ENTREVISTAS

EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

“Canto para siempre” es el debut en solitario de la compositora, charanguista, percusionista y cantante Carmen Lienqueo. El disco presentado a inicios de 2020 y disponible en las plataformas digitales desde el mes de julio, fue grabado en los estudios móviles de La Viseca Records entre Santiago y Valparaíso, registrando el manifiesto sonoro de una voz en busca de sus ancestros y de la autodeterminación artística y musical.

Luego de haber sido la voz principal de la banda Mákina Kandela durante diez años, y luego de colaborar en reconocidos proyectos musicales como Juana Fé, El Bloque depresivo o Akinetón Retard entre otros, Carmen Gloria Vilches Lienqueo decidió emprender su camino en solitario llevando con ella una serie de influencias y ritmos recogidos en este grueso andar donde se cruzan los sonidos del folclore sudamericano con elementos extraídos de la electrónica y la fusión. Sin embargo, este trayecto a cuestas no bastaría para saciar su hambre por configurar una identidad musical propiamente mestiza sino hasta el encuentro con su origen más profundo, el origen de sus ancestros, el origen Mapuche.

Así fue como Carmen Vilches pasó a llamarse Carmen Lienqueo, nombre que más que un nombre es la reconciliación y enaltecimiento de su linaje feminino y de su herencia. Adoptando el apellido materno, Carmen ha emprendido el viaje por su propia genealogía yendo en busca de todo aquello que su abuela preservó y le transmitió verano tras verano en sus visitas a Carahue y La Unión, temporadas enteras que estuvieron repletas de sonidos, imágenes, palabras y sabiduría que años más tarde alimentarían su trabajo musical.
Escuchar la voz de Carmen Lienqueo, es en cierta forma escuchar un pedazo de esa tierra aguerrida y milenaria de la que provienen sus ancestros. En su canto se oye al Wallmapu pero también al altiplano, a la amazonia y a la ciudad. El sur y el norte de Chile. Creando un nuevo repertorio de seis tracks donde lo íntimo y lo universal se unen, Canto para siemprees, como ella lo recalca, la expresión de su ser y de las culturas absorbidas por su mente, cuerpo y espíritu, dando forma a un paisaje sonoro con distintos matices y relieves, donde ancestralidad y modernidad se encuentran.

Hablemos de “Canto para siempre”, tu debut solista al que defines como tu manifiesto sonoro. ¿Cómo nace este disco y qué te llevó a esta búsqueda?

“Sí, este es mi primer manifiesto sonoro como compositora. Es como mi tótem. Fue un viaje hacia mis raíces, el disco es una fotografía de un momento en el que fui a buscar mi propio ser al sur para poder entender de dónde vengo y comprender la carga histórica de eso. El hecho de ser una habitante de esta ciudad tercermundista en condiciones adversas, y saber que las generaciones que me anteceden son generaciones de campesinos y obreros que fueron desplazados, que tuvieron que viajar a la capital y dejar su territorio para poder vivir mejor. Esa historia de tres generaciones en las que han habido muertes, desplazamientos, persecuciones, dictadura, mujeres acalladas, es una carga enorme que decidí que debía conocer. Consideré que era una deuda conmigo misma como persona, cantora y artista”.

¿Cómo fuiste asimilando tu ancestralidad y tomando conciencia de la herencia mapuche?

“Mi ancestralidad es algo que estoy aprendiendo a dimensionar aún con mi más de 40 años. Tengo recuerdos de muy niña de haber viajado al sur con mi abuela, ella me cuidaba. Tengo recuerdos de haber ido todos los veranos a Carahue, a Imperial, a Temuco. De tener familiares en La Unión, de ir a trillas, a carneo de animales, entierros y celebraciones. Yo entendía que era parte de ese mundo pero que yo vivía en la ciudad, y observaba como ocurría eso pero no como alguien de esa comunidad porque siempre me consideré una visita hasta hace poco. Hasta que entendí de qué se trataba todo esto”.

En medio de este reencuentro con tus ancestros y con tu linaje femenino, además de adquirir el apellido de tu madre como gesto reivindicativo ¿qué fue lo que se volvió más urgente para ti como compositora y música?

Sí, adquirir el apellido de mi madre fue una forma de reconciliarme con mi linaje femenino y una forma de defender una bandera, una historia y hacerme cargo de esa historia y de esa cosmovisión Mapuche y su cultura. Nadie es Mapuche hasta que no cumpla cuatro condiciones fundamentales que tienen que ver con ser en tu vida una persona noble, recta, sabia y espiritual y solo en tu lecho de muerte tú misma puedes decir si fuiste un buen mapuche, y yo elegí buscar ser una buena Mapuche, no sé si lo logre pero no dejaré de luchar por eso, es lo menos que puedo hacer, y es lo que todos estamos buscando en la realidad que nos tocó vivir. Entonces con toda esta información y bagaje yo debía hacer un registro a través del lenguaje que me tocó manejar y conocer, y ese lenguaje es la música, entonces esto se convirtió en un tributo musical a mis ancestros”

¿Te identificas a ti misma como una música y cantora mapuche? ¿O te ves a ti misma como mestiza?

«Me identifico a mi misma como cantora de oficio mestiza con mucha sangre mapuche. Soy la primera generación con apellido español y mapuche antes de mi madre. Ella tenía apellido mapuche materno y paterno, así también mi abuela y bisabuela. Por eso siempre hago hincapié en eso de haberme considerado por mucho tiempo una visita porque mi abuela era de esa comunidad, mi madre ya no lo era. Mi madre nació en Santiago y yo también, entonces en estas dos generaciones de alguna forma se perdió esto de pertenecer y cuidar la comunidad y eso tiene un sentido para el mundo mapuche. Ahora, ya grande, entiendo que soy una nueva especie de mapuche que no creció en su tierra sino que tuvo que desplazarse a la fuerza y esa carga histórica es bien profunda y fuerte. Y la ancestralidad la trato de defender contra viento y marea en toda circunstancia.”

Sabemos que tu música se nutre de diversos sonidos y colores. En este abanico ¿qué rol juega la música mapuche y qué elementos son para ti los más potentes de ella.?

«Si bien mi música ha sido siempre influenciada por el folclore como el referente más importante que tengo, también lo ha sido la poesía y la tradición oral. Hay muchas cantoras campesinas en Chile y otros países de Sudamérica que tuve la oportunidad de conocer. Señoras que se casaron muy jóvenes a los 14 años, que no saben leer, ni escribir, sin embargo tienen una memoria tremenda y guardan unos versos de tiempos inmemoriales. La oralidad de lo que contaba cada una, los secretos de abuela, de las hierbas, de las recetas, todo eso. Por eso la forma en la que trato de amalgamar mi bagaje musical con las distintas influencias que he acomulado es lo que más hace relación con el mundo Mapuche. La sonoridad mapuche es compleja. Mi música no es mapuche pero sí ocupo recursos de la cosmovisión mapuche para incorporarlos en mi propio imaginario.”

¿Qué sensaciones y pensamientos te deja todo lo que está ocurriendo en Araucanía por estos días?

«Los acontecimientos ocurridos me dejan una tristeza muy grande y una impotencia infinita. Una tristeza enorme porque el chileno no es capaz de abrazar a su indio, ni a su negro, ni a su pobre, ni a su marica. Eso me da mucha tristeza porque habla de una falta de visión gigantesca que es precisamente lo que está haciendo que el planeta explote y se esté yendo todo a la mierda y que quede todo expuesto. Eso ya lo estamos viendo.»

JAWAR: «EL PATRIARCADO ES UNA ESTAFA PIRAMIDAL»,

JAWAR: «EL PATRIARCADO ES UNA ESTAFA PIRAMIDAL»,

Por Rossana Montalbán

 

Jawar estrena «Estafa piramidal», el tercer y último adelanto de su próximo disco producido por el nominado a los Premios Pulsar 2020, Martín Pérez Roa en Estudio Niebla. La canción masterizada por Arturo Zegers en Estudios Triana cuenta con portada a cargo de la ilustradora Natalia González ( Nats.cl), y se suma a los singles «Rebelde» y «Microplástico», preparando la llegada del sucesor de su debut «Los inadaptados», trabajo con el cual cruzó fronteras y giró por distintas ciudades de Brasil, Argentina, México y Estados Unidos.

Bajo la premisa “El patriarcado es una estafa piramidal”, el músico oriundo de Talca, Javier Guerra mejor conocido como Jawar, acaba de estrenar «Estafa piramidal», el nuevo adelanto de su segundo disco que saldrá a la luz a finales de este año. Desplazándose del sonido electroacústico indie que caracteriza sus anteriores singles, esta composición nos engancha con una melodía pop y un coro pegajoso en el que el músico declara «El mundo es femenino, se lo diré a mis hijos». Desde su lugar como hombre en la sociedad Jawar escribe una canción de autocrítica que nace y que se registra durante el estallido social, así nos lo relata: «esta canción fue grabada durante el estallido social a partir de todo lo que estaba sucediendo en ese momento y que sigue sucediendo hoy. Surgió con la necesidad de aportar algo además de estar en la calle manifestándose, algo con lo que pudiera ayudar desde mi vereda haciendo música».

 

 

¿ Por qué el nombre «Estafa piramidal»?

