ENTREVISTAS

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

NATY LANE: «ME INQUIETA QUE SE SIGA PROMOVIENDO A LA MUJER COMO OBJETO»

¡FELIZ CUMPLEAÑOS NATY LANE!

 

Hoy celebramos a la música y compositora Naty Lane, ex integrante de Fatiga Material, bajista de Adelaida, guitarrista y vocalista de Hammuravi, su proyecto solista con el cual se encuentra próxima a editar un nuevo disco donde expande su sonido hacia oscuras y etéreas texturas electro pop, trabajo del cual ya se pueden escuchar como adelanto los singles «Limbos» y «La ciudad».

Autora de Primavera Salvaje (Santiago Ander Ed 2019), un diario de relatos íntimos donde explora los conflictos surgidos con el despertar de la sexualidad femenina entre la adolescencia y la adultez, bajo una cruda mirada donde desnuda situaciones de abuso y microabuso, la música y escritora conversó con Crónica Sonora en diciembre de 2020, en el marco del Primer Día Nacional contra el Femicidio, en un artículo coral junto a las músicas Masiel Reyes y Elisa Montes. En esa oportunidad, Naty Lane nos entregó sus reflexiones y críticas en torno a la normalización del femicidio en el arte y la música.

Foto cabecera : TimeLaapese

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CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO 

(19 de diciembre 2020)

Por Rossana Montalbán

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Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional.

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho.

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres.

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar.

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas.

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general.

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada.

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres.

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021.

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

LAU MOLINA DE Diavol Strâin: «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse»

 

 

CELEBRAMOS A LA BAJISTA, VOCALISTA Y COMPOSITORA, LAURA MOLINA, INTEGRANTE DEL DÚO DARK WAVE Diavol Strâin, BAJISTA EN VASO DE LECHE, Y ACTUALMENTE PRODUCTORA MUSICAL DEL DISCO DEBUT DE VACUUM.

EN JULIO DE 2019 CONVERSAMOS POR PRIMERA VEZ CON LA BANDA EN PLENA PROMOCIÓN DE SU DISCO DEBUT «TODO EL CAOS HABITA AQUÍ»,  LUEGO DE RECOGER POSITIVOS COMENTARIOS DE SU MÚSICA EN EXITOSAS GIRAS POR EL UNDERGROUND INTERNACIONAL. EN ESTA ENTREVISTA LA MÚSICA JUNTO A SU COMPAÑERA DE BANDA IGNACIA BÓRQUEZ, NOS ENTREGA SUS REFLEXIONES Y CRÍTICAS SOBRE EL ESTADO DE LAS COSAS EN EL CIRCUITO UNDERGROUND LOCAL, SOBRE SU TRABAJO Y SOBRE SUS PRINCIPALES MOTIVACIONES COMO ARTISTA.

 

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 «Se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.»

Por Rossana Montalbán, julio 2019.

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Conformadas como dúo, Ignacia Bórquez en guitarra, synth, batería digital y coros, y Laura Molina en bajo, voz, synth y batería digital, Diavol Strâin recoge elementos discursivos y retóricos de movimientos como las Riot grrrl junto a la estética y sonido de ineludibles referentes del dark y el goth. Oriundas de la joya del pacífico, en su joven pero sólida trayectoria han desarrollado un feroz énfasis por tocar en vivo no sólo en la concurrida y colapsada capital de Chile, sino que se han dedicado a girar de forma permanente por el norte y sur del país, además de su natal quinta región, una hazaña mayor para cualquier banda independiente. Esta misma dedicación ha llevado al dúo a realizar shows en países como Alemania, Holanda, Polonia, Perú, Estados Unidos, Canadá Colombia y México, en el marco de reconocidos festivales de la escena dark como Minicave (DE), Near Dark Festival (USA), Return to the Batcave (PL) y en festivales de carácter feministas como The F Word (NL) y FemFest (CL).

Al conversar con ellas se puede intuir que Diavol strâin es uno de los proyectos musicales más activos, serios y con mayor proyección del dark wave local, cuya impronta feminista aporta un discurso y una mirada crítica a un género musical poco militante y descomprometido con causas sociales. Un discurso y una mirada que conviven con los principios estéticos propios del estilo pero al mismo tiempo proponen acción, organización, participación, respeto e inclusión como respuesta a la contemplación y al caos, una propuesta no tan recurrente en una época donde probablemente bastaría con ofrecer una oscuridad vacía e indiferente.

¿Cómo y cuándo nace Diavol Strâin  

Ignacia: Diavol strâin nació a mediados del 2015, nosotras, Ignacia y Lau, nos juntamos a tomar unas chelas. En ese tiempo eramos amigas y nos habíamos conocido dentro del mismo círculo de tocatas, donde Ignacia tocaba en Blasfemme (Riot Grrl, postpunk, shoegaze), y Lau ya era parte del grupo Vaso de leche (Postpunk, Noise, Garage). Ambas teníamos muchos deseos de hacer música con batería electrónica y estábamos rallando con bandas como She Past Away, M!r!m, Coldreams, Dream Affair, etc. 

Lau: Por otro lado coincidíamos en la cuna ruidosa de Siouxsie and the Banshees, The Cure, Sonic Youth, Cocteau Twins, Los Prisioneros, siendo todo una sumatoria de influencias que desembocaron en el impulso de hacer este proyecto y nuestras primeras creaciones.

El formato dúo ¿fue una elección o se fue dando de manera espontánea?

Lau: A lo largo de nuestro camino hemos tenido diversas formaciones, quedando como dúo desde fines de 2017 tanto por asuntos prácticos (es mucho más fácil movernos y que nos inviten a otros lugares) como por ser el núcleo de todo este proyecto desde los inicios.

 ¿A qué alude el nombre de la banda Diavol strâin ?

Lau: Diavol Strâin quiere decir Diablo Alienígena” ó “Diablo extraño” en rumano. Llegamos a ese concepto, pues nos costó bastante ponernos de acuerdo a cómo llamaríamos a todo esto que estaba surgiendo. Nada en español nos parecía, si a una le gustaba algo, la otra discrepaba, hasta que Ignacia, consultando un diccionario que tenía, hizo una lista de palabras en ese idioma que eran atractivas tanto por su fonética como significado. Coincidimos en la unión de esas palabras y el concepto nos gustó mucho, porque el diablo para nosotras es un concepto de disidencia, de cuestionamiento. 

Ignacia: Es un ser que formó sus propias ideas y puso en duda lo que se supone era incuestionable. En relación a lo alienígena es similar. Ambas coincidíamos en este sentirse alienígena dentro de un sistema que busca adherirte a él como un engranaje más. Vivir en una otredad, fuera de ese margen en lo más posible y honesto, tanto desde nuestras corporalidades como nuestros sistemas de trabajo y relaciones con el mundo. Por otro lado, el concepto también trae consigo un imaginario potente que ambas abrazamos, pues tiene que ver con lo esotérico, lo oculto, el espacio exterior y otros multiversos.

 ¿Cómo se lleva la escena del dark wave en Chile con el feminismo? ¿Se llevan?

Ignacia: A decir verdad son corrientes que en pocas ocasiones se juntan. La escena oscura en Chile, y en muchos lados, no se caracteriza por tener acción política, o por artistas que se pronuncien al respecto. Por lo mismo siempre buscamos hacer el llamado a que más personas se pronuncien y accionen, a no separar tanto esas corrientes porque creemos que el feminismo se aplica en todo. Nosotras no compartimos espacios con personas que han tenido actitudes violentas o discriminatorias. 

