trabajando muy alerta en estos espacios que queremos construir, en cada tocata, cada fiesta que organizamos estamos muy pendientes de que la gente que asiste no sea víctima de violencia de cualquier tipo, y claramente no sólo publicando que no se aceptarán prácticas xenófobas, anti LGTBIQ+, sino que organizándonos con planes de acción reales para sobrellevar algún escenario de ese tipo. 

METATRON PRODUCCIONES está a cargo de organizar el show de STOCKHAUSSEN – Ángel Kauff en Chile, una iniciativa autogestionada de la cual ustedes son parte clave… ¿Cómo surgió esta idea de traer al músico y como ha sido la experiencia de sacar adelante shows internacionales en la escena dark wave?

Ignacia: Somos colaboradoras de la productora Metatron, la cual es liderada por nuestro amigo Martín Dörr a quien conocimos el año pasado al invitarnos a participar de un show en Casa de Salud en Concepción. Se generó una muy buena conexión de gustos musicales que permitió que comenzáramos a trabajar juntes, de hecho esta es el primer show en concreto que podemos realizar en conjunto. Por otro lado, a Ángel lo veníamos conociendo desde el año pasado también a raíz de nuestra gira por Norteamérica, y bueno desde hace tiempo que veníamos disfrutando de su música la cual sentimos que nos ha influenciado mucho también. 

Lau: Por eso, apenas supimos que estaba la posibilidad de traer a Stockhaussen a Chile, se lo propusimos a Martín, de quien agradecemos mucho su profesionalismo y gestión en toda la producción del concierto. Valoramos profundamente su apoyo a la escena underground la cual todes sabemos que es un desafío poder levantar pero que es súper necesaria. A nivel mundial están saliendo bandas y proyectos muy interesantes pertenecientes a esta nueva ola oscura que merecen un espacio. Así que desde ya dejamos invitados a todes a que emerjan de la zona de confort de los clásicos y se acerquen a conocer todas estas nuevas propuestas. 

Su reciente disco TODO EL CAOS HABITA AQUÍ, es su primer larga duración ¿Cómo fue el trabajo de composición, producción y cuánto tiempo tomó hacerlo? 

Ignacia:  El año pasado lanzamos nuestro primer larga duración llamado “Todo el Caos Habita Aquí” un LP refleja y representa todo el aprendizaje musical alcanzado junto con nuestras experiencias políticas y esotéricas, permitiéndonos construir un punto de vista y posición frente a lo vivido. Siempre decimos que componer nuestro pequeño Alíen fue un parto, pues pasamos por todas las emociones, desde el goce hasta el estrés máximo ya que, por un lado, teníamos la presión del tiempo al tener que componer 10 temas en 3 meses, y por otro, enfrentarnos al desafío de producir todo entre las dos. 

Componer las líneas melódicas de cada uno de los instrumentos, grabar en nuestro pequeño estudio el demo de cada canción, poniendo énfasis en algo más que encontrar ritmos interesantes, sino también que se viesen atravesados por el concepto total del disco. Sin duda ha sido un proceso que nos ha hecho crecer en muchos aspectos, como músicas al perfeccionarnos en nuestros instrumentos; como compañeras al generar metodologías de trabajo simétricas desde el feminismo y la horizontalidad, reconociéndonos más allá de ser amigas o pareja sino que como mujeres enfrentadas a un sistema heteropatriarcal. 

                                                                                  Diavol Strain tocando en New Orleans

¿A partir de qué ideas se construye el concepto central del disco?

Lau: El disco refleja diversas reflexiones y emociones en torno a experiencias a las que nos hemos enfrentado desde los inicios de Diavol Strâin. Todo el Caos habita aquí es precisamente eso, un caos que traspasa más allá de una moral dualista, de hecho, posee muchas aristas, son sentimientos extremos, aprendizajes que a veces llegan como un balde de agua fría a remover lo que diste por hecho en algún momento, se vuelve un motor y devenir constante donde la existencia se va moviendo. Así es como todo comienza con «la magia del caos», un mantra ruidoso donde invocamos la exaltación de todos esos sentimientos seguido de furia, que de lleno es un conjuro que llama a abrazar nuestra rabia y hacerla un arma contra todo este sistema heteropatriarcal y opresor. Sistema que lleva a un deseo de escapar, de sentirte paria en todas partes y a decidir por el Autoexilio. Bajo esa misma decisión se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.