«Siento que el patriarcado es una estafa piramidal. Es lo que te enseñan a creer desde que eres niño y que cuesta un mundo sacárselo de adentro. Hay mucha gente que se niega a dejar todo eso que le enseñaron. Pero todos deberíamos intentar hacerlo. Hay que normalizar el feminismo para poder convivir mejor todos como seres humanos».

¿Cómo fu el proceso interno y personal para llegar a hablar de feminismo y sobre todo hacerte carga de la autocrítica en tu música?

«El proceso fue simplemente escuchar. Nosotros los hombres solo por el hecho de ser hombres tenemos muchos más privilegios que las mujeres. Y el hombre que no es capaz de ver es ciego porque se ve día a ida en la pega, en la casa, en la calle. Entonces creo que es algo de lo que todo debemos ser parte, todos debemos ayudar a la normalización del feminismo.»

Te atreves con un coro directo cantando «el mundo es femenino, se lo diré a mis hijos» ¿cómo surge esa línea?

«El mundo es femenino. Es cosa de ver la tierra, la pacha mama y la manera en que funcionan sus ciclos, la naturaleza. Todo es femenino, el hombre nunca debió tener el poder que tiene sobre la tierra. Ojalá podamos devolver el poder a lo femenino y ser libres del yugo del patriarcado, y  así lograr equidad de género para todos los seres humanos.»

Al escuchar Estafa piramidal es inevitable notar que es una canción más pop que el resto de tus singles, ¿quisiste desde un principio que sonora así debido a su mensaje?

«Sí, es la canción más pop que he hecho hasta el momento. Pero no fue intencional, hice primero la música y luego la letra, fue muy natural y me gusta que sea así, que fluya. Y debido a su mensaje y a lo que habla se convirtió en un single adelanto porque creo que es un tema muy importante que ya debería estar avanzado, a veces siento que vivimos en el año 50.»

¿Crees que un hombre puede considerarse a sí mismo feminista?

«Yo creo que ningún hombre puede llamarse realmente feminista, por lo menos ninguno de esta generación. Puede ser que en cincuenta o cien años más pero eso va a depender de cómo criemos a nuestros hijos y de cómo ellos críen a los suyos. Y quizás ahí recién logremos algo.» 

Desde tu lugar de músico y hombre ¿cómo ves el comportamiento del circuito musical y de la industria local en cuanto al machismo, la misoginia, la discriminación? ¿Crees que ha ido cambiando o en el fondo sigue igual? 

«Ha sido heavy todo lo que ha pasado en la escena nacional. Mucha gente conocida involucrada en situaciones oscuras y abusivas. Hay que funarlos a todos. Que caiga hasta último que tenga que caer. Ya no hay vuelta atrás en este tema. El cambio hay que hacerlo simplemente.»

¿Qué se viene para los próximos meses?

«Mi plan es lanzar mi segundo disco entre octubre y noviembre, y ponernos al día con todas las fechas y actividades luego de la pandemia, promocionarlo al máximo. Desde ya estoy muy motivado componiendo un tercer trabajo. La idea es no parar y seguir adelante con todo.»

 

ESCUCHA lo nuevo de Jawar «Estafa Piramidal»

 

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VIDEÓGRAFAS: NAT PLACENCIA. EL VIDEOCLIP DE BAJO PRESUPUESTO ES POSIBLE

VIDEÓGRAFAS: NAT PLACENCIA. EL VIDEOCLIP DE BAJO PRESUPUESTO ES POSIBLE

La realizadora audiovisual Natalia Placencia pertenece a una nueva generación de videógrafas cuya labor va más allá de la producción audiovisual, generando iniciativas con sentido político y educativo para brindar herramientas técnicas y alternativas en medio de la pandemia y del fuerte apagón laboral que vive el sector de la música, la cultura y las artes. Dicha iniciativa consiste en un ciclo de talleres on line diseñados para llevar a cabo videoclips de bajo presupuesto.


Nat Placencia es una realizadora audiovisual con conciencia crítica y militancia. Como parte de la comunidad lésbica, su trabajo es profundamente comprometido y activista en la visibilización de la realidad y el universo LGTB. Su trabajo habla por ella, no solo por su permanente colaboración con proyectos musicales cien por ciento independientes, emergentes y contraculturales, sino también por proponer formas de trabajo colaborativas. Reconocida por trabajar con la banda Playa Gótica, también es directora de la productora 4 Patas con la cual brinda diversos servicios para clips, lyrics, fotografía, visuales y registro de conciertos para bandas. Al mismo tiempo, en este andar, la videógrafa está generando un material audiovisual que registra la actual participación de las disidencias en la música, trabajando con talentosxs exponentes como la cantante y música lesbiana Yelenoz en el video para su canción “Lesbolución”, y con la cantante y performer trans Kamon Kamon Kamon para el clip del tema “Profundidad”, entre otres.

Recientemente se ha embarcado en crear una nueva plataforma cultural para promover la culturalgtbmás, y durante junio ha comenzado a impartir el taller virtual “Cómo hacer un videoclip de bajo presupuesto y no morir en el intento”. Un taller que nace a partir de su inquietud por aportar nuevas perspectivas al oficio compartiendo su experiencia, como también una forma de generar un espacio con sentido en el contexto actual, que pudiera brindarle a otres, nuevas alternativas, y a ella, algún tipo de remuneración económica a través de un aporte mínimo, luego del cese de todas las actividades de su rubro.

El curso compuesto por cuatro sesiones, consideradas por la videógrafa, básicas para generar contenidos, son guión, iluminación, dirección de arte y montaje. En ellas, se han abordado aspectos fundamentales a la hora de realizar un trabajo audiovisual como la luz y la fotografía. En qué consiste la labor del director de foto. Qué luces usar cuando no tienes recursos. Y cómo generar una propuesta de bajo presupuesto.

Entendemos que esto nace del contexto actual ¿Habías realizado algo así antes?

Nat: En realidad a lo largo de los tres años que llevo trabajando con bandas ya sea haciendo vídeoclips con mi productora 4 patas, independiente o trabajo en vivo, me he tenido que enfrentar cara a cara con la precarización laboral, en contextos donde tienes amigues que no tienen plata pero te gustan sus proyectos y te las tienes que arreglar para poder entregarles un trabajo que te deje contente a ti y a elles. Al entrar en periodo de pandemia me quedé absolutamente cesante, no tenía proyectos para realizar y en la red de trabajadoras de la música (TRAMUS) se abrió la posibilidad de hacer talleres y me quise atrever a enseñar lo que sé hacer ya que me di cuenta que en contextos de pandemia no podemos tener a une audiovisual a la mano y tenemos que crear nuestros propios trabajos y me pareció interesante expandir mi conocimiento a estas personas que tienen ganas pero muchas veces creen que el dinero es lo más importante al momento de crear y le bajan la importancia a la realización en sí. en la escuela en algún momento hice algunos talleres de nivelación y en una toma una vez me ofrecí a dar una clase de lenguaje audiovisual así que esas ganas de enseñar siempre han estado de mi parte y luego del taller que impartí de manera on line por la cuenta de Tramus pude atreverme a dar el paso a gestionar mis propias clases de manera particular.

Reconocida en la categoría a Mejor Vídeoclip en la edición 2019 del emblemático Festival de Cine de Lebu, por la realización de “Mi Chica Favorita”, otro clip que aporta a la visibilidad lésbica y que forma parte del debut solista de Fanny Leona, vocalista de Playa Gótica. Según nos cuenta, este hito fue determinante para continuar abordando su carrera desde una perspectiva independiente y austera, buscando desprenderse de las imposiciones económicas del rubro audiovisual y de los grandes presupuesto, esquivos en el mundo de la contracultura.

¿Crees que hoy en día les realizadores audiovisuales y les artistas en general deben ser capaces de crear este tipo de estrategias de bajo costo?
Nat: Al menos, bajo mi punto de vista, puedes ser el mejor director del mundo, realizar producciones de millones de pesos, pero si no sabes usar la cámara de tu celular y las luces de la casa para poder llegar a un resultado similar, entonces sabes solo la forma pero no el fondo, y un artista debe aprender que lo importante es el fondo porque muchas veces no querrán pagar por tu arte y no puedes caer en depresión por no poder llegar a ser parte de esa superproducción.
Muchas veces yo misma tuve depresión por no poder hacer algo como Wood Producciones o como grandes productoras pero cuando gané el premio a Mejor Videoclip en el Festival de Lebu, con un vídeo de 200 mil pesos compitiendo contra videos de un millón, me di cuenta que mi camino no tenía que estar ligado a mi bolsillo sino que generar de forma creativa los productos que me lleven a tener de a poco mayor visibilidad hasta llegar a tener el sustento económico o postular algún proyecto, a marcas con un camino detrás ya hecho, y no podemos quedarnos con el curriculum a medias por no tener una cámara carísima o actores de primer nivel.