Lau: También nos sucede que en los lugares donde encontramos ese coincidir político no son usualmente bandas como la nuestra (es más común en el reggaetón, el pop, etc ) pero justamente también esa es la idea, la posibilidad de unir varios estilos y compartir en instancias donde se busquen puntos en común que vayan más allá del estilo musical o el purismo de géneros.

Como mujeres lesbianas y feministas liderando un proyecto musical ¿Cuál ha sido su experiencia en el circuito local, creen que es un espacio machista? 

Más que llamarlo machista preferimos verlo como otro espacio cultural más que se encuentra dominado por machos donde claramente nos hemos sentido discriminadas y pasadas a llevar en múltiples ocasiones al ser mujeres lesbianas músicas. Desde chica una se ve enfrentada a comentarios sobre tu calidad musical, de si tocas tan bien como un hombre o no, de querer promocionar tus canciones y shows musicales a través de flyers que se enfocan más en venderte como un objeto y no como una artista, o que te cierren espacios dominados por machos porque te empieza a ir bien, etc. Es por eso que para nosotras ha sido muy importante no solo dedicarnos a la música desde la participación en bandas sino que generando y gestionando espacios libres de estas prácticas heteropatriarcales, lo cual ha sido también un gran desafío. Hasta el momento hablar deespacios seguros” es algo complejo ya que falta mucho por reflexionar y deconstruir en nosotres mismes pero al menos nos encontramos trabajando muy alerta en estos espacios que queremos construir, en cada tocata, cada fiesta que organizamos estamos muy pendientes de que la gente que asiste no sea víctima de violencia de cualquier tipo, y claramente no sólo publicando que no se aceptarán prácticas xenófobas, anti LGTBIQ+, sino que organizándonos con planes de acción reales para sobrellevar algún escenario de ese tipo. 

METATRON PRODUCCIONES está a cargo de organizar el show de STOCKHAUSSEN – Ángel Kauff en Chile, una iniciativa autogestionada de la cual ustedes son parte clave… ¿Cómo surgió esta idea de traer al músico y como ha sido la experiencia de sacar adelante shows internacionales en la escena dark wave?

Ignacia: Somos colaboradoras de la productora Metatron, la cual es liderada por nuestro amigo Martín Dörr a quien conocimos el año pasado al invitarnos a participar de un show en Casa de Salud en Concepción. Se generó una muy buena conexión de gustos musicales que permitió que comenzáramos a trabajar juntes, de hecho esta es el primer show en concreto que podemos realizar en conjunto. Por otro lado, a Ángel lo veníamos conociendo desde el año pasado también a raíz de nuestra gira por Norteamérica, y bueno desde hace tiempo que veníamos disfrutando de su música la cual sentimos que nos ha influenciado mucho también. 

Lau: Por eso, apenas supimos que estaba la posibilidad de traer a Stockhaussen a Chile, se lo propusimos a Martín, de quien agradecemos mucho su profesionalismo y gestión en toda la producción del concierto. Valoramos profundamente su apoyo a la escena underground la cual todes sabemos que es un desafío poder levantar pero que es súper necesaria. A nivel mundial están saliendo bandas y proyectos muy interesantes pertenecientes a esta nueva ola oscura que merecen un espacio. Así que desde ya dejamos invitados a todes a que emerjan de la zona de confort de los clásicos y se acerquen a conocer todas estas nuevas propuestas. 

Su reciente disco TODO EL CAOS HABITA AQUÍ, es su primer larga duración ¿Cómo fue el trabajo de composición, producción y cuánto tiempo tomó hacerlo? 

Ignacia:  El año pasado lanzamos nuestro primer larga duración llamado “Todo el Caos Habita Aquí” un LP refleja y representa todo el aprendizaje musical alcanzado junto con nuestras experiencias políticas y esotéricas, permitiéndonos construir un punto de vista y posición frente a lo vivido. Siempre decimos que componer nuestro pequeño Alíen fue un parto, pues pasamos por todas las emociones, desde el goce hasta el estrés máximo ya que, por un lado, teníamos la presión del tiempo al tener que componer 10 temas en 3 meses, y por otro, enfrentarnos al desafío de producir todo entre las dos. 

Componer las líneas melódicas de cada uno de los instrumentos, grabar en nuestro pequeño estudio el demo de cada canción, poniendo énfasis en algo más que encontrar ritmos interesantes, sino también que se viesen atravesados por el concepto total del disco. Sin duda ha sido un proceso que nos ha hecho crecer en muchos aspectos, como músicas al perfeccionarnos en nuestros instrumentos; como compañeras al generar metodologías de trabajo simétricas desde el feminismo y la horizontalidad, reconociéndonos más allá de ser amigas o pareja sino que como mujeres enfrentadas a un sistema heteropatriarcal. 

                                                                                  Diavol Strain tocando en New Orleans

¿A partir de qué ideas se construye el concepto central del disco?

Lau: El disco refleja diversas reflexiones y emociones en torno a experiencias a las que nos hemos enfrentado desde los inicios de Diavol Strâin. Todo el Caos habita aquí es precisamente eso, un caos que traspasa más allá de una moral dualista, de hecho, posee muchas aristas, son sentimientos extremos, aprendizajes que a veces llegan como un balde de agua fría a remover lo que diste por hecho en algún momento, se vuelve un motor y devenir constante donde la existencia se va moviendo. Así es como todo comienza con «la magia del caos», un mantra ruidoso donde invocamos la exaltación de todos esos sentimientos seguido de furia, que de lleno es un conjuro que llama a abrazar nuestra rabia y hacerla un arma contra todo este sistema heteropatriarcal y opresor. Sistema que lleva a un deseo de escapar, de sentirte paria en todas partes y a decidir por el Autoexilio. Bajo esa misma decisión se hace indispensable definirse, llevar las palabras a los actos y también cuestionarse. No basta con denominarse como feminista, antiespecista o anarquista. La idiosincrasia capitalista-machista se inmiscuye igual vistiendo de punk o contracultural, y Éter es la crítica a tal deformación.

Ignacia:  Por otro lado, nos vemos inmersas en la crisis de luchar en convertirnos lxs seres-máquinas que engranan el sistema. En las Tinieblas Inmóviles (que corresponde a un capítulo de Evangelion) habla de esa crisis, de un frío anormal que nos consume, norma y aísla. Ante la marea de pugnas internas, Neptuno expresa el exceso y el desborde en que muchas veces caemos, atrapadas por nuestros propios demonios, explotando en una tormenta de soledad y tristeza. Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) gráfica esa pena, además que explora verbalizarla en alemán el cual otorga una atmósfera más acuosa y envolvente. En medio del caos no solo surge la rabia o el abatimiento. Wroclaw es una hermosa ciudad de Polonia que tuvimos la suerte de conocer, donde comenzó a brotar el lazo amoroso que nos une como pareja y compañeras de vida. Desde varios años venimos compartiendo instancias únicas que han ido estrechando ese lazo, mutándolo a un deseo inexorable de estar juntas y enfrentar lo que venga. 