Ignacia:  Por otro lado, nos vemos inmersas en la crisis de luchar en convertirnos lxs seres-máquinas que engranan el sistema. En las Tinieblas Inmóviles (que corresponde a un capítulo de Evangelion) habla de esa crisis, de un frío anormal que nos consume, norma y aísla. Ante la marea de pugnas internas, Neptuno expresa el exceso y el desborde en que muchas veces caemos, atrapadas por nuestros propios demonios, explotando en una tormenta de soledad y tristeza. Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) gráfica esa pena, además que explora verbalizarla en alemán el cual otorga una atmósfera más acuosa y envolvente. En medio del caos no solo surge la rabia o el abatimiento. Wroclaw es una hermosa ciudad de Polonia que tuvimos la suerte de conocer, donde comenzó a brotar el lazo amoroso que nos une como pareja y compañeras de vida. Desde varios años venimos compartiendo instancias únicas que han ido estrechando ese lazo, mutándolo a un deseo inexorable de estar juntas y enfrentar lo que venga. 

ELISA MONTES: «ME DECIDO AL PUNK Y AL FEMINISMO»

ELISA MONTES: «ME DECIDO AL PUNK Y AL FEMINISMO»

Por Rossana Montalbán

ESTE 02 DE ABRIL LA COMPOSITORA, GUITARRISTA Y VOCALISTA DE SLOWKISS, ELISA MONTES, CUMPLE AÑOS EN MEDIO DE UNA CUARENTENA TOTAL, MANTENIENDO A FLOTE LAS GANAS Y LOS POSTERGADOS PLANES DE SU BANDA Y, AL MISMO TIEMPO, RESISTIENDO CON PACIENCIA LA DURA FASE DE NO PODER TOCAR EN VIVO.

Luego de cerrar 2020 con el lanzamiento de su videoclip para «Ballerina», último corte de su disco Patio 29, por estos días SlowKiss, la banda liderada por Elisa Montes, prepara una nueva sesión de música en vivo virtual luego de trabajar durante todo el verano en su segundo disco grabado en Estudios del Sur, trabajo que planea ver la luz, contra viento y marea, este 2021.

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En diciembre de 2020 conversamos con Elisa en el marco del primer Día Nacional contra el femicidio abordando los mensajes de violencia de género instalados a través de la música y el arte, una problemática que la guitarrista y vocalista considera principal y sobre la cual señala una permanente y fuerte crítica a través de sus canciones como también en su conversación.

Te invitamos a leer esta entrevista colectiva junto a las músicas Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida. (publicada 19/12/20)

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Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo objetivo busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. ¿Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera? a la pandemia más grande de la historia de la humanidad: la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegaron a 147 a nivel nacional.

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer),  una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho.

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres.

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar.

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, de repente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss también hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas.

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual. El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general.

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

 

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada.

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres.

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021.

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

María Loreto Plaza estudio Comunicación Audiovisual para televisión pero por cosas del destino y gustos llegó a desempeñarse como fotógrafa de conciertos principalmente ligados a la cumbia. Lleva cuatro años en el rubro y trabaja para productoras o bandas con las cuales también se va de gira con los músicos. También hace fotografías de matrimonios y fotos de comida de restaurantes. Actualmente trabaja con la banda “Sondelvalle”, conjunto chileno de rap guachaca y cumbia. 

 

 

¿En qué se basa tu trabajo de fotógrafa?

Hago trabajos principalmente de 3 cosas: Prensa, es aquí donde empecé, es una pega que no es remunerada y es lo que uno hace por amor al arte. Productora, para shows o festivales y con bandas. Las 3 son completamente distinta. 

En prensa es para cobertura de medios digitales, revistas de música, portales de música, en general. Aquí son contados con el dedo de una mano los que le pagan a los fotógrafos por estas coberturas, lo bueno de esto es que casi todos partimos por el tema de tener la oportunidad de tener la acreditación que al final es la que nos permite estar en el evento. Por lo general “barricada” que es el espacio que esta adelante en el escenario nos permiten hacer 3 temas, entonces como escuela es muy bueno y además uno se va haciendo el portafolio de músicos relativamente conocidos. Como escuela trabajar de prensa es súper bueno.  En lucas no lo es porque no tienes ingreso, solo gastas en pasajes, si estás recién empezando gastas en equipos pero para aprender, conocer a los compañeros y conocer el rubro es muy bueno. Yo creo que casi todos los fotógrafos de música partieron así. En ese sentido es súper positivo, la mayoría de los fotógrafos de música son de prensa.  Los que trabajan con músicos son grupos totalmente aparte. Y los de prensa son millones porque es la escuela. 