Recientemente realizaste el videoclip de la canción “Poco y nada” de Sofía Oportot, un trabajo realizado bajo la misma política de bajo costo. ¿Cómo fue el proceso creativo y cuánto tiempo tomó?
Nat: Este vídeo fue completamente autogestionado, cuando trabajas desde la mismísima autogestión todo se atrasa, porque hay que pagar cuentas y si algo no te sale no puedes demorarte todo el día en ese proyecto para poder entregarlo lo antes posible. En el video “poco y nada” nos demoramos casi un año en sacarlo, más que nada porque lo grabamos en junio del 2019. Fueron cinco jornadas, ahí Sofía Oportot se lució con el arte porque ella misma lo realizó y fue con elementos muy básicos como papel de regalo para los fondos. Usamos luces de su casa, más dos luces que teníamos en la productora que eran un poco más pro. Usamos todo lo que teníamos a mano, pedimos ayuda a nuestres amigues que pudieran hacer foto, maquillaje y nos conseguimos la ropa por canje con Chic and Modern. Al final, fue un proyecto donde supimos usar los encuadres correctos en espacios públicos y privados muy delimitados, y además mucho trabajo de postproducción de color para que todo tomará una forma completamente profesional.

Entonces, desde tu experiencia ¿se puede realizar un trabajo audiovisual de bajo costo y salir airosa?
Nat: Completamente, y el vídeo “Poco y nada” de Sofía Oportot es una clara muestra de ello.

Para quienes nos leen, ¿hay un límite de cupos para el taller, qué contenidos quedan por repasar?
Nat: Todos los cursos se pueden tomar por separado dependiendo de lo que quieran aprender, si quieren tomarlos todos juntos pueden pagar el valor completo de lo que queda del curso. Estoy recibiendo máximo 20 personas pero estoy trabajando con la experiencia de este taller para abrir nuevos ciclos y también un posible curso de edición de video en general para el próximo mes.
El miércoles 01 de julio sobre dirección de arte. Y el miércoles 8 de julio será el último día del taller donde hablaremos de montaje, edición de video, utilización básica de Adobe Premiere Pro, pero también les daré herramientas para que puedan utilizar cualquier programa de edición, además de explicar teoría del montaje, cómo realizar un montaje rítmico y aprender a elegir material como un montajista profesional.

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DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

María Loreto Plaza estudio Comunicación Audiovisual para televisión pero por cosas del destino y gustos llegó a desempeñarse como fotógrafa de conciertos principalmente ligados a la cumbia. Lleva cuatro años en el rubro y trabaja para productoras o bandas con las cuales también se va de gira con los músicos. También hace fotografías de matrimonios y fotos de comida de restaurantes. Actualmente trabaja con la banda “Sondelvalle”, conjunto chileno de rap guachaca y cumbia. 

 

 

¿En qué se basa tu trabajo de fotógrafa?

Hago trabajos principalmente de 3 cosas: Prensa, es aquí donde empecé, es una pega que no es remunerada y es lo que uno hace por amor al arte. Productora, para shows o festivales y con bandas. Las 3 son completamente distinta. 

En prensa es para cobertura de medios digitales, revistas de música, portales de música, en general. Aquí son contados con el dedo de una mano los que le pagan a los fotógrafos por estas coberturas, lo bueno de esto es que casi todos partimos por el tema de tener la oportunidad de tener la acreditación que al final es la que nos permite estar en el evento. Por lo general “barricada” que es el espacio que esta adelante en el escenario nos permiten hacer 3 temas, entonces como escuela es muy bueno y además uno se va haciendo el portafolio de músicos relativamente conocidos. Como escuela trabajar de prensa es súper bueno.  En lucas no lo es porque no tienes ingreso, solo gastas en pasajes, si estás recién empezando gastas en equipos pero para aprender, conocer a los compañeros y conocer el rubro es muy bueno. Yo creo que casi todos los fotógrafos de música partieron así. En ese sentido es súper positivo, la mayoría de los fotógrafos de música son de prensa.  Los que trabajan con músicos son grupos totalmente aparte. Y los de prensa son millones porque es la escuela. 

¿Con cuáles bandas trabajas? 

He trabajado más con el estilo de la cumbia o tropical, ahora trabajo con “Sondelvalle” con “Chumbeque” he trabajado harto que también es cumbia “Thiago Lyra”, “Jordan” y también con bandas pero por shows específico, por ejemplo a uno le escriben pero busca también entonces he cachado que si hay algún show y entonces pregunto si necesitan fotógrafo, he trabajado más en ese rubro del tropical. Pero también me a pasado que si admiro mucho a una banda o músico le he pedido cubrir su show, cubrir el backstage, ahí tampoco hay lucas igual hay que ir cerrando etapas, ahora ya me ofrezco netamente trabajemos juntos. 

Stratovarius

 

¿Has realizado fotos de estallido social? 

Súper pocas, personalmente por ejemplo Gary Go ha estado metido de lleno, me encanta su trabajo.  Yo no me he ido a meter mucho porque me da miedo, siento que estoy vulnerando esa seguridad arriesgándome  y con la posibilidad de que mi equipo salga dañado. Al mismo Gary le pegaron, casi le quitaron sus cosas. Uno queda en pana si eso pasa. Igual he hecho fotos en lugares más tranquilos, no en Plaza Italia los viernes en la tarde. En ese sentido me he mantenido más al margen por un tema de seguridad. 

¿Cuánto llevas trabajando en la música?

Como prensa varios años. Con músicos directamente como un año y medio. Y en música en general, 3 años. Es entretenido cubrir en festivales, he fotografiado en festivales de cumbia de 6 bandas y es muy agotador pero es muy entretenido, pero con bandas es distinto, uno tiene un lazo. Por ejemplo, “La Sagrada”, banda a la que le estuve cubriendo un par de shows, fue un desafío súper heavy fotografiarlos ellos tienen una puesta en escena muy teatral, le hice una vez foto en un festival y no los conocía, entonces perdí muchos momentos, después dije pucha, si hubiera conocido el show hubiera sido completamente distinto. Al tiempo después empecé a trabajar con ellos y fue muy gratificante porque me sabía el show y al siguiente show ya me lo sabía más de memoria entonces sé donde me tengo que poner, se lo que viene, tengo mayor acceso, no es lo mismo que si conozco al baterista y me puedo poner atrás y se crea un lazo distinto, eso permite que el trabajo salga mucho mejor. 

 

¿Cómo es el ambiente en la cumbia? 

Es súper entretenido, los músicos un siete siempre. 

¿Para ti son importantes los créditos?

Sí totalmente. Siento que son importantes, es un trabajo artístico. Uno más que sacar la foto que ya es un trabajo, uno sabe lo que está haciendo. el trabajo de edición es otra cosa más, hay veces en que suben fotos y le ponen filtro o suben foto en mala calidad, ahí prefiero que no me pongan en los créditos porque mi trabajo se vio alterado. Lo veo como si yo estuviera subiendo la canción de alguien, diciendo que me gusta mucho y sin decir de quién es. Al final es mutuo, el trabajo de los músicos con uno está super ligado y ellos debieran entenderlo más que nadie. 

A uno siempre le sacan fotos de algún lado, de Instagram. Hay veces que la piden, obvio, ahí las mando para evitar el pantallazo. Ahí uno sale perjudicada porque la foto pierde calidad, una vez me pidieron una foto para el diario, de un show que fotografié en Matucana 100 y me dijeron vamos a poner tus créditos y cuando salió no aparecía nada. En las fotos de todos los otros artistas estaban los nombres de los fotógrafos menos el mío, entonces me dio lata, uno con toda la buena voluntad. Y no era por un tema del diario, creo porque estaban todos los otros nombres y en ese sentido uno se siente pasada a llevar. También hay bandas que no ponen nada y que uno no está tan ligado y filo, pero si siento que voy a seguir trabajando con la banda en equipo me gusta que me pongan en los créditos. 

¿Qué te parece el sello de agua en las fotos?

Personalmente no me gusta porque siento que es súper invasivo pero entiendo porque lo hacen, se que están choreados de que les están sacando las fotos y que la gente no le ponga el crédito, entonces es la opción que les queda, si alguien quiere esa foto después yo creo que se la va a pedir al fotógrafo. También está el derecho de autor y algunos se sienten demasiado vulnerados y la opción que les queda es poner el sello de agua. 

¿Cómo llegaste a la foto?

Estudie audiovisual, tuve foto entremedio porque era parte de la carrera, pero me metí por prensa. Me gustaban mucho los conciertos y vi que cierta página que seguía necesitaba fotógrafo y le dije que nunca he hecho fotos de conciertos pero igual me gustaría participar. Empecé a ir de a poco, mi primer concierto fue en Chimkowe en Peñalolén, estaba Anita Tijoux, Guachupé, no me acuerdo quien más pero eran 4 bandas, ese fue mi primer show. 

Estudie audiovisual pero para televisión y estuve trabajando un poco ahí pero finalmente me fui por otro camino. Igual tengo otro trabajo (trabajo en diseño de redes sociales para algunas marcas) aparte me complementa la foto. Ahora no me puedo sustentar completamente de la foto porque no da pero me encantaría que diera es lo que a mi me gusta lo disfruto mucho. 

¿Te han discriminada alguna vez ?

Siento que no. A modo personal siempre me he sentido a la par con mis compañeros y muchas veces hay 10 fotógrafos en barricada y somos 2 mujeres, sobre todo en Blondie, que es súper metalero, súper rockero y una está sola y son todos hombres, pero yo creo que va netamente en que uno sea aperrada, en el tema de género no va, todo depende del círculo que uno se rodea. 