ELISA MONTES: «ME DECIDO AL PUNK Y AL FEMINISMO»

ELISA MONTES: «ME DECIDO AL PUNK Y AL FEMINISMO»

Por Rossana Montalbán

ESTE 02 DE ABRIL LA COMPOSITORA, GUITARRISTA Y VOCALISTA DE SLOWKISS, ELISA MONTES, CUMPLE AÑOS EN MEDIO DE UNA CUARENTENA TOTAL, MANTENIENDO A FLOTE LAS GANAS Y LOS POSTERGADOS PLANES DE SU BANDA Y, AL MISMO TIEMPO, RESISTIENDO CON PACIENCIA LA DURA FASE DE NO PODER TOCAR EN VIVO.

Luego de cerrar 2020 con el lanzamiento de su videoclip para «Ballerina», último corte de su disco Patio 29, por estos días SlowKiss, la banda liderada por Elisa Montes, prepara una nueva sesión de música en vivo virtual luego de trabajar durante todo el verano en su segundo disco grabado en Estudios del Sur, trabajo que planea ver la luz, contra viento y marea, este 2021.

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En diciembre de 2020 conversamos con Elisa en el marco del primer Día Nacional contra el femicidio abordando los mensajes de violencia de género instalados a través de la música y el arte, una problemática que la guitarrista y vocalista considera principal y sobre la cual señala una permanente y fuerte crítica a través de sus canciones como también en su conversación.

Te invitamos a leer esta entrevista colectiva junto a las músicas Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida. (publicada 19/12/20)

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Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo objetivo busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. ¿Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera? a la pandemia más grande de la historia de la humanidad: la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegaron a 147 a nivel nacional.

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer),  una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho.

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres.

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar.

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, de repente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss también hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas.

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual. El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general.

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

 

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada.

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres.

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021.

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

DISPARA USTED: MARÍA LORETO PLAZA

María Loreto Plaza estudio Comunicación Audiovisual para televisión pero por cosas del destino y gustos llegó a desempeñarse como fotógrafa de conciertos principalmente ligados a la cumbia. Lleva cuatro años en el rubro y trabaja para productoras o bandas con las cuales también se va de gira con los músicos. También hace fotografías de matrimonios y fotos de comida de restaurantes. Actualmente trabaja con la banda “Sondelvalle”, conjunto chileno de rap guachaca y cumbia. 

 

 

¿En qué se basa tu trabajo de fotógrafa?

Hago trabajos principalmente de 3 cosas: Prensa, es aquí donde empecé, es una pega que no es remunerada y es lo que uno hace por amor al arte. Productora, para shows o festivales y con bandas. Las 3 son completamente distinta. 

En prensa es para cobertura de medios digitales, revistas de música, portales de música, en general. Aquí son contados con el dedo de una mano los que le pagan a los fotógrafos por estas coberturas, lo bueno de esto es que casi todos partimos por el tema de tener la oportunidad de tener la acreditación que al final es la que nos permite estar en el evento. Por lo general “barricada” que es el espacio que esta adelante en el escenario nos permiten hacer 3 temas, entonces como escuela es muy bueno y además uno se va haciendo el portafolio de músicos relativamente conocidos. Como escuela trabajar de prensa es súper bueno.  En lucas no lo es porque no tienes ingreso, solo gastas en pasajes, si estás recién empezando gastas en equipos pero para aprender, conocer a los compañeros y conocer el rubro es muy bueno. Yo creo que casi todos los fotógrafos de música partieron así. En ese sentido es súper positivo, la mayoría de los fotógrafos de música son de prensa.  Los que trabajan con músicos son grupos totalmente aparte. Y los de prensa son millones porque es la escuela. 

¿Con cuáles bandas trabajas? 

He trabajado más con el estilo de la cumbia o tropical, ahora trabajo con “Sondelvalle” con “Chumbeque” he trabajado harto que también es cumbia “Thiago Lyra”, “Jordan” y también con bandas pero por shows específico, por ejemplo a uno le escriben pero busca también entonces he cachado que si hay algún show y entonces pregunto si necesitan fotógrafo, he trabajado más en ese rubro del tropical. Pero también me a pasado que si admiro mucho a una banda o músico le he pedido cubrir su show, cubrir el backstage, ahí tampoco hay lucas igual hay que ir cerrando etapas, ahora ya me ofrezco netamente trabajemos juntos. 

Stratovarius

 

¿Has realizado fotos de estallido social? 

Súper pocas, personalmente por ejemplo Gary Go ha estado metido de lleno, me encanta su trabajo.  Yo no me he ido a meter mucho porque me da miedo, siento que estoy vulnerando esa seguridad arriesgándome  y con la posibilidad de que mi equipo salga dañado. Al mismo Gary le pegaron, casi le quitaron sus cosas. Uno queda en pana si eso pasa. Igual he hecho fotos en lugares más tranquilos, no en Plaza Italia los viernes en la tarde. En ese sentido me he mantenido más al margen por un tema de seguridad. 

¿Cuánto llevas trabajando en la música?

Como prensa varios años. Con músicos directamente como un año y medio. Y en música en general, 3 años. Es entretenido cubrir en festivales, he fotografiado en festivales de cumbia de 6 bandas y es muy agotador pero es muy entretenido, pero con bandas es distinto, uno tiene un lazo. Por ejemplo, “La Sagrada”, banda a la que le estuve cubriendo un par de shows, fue un desafío súper heavy fotografiarlos ellos tienen una puesta en escena muy teatral, le hice una vez foto en un festival y no los conocía, entonces perdí muchos momentos, después dije pucha, si hubiera conocido el show hubiera sido completamente distinto. Al tiempo después empecé a trabajar con ellos y fue muy gratificante porque me sabía el show y al siguiente show ya me lo sabía más de memoria entonces sé donde me tengo que poner, se lo que viene, tengo mayor acceso, no es lo mismo que si conozco al baterista y me puedo poner atrás y se crea un lazo distinto, eso permite que el trabajo salga mucho mejor. 

 

¿Cómo es el ambiente en la cumbia? 

Es súper entretenido, los músicos un siete siempre. 

¿Para ti son importantes los créditos?

Sí totalmente. Siento que son importantes, es un trabajo artístico. Uno más que sacar la foto que ya es un trabajo, uno sabe lo que está haciendo. el trabajo de edición es otra cosa más, hay veces en que suben fotos y le ponen filtro o suben foto en mala calidad, ahí prefiero que no me pongan en los créditos porque mi trabajo se vio alterado. Lo veo como si yo estuviera subiendo la canción de alguien, diciendo que me gusta mucho y sin decir de quién es. Al final es mutuo, el trabajo de los músicos con uno está super ligado y ellos debieran entenderlo más que nadie. 

A uno siempre le sacan fotos de algún lado, de Instagram. Hay veces que la piden, obvio, ahí las mando para evitar el pantallazo. Ahí uno sale perjudicada porque la foto pierde calidad, una vez me pidieron una foto para el diario, de un show que fotografié en Matucana 100 y me dijeron vamos a poner tus créditos y cuando salió no aparecía nada. En las fotos de todos los otros artistas estaban los nombres de los fotógrafos menos el mío, entonces me dio lata, uno con toda la buena voluntad. Y no era por un tema del diario, creo porque estaban todos los otros nombres y en ese sentido uno se siente pasada a llevar. También hay bandas que no ponen nada y que uno no está tan ligado y filo, pero si siento que voy a seguir trabajando con la banda en equipo me gusta que me pongan en los créditos. 