¿Con cuáles bandas trabajas? 

He trabajado más con el estilo de la cumbia o tropical, ahora trabajo con “Sondelvalle” con “Chumbeque” he trabajado harto que también es cumbia “Thiago Lyra”, “Jordan” y también con bandas pero por shows específico, por ejemplo a uno le escriben pero busca también entonces he cachado que si hay algún show y entonces pregunto si necesitan fotógrafo, he trabajado más en ese rubro del tropical. Pero también me a pasado que si admiro mucho a una banda o músico le he pedido cubrir su show, cubrir el backstage, ahí tampoco hay lucas igual hay que ir cerrando etapas, ahora ya me ofrezco netamente trabajemos juntos. 

Stratovarius

 

¿Has realizado fotos de estallido social? 

Súper pocas, personalmente por ejemplo Gary Go ha estado metido de lleno, me encanta su trabajo.  Yo no me he ido a meter mucho porque me da miedo, siento que estoy vulnerando esa seguridad arriesgándome  y con la posibilidad de que mi equipo salga dañado. Al mismo Gary le pegaron, casi le quitaron sus cosas. Uno queda en pana si eso pasa. Igual he hecho fotos en lugares más tranquilos, no en Plaza Italia los viernes en la tarde. En ese sentido me he mantenido más al margen por un tema de seguridad. 

¿Cuánto llevas trabajando en la música?

Como prensa varios años. Con músicos directamente como un año y medio. Y en música en general, 3 años. Es entretenido cubrir en festivales, he fotografiado en festivales de cumbia de 6 bandas y es muy agotador pero es muy entretenido, pero con bandas es distinto, uno tiene un lazo. Por ejemplo, “La Sagrada”, banda a la que le estuve cubriendo un par de shows, fue un desafío súper heavy fotografiarlos ellos tienen una puesta en escena muy teatral, le hice una vez foto en un festival y no los conocía, entonces perdí muchos momentos, después dije pucha, si hubiera conocido el show hubiera sido completamente distinto. Al tiempo después empecé a trabajar con ellos y fue muy gratificante porque me sabía el show y al siguiente show ya me lo sabía más de memoria entonces sé donde me tengo que poner, se lo que viene, tengo mayor acceso, no es lo mismo que si conozco al baterista y me puedo poner atrás y se crea un lazo distinto, eso permite que el trabajo salga mucho mejor. 

 

¿Cómo es el ambiente en la cumbia? 

Es súper entretenido, los músicos un siete siempre. 

¿Para ti son importantes los créditos?

Sí totalmente. Siento que son importantes, es un trabajo artístico. Uno más que sacar la foto que ya es un trabajo, uno sabe lo que está haciendo. el trabajo de edición es otra cosa más, hay veces en que suben fotos y le ponen filtro o suben foto en mala calidad, ahí prefiero que no me pongan en los créditos porque mi trabajo se vio alterado. Lo veo como si yo estuviera subiendo la canción de alguien, diciendo que me gusta mucho y sin decir de quién es. Al final es mutuo, el trabajo de los músicos con uno está super ligado y ellos debieran entenderlo más que nadie. 

A uno siempre le sacan fotos de algún lado, de Instagram. Hay veces que la piden, obvio, ahí las mando para evitar el pantallazo. Ahí uno sale perjudicada porque la foto pierde calidad, una vez me pidieron una foto para el diario, de un show que fotografié en Matucana 100 y me dijeron vamos a poner tus créditos y cuando salió no aparecía nada. En las fotos de todos los otros artistas estaban los nombres de los fotógrafos menos el mío, entonces me dio lata, uno con toda la buena voluntad. Y no era por un tema del diario, creo porque estaban todos los otros nombres y en ese sentido uno se siente pasada a llevar. También hay bandas que no ponen nada y que uno no está tan ligado y filo, pero si siento que voy a seguir trabajando con la banda en equipo me gusta que me pongan en los créditos. 