Por ejemplo, una igual ve las fotos del compañero y dice «oh mira su edición está súper buena» y ni siquiera es un tema de equipo, es un tema de desempeño, uno es súper crítico con los demás y hay veces que a alguno se le va la mano, y se convierte en algo pesado. También hay comentarios por ejemplo, «mira este loco tiene una cámara súper simple y nos vuela la raja a todos con lo que hace». 

 

The Addicts

 

 

¿La edición es importante en la foto?

La edición es todo, el revelado de la foto, tengo amigas que no cachan nada de foto y me dicen pero si lo importante es la foto y la edición es una parte fundamental en la foto, sobre todo en la foto de concierto. Si una está haciendo foto de estudio, una puede manejar los parámetros, controlar la luz, puedo controlar los colores, el arte todo, y en foto de concierto uno está a disposición de la situación, entonces después hay que controlar los colores, hay que sí o sí manejar la saturación, la exposición porque uno no tiene que tener el control de la situación. La edición es lo principal y eso es lo que más importante. 

De los fotógrafos que están en tu rubro, ¿cuál admiras? 

A los que conocía antes de meterme en esto es a Jaime Valenzuela, a él lo encuentro súper genial, aparte es de los que están tirando para arriba ene, en ese sentido es muy bacán. Para mí, el Ignacio Orrego de Fotorock, es referente total. Don M también, es de Agenda Musical y tiene un estilo de foto súper editorial. Y Gary Go me encanta. Las fotos de Gary son distintas a las otras que mencioné. Siento que hace algo muy lindo y limpio, me gusta mucho. 

¿Qué tipo de música escuchas? 

Escucho mucha música chilena y dentro de mi playlist me gusta ir escuchando las bandas que estoy fotografiando para ir conectando con lo que estoy haciendo. 

¿Solo haces música en vivo o también en locación?

He hecho sesiones de fotos pero no me gusta tanto, no me gusta por un tema de que no es el show, no están pasando las cosas en vivo, no está saliendo nada natural, no está el tema del público, que también crea una energía distinta. Entonces prefiero hacer los shows en vivo, porque al final uno puedo conocer el show y todo pero siempre está la sorpresa y siento que ese factor a uno le suma un poco de adrenalina a la situación. 

Recomiéndanos una banda y un disco 

Hay bandas que a veces recomiendo más verlas en vivo y escucharlas. Como show en vivo me gusta La Sagrada, me gusta mucho su puesta en escena, algunos son actores y su puesta en escena es la raja, hacen un ska pero medio carnaval del norte.

Discos que escuche harto es Me llamo Sebastián, él me cala el corazón dentro los músicos. 

 

¿ Qué opinas que los fotógrafos como de la “academia” no miren bien la foto de conciertos ?

Yo creo que no lo han hecho simplemente. Al hacerlo les cambia la perspectiva. Ellos deben ver que como uno no controla las cosas, al final, debe ser más fácil porque a diferencia de ellos, no estas metiendo mano en el arte, no estás metiendo mano en la iluminación, aquí la iluminación depende de otro, entonces dices voy hacer la pega y chao. Pero las dificultades son mucho mayores porque uno está con otro ritmo de trabajo, estás con la presión que a veces no te dan barricada y estás sacando fotos en cancha y cuando la banda es rockera estás metida en mosh y hay muchos factores que uno no maneja. Y no poder controlar el tema de la luz y los colores es todo un desafío para uno y es una pega difícil. 

¿Cuáles son tus equipos?

Tengo una Canon 6D, un lente 50mm 1.4, un tamron 15-30mm 2.8 y un 70-200mm, trato de tener lentes luminosos, igual pasé por equipos que eran súper oscuros. He cambiado dos o tres veces los equipos por lo mismo, uno se va quedando corto de resolución de luz. 

 

Tomo como Rey

 

¿Te han pasado inconvenientes en algún show?

Una vez me prestaron un lente para un show en Movistar y el lente murió, era un teleobjetivo y yo estaba atrás, no tenía otro tele, el lente era prestado me quería morir y había un niño de El Mercurio parece, y él me prestó el lente. Siempre trato de prestar lo que pueda porque conmigo también han sido buena onda. O si voy a un show y veo a un compañero que tiene una cámara, no sé, una canon y que está muy lejos y no tiene un teleobjetivo, se lo paso. En ese sentido somos súper unidos y generosos con los equipos, porque sabemos que cuesta. 

Una vez fui a un show de D.R.I y no sabían quienes eran. Fui como prensa, no teníamos barricada en el Teatro Caupolicán, entonces había que estar en cancha y fue terrible, no alcancé a estar ni un minuto, vi unos compañeros fotógrafos que estaban adelante en la reja y me puse en un palco primero porque dije «no voy a poder aguantar esto y mejor voy a ir a la reja hasta lo que dure». No alcancé a durar una canción porque fue demasiado intenso y de ahí me fui a galería. 

Por lo que cuentas, trabajan muy pocas mujeres en este medio …

Súper pocas, pero no solo en la foto sino también en los técnicos en general, en roudie es lo mismo. Cuántas mujeres roudie hay? nada, las mujeres están más en el lado de tour manager y sería. Una ahí viaja con puros hombres, en general son pocas las mujeres en el área de la música. Las músicas en sí como las cantantes quizás son más pero toda el área técnica son súper pocas. De la foto, en general, a la que me topo es a la Cami pero me la topo súper poco porque ya no hace tanta foto porque está trabajando de tour manager. La Nat que trabaja con Moral Distraída y sería. En cuanto a fotógrafas, en  Santaferia, Ana fuentes. Enn prensa hay más pero no me las topo casi nunca, estoy hablando del ámbito cumbia. 

 

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MUSICOLOGÍA CON ENFOQUE DE GÉNERO.

MUSICOLOGÍA CON ENFOQUE DE GÉNERO.

En nuestra sección PODCAST HOLO JAZZ los invitamos a escuchar una nueva edición del espacio conducido por Miguel Vera-cifras, quien en esta oportunidad conversa con la destacada musicóloga española Laura Viñuela, una de la principales voces actuales en la musicología con enfoque de género, a través de su proyecto feminista ESPORA. También es parte de esta conversación la reconocida musicólga chilena Fernanda Vera Malhué, profesora de la UMCE y Universidad de Chile

 

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Y REVÍVELO EN NUESTRA SECCIÓN PODCAST

 

 

DISPARA USTED: CARLOS MÜLLER

DISPARA USTED: CARLOS MÜLLER

Abrimos este telón de entrevistas con el destacado fotógrafo musical oriundo de San Pedro de La Paz, Concepción, Carlos Müller Cáceres, quien fuera elegido por la banda The Rolling Stones en su último paso por Chile para retratarlos en su show, de aquel concierto destaca una foto, en la que sale Mick Jagger y Keith Richards abrazados, retrato que nueve meses después del concierto es elegida para la portada de la revista Rolling Stone del año 2016, para las ediciones de US, Japón, Australia, India y Brasil. 

Autodidacta de formación ha trabajado con las bandas nacionales como: Los Tres, Los Jaivas, Quilapayún, Illapu, Los Bunkers, Francisca Valenzuela, Nicole, entre otros. Internacionalmente ha trabajado para The Rolling Stones, Cat Stevens, Fito Páez, Pedro Aznar y Kevin Johansen. 

Sus imágenes han sido publicadas en El Clarín (Argentina), El País (España) y The New York Time (US), en los libros «La última canción» (biografía de Los Tres), “Maldito Sudaca” (conversaciones con Jorge González), ”Exijo ser un héroe» (biografía del grupo musical Los Prisioneros). “La Vida Mágica de Los Jaivas” (biografía del Los Jaivas), “Cancionero Ilustrado” (Los Jaivas), “Los Jaivas Medio Siglo”, “Canciones del Fin del Mundo”, “La Diversidad es Tuya” (biografía visual del Teatro Nescafé de las Artes). 

 

 

 

KJ ¿Cómo y por qué comenzaste en la foto musical?

CM: En la adolescencia, en primero medio me tocó ir a un concierto de una banda que me gustaba mucho, entonces pasó que la primera parte del concierto lo pase muy bien disfrutando y la segunda parte empecé a sufrir porque sabía que iba a terminar luego, uno de mis hermanos que estudiaba arte, en su carrera tenía un ramo de fotografía y por ese tiempo estaba practicando con fotografía blanco y negro, entonces empecé a descubrir un poco que la solución para que el concierto continuará, era registrarlo, pero como una cosa mía, al tiempo tuve una cámara de foto y empecé a hacer fotos, recuerdo que el primer rollo me duraba 1 mes y ese rollo tenía muchas cosas distintas había una parte de ese primer rollo que tenía un concierto eran unas 6 fotos, entonces empecé a ir a conciertos en esa época. 

 

KJ: ¿De qué año estamos hablando?

CM: Del año 89-90. 

 

KJ: ¿Estudiaste Fotografía?

CM: Para nada, empecé a hacer fotos en enseñanza media, lo principal que hice en esos años era que el colegio tenia un festival de la voz el 15 de agosto para el aniversario de los Salesianos de Concepción y siempre llevaban una banda para el cierre del festival, han estado Illapu, Los Prisioneros, Los Tres, el concierto que alcance a ver dentro del aniversario del colegio fue Illapu y esa fue la primera vez que fui con la cámara análoga que me prestó mi hermano, llevaba un juego de lentes, quedó bastante aceptable el resultado del rollo que tome esa vez, también fui por primera vez a un concierto de Los Prisioneros, por esa época era la gira de promoción del disco Corazones y ahí ya tomé fotos con la cámara de “la familia”, era una cámara súper chica, cuadradita el rollo quedaba casi justo, súper práctica y tome una mierda de fotos, quedaron todas movidas no sabía como regular la cámara pero tuve ese impulso de estar entremedio del público, avanzar y tomar fotos, cuando estaba en la Universidad del Bío-Bío estudiando ingeniería había una actividad extra programática de fotografía y me metí ahí. 