¿Qué te parece el sello de agua en las fotos?

Personalmente no me gusta porque siento que es súper invasivo pero entiendo porque lo hacen, se que están choreados de que les están sacando las fotos y que la gente no le ponga el crédito, entonces es la opción que les queda, si alguien quiere esa foto después yo creo que se la va a pedir al fotógrafo. También está el derecho de autor y algunos se sienten demasiado vulnerados y la opción que les queda es poner el sello de agua. 

¿Cómo llegaste a la foto?

Estudie audiovisual, tuve foto entremedio porque era parte de la carrera, pero me metí por prensa. Me gustaban mucho los conciertos y vi que cierta página que seguía necesitaba fotógrafo y le dije que nunca he hecho fotos de conciertos pero igual me gustaría participar. Empecé a ir de a poco, mi primer concierto fue en Chimkowe en Peñalolén, estaba Anita Tijoux, Guachupé, no me acuerdo quien más pero eran 4 bandas, ese fue mi primer show. 

Estudie audiovisual pero para televisión y estuve trabajando un poco ahí pero finalmente me fui por otro camino. Igual tengo otro trabajo (trabajo en diseño de redes sociales para algunas marcas) aparte me complementa la foto. Ahora no me puedo sustentar completamente de la foto porque no da pero me encantaría que diera es lo que a mi me gusta lo disfruto mucho. 

¿Te han discriminada alguna vez ?

Siento que no. A modo personal siempre me he sentido a la par con mis compañeros y muchas veces hay 10 fotógrafos en barricada y somos 2 mujeres, sobre todo en Blondie, que es súper metalero, súper rockero y una está sola y son todos hombres, pero yo creo que va netamente en que uno sea aperrada, en el tema de género no va, todo depende del círculo que uno se rodea. 

Por ejemplo, una igual ve las fotos del compañero y dice «oh mira su edición está súper buena» y ni siquiera es un tema de equipo, es un tema de desempeño, uno es súper crítico con los demás y hay veces que a alguno se le va la mano, y se convierte en algo pesado. También hay comentarios por ejemplo, «mira este loco tiene una cámara súper simple y nos vuela la raja a todos con lo que hace». 

 

The Addicts

 

 

¿La edición es importante en la foto?

La edición es todo, el revelado de la foto, tengo amigas que no cachan nada de foto y me dicen pero si lo importante es la foto y la edición es una parte fundamental en la foto, sobre todo en la foto de concierto. Si una está haciendo foto de estudio, una puede manejar los parámetros, controlar la luz, puedo controlar los colores, el arte todo, y en foto de concierto uno está a disposición de la situación, entonces después hay que controlar los colores, hay que sí o sí manejar la saturación, la exposición porque uno no tiene que tener el control de la situación. La edición es lo principal y eso es lo que más importante. 

De los fotógrafos que están en tu rubro, ¿cuál admiras? 

A los que conocía antes de meterme en esto es a Jaime Valenzuela, a él lo encuentro súper genial, aparte es de los que están tirando para arriba ene, en ese sentido es muy bacán. Para mí, el Ignacio Orrego de Fotorock, es referente total. Don M también, es de Agenda Musical y tiene un estilo de foto súper editorial. Y Gary Go me encanta. Las fotos de Gary son distintas a las otras que mencioné. Siento que hace algo muy lindo y limpio, me gusta mucho. 

¿Qué tipo de música escuchas? 

Escucho mucha música chilena y dentro de mi playlist me gusta ir escuchando las bandas que estoy fotografiando para ir conectando con lo que estoy haciendo. 

¿Solo haces música en vivo o también en locación?

He hecho sesiones de fotos pero no me gusta tanto, no me gusta por un tema de que no es el show, no están pasando las cosas en vivo, no está saliendo nada natural, no está el tema del público, que también crea una energía distinta. Entonces prefiero hacer los shows en vivo, porque al final uno puedo conocer el show y todo pero siempre está la sorpresa y siento que ese factor a uno le suma un poco de adrenalina a la situación. 

Recomiéndanos una banda y un disco 

Hay bandas que a veces recomiendo más verlas en vivo y escucharlas. Como show en vivo me gusta La Sagrada, me gusta mucho su puesta en escena, algunos son actores y su puesta en escena es la raja, hacen un ska pero medio carnaval del norte.

Discos que escuche harto es Me llamo Sebastián, él me cala el corazón dentro los músicos. 

 

¿ Qué opinas que los fotógrafos como de la “academia” no miren bien la foto de conciertos ?

Yo creo que no lo han hecho simplemente. Al hacerlo les cambia la perspectiva. Ellos deben ver que como uno no controla las cosas, al final, debe ser más fácil porque a diferencia de ellos, no estas metiendo mano en el arte, no estás metiendo mano en la iluminación, aquí la iluminación depende de otro, entonces dices voy hacer la pega y chao. Pero las dificultades son mucho mayores porque uno está con otro ritmo de trabajo, estás con la presión que a veces no te dan barricada y estás sacando fotos en cancha y cuando la banda es rockera estás metida en mosh y hay muchos factores que uno no maneja. Y no poder controlar el tema de la luz y los colores es todo un desafío para uno y es una pega difícil. 

¿Cuáles son tus equipos?

Tengo una Canon 6D, un lente 50mm 1.4, un tamron 15-30mm 2.8 y un 70-200mm, trato de tener lentes luminosos, igual pasé por equipos que eran súper oscuros. He cambiado dos o tres veces los equipos por lo mismo, uno se va quedando corto de resolución de luz. 

 

Tomo como Rey

 

¿Te han pasado inconvenientes en algún show?

Una vez me prestaron un lente para un show en Movistar y el lente murió, era un teleobjetivo y yo estaba atrás, no tenía otro tele, el lente era prestado me quería morir y había un niño de El Mercurio parece, y él me prestó el lente. Siempre trato de prestar lo que pueda porque conmigo también han sido buena onda. O si voy a un show y veo a un compañero que tiene una cámara, no sé, una canon y que está muy lejos y no tiene un teleobjetivo, se lo paso. En ese sentido somos súper unidos y generosos con los equipos, porque sabemos que cuesta. 

Una vez fui a un show de D.R.I y no sabían quienes eran. Fui como prensa, no teníamos barricada en el Teatro Caupolicán, entonces había que estar en cancha y fue terrible, no alcancé a estar ni un minuto, vi unos compañeros fotógrafos que estaban adelante en la reja y me puse en un palco primero porque dije «no voy a poder aguantar esto y mejor voy a ir a la reja hasta lo que dure». No alcancé a durar una canción porque fue demasiado intenso y de ahí me fui a galería. 

Por lo que cuentas, trabajan muy pocas mujeres en este medio …

Súper pocas, pero no solo en la foto sino también en los técnicos en general, en roudie es lo mismo. Cuántas mujeres roudie hay? nada, las mujeres están más en el lado de tour manager y sería. Una ahí viaja con puros hombres, en general son pocas las mujeres en el área de la música. Las músicas en sí como las cantantes quizás son más pero toda el área técnica son súper pocas. De la foto, en general, a la que me topo es a la Cami pero me la topo súper poco porque ya no hace tanta foto porque está trabajando de tour manager. La Nat que trabaja con Moral Distraída y sería. En cuanto a fotógrafas, en  Santaferia, Ana fuentes. Enn prensa hay más pero no me las topo casi nunca, estoy hablando del ámbito cumbia. 