¿Qué te parece el sello de agua en las fotos?

Personalmente no me gusta porque siento que es súper invasivo pero entiendo porque lo hacen, se que están choreados de que les están sacando las fotos y que la gente no le ponga el crédito, entonces es la opción que les queda, si alguien quiere esa foto después yo creo que se la va a pedir al fotógrafo. También está el derecho de autor y algunos se sienten demasiado vulnerados y la opción que les queda es poner el sello de agua. 

¿Cómo llegaste a la foto?

Estudie audiovisual, tuve foto entremedio porque era parte de la carrera, pero me metí por prensa. Me gustaban mucho los conciertos y vi que cierta página que seguía necesitaba fotógrafo y le dije que nunca he hecho fotos de conciertos pero igual me gustaría participar. Empecé a ir de a poco, mi primer concierto fue en Chimkowe en Peñalolén, estaba Anita Tijoux, Guachupé, no me acuerdo quien más pero eran 4 bandas, ese fue mi primer show. 

Estudie audiovisual pero para televisión y estuve trabajando un poco ahí pero finalmente me fui por otro camino. Igual tengo otro trabajo (trabajo en diseño de redes sociales para algunas marcas) aparte me complementa la foto. Ahora no me puedo sustentar completamente de la foto porque no da pero me encantaría que diera es lo que a mi me gusta lo disfruto mucho. 

¿Te han discriminada alguna vez ?

Siento que no. A modo personal siempre me he sentido a la par con mis compañeros y muchas veces hay 10 fotógrafos en barricada y somos 2 mujeres, sobre todo en Blondie, que es súper metalero, súper rockero y una está sola y son todos hombres, pero yo creo que va netamente en que uno sea aperrada, en el tema de género no va, todo depende del círculo que uno se rodea. 

Por ejemplo, una igual ve las fotos del compañero y dice «oh mira su edición está súper buena» y ni siquiera es un tema de equipo, es un tema de desempeño, uno es súper crítico con los demás y hay veces que a alguno se le va la mano, y se convierte en algo pesado. También hay comentarios por ejemplo, «mira este loco tiene una cámara súper simple y nos vuela la raja a todos con lo que hace». 

 

The Addicts

 

 

¿La edición es importante en la foto?

La edición es todo, el revelado de la foto, tengo amigas que no cachan nada de foto y me dicen pero si lo importante es la foto y la edición es una parte fundamental en la foto, sobre todo en la foto de concierto. Si una está haciendo foto de estudio, una puede manejar los parámetros, controlar la luz, puedo controlar los colores, el arte todo, y en foto de concierto uno está a disposición de la situación, entonces después hay que controlar los colores, hay que sí o sí manejar la saturación, la exposición porque uno no tiene que tener el control de la situación. La edición es lo principal y eso es lo que más importante. 

De los fotógrafos que están en tu rubro, ¿cuál admiras? 

A los que conocía antes de meterme en esto es a Jaime Valenzuela, a él lo encuentro súper genial, aparte es de los que están tirando para arriba ene, en ese sentido es muy bacán. Para mí, el Ignacio Orrego de Fotorock, es referente total. Don M también, es de Agenda Musical y tiene un estilo de foto súper editorial. Y Gary Go me encanta. Las fotos de Gary son distintas a las otras que mencioné. Siento que hace algo muy lindo y limpio, me gusta mucho. 

¿Qué tipo de música escuchas? 

Escucho mucha música chilena y dentro de mi playlist me gusta ir escuchando las bandas que estoy fotografiando para ir conectando con lo que estoy haciendo. 

¿Solo haces música en vivo o también en locación?

He hecho sesiones de fotos pero no me gusta tanto, no me gusta por un tema de que no es el show, no están pasando las cosas en vivo, no está saliendo nada natural, no está el tema del público, que también crea una energía distinta. Entonces prefiero hacer los shows en vivo, porque al final uno puedo conocer el show y todo pero siempre está la sorpresa y siento que ese factor a uno le suma un poco de adrenalina a la situación. 

Recomiéndanos una banda y un disco 

Hay bandas que a veces recomiendo más verlas en vivo y escucharlas. Como show en vivo me gusta La Sagrada, me gusta mucho su puesta en escena, algunos son actores y su puesta en escena es la raja, hacen un ska pero medio carnaval del norte.