 

                                                             Jorge González

 

CM: Por esa época comencé a ir cuanto concierto había en Concepción, de público, no tenía idea que iban fotógrafos a hacer fotos a los shows.  Me acuerdo de Illapu, Inti Illimani o Congreso en ese tiempo estaba escuchando ese tipo de música, me conseguía la entrada o concursaba en la radio, lo que pasa que es muy predecible concepción hay como dos o tres radios que cuando hay conciertos siempre en esas radio promocionan los shows y ya cachaba que por ejemplo si esa tarde había un concierto de Inti Illimani sabía que en la mañana o a mediodía iba a estar la banda en esa radio y que la iban a entrevistar y hacían concursos para regalar entradas, estaba preparado para concursar, y siempre me ganaba las entradas, iba a los conciertos con mi cámara, en esa época no te decían nada por entrar con la cámara o de repente pasaba que iba a un concierto solo con la cámara y llegaba donde la gente que estaba cortando los tickets, pasaba con la cámara y decía que era fotógrafo de prensa y pasaba, era otra época. 

Igual era raro, los fotógrafos de diario que habían en esa época eran de 50 años para arriba entonces un cabro de 20 metido ahí con una cámara grande era extraño no era lo cotidiano, hoy está llena la calle de muchachos con cámara. 

A poco tiempo de ir a tantos conciertos empecé a conocer gente y conocí a gente del diario entonces quise meterme a trabajar al diario porque sabía que tenía muchas trabas para entrar a los concierto, pero cuando decías que eras de prensa se te habrían todas las puertas, era el interés de tener en la espalda un medio. Entonces me metí un verano a trabajar, estuve como dos meses y medio gratis, obviamente me daban de pega “lo que boto la ola” como dicen, las fotos que nadie quería hacer, fotos que no necesitan mucha técnica. Al tiempo tenía todas las puertas abiertas para hacer lo que quisiera desde ir a los conciertos o fotografiar a músicos. Y paso que cubrir conciertos para los fotógrafos del diario era muy complejo, ellos entraban a las 8 de la mañana a hacer su turno y terminan hecho bolsa a las 6 de la tarde entonces ningún fotógrafo quería ir al concierto a las 9 de la noche a esa hora ya estaban reventados, me convertí en el que cubría todos los grandes conciertos que pasaban en Concepción en esa época, como por 5 o 6 años. 

 

 

 

KJ: ¿De qué diario estamos hablando?

CM: En ese tiempo se llamaba Crónica que era una especie como la cuarta en cuanto a formato y público objetivo y El Sur que es como la copia de El Mercurio o trata de copiarlo, para esos dos trabajaba, hasta el día de hoy soy muy amigo de los dos editores de espectáculo de los dos diarios y tenía la chance de hacer fotos donde quisiera tanto de entrevista y de artistas de conciertos. 

KJ: ¿Por qué crees que las bandas te eligen como fotógrafo?

CM: Eso habría que preguntárselo a las bandas, no sé en realidad hasta hace poco había pocos fotógrafos haciendo esa pega, a veces no podía cubrir un concierto importante y después me daba cuenta que nadie fotografío ese show y cuando no sé hay como 6 escuelas para estudiar fotografía, está la gente autodidacta igual que yo, quizás es falta de interés, claro que hay cosas que le interesan a uno, hay cosas interesante de registrar por el carácter histórico que tiene un concierto y pasan como si nada, no hay registros. 

 

KJ: ¿Cuál fue tu primer encargo fotográfico?

CM: No recuerdo mucho, pero desde que empecé a fotografiar bandas no partí en circuito chico para llegar a un circuito grande, sino que partí en un circuito grande al tiro, yendo a fotografiar a los grandes conciertos de concepción, lo primero que me paso fue el año 2002, la revista Rolling Stone tenía una versión chilena, la revista venía cocinada como en 40% de estados unidos, el otro 40 se hacía en argentina y el otro 20% se hacía en Chile, en diciembre la revista llevaba el personaje del año en la tapa, ese año en que había edición chilena porque duró muy poco, la tapa fue de Los Búnkers y ese reportaje lo hizo la Marisol García que viajó a Concepción, estuvo con la banda varios días y consiguieron material inédito, igual era una banda nueva así que no fue difícil conseguir material antiguo o de los inicios pero ella también necesitaba tener material en vivo de buena calidad, la banda se acordaba de mi y ese fue como el primer encargo, no me pagaron pero ya tenía una capacidad de negociación, les dije yo compro la revista todos los meses por último si no tienen para pagar denme una suscripción, me llegó por un año gratis. 

 

 

KJ: ¿Con que bandas trabajas?

CM: En este momento no es que sea el fotógrafo de cabecera de nadie, he trabajado con muchas bandas y músicos no hay una banda o artista que necesite fotógrafo constantemente por ejemplo Los Jaivas me llaman cuando hay algún concierto grande igual ellos tocan harto y a veces no hay mucho atractivo en ir a registrar un concierto a alguna ciudad, pero si hablamos de un libro de Los Jaivas quizás en esos hitos ellos tienen perfectamente claro que tienen que tener buenos registros y me llaman, Los Jaivas tienen muchos amigos por todos lados y siempre hubo alguien que les tomo foto sin ellos planearlos o había un amigo que tenía una cámara de cine y los filmó. 

 

Algunas bandas con las que has trabajo son: Los Tres, Los Jaivas, Inti-illimani, Quilapayún, Illapu, Los Bunkers, Francisca Valenzuela, Manuel García, Los Pettinellis, Angel Parra Trio, Lucybell, Nicole, Astro, Alex Anwandter. Internacionalmente he trabajado para The Rolling Stones, Cat Stevens, Fito Páez, Pedro Aznar y Kevin Johansen. 

 

 

Manuel García (29 julio 2016) / Teatro Nescafe de las Artes – Santiago, CHILE.

 

KJ: ¿Qué papel cumple la fotografía en la industria de la música?

 

CM: Siempre ha tenido un papel importante porque la música suena pero no se ve, entonces una forma de que se vea la música es a través de la fotografía o del arte gráfico, pero en lo que respecta a nosotros la foto cumple un papel importante porque mostramos al artista, no hay que olvidar que en una época la gente solo tenía la tapa para saber quién era el artista y no había ni siquiera la posibilidad de ver al artista en televisión como para saber como era, estaba leyendo la biografía de The Beatles y en la época que ellos recién estaban partiendo y se estaban consiguiendo discos de las bandas que a ellos les gustaba, cuentan en la biografía que habían muchos artistas que tocaban temas de otros artistas y se hacían pasar por la banda, porque la gente no los conocía de cara, para que veas lo importante que es hoy en día ver quien esta cantando la canción, ese el papel importante de ver como se ve y como suena, ahí está el rol de la fotografía de mostrar al artista y también como elemento del marketing, hay gente que va a llegar a escuchar la música porque le gustó la foto o le intrigo la banda de como miraban estos tipos en la foto, hoy en día el valor que tiene el hecho de tener buenos registros de cuando toca una banda, si ese show no está registrado o si no publican fotos o vídeos en las redes sociales este show nunca existió o si ese show lo vieron 30 personas y lo registras lo subes a tus redes ese show lo va ver mas gente. 

 

 

 

KJ: Hablemos de The Rolling Stones 

CM: La banda hizo la gira latinoamericana y no trajo a su fotógrafo, lo que hace normalmente una banda es que viaja con su fotógrafo, ellos contrataron a un fotógrafo en cada una de las ciudades de la gira, en el caso de Chile solicitaron a la productora local entre todas las cosas que pidieron, un fotógrafo en Santiago, pidieron el book de tres fotógrafos para ellos decidir, a mi me avisaron de la productora que me iban a proponer un trabajo con una banda grande no me dijeron que banda era, esto fue 4 meses antes del concierto y me eligieron e hice las fotos. 

 

 

KJ: Eres el único fotógrafo chileno en llegar con una foto a la portada de la revista Rolling Stone

CM: Ni yo esperaba que una de esas fotos llegara a la portada de la edición de diciembre de revista Rolling Stone. Un amigo me avisó que estaba apareciendo la foto en la portada, pero yo no tenía idea. La hice para la banda, e imagino que está en el stock de fotos que ellos distribuyen de forma promocional. 

 

 

 

 

 

KJ: Explícame tus 3 formas de trabajar 

 

CM: La primera es ir acreditado por un medio de prensa ya sea para una página web o una radio, esta es el tipo de registro que es menos profundo por lo general, tiene muchas restricciones, la norma es que te dejan fotografiar los 3 primeros temas de un concierto, ellos designan una ubicación que tiene que ver con logística de ese momento, tiene que ver con que tan arrugado este el artista o que tan violento puede ser el público de la primera fila para ponerte ahí, a mi y a mis colegas nos han escupido, nos han tironeado, por lo bajo me han llegado palmetazos en la cabeza, entonces hay un montón de cosas que se analizan para ver dónde ubicar a los fotógrafos de los medios.