 

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CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

CANCIONES QUE MATAN: MÚSICA Y FEMICIDIO.

Este 19 de diciembre se conmemora el Primer Día Nacional contra el Femicidio, una fecha levantada gracias a la incansable labor de la Fundación contra el femicidio de la Coordinadora 19 de diciembre, cuyo sentido busca visibilizar los crímenes de odio contra las mujeres, una realidad que históricamente ha estado presente y normalizada en nuestra sociedad a través de distintas formas y expresiones, y la música no ha sido la excepción. Desde esta trinchera quisimos ahondar en los distintos aspectos que han contribuido a la normalización del femicidio, conversando con las músicas Elisa Montes de SlowKiss, Masiel Reyes de Lilits y Naty Lane de Adelaida.

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Miles de historias, una, más dolorosa que la otra, una más violenta que la otra, reviven en este día. Todas nuestras muertas regresan por justicia, aunque en realidad nunca se fueron. Una de ellas es Javiera Neira Oportus, de seis años, asesinada por su padre biológico el 19 de diciembre de 2005. Aquel día correspondía que Javiera estuviera con su padre Alfredo Cabrera, sin embargo, al no volver a tiempo de la visita, su madre se preocupó y fue a buscarla. Él se negó a entregarle a la niña y comenzó a agredirla. Javiera, a sus cortos seis años, en un inocente y valiente impulso, trató de defender a su madre siendo lanzada por su progenitor desde el séptimo piso. Este impactante hecho gatilló la conformación de la Coordinadora 19 de Diciembre, una iniciativa en memoria de Javiera, que desde 2006 ha levantado un arduo trabajo articulado para enfrentar el femicidio y sus alcances para generar un marco legislativo que permita tanto visibilizar como sancionar. Una de sus propuestas fue declarar este día como Día Nacional contra el Femicidio: “Contar con un día contra el femicidio presiona a la sociedad civil, a los medios de comunicación, al Estado y al gobierno a desnaturalizar la violencia contra las mujeres y niñas e interpela a legislar, financiar y optimizar el funcionamiento institucional existente en materia de prevención y reparación de la violencia extrema. Urge un cambio legislativo y cultural”, explica la organización.

La violencia contra la mujer es un problema que atañe a toda la sociedad. ¿Qué pasa en nuestro circuito musical, artístico y cultural?. Cómo nos enfrentamos desde esta trinchera a la pandemia más grande de la historia de la humanidad, la violencia feminicida que registró un alza global en el contexto de la cuarentena total causada por el Covid 19. De acuerdo a las cifras entregadas por la Red Contra la Violencia Hacia la Mujer, el número de femicidios a la fecha asciende a 53. Seguido por 3 suicidios femicidas, 1 castigo femicida y dos crímenes contra personas trans. Otra de las cifras que aumentó considerablemente fueron los femicidios frustrados, que el año pasado alcanzaron a 109, mientras que en 2020 llegan a 147 a nivel nacional. 

Desde una mirada sociocultural, el aumento de la violencia contra las mujeres se explica por el distanciamiento de éstas de los roles y pautas de género dominantes. Bajo esta perspectiva, no resulta difícil pensar que mientras más avanza el feminismo, mientras más espacios disputa la mujer en la vida pública y privada, mientras más se deshace de cánones de belleza física, de mandatos corporales, reproductivos y sexuales, más violencia física y simbólica será ejercida sobre ella, así ocurrió a lo largo del siglo XX, y así ocurre en éste. Una relación causa y efecto que quizás puede ayudarnos a comprender las estadísticas y la realidad del femicidio a nivel mundial en pleno siglo XXI.

En el caso particular de la historia del arte y de la música desde tiempos inmemoriales la mujer ha sido promovida como ninfa o bruja, como musa o groupie, dando origen a un extenso imaginario de violencia, sexismo, misoginia y cosificación, convertido en material de entretención de una prolongada cultura machista. No fue hasta la irrupción de la segunda ola feminista, el movimiento por la liberación de la mujer y el movimiento punk, todo durante la década de los setentas, que los discursos feministas, de emancipación y de repudio a la violencia contra las mujeres comenzaron a encontrar un lugar decisivo en la música a través de voces que reclamaron la disolución de los roles tradicionales, manifestando posturas desafiantes y rupturistas, es el caso de bandas como Fanny, The Runaways, The Raincoats, The Slits, Romeo Void y otras. Posteriormente lo mismo y en mayor grado aconteció con el movimiento Riot Grrrl a inicios de los noventas, insertando para siempre el feminismo y la rebelión anti misógina en la música alternativa gracias a bandas como Bikini Kill, Sleater Kinney, Le tigre, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch, entre otras.

Pero hablar de femicidio en la música, es hablar de canciones que por décadas han cantado líneas como “solía amarla pero tuve que matarla” (“I used to love but i have to kill her”) frase directa más que metáfora compuesta por Axel Rose de Guns ́n Roses, parte del disco acústico “Lies”. Es hablar de Johnny Cash cantando “Cocaine Blues” (Tomé una línea de cocaína y le disparé a mi mujer), una temática recurrente en el cancionero de Cash, y seleccionada por revista Rolling Stone como una de las baladas country más aterradoras de su época, inscribiéndose en el célebre subgénero de la Murder Ballad, etiqueta que reconoce a aquellas canciones que se han ocupado del mal llamado crimen pasional, muy presente en géneros como la canción cebolla o la ranchera, el blues, el folk tradicional o la balada pop, e incluso en la música alternativa cuando Nick Cave decidió abordarla en su disco “Murder Ballads” de 1996. Buena parte de la música popular ha contenido aquellos versos que con alevosía expusieron conductas prolongadas de generación en generación desde un universo masculino heteropatriarcal y un imaginario romántico de dependencia emocional donde la masculinidad ostenta la posición de sufriente, apelando a la posesión y a la disolución del otro (la mujer) como una individua y sujeta de derecho. 

Pero para hablar de femicidio en la música resulta inevitable y aún más estremecedor recordar la historia de Mía Zapata, vocalista y guitarrista de The Gits, asesinada, estrangulada y violada un 7 de julio de 1993 en Seattle, Washington. Música, poeta, activista Zapata fue una figura de la contracultura y el feminismo en Seattle, cuyo violento asesinato acabó abruptamente con una de las bandas más interesantes de su circuito, causando un gran pesar entre sus compañeras y compañeros de ruta, movilizando una serie de acciones legales impulsadas por las mismas bandas, discos tributos como el editado por 7 Year Bitch en 1994 titulado “Viva Zapata” o el disco “Home Alive – The Art of self defense” en beneficio de la ONG Home Alive que promueve la instrucción de defensa personal y el activismo para frenar la violencia contra la mujer, una las iniciativas más importantes generadas a partir del femicidio de Mía Zapata. Sin embargo, a pesar de todo esto, solo una década después se descubrió al autor del crimen, crimen que por años fue llamado simplemente homicidio.