Discos que escuche harto es Me llamo Sebastián, él me cala el corazón dentro los músicos. 

 

¿ Qué opinas que los fotógrafos como de la “academia” no miren bien la foto de conciertos ?

Yo creo que no lo han hecho simplemente. Al hacerlo les cambia la perspectiva. Ellos deben ver que como uno no controla las cosas, al final, debe ser más fácil porque a diferencia de ellos, no estas metiendo mano en el arte, no estás metiendo mano en la iluminación, aquí la iluminación depende de otro, entonces dices voy hacer la pega y chao. Pero las dificultades son mucho mayores porque uno está con otro ritmo de trabajo, estás con la presión que a veces no te dan barricada y estás sacando fotos en cancha y cuando la banda es rockera estás metida en mosh y hay muchos factores que uno no maneja. Y no poder controlar el tema de la luz y los colores es todo un desafío para uno y es una pega difícil. 

¿Cuáles son tus equipos?

Tengo una Canon 6D, un lente 50mm 1.4, un tamron 15-30mm 2.8 y un 70-200mm, trato de tener lentes luminosos, igual pasé por equipos que eran súper oscuros. He cambiado dos o tres veces los equipos por lo mismo, uno se va quedando corto de resolución de luz. 

 

Tomo como Rey

 

¿Te han pasado inconvenientes en algún show?

Una vez me prestaron un lente para un show en Movistar y el lente murió, era un teleobjetivo y yo estaba atrás, no tenía otro tele, el lente era prestado me quería morir y había un niño de El Mercurio parece, y él me prestó el lente. Siempre trato de prestar lo que pueda porque conmigo también han sido buena onda. O si voy a un show y veo a un compañero que tiene una cámara, no sé, una canon y que está muy lejos y no tiene un teleobjetivo, se lo paso. En ese sentido somos súper unidos y generosos con los equipos, porque sabemos que cuesta. 

Una vez fui a un show de D.R.I y no sabían quienes eran. Fui como prensa, no teníamos barricada en el Teatro Caupolicán, entonces había que estar en cancha y fue terrible, no alcancé a estar ni un minuto, vi unos compañeros fotógrafos que estaban adelante en la reja y me puse en un palco primero porque dije «no voy a poder aguantar esto y mejor voy a ir a la reja hasta lo que dure». No alcancé a durar una canción porque fue demasiado intenso y de ahí me fui a galería. 

Por lo que cuentas, trabajan muy pocas mujeres en este medio …

Súper pocas, pero no solo en la foto sino también en los técnicos en general, en roudie es lo mismo. Cuántas mujeres roudie hay? nada, las mujeres están más en el lado de tour manager y sería. Una ahí viaja con puros hombres, en general son pocas las mujeres en el área de la música. Las músicas en sí como las cantantes quizás son más pero toda el área técnica son súper pocas. De la foto, en general, a la que me topo es a la Cami pero me la topo súper poco porque ya no hace tanta foto porque está trabajando de tour manager. La Nat que trabaja con Moral Distraída y sería. En cuanto a fotógrafas, en  Santaferia, Ana fuentes. Enn prensa hay más pero no me las topo casi nunca, estoy hablando del ámbito cumbia. 

 

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CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional. 

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho. 

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres. 

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar. 

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas. 

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general. 

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

 

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada. 

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres. 

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole 

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021. 

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

DERRUMBANDO DEFENSAS: REINTERPRETANDO A MACHUCA

DERRUMBANDO DEFENSAS: REINTERPRETANDO A MACHUCA

Por Rossana Montalbán

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El cuarteto oriundo de Temuco Derrumbando Defensas, es una de las cuarenta y un bandas que componen el esperado y recién estrenado “Qué viva Machuca para todos”, disco tributo a la querida banda penquista, una de las más emblemáticas del punk hecho en Chile, proyecto que estuvo a cargo de Marcial Bustamante de Marshall Producciones. El cuarteto es, además, la única banda de músicas presente en el disco aportando una nueva versión para el clásico «No quiero morir antes de haber vivido».