 

 

CM: Esto únicamente lo decide el artista, hay artistas que han dejado fotografiar un solo tema pero hay artistas que por ejemplo dicen los vamos a dejar fotografiar el tema 13, 14 y 15, recuerdo un concierto de Regina Spektor nos dejaron fotografiar el primer tema después del primer minuto, un minuto del tema, nos pusieron en una tarima super lejos, Regina Spektor gran parte del concierto lo hace sentada en el piano, nos pusieron al lado de la mesa de sonido todos con las cámaras para abajo dos personas con cronómetro a cada lado de la tarima, parte el primer tema y ellos parten con el cronómetro cuando el show va en el primer minuto se pueden levantar las cámaras y cuando se termina ese minuto tenemos que bajar la cámara y salir con guardias. Me gustaría saber la lógica de eso, por ejemplo, esa vez que nos dejaron fotografiar el tema 13,14 y 15, era un concierto de Charly García y tenía que ver con que Charly pasa mucho tiempo en el piano en los primeros temas e íbamos a tener siempre una foto estática de él en el piano, en cambio, en el tema demoliendo hoteles toca una parte en piano y en un momento se para, va al medio, aplaude con el público, y después se va a sentar al piano, entonces ahí tenemos la variedad,  y eso tiene una lógica. Lo otro no sé que lógica tiene. En el fondo es algo que elige la banda y tu registro va a ser bien limitado. 

 

 

La segunda opción es cuando eres fotógrafo de la productora, trabajo para Lottus la que hace el Lollapalooza y tiene varios conciertos durante el año, es un poco más flexible a mi como fotógrafo de la productora me permiten hacer fotos en otras partes del concierto, a las productoras les interesa obviamente mostrar que el concierto fue un éxito. 

Y la opción tres es cuando eres contratado por el artista, entonces ahí puedes hacer lo que quieras, te dejan fotografiar el camarín, camino al escenario, en la prueba de sonido, el concierto mismo de todo el ángulo que quieras, es lo que más me gusta a mi, el libre control. 

 

KJ: ¿Vas de gira con las bandas? 

CM: Ahora último no tanto, anoche estaba revisando unas cosas de Los Bunkers y me dí cuenta que un año la banda entre enero y marzo tuvo 47 shows, obviamente no los hice todos pero es cansador, es interesante mantener ese ritmo de gira de equipo humano viajando, de convivir con otras personas, conocí Chile con Los Bunkers. 

 

 

 

KJ: ¿Qué lentes ocupas?

CM: Tengo un conjunto de 3 lentes son los que más me acomodan, es un 50, un 16-35 y el 70- 200 mm. 

 

KJ: ¿Ocupas flash?

CM: El flash lo meto a mi mochila muy pocas veces, en una época empecé a hacer tocatas punk y ahí no tenía ninguna posibilidad porque a veces ni siquiera había luz y ahí si tenía que ocuparlo y ese mismo flashazo le daba toda una onda estética a la foto, en los conciertos por lo general no permiten usar flash por la molestia que provoca al público y al artista.  

 

 

KJ: ¿Has pensado en hacer videoclips, salir de la imagen estática?

CM: Lo he hecho en partes, he grabado trozos de vídeos que han terminado en videoclips, por ejemplo hay imágenes mías en un vídeo de Nicole (Nuestro Tiempo) otro de Gepe (Platina) que es corte documental y de Los Bunkers, hice una edición de un vídeo de esta gira larga de 47 fechas (Tour verano 2014 »La Velocidad de la Luz’’), gira que no sabía que terminaba con el receso de la banda hice un corto de formato documental. Me acomoda más el formato de vídeo clips documental más que de vídeo clips. 

 

 

 

KJ: ¿Por qué crees que en Chile hay pocos libros sobre foto de música?

CM: Porque siempre es más caro hacer un libro de fotos que un libro de texto, debieran haber más libros de foto musical, soy un fanático de los libros los colecciono. 

 

KJ: Solo has hecho una exposición en toda tu carrera ¿por qué?

CM: Nunca me interesó hacer exposición de fotos, estaba cerrado en una idea “que hoy en día no es necesario que la gente salga de su casa o vaya a algún lugar a ver la foto a un lugar en particular porque hoy está a un solo click en la web”, me lograron convencer que es muy distinto verlo en una pantalla a verla en papel detenida frente a ti el tiempo que quieras y lo hice fue una invitación de la gente de La Casa de la Cultura de Quilicura, me pareció interesante tuve el auspicio de canon que hizo las impresiones de las fotos y me lance no mas, me gusto mucho el resultado. 

 

 

 

KJ: Huawei te invitó junto a otro fotógrafo para recorrer Chile y probar la cámara de su último teléfono 

CM: Claro, segunda vez que una marca de teléfono de alta gama se acerca para que pruebe la cámara del teléfono, más allá de tener aplicaciones, hoy en día la máxima competencia que tiene un teléfono es la cámara, entonces cada vez tienen cámaras más sofisticada y para sacarle el máximo partido a las cámaras las marcas necesitan a alguien que les saque el jugo y demostrar que es buena cámara, pasa mucho que las marcas se acerquen a los fotógrafos para que prueben sus cámaras. 

Me tocó viajar a Chiloé estuve 3 días en el Parque Tantauco y 3 días en San Pedro de Atacama, éramos dos fotógrafos fuimos con Darwin Vera que es un fotógrafo de naturaleza y en el viaje al sur fue Pedro Astorga, el hace kayac y al norte fuimos con la actriz María José Bello, este fue un programa de Discovery Chanel, un comercial que duraba 1 minuto estuvo apareciendo entre abril y mayo, el slogan es “redefine las reglas de la fotografía con esta cámara”, por el zoom, la resolución y por la forma que tiene de captar los colores. 

 

KJ: ¿En qué estás ahora? 

CM: Estoy digitalizando todo mi archivo análogo que hice en mi primera época, yo creo que fueron como 10 años y estoy viendo fotos que nunca vi, en esa época tomaba un rollo cuando iba a conciertos, por ese entonces trabajaba en el diario y revelaba ahí, pasaba a papel un par de fotos, pero casi nunca las pasaba por completo a papel, me compre un escáner de negativos y estoy descubriendo cosas que estaban ahí, está apareciendo toda esa época de conciertos de Los Tres originales, de Los Bunkers cuando eran muchachos, Los Jaivas con Gato Alquinta, toda esa época donde no me perdí ningún concierto de esas tres bandas cuando pasaban por Concepción, lo estoy digitalizando un poco también para ordenarme en lo que tengo y bueno quien sabe lo que sale de ese material. 

 

KJ: ¿Qué música escuchas?

CMPor lo general escucho bandas que me tocan fotografiar y siempre estoy al tanto de lo que está sonando, ahora estoy escuchando a una banda de noruega que está cantado en inglés, se llama Boy Pablo hacen un indie pop, su vocalista es hijo de un chileno, también estoy escuchando a un músico inglés que es de padres senegaleses que se llama Michael Kiwanuka hace una mezcla de soul pero se le mete por los poros el folclore africano. 

KJ: ¿Tienes referentes fotográficos?

Me gustan los fotógrafos que trabajan con las bandas que me gustan, como: Bob Gruen o Annie Leibovitz, el fotógrafo de Los Beatles, Terence Spencer. En Chile, Jorge Gronemeyer, conozco su etapa ligada a la música, hizo todas las fotos promocionales y la tapa del disco Pateando Piedras de Los Prisioneros, me gusta harto su trabajo a pesar de que pareciera que hizo algo puntual en relación a la música, su trabajo va por otro lado, por la misma época está Cristián Galaz tuvo una época que pasó por la fotografía y después derivó en el cine hizo varios videoclips, también hizo las fotos promocionales de La voz de los ’80 y otras que son en diferentes lugares no sé si en el persa o en la vega, me gusta harto esa época de sesión de bandas ochenteras, también me gusta harto las fotos de un fotógrafo El Mercurio, cuando estaba chico en mi casa compraban el Wikén los viernes, y era esperar esa tapa porque siempre tenía que ver con algo actual. Un fotógrafo que aún trabaja ahí, se llama José Francisco Somalo, recuerdo muy buenas fotos de él de música, fue invitado para hacer las fotos del backstage del videoclip Tren al Sur, publicaron en el diario una foto muy bonita a Jorge González sentado en el tren apoyado con el codo en la ventana y frente a él a un camarógrafo grabando el clip. 

 

KJ: ¿Cuántos años llevas en la foto musical?

CM: Desde que tengo 14 unos 30 años. Profesional con boleta y todo 20 años. 

 

KJ ¿Qué opinas con que varios medios no acostumbren a poner el nombre del fotógrafo al lado de la foto (crédito) ?

CM: Lo primero es que esta muy mal pagado y muy mal acostumbrados los medios o quien contrata, en la sociedad chilena hay muy mala valorización del arte y para que hablar de la fotografía, la gente a veces peca de falta de conocimiento o falta de trato. Me escribe gente y me dice: «oye, me puedes mandar esa foto que subiste a Instagram, me la puedes mandar en alta por favor la quiero tener pero solo para usarla yo», piensan que es gratis no cachan que es un trabajo que tiene precio. 