En Chile, la música y el arte feminista está cantando contra el femicidio desde hace varios años. Así lo hicieron las bandas Femicidio en su demo de 2012 y Ellas No en su disco homónimo. Actualmente, el colectivo Las Tesis con su multitudinario canto performático y Horregias gritando venganza por Nicole Saavedra. Sobre música y femicidio hemos querido conversar con tres músicas chilenas en plena actividad y cuyas trayectorias se han desarrollado desde el underground de inicios del nuevo milenio. Tres músicas que abordan el tema desde distintos ángulos y posturas con la perspectiva y convicción que el bagaje por un circuito musical de hombres les ha dado y al mismo tiempo las ha curtido y curado de espanto. Elisa Montes, guitarrista, compositora, vocalista de Espartaco y SlowKiss. Masiel Reyes, bajista fundadora de Lilits, y de proyectos musicales como Hueso, D´Mulut y Lucía del Carmen. Naty Lane, bajista de Adelaida, ex integrante de Fatiga de Material, compositora, guitarrista y vocalista en su proyecto solista Hammurvi, nos comparten parte de sus experiencias y miradas en torno a los discursos de violencia femicida presentes en la música y nos ponen al tanto de sus próximos lanzamientos.

¿Cuándo fue la primera vez que escucharon la palabra femicidio?

ELISA: Supongo que la escuché desde siempre, pero conscientemente cuando llegué a Chile a mediados de los 90’, justo en la preadolescencia, cuando una empieza a darse cuenta de la gran diferencia social que hay entre hombres y mujeres. 

MASIEL: No tengo claro cuándo fue la primera vez que escuché la palabra femicidio. Lo que sí recuerdo es haber escuchado muchas veces la palabra crimen pasional y cada vez que la escuchaba me llamaba la atención, no me cuadraba. No me hacía tanto sentido como ahora, por supuesto, pero siempre me pareció una manera espantosa de romantizar y normalizar la violencia hacia las mujeres, que por fin después de 400 siglos, los medios de comunicación abrieron los ojos y comenzaron a decir las cosas como son, y a utilizar el lenguaje apropiado para este tipo de crímenes.

NATY: La primera vez que escuché la palabra femicidio fue cuando tenía 10 o 12 años, y creo que la escuché en las noticias y me acuerdo que le pregunté a mi mamá qué significaba la palabra femicidio, y  ahí ella me explicó.

La música popular y su imaginario, desde la canción romántica al rock y otros géneros, ha sido un lugar de evidente misoginia y sexismo. Y hoy en día en el actual contexto feminista resulta muy difícil abstraerse de ese contenido ¿Qué les pasa cuando escuchan música y cuando escuchan rock o aquellas canciones que destilan frases de violencia que naturalizan el matar, sintetizado en frases y lugares comunes como “la maté porque era mía” o cosas por el estilo?

ELISA: La verdad creo que no escucho mucho esa música (el mainstream digamos). Desde pequeña he seguido grupos alternativos que en su mayoría no hablan de forma machista, al contrario tratan de concientizar al público con un mensaje consciente y realista. Me da mucha pena pero lamentablemente la música a la que está expuesta la gente a través de los medios de comunicación masivos es puro ego, materialismo y patriarcado y lo peor es que ese pareciera que es el mensaje que políticamente interesa entregar. 

MASIEL: Sí, de alguna manera he pasado por todas las etapas con respecto a ese punto. Muy parecido a cuando una tiene un quiebre sentimental, amoroso o de una relación importante. Me refiero a emociones como la rabia, la decepción, la frustración, el enojo, la indiferencia. Siempre que voy en auto prendo la radio y sale por ahí una canción en que el tipo habla que la quería pero la tuvo que matar y la dejó río abajo. Y ya no me sorprende, me digo a mi misma: otro más! y hago una crítica a mí misma preguntándome  ¿por qué me gusta esta mierda? ¿por qué escuché tanto tiempo esta mierda? ¡No es nada! Es más de lo mismo, una falta de originalidad tremenda. Hay una visión de mundo muy pobre en eso. Yo no espero nada de las canciones, menos en el rock, un estilo tan conservador y aburrido que de rupturista no tiene nada, por lo menos en Chile. Cada vez me pasan menos cosas, y trato de tener una conversación conmigo misma y cuestionarme por qué escuchaba esto. Va por ahí yo creo.

NATY :  me pasa que cuando escucho ese tipo de frases que son parte de canciones que una ha escuchado y cantado prácticamente toda la vida y que están en el inconsciente colectivo, derepente me ha pasado que cuando me doy cuenta de lo que está cantando la persona digo: wow! ¡¿cómo no me dí cuenta antes?! de lo que estaba diciendo y de que es terrible. Me da mucha lata que haya pasado tanto tiempo en el cual no nos hayamos dado cuenta de la importancia y gravedad de canciones que muchas veces hicimos nuestras y que tenían letras espantosas. Creo que ese tipo de canciones deberían estar vetadas, deberían ser canciones que ya no suenen en ningún lado porque yo creo que el discurso y el mensaje es tan potente que se convierten en  un arma que actúa en el inconsciente colectivo y eso es sumamente peligrosos y lo que hace es normalizar este tipo de cosas, y nosotres estamos buscando lo contrario.

Como músicas y compositoras ¿creen que su trabajo deba contener una mirada de género y abordar temas tan urgentes como el feminicidio y la violencia? ¿Cómo se enfrentan a esa disyuntiva?

ELISA: Absolutamente, yo me decido al punk que es uno de los movimientos más contestatarios y dedicados a relatar e informar de las injusticias y crímenes que ocurren en el mundo por la codicia y egoísmo de los que se creen dueños de todo. Además soy feminista y siempre me ha interesado hablar de la problemática de las mujeres. Hace unos años escribí una canción llamada Forever Together (Del EP Ultraviolet) que sarcásticamente parece un título amoroso pero es todo lo contrario abordando el tema del femicidio hablando de un hombre le quita la vida a su novia para estar “Juntos por siempre” y en el último disco Patio 29 de Slowkiss tb hay una canción llamada Enough que trata de múltiples abusos normalizados hacia las mujeres desde que somos niñas. Todos mis proyectos musicales propios como Espartaco y ahora SlowKiss tienen como hilo conductor historias complicadas inspiradas en mujeres y niñas. Creo que no haría música si no tuviera la necesidad de decir estas cosas. 

MASIEL: En el caso de Lilits sí, tenemos una mirada de género desde su nombre en el momento que conocimos la historia de esta demonia que se rebeló contra dios y el hombre y ahí empezamos a ver el mundo a través de los ojos del feminismo y no hubo vuelta atrás y nos dimos cuenta que  todo estaba mal y que era un río de caca que nunca para. En cuanto al deber de hablar ciertos temas, creo que se nos imponen tantas cosas desde que abrimos un ojo, por eso pienso que no tenemos ningún deber de hablar ciertas temáticas y que es más importante no seguir cayendo en lo mismo, repitiendo y reforzando la imagen de mujer abnegada, enamorada que está dispuesta a todo por mantener a ese hombre que la hace tan feliz. Un discurso que lo ves en artistas que llevan la actitud más contestataria, más frontal, más revolucionaria y que llevan eso incluso en su estética, pero si escuchas sus canciones siguen repitiendo y reforzando esa figura de la mujer víctima y abnegada. Me parece que por ahí va la cosa. Nosotras en el nuevo disco tenemos una canción que habla sobre lesbo-odio y tal vez  para otra banda que lleva esa bandera más firme le puede parecer que lo tratamos de manera absolutamente light. Por eso creo que no tenemos ningún deber de tratar ciertos temas pero sí es importante no seguir reforzando la imagen de la mujer en el suelo que no puede vivir sin un hombre, porque podemos vivir sin hombres perfectamente.