 

Derrumbando Defensas cierra este 2020 con su participación en el esperado disco tributo a Machuca, una de las bandas más importantes del punk local, surgida en la ciudad de Concepción a finales de los ochentas, y una de las más activas hasta la actualidad. El disco que acaba de ser estrenado en Spotify reúne un cartel de bandas de largo bagaje y presencia en el circuito underground del hard rock, punk rock, hardcore punk y la estridencia local y continental, convocadas a homenajear la trayectoria de una banda que fue clave para el desarrollo del sonido punk acuñado por estos terruños, convirtiéndose no solo en una de las más antiguas y pioneras del circuito fuera de la capital, sino también una de las más conocidas luego de firmar contrato con la multinacional EMI en 1995, como parte del proyecto del nuevo rock chileno. Una aventura que les permitió, por algunos años y un par de discos, vivir de la música tranquilamente, telonear a Sex Pistols y vivir al máximo el desenfreno del rock and roll, un capítulo que hoy se encuentra entre los más curiosos y rememorados de la historia del punk chileno, como bien se relata en el libro «Disco Punk» de Emilio Ramón y Ricardo Vargas.

“Qué viva Machuca para todos”, resulta, en muchas formas, un disco tributo colosal y generoso que recorre la historia de los penquistas a través de bandas pertenecientes a su misma generación, una generación pionera que sorteó la precariedad de la post dictadura y el aislamiento geográfico para hacer música ruidosa y rebelde, ahí están Fiskales Ad Hok, BBS Paranoicos, Pegotes también penquistas, y 10 Botellas. Pero también están aquellas bandas que se cruzaron con Machuca en una ciudad como Concepción cuya escena siempre se mantuvo vigorosa, compartiendo cartel o sala de ensayo como Hielo Negro, Surfin Caramba, Peter Ron, y tantas otras que forman parte de este disco que finalmente también convoca a aquellos proyectos musicales cuyos integrantes probablemente crecieron escuchándolos en cassettes regrabados o incluso viéndolos en canal Rock & Pop por allá a mitad de los noventas y que luego poblaron tocatas y salas de ensayo para formar sus propias historias musicales basadas en el punk rock y otros sonidos. Pero este cartel de bandas no solo se queda en mostrar la historia y el presente de un circuito musical nutrido de estridencia y actitud punk sino que también pone el acento en mostrar lo que ocurre más allá de la capital, a lo largo del país, de Arica a Punta Arenas, buscando entregar una panorámica musical descentralizada y dando cuenta de los circuitos y exponentes de distintas regiones. Y cómo no hacerlo, si precisamente, la banda tributada ha sido  emblema de una ciudad que no es Santiago. Pero sin embargo, entre estos atributos, la predominancia masculina en el disco es evidente. En este punto nos encontramos con la participación del cuarteto temuquense Derrumbando Defensas una de las bandas compuesta por músicas más antiguas del actual circuito hardcore metal nacional.

Formadas en el año 2009, su motivación principal fue iniciar un proyecto musical hecho exclusivamente por mujeres al evidenciar la casi nula presencia de músicas en el circuito hardcore punk de la ciudad. Ese hecho fue determinante para lo que luego sería el nacimiento de Derrumbando Defensas, banda de hardcore metal crossover que ya cumple once años en las pistas. Compuesta por Maritza, Mónica, Coty y Carolina, misma formación hasta el presente, desde entonces Derrumbando Defensas ha sido una de las bandas de músicas más antiguas del circuito hardcore punk de la última década. Un camino en el que han cultivado su propia lectura del hardcore punk crossover junto a elementos del metalcore, el death, el thrash y el desarrollo de líricas de corte existencial y descontento social en el que el antiespecismo y el feminismo son causas principales.

Con tres discos editados a la fecha, “En días de egoísmo y gritos de dolor” 2010, “El mundo cerró sus ojos” de 2014 y “Confrontación” de 2017. Giras por Brasil y Argentina compartiendo escenario con emblemáticas agrupaciones como Ecocidio. La banda realizó su último show pre pandemia como teloneras de los legendarios D.R.I, y coronan este 2020 estrenando su versión para el clásico de Machuca «No quiero morir antes de haber vivido», tercera canción del disco debut de los penquistas, titulado «Hogar dulce hogar», editado en 1995. En esta versión Derrumbando Defensas conserva la esencia de la canción original, esencia punk que a su vez se realza en contraste con los elementos del metalcore propios del cuartero temuquense, aportando, además, una sutil pero al mismo tiempo potente reformulación en su letra, donde el vocabulario eminentemente masculino, lo abstracto y lo cotidiano desaparecen, y en lugar de ello reaparece una retórica combativa y feminista, reemplazando términos como «nena» y cantando «este es un país cruel» / «necesitaba esta revolución, chicas, acompáñenme, vamos!». Derrumbando Defensas continúa desde el underground abriendo una pequeña gran puerta para la permanente brecha de género existente en la música. Sobre su participación en «Qué viva Machuca para todos» conversamos con su guitarrista Mónica Torres.