El tema del crédito es algo que yo siempre he peleado, pero en realidad estamos hablando de algo que es ley, está contemplado dentro de la ley de propiedad intelectualidad, una vez tuve una discusión con un editor que me decía que él no ponía los créditos porque en realidad esa foto ya me la había pagado la productora, y esta ocupando la foto de la productora y que no tienen porque poner crédito si la foto ya estaba pagada, y hay un error de concepto grave porque la ley 17.336, indica que por más allá que te han pagado una foto o te hayan comprado una foto o hayas vendido los derechos de uso comercial.

 

Álvaro López

 

CM: El fotógrafo tiene el derecho de que tu nombre este puesto al costado de la foto, eso se llama derecho patrimonial, el derecho de autor tiene dos derechos, el derecho de autor es el que te pueden comprar y pagar y el derecho patrimonial es el que indica que tu nombre siempre tiene que estar asociado a tu foto de autor, te hayan pagado o no, y ese nombre al lado de la foto no es de quien te haya pagado la foto, del sello de la productora o del diario, la ley dice que va el nombre del autor, no puede decir Copesa, no puede decir cedida.

Ayer salió una foto de Gepe en La Tercera y decía Gepe. La foto era bien buena y quería saber de quién era, la foto decía como que la había tomado el mismo Gepe, pero la foto la tomó un fotógrafo. La ley dice que tiene que tener el nombre del autor y hay un desconocimiento en esto. Lo que más molesta de todo el tema, es que me ha pasado que mi foto va a dos páginas en una revista, el periodista va con su crédito y el fotógrafo no. Esa es una injusticia, es una falta de respeto. Lo que le decía a un periodista la otra vez , es que en un momento nos vamos a dar cuenta que por mucho tiempo se pasaron por el culo los derechos de los fotógrafos, ahora está normalizado que a nadie le importe, pero es sentido común ¿por qué el periodista pone su nombre y el del fotógrafo no? esto paso mucho en regiones. 

 

 

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LAURA LAMONTAGNE, LA GRAN AVENTURA – 1ra PARTE

LAURA LAMONTAGNE, LA GRAN AVENTURA – 1ra PARTE

Desde los alrededores de las murallas de Lugo, charlamos una mañana de lunes con Laura LaMontagne, espeleóloga musical pionera en la recontextualización de la herencia folclórica gallega a través de la fibra electrónica y las ondas del loop. Revolución conceptual que ya está abriendo la portezuela hacia futuristas pasados perdidos, de los que ella es nuestra brújula dorada.

Arrastrada por las muescas de un proceso natural, la polifacética creadora Laura LaMontagne esta viviendo una de las metamorfosis artísticas más estimulantes de estos últimos tiempos. Desde su barricada galaica, se ha topado con las llaves que abren un caleidoscopio donde pasado ancestral y futuro surcan el rostro de la intuición y el riesgo. Porque en su actual propuesta, junto al productor Pico Amperio, es capaz de reinventar cantigas del siglo XIII y abducir el espíritu de Rosalía de Castro bajo loops sin fin.

De esta veganista valdelomariana de pro, está emergiendo una isla musical conectada como las venas de un corazón a su cuerpo. Un ser babeliano que, a través de la expectación creada y unos conciertos de impacto hipnagógico, está recreando un planeta de sensaciones para el cual se receta curiosidad y estar vivo. Sin más.

Para entender el calado de este fenómeno, nos acercamos a Lugo, un día después de haber sembrado un nuevo recuerdo cincelado a piedra, gracias a su memorable actuación en La Ferretería, del 9 de junio. De ahí, nos tiramos por el tobogán que desciende hasta el origen de sus impulsos creativos. Hay tanta chicha que se hace imposible recortar lo que fue tan extensa como jugosa charla, dividida en dos partes. Aquí el primer acto. Pasen y lean.

 

                                                       Foto por Manuel G. Vicent

 

Antes de nada, pregunta obligada: ¿cómo surge tu transformación en Laura LaMontagne?

Este nombre lo adopté cuando todavía cursaba bachillerato. Escuchaba mucho en aquel momento a Ray LaMontagne y pintaba la mesa de clase con ese apellido, firmaba en mis libretas, etc. Después pasó a ser un apodo y finalmente me acompaña en la música desde que empecé a tocar, digamos, seriamente. Empecé cantando en un grupo acústico en Santiago de Compostela, Pirocactus, en el cual descubrí que quizás en un escenario es donde puedo dar lo mejor de mí. Lo integraban Santiago Ruanova a la guitarra y Roque Mosquera (actual batería de Mojo Experience) a la percusión. Estuve en este grupo tres años hasta que comencé a dar conciertos en solitario bajo el nombre de Laura LaMontagne.

Comenzó en los recitales de Caldeirería 26, eventos que jugaron un bonito papel en la vida creativa y artística de la gente de mi círculo, y por lo tanto en la ciudad. Esto de experimentar con la palabra y acabar siempre las noches tocando, cantando, me ha permitido conocerme y experimentar conmigo misma, lo cual es crucial a la hora de componer e interpretar música. Cuando empecé el proyecto La Elegía de la Huerta (2018) me propuse unos límites férreamente marcados que correspondían (y corresponden) a mi vida cotidiana: el veganismo. Comencé a escribir desde este relato y punto de vista y a componer para ese fin por su relevancia a la hora de pensar el futuro.

Fue entonces cuando integré la parte audiovisual a los conciertos, contando encriptadamente una especie de viaje que una persona debe hacer hacia una conciencia que integre la realidad de los animales en su pensar cotidiano. A toda esta catarsis le acompañaba un poemario titulado “La Elegía de la Huerta. Escritos I”, autoeditado e ilustrado por Belén Cordero, fotógrafa e ilustradora de Lugo.

Cuándo creas imágenes, ¿estás con la música en la cabeza o es algo que haces pensando únicamente en la creación visual?

Normalmente grabo cosas al azar, que en ese momento me han resultado curiosas o tienen cierto valor estético, me recuerdan o me llevan a algún tipo de nostalgia. Recuerdo que el primer vídeo que monté, durante una noche bochornosa, lo sentí como un impulso. Comencé a grabar la guitarra, grabar más guitarras, la voz, las texturas… y cuando tuve el sonido, me puse a rebuscar pequeños vídeos recopilados de mis viajes e incluso a grabar en el momento alguna imagen de mi misma. Lo que más me gustó fue ver que podía hacerlo, y que haciéndolo se expandían mis posibilidades expresivas.

En este caso, las imágenes de los viajes y paisajes no fueron grabadas con un objetivo claro pero sí con la intención de relacionarlas con el sonido, bien en un concierto o bien el algún vídeo como “All my colours” o “A Cruz de Porchia». Para la Elegía de la Huerta, sí había una intención clara: mostrar una realidad que nunca se muestra, que no interesa que se vea y que nadie quiere ver. Entonces intenté llevar a la persona espectadora conmigo en ese viaje, el cual había sido también real en mi vida. En mis vídeos había imágenes de Lisboa, Granada, Santiago, Lugo, Barcelona… los lugares donde todo lo que estaba cantando había pasado. En esos lugares comencé yo a transformarme. Después, intentando de un modo alegórico llamar a la cordura, llegaban las terribles imágenes que yo había ido a mostrar.

En este último año, me he centrado en experimentar con texturas, planos muy cortos o difuminados, colores y movimiento. La línea narrativa que apoya estas músicas podría centrarla, a grandes rasgos, en la dinámica del deseo, la historia familiar, la propia percepción del cuerpo (esta vez con textos sobre cuerpos humanes) y sus heridas. En este momento al crear siento que música e imágenes están al mismo nivel y estoy comenzando a crear de un modo más planificado.

 

                                                                                  Foto por Manuel G. Vicent

 

 

Si rascamos un poco, en tu universo musical hay una parte audiovisual y otra que proviene de la poesía. En tu caso, como Kate Tempest o Patti Smith, que son capaces de integrar lenguaje musical en la poesía, no poetizar la música. Lo cual me parece más difícil. ¿Hasta qué punto te ha servido de experiencia el poetry slam y los festivales de poesía donde has participado?

Lo de la poesía para mí empezó en el Erasmus. Tenía una asignatura que hablaba sobre la influencia de Walt Whitman en diferentes países. Entre otres, me quedé fascinada con la generación Beat y con Fernando Pessoa, con las posibilidades expresivas y rítmicas que me ofrecían. Al volver a Santiago, sentía una necesidad voraz de poesía y descubrí los recitales de Caldeirería y de A Medusa, el ambiente y el bullicio intelectual que allí se vivía. Me sentí muy arropada siempre, por lo cual estoy muy agradecida porque me ha ayudado a descubrir que el escenario es un lugar seguro para mí.

Hablando de Allen Ginsberg, que sus recitados tienen un tono muy musical, lo primero que escuché tuyo es “Color de carne triste o quisiera yo renegar”. Al adentrarme en esta canción, me vinieron unas sensaciones muy beatniks. Esa visceralidad.

Originalmente fue un poema que realicé para un Slam de poesía y acabó formando parte de La Elegía de la Huerta. Le encontré finalmente un apoyo instrumental y una parte cantada: una adaptación de la petenera flamenca “Quisiera yo renegar” de La Niña de los Peines.