NATY: yo creo que sí, las músicas, los músicos y artistas de cualquier disciplina debemos contener una mirada de género y abordar el tema del femicidio y la violencia. Creo que es importante con lo que ahora se está trabajando y que nosotras como artistas y comunicadoras no podemos dejarlo de lado. Creo que las artistas debemos hacernos parte del contexto social que nos rodea y apoyar la causa y desde el arte que una hace referirse a estas temáticas. Es algo que no se puede ignorar y nosotras como mujeres nos podemos hacer la vista gorda y el rol de artista exige dar visibilidad a esos temas y ayudar a desnormalizar un asunto ya que para lograr un avance real es importante que todas podamos estar en la misma.

Como músicas dedicadas principalmente al rock  ¿ qué es lo que más les inquieta de lo que promueve el imaginario de la cosificación y explotación de la mujer como objeto, musa / groupie? 

ELISA: Lo que más me inquieta es que las mujeres no se den cuenta de que es otro truco del patriarcado que las engaña para que sigan exhibiendo su cuerpo de forma machista pero creyendo que lo hacen libremente. Respecto al internet la cosificación y explotación es pan de cada día, basta con pegarse un scroll en IG para ver cómo las chicas regalan sus cuerpos sexualizandose… nada que ver con desnudos artísticos o sin connotación sexual… El cuerpo es bello y debería ser libre pero hay que ser consciente de que el nuestro ha sido utilizado para fines machistas y ser consciente de que fuera del privilegio de cada una

Hay chicas que viven cosas horribles todos los días y ese creo que es el cambio de mentalidad necesario, la empatía y sororidad. Los filtros de belleza y los cánones actuales tan lejanos a la realidad de las chicas creo que calan hondo en esas pequeñas mujeres que están en formación y que sienten una gran presión social para ser bellas y sexuales y de esa forma nunca vamos a poder avanzar en temas de la mujer ni menos de LGTB+. En la música tristemente veo compañeras que caen en ese juego y según mi opinión entregan un mensaje equivocado a nuestras oyentes. Para las mujeres que estamos en la música y no nos sexualizamos (que me corrijan si miento) es mucho más difícil conseguir visibilidad, contratos, conciertos, todo en general. 

MASIEL: La verdad, ya no me inquieta nada. Más bien me da risa, pero al mismo tiempo por supuesto que me parece peligroso, y lo que me da risa es lo básico, la poca imaginación y la mirada tan pobre de ciertas bandas de rock que no salen de las mismas estructuras, de los estereotipos y que hablan de la mina rica y en  sus videos hay minas ricas que dan el «vamos» en la carrera de autos, y muestran las tetas y muestran el poto. Me da vergüenza ajena y risa. El rock hace mucho tiempo pasó a ser algo absolutamente inofensivo, dejó de ser contestatario, innovador o rupturista al menos en Chile, es una fomedad y un aburrimiento de un conservadurismo extremo, y bien ridículo, que sigue cosificando a las mujeres. Den vuelta la página, por favor un poco de dignidad.

NATY: me inquieta que se siga promoviendo a la mujer como objeto y no se rompa ese círculo. La mina objeto, la mina como chiche y adorno sobre el escenario y no con un rol fundamental es algo que nos juega en contra y con lo que hay que romper porque eso es lo que impide la valoración de las mujeres en las distintas disciplinas.

 

¿Creen que el mundo de la música sigue normalizando la violencia y todo lo que precede a un femicidio?

ELISA: Totalmente, en el mundo de la música, del arte, o de cualquier rubro, la verdad da igual la profesión u oficio, unos en mayor o menor grado pero es transversal.

MASIEL: Yo creo que sí, se sigue normalizando, cada vez menos, pero no creo que por un tema de que haya más conciencia, sino por un tema de resguardo personal de los hombres porque todos al parecer, el 90 por ciento, tiene tejado de vidrio y ha cometido algún tipo de abuso. Entonces mejor no hacer nada que haga sospechar algo. Creo que va por el lado de protegerse y no de tener mayor conciencia. Hay un poco más de conciencia y se está viendo un poco en el rock y en el reggaetón, pero en general, siguen los mismos discursos, el mismo imaginario, como que les falta superar a Mötley Crüe y a Poison, y a la literatura de Bukowski que habla de la mujer como si fuera un objeto. Habría que leer otras cosas, ver otras películas, escuchar otra música. De empatía, poco. De conciencia, poco.

NATY: Sí, se sigue normalizando la violencia y de manera muy natural e inconsciente, como en el hecho de que sigan sonando canciones que hablan de femicidio en sus letras. Eso es un indicador de que en muchas áreas de la música se sigue normalizando el femicidio. Yo todavía no veo que hayan sacado esas canciones que transmiten esos mensajes y letras misóginas. Hay un discurso público de condena pero esa música sigue sonando en todos lados. Nadie dice nada. 

 

¿Han vivido algún episodio de violencia física? Si es así ¿pueden relatarnos brevemente  como lo manejó el entorno? 

ELISA: Muchos, y muchas mujeres que conozco. No voy a funar a nadie en específico pero estando en la música desde los 14 añitos me he topado con harto pervertido, desde productores, músicos, colegas, de todo. La mayoría de las veces el entorno está a favor del abusador, hace vista gorda de la situación o te culpa a ti que como mujer andas provocando o regalándote, otra ironía del machismo. Además de la culpa que luego siente una. Es una sociedad muy dura para las mujeres. 

MASIEL: episodios de violencia física no he vivido, afortunadamente. De violencia psicológica y malos tratos, obvio, por supuesto. Pero una vez me tocó presenciar una situación donde habíamos un grupo de mujeres ligadas a proyectos musicales y al feminismo, donde un chico trató muy mal a su novia y todas nos quedamos completamente paralizadas, sin poder reaccionar, que es lo que nos pasa cuando nos violentan o nos atacan, nos quedamos petrificadas porque es muy fuerte. Es una situación que me quedó dando vueltas todos estos años desde el 2004, y es muy fuerte y me da pena que no hayamos podido hacer algo pero lamentablemente eso es lo que pasa, te enseñan a no hacer nada, a quedarte callada. Y en esos momentos extremos por más preparación que tengas, no sabes qué hacer. Todas hemos sido violentadas alguna vez en nuestra vida y al verlo en otra persona te lo recuerda y quedas completamente paralizada.

NATY: Sí, conozco a varias amigas que han vivido violencia física y yo también viví violencia física en una relación que tuve años atrás y realmente es super heavy porque muchas veces la persona que está viviendo la violencia no se da cuenta que está viviendo en ese círculo y piensa que la otra persona va a cambiar y que ese acto de violencia contra ella fue un hecho aislado, que no se volverá a repetir, y cae en ese error y es difícil salir de ahí. Es estar atrapada en eso. Cuesta verlo hasta que estás fuera y alejada del agresor y ha pasado tiempo. Ahí realmente las mujeres nos damos cuenta que hemos estado en un círculo de violencia. Te han enseñado que está mal, Todo el mundo te dice que está mal, tu misma has aconsejado que está mal, pero al vivirlo en carne propia se hace muy difícil enfrentarlo. El entorno es fundamental para las mujeres que están pasando por eso para no ser juzgadas y acompañarlas y apoyarlas para que abra los ojos. En relación a mi experiencia, ahora las cosas han cambiado, las amistades y los entornos tienden a intervenir de manera más inmediata, y los indicadores son más reconocidos.