 

 

Son la única banda de músicas presentes en el disco tributo a Machuca ¿ cómo surgió la participación en este proyecto? 

Mónica: La invitación a participar en el disco tributo a Machuca surgió durante nuestro teloneo a D.R.I mediante una de nuestras bandas de Santiago, Dezastre Natural ya formaban parte del tributo junto a otras bandas. Ellos nos comentaron que podríamos estar en el disco. Luego nos llegó la invitación formal para sumarnos por parte del productor y de la banda, quienes estuvieron involucrados en todo el proyecto y decisiones.

¿Tenían alguna relación con Machuca como referente musical? 

Mónica: Sinceramente, no. Sabemos lo que significa como banda pero te mentiríamos si te dijéramos que es una influencia musical para nosotras, pero nos pareció muy interesante la propuesta porque es un reto para nosotras hacer un cover ya que no estamos acostumbradas a hacer versiones de canciones de otros. Y nos pareció una gran oportunidad para compartir experiencia con otras bandas nacionales e internacionales.

¿Cómo fue el proceso de escoger la canción para reversionar? ¿Fue en conjunto con la producción? ¿por qué escoger esa y no otra? 

Mónica: La canción la escogimos cien por ciento nosotras, pudimos hacerlo así porque nosotras nos integramos en la mitad del proceso de producción del tributo, y nos enviaron un listado de las bandas que ya estaban participando y de las canciones que cada una había escogido. Fue ahí que decidimos hacer «No quiero morir antes de haber vivido» descartando opciones la escogimos porque siempre nos pareció una de sus canciones más emblemáticas, más clásicas y más conocidas, además su letra nos hacía mucho sentido.

Una vez escogida la canción para cubrir ¿Con qué criterios querían abordar el cover? ¿Hacia dónde querían dirigir el sonido de esta nueva versión?

Mónica: Bueno, una vez escogida la canción, venía el reto de hacer el cover y nos planteamos desde un principio no hacerlo tal cual al original y darle el toque único de Derrumbando Defensas. Partimos desde esa base luego de escuchar la canción muchas veces, y luego de analizar su estructura musical nos empezamos a dar cuenta que, si bien no somos una banda punk, ni tenemos ese sonido, igual queríamos rescatar esa esencia porque es música que nos gusta. Entonces conservamos parte de eso en el coro principalmente, y en particular en esta canción, el coro es una de sus partes más reconocibles para quien la escucha. Y lo hicimos para que la gente no la escuchara como algo radicalmente diferente. Entonces dividimos la esencia del tema entre el punk y el hardcore metal que es lo que hacemos nosotras usualmente. En cuanto a las estrofas quisimos jugar con la velocidad, mezclando ritmos más acelerados que es lo que nos caracteriza.

No quisimos apropiarnos cien por ciento de la canción, quisimos generar un equilibrio entre el punk original de Machuca con la pesadez y la velocidad de Derrumbando Defensas. Eso en cuanto a lo musical. Pero donde sí quisimos hacer cambios fue en la letra, donde queríamos adaptarla a nuestra mirada para poder cantarla con más propiedad. No es algo que altere la canción ya que conservamos prácticamente todo la letra original pero reemplazar una oración por otra en algunas partes le dio un nuevo sentido y la hizo más nuestra, la hizo un himno de mujeres o algo así.

El disco se estrenó hace un par de semanas ¿Qué comentarios han recibido sobre su versión?

Mónica: Nos han llegado comentarios del mismo Marcial como productor diciéndonos que le habían gustado mucho como quedaban esos cambios  que le daban precisamente nuestro toque personal, y que se entendía claramente nuestra intención. Lo mismo nos han dicho bandas amigas que participaron en el disco y el público de la banda en Chile y Latinoamérica que nos escribe por la redes sociales.

 

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