Sin duda, para hablar de algo tan importante y pertinente, algo que la sociedad tiene por ridículo o por prohibido, tiene una que rasgarse la piel. No es de extrañar que me permita sobre las tablas decir lo que en el día a día, por no dañarme y entrar en conflicto, acallo.

En esa misma canción hay algo muy interesante, el segundo bloque, que acaba con unos dejes flamencos muy andaluces.

Exactamente, “Quisiera yo renegar” llegó a mí de una manera inesperada pero me sentí muy identificada. En el poema en el cual yo incluí esta petenera, la voz que nos cuenta su dolor viaja por la situación de los animales y las excusas vanales para asesinarlos hasta llegar finalmente a brindar un balsámico cuento futurista en el que por ejemplo, el edificio de un matadero se encuentra felizmente iluminado por la luna, feliz por que ya se ha vaciado el espacio donde confluyen la lógica del capital y el carnofalogocentrismo basado en la razón sacrificial. Me da mucho placer y esperanza pensar en un futuro así. Sin embargo, la lucha no se ha logrado, el presente sigue apretando. Para mí, esa petenera nos hace volver a la realidad cruel, pero nos da fuerza para saber de qué no queremos formar parte y posicionarnos en contra de las injusticias a través también de la práctica.

Veo tu música como viajes muy geográficos, muy emocionales, como tu poderosa conexión con Granada.

El acto de viajar, de viajar sola, de viajar sola por el hecho de conversar contigo misma, con tus ideas y libretas, recuerdos, rabias, rencores y sanaciones es algo imprescindible para la formación personal, para mí ha significado algo grandioso. Siempre encuentro inspiración viajando y observando. En Granada lo hice con Lorca bajo el brazo, y la ciudad cobraba sentido, cada aljibe lorquiano estaba a mi lado, los cipreses y los vientos de antaño. Val del Omar y su Aguaespejo granadino se me aparecían en cada esquina. Te lo juro, no dejaba de grabar cada cosa que veía, quizás esperaba que se me apareciesen. Allí compuse “La Rosa y el Halo”, basado en el cuarto fragmento del poema de Lorca “Cuatro Baladas Amarillas”. Me gusta transmitir en la medida de lo posible, a través de las imágenes, el espacio que arropó esa creación.

 

                                                                         Foto por Belén Cordero

 

 

¿Qué otros momentos de tu música están enraizados en este viaje?

Coincidió que antes de pasar este mágico mes en Granada, me llegó la preciosa noticia de que finalmente la película de Anxos Fazáns en la que trabajé como actriz en 2017, “La Estación Violenta” participaba en la sección Resistencias del Festival Internacional de Cine de Sevilla.

Fue impactante para mí ver ese trabajo acabado. En lo más personal, me generaba cierto rechazo verme haciendo cine y cantando en una película. Pero la verdad, sentí un gran alivio y muchas ganas de seguir apostando por este camino al ver que no había estado tan mal como yo misma me auguraba. Sin duda, la experiencia de estos dos viajes marcaron un antes y un después en mi vida.

De Fernando Pessoa a las cantigas medievales, no sé hasta qué punto eres consciente de que estás viajando de una manera que no se había hecho hasta ahora. Y que no se nota como trabajo de laboratorio impostado, y no solo en la música.

Quizás la persona más consciente de la intertextualidad con la que trabajo, soy yo. Si me pusiese a desmenuzar cada verso, cada referencia, llegaría a la raíz de qué, quién, cómo, dónde y porqué esa cierta frase, o esa cierta inflexión en la voz hace referencia a otra cosa. Creo que toda esa recopilación de referencias define un poco otra forma de viajar, que está muy ligada a mi generación. Hay que darse cuenta que hemos crecido con ciertas facilidades para descubrir información de otras partes del mundo que asimilamos como nuestras, por que nos acompañan en nuestros momentos o nuestras transformaciones. Podría parecer extraño que una de mis canciones favoritas venga casi del otro lado del mundo, sin embargo, creo que es algo bastante natural. Si una es respetuosa con sus influencias, creo que beber de fuentes externas es enriquecedor.

En el momento de poner el común mi universo musical con el de Pedro Cuntín, mi actual compañero creativo, al cual le debo la evolución del proyecto, le comentaba que muchas de las letras vienen de reflexiones que segrego después de leer libros de ensayo y teoría. Claro, le decía, ¿de dónde si no? Creo pertinente poder transmitir la importancia de esas transformaciones profundas que ocurren cuando una lee sobre lingüística y feminismo, cuando lees sobre la política sexual del consumo de carne animal, o cuando tienes una epifanía leyendo a Pizarnik.

Hay un par de temas que veo íntimamente relacionados y me obsesionan a un nivel profundo. La pulsión de muerte y la repetición. Adopté estos términos y comencé a escribir sobre esto desde mi trabajo de fin de carrera, en el cual analizaba la dinámica del deseo en los cuentos de Angela Carter. Huelga decir que me quedé enganchada a estos temas y los sufría en mi piel de una manera consciente.

El tema del loop acaba siendo algo metafórico en todo lo que me estás comentando, lo cual le proporciona un mayor sentido todavía a lo que haces ahora. ¿Cómo entras en ese mundo del bucle sónico?

A mediados de 2018, compré una Loop RC-30 y todo cambió. Descubrí que lo que me costaba tanto ejecutar en la guitarra, podía ser interpretado por la loop y así yo centrarme en explorar mi instrumento natural, que es la voz.
 Al probar e improvisar con ciertas bases, casi siempre recurría a canciones del folclore con estructuras repetitivas pero abiertas. Sin duda, he de confesar que la manía de los raags de entrar en un trance es algo que me atraía desde que conocí algo de música india de la mano de Lata Mangeshkar. Es volver al mismo punto una y otra vez, quizás porque hay algo importante que transmitir.

 

                                                           Foto por Pablo Fernández Cascudo

 

Claro, lo realmente interesante es cómo contextualizas cantigas del siglo XIII, como de Martin Codax, dentro del loop.

Todo empezó con “Ondas do mar de Vigo”. Para quien no esté familiarizade, Martín Codax fue un trovador medieval gallego de Vigo. Era un personaje muy importante para la asignatura de Literatura Gallega y era reiterado tema de análisis en clase. Se conservan siete composiciones, seis de ellas con notación musical original, recopiladas en el Pergamino Vindel.

En mis años de instituto integré esta cantiga, “Ondas do Mar de Vigo”, en mi imaginario musical y emocional hasta el punto de ser la canción predilecta que canturreaba en los momentos más difíciles. Como el mantra que te alivia. Un mantra, una repetición que de nuevo vuelve al mismo sitio, una y otra vez. Quizás para mí signifique un no-salir de un dolor, por no soltar la pena.

He investigado más cantigas de este mismo autor, como “Quantas Sabedes Amar Amigo” y “E no sagrad’en Vigo”, que no tenía notación musical, y de otros autores de su misma tradición como Airas Nunes de Santiago, trovador de la corte de Alfonso X El Sabio.

 

 

No sé hasta qué punto eres consciente de que estás abriendo un camino. El loop lo veo como algo muy galaico. Como los oleajes, la naturaleza misma. Es que vivimos en un loop, directamente.

Sin duda, un loop podría ser como la marea que va y viene, que sigue sus ciclos y convive con el tiempo. Mi propio ciclo menstrual, el hecho de amigarme con esa parte de mi anatomía me ha hecho poder valorar la magia y la importancia de los ciclos. Y haberlo encontrado en la música me da pie a poder integrar dos caras de una misma moneda que al fin y al cabo es lo que conlleva la repetición: su cara más amable de establecer y brindarte un lugar en el tiempo, un lugar propio y reiterado, que crea tu identidad, y la parte más oscura de este tema que deriva de la pulsión de muerte: lo terrible de la cotidianeidad y su intrínseco abismo que tanto vértigo provoca. Sentimos vértigo ante la falta de consistencia de lo real. Creo que es positivo acabar haciéndose amiga de lo terrible e inconsistente de la realidad porque es inevitable, como en el lenguaje donde nada es como parece. Admites al final que los poros por donde se filtra esa inconsistencia es donde quieres establecer tu pequeño universo.

Es como vivir la mezcla constante entre las raíces y el futuro.
Me resulta muy interesante lo de utilizar el loop como una máquina del tiempo.

Me ha servido, como dices, para atraer algo del pasado al presente. Algo que a mí me inspiraba, traerlo hacia algo que me pasaba en el presente. Esta manía o sensibilidad, suene o no extraño, la desarrollé a base de escuchar músicas de otros tiempos y lugares: Zitarrosa, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui… Me ha ayudado con creces la influencia de La Baldosa Flotante, un cantautor investigador de realidades sonoras diversas, de idiomas diferentes y de historias de otros lugares. Fue él la persona encargada de traerme muchas semillas de otras tierras. Yo las aprecié, las sembré en mi tierra y salieron flores. Esas son las músicas con las que yo he llenado mis momentos, los he recubierto con mi historia y mi sensibilidad, que no deja de estar encerrada en el camarín de una cultura específica. Sin dolor, al admitir esto, es cuando puedes transformar y usar las enseñanzas que has cosechado y fabricar algo nuevo, algo reescrito. Supongo que esto es viajar en el tiempo.

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FOTOGRAFÍA CABECERA: MANUEL G. VICENT

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