¿Qué canción le dedicarían a un femicida?

ELISA: He hit me / Hole 

MASIEL: No le dedicaría absolutamente ninguna canción a un femicida, agresor, o a un machista. No gastaría ni un minuto de mi vida en dedicarle algo. Lo único que podría darle sería un buen escupitajo con moco, con sangre y saliva en la cara. Y seguiría mi camino. Sigamos para delante.

NATY: En este momento no se me viene ninguna a la cabeza.. aparte de algunos insultos.

¿Qué se viene para este fin de año y 2021 con SlowKiss, Lilits y Hammuravi? 

ELISA: Estamos cerrando el año con todo, hace poco recibimos las copias físicas en CD y Cassette de nuestro disco Patio 29 que fue lanzado justo antes del caos de la revuelta y el Covid y cómo no pudimos lanzarlo como hubiéramos querido estamos preparando una pequeña sesión con algunas canciones para que el público se anime a conseguir el disco. También hicimos una versión y grabamos un video por el aniversario de nuestro EP The Cliff que pronto podrán ver en nuestras redes sociales.  Y para rematar antes de que acabe el año lanzaremos el último videoclip de Patio 29 de la canción «Ballerina» que tiene toda una onda melancólica/Covid donde una bailarina danza en las calles vacías. Por si fuera poco ,el 28 volveremos a Estudio del Sur a grabar 3 canciones que serán el adelanto de nuestro nuevo disco que esperamos lanzar el 2021.

 

MASIEL: Vamos a lanzar un nuevo single el primer trimestre del 2021, y si todos los demonies Belcebú, Lilith, Amon, nos ayudan vamos a lanzar nuevo disco en octubre de 2021. Lo grabamos hace rato pero en este escenario de estallido social y pandemia se fue aplazando, pero vamos con toda la fuerza para mostrar algo nuevo el próximo año. Estamos con todas las ganas de mostrar nuevo material ahora ya. Fue un trabajo lindo hecho casi de forma completa solo por mujeres, en el que estuvimos varios años componiendo, grabando, descartando y afinando para llegar a lo que hay ahora. Así que estamos super contentas y expectantes de poder mostrarlo pronto y estar activas en todas las plataformas digitales y de descarga. Así que atentas a Lilits en 2021. 

NATY: Con Hammuravi, mi proyecto solista, estoy terminando de grabar nuevo disco que se va a lanzar en marzo o abril de 2021. Previo a eso estaré lanzando dos singles, a finales de enero. Este disco viene con varias sorpresas e invitados, producido por mi y Jurel (Adelaida). Y es un disco diferente al primero, basado en guitarras acústicas, algo mucho más reposado y con canciones más íntimas. Me tiene muy entusiasmada poder desarrollarme desde otra faceta.

DERRUMBANDO DEFENSAS: REINTERPRETANDO A MACHUCA

DERRUMBANDO DEFENSAS: REINTERPRETANDO A MACHUCA

Por Rossana Montalbán

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El cuarteto oriundo de Temuco Derrumbando Defensas, es una de las cuarenta y un bandas que componen el esperado y recién estrenado “Qué viva Machuca para todos”, disco tributo a la querida banda penquista, una de las más emblemáticas del punk hecho en Chile, proyecto que estuvo a cargo de Marcial Bustamante de Marshall Producciones. El cuarteto es, además, la única banda de músicas presente en el disco aportando una nueva versión para el clásico «No quiero morir antes de haber vivido».

 

Derrumbando Defensas cierra este 2020 con su participación en el esperado disco tributo a Machuca, una de las bandas más importantes del punk local, surgida en la ciudad de Concepción a finales de los ochentas, y una de las más activas hasta la actualidad. El disco que acaba de ser estrenado en Spotify reúne un cartel de bandas de largo bagaje y presencia en el circuito underground del hard rock, punk rock, hardcore punk y la estridencia local y continental, convocadas a homenajear la trayectoria de una banda que fue clave para el desarrollo del sonido punk acuñado por estos terruños, convirtiéndose no solo en una de las más antiguas y pioneras del circuito fuera de la capital, sino también una de las más conocidas luego de firmar contrato con la multinacional EMI en 1995, como parte del proyecto del nuevo rock chileno. Una aventura que les permitió, por algunos años y un par de discos, vivir de la música tranquilamente, telonear a Sex Pistols y vivir al máximo el desenfreno del rock and roll, un capítulo que hoy se encuentra entre los más curiosos y rememorados de la historia del punk chileno, como bien se relata en el libro «Disco Punk» de Emilio Ramón y Ricardo Vargas.

“Qué viva Machuca para todos”, resulta, en muchas formas, un disco tributo colosal y generoso que recorre la historia de los penquistas a través de bandas pertenecientes a su misma generación, una generación pionera que sorteó la precariedad de la post dictadura y el aislamiento geográfico para hacer música ruidosa y rebelde, ahí están Fiskales Ad Hok, BBS Paranoicos, Pegotes también penquistas, y 10 Botellas. Pero también están aquellas bandas que se cruzaron con Machuca en una ciudad como Concepción cuya escena siempre se mantuvo vigorosa, compartiendo cartel o sala de ensayo como Hielo Negro, Surfin Caramba, Peter Ron, y tantas otras que forman parte de este disco que finalmente también convoca a aquellos proyectos musicales cuyos integrantes probablemente crecieron escuchándolos en cassettes regrabados o incluso viéndolos en canal Rock & Pop por allá a mitad de los noventas y que luego poblaron tocatas y salas de ensayo para formar sus propias historias musicales basadas en el punk rock y otros sonidos. Pero este cartel de bandas no solo se queda en mostrar la historia y el presente de un circuito musical nutrido de estridencia y actitud punk sino que también pone el acento en mostrar lo que ocurre más allá de la capital, a lo largo del país, de Arica a Punta Arenas, buscando entregar una panorámica musical descentralizada y dando cuenta de los circuitos y exponentes de distintas regiones. Y cómo no hacerlo, si precisamente, la banda tributada ha sido  emblema de una ciudad que no es Santiago. Pero sin embargo, entre estos atributos, la predominancia masculina en el disco es evidente. En este punto nos encontramos con la participación del cuarteto temuquense Derrumbando Defensas una de las bandas compuesta por músicas más antiguas del actual circuito hardcore metal nacional.

Formadas en el año 2009, su motivación principal fue iniciar un proyecto musical hecho exclusivamente por mujeres al evidenciar la casi nula presencia de músicas en el circuito hardcore punk de la ciudad. Ese hecho fue determinante para lo que luego sería el nacimiento de Derrumbando Defensas, banda de hardcore metal crossover que ya cumple once años en las pistas. Compuesta por Maritza, Mónica, Coty y Carolina, misma formación hasta el presente, desde entonces Derrumbando Defensas ha sido una de las bandas de músicas más antiguas del circuito hardcore punk de la última década. Un camino en el que han cultivado su propia lectura del hardcore punk crossover junto a elementos del metalcore, el death, el thrash y el desarrollo de líricas de corte existencial y descontento social en el que el antiespecismo y el feminismo son causas principales.

Con tres discos editados a la fecha, “En días de egoísmo y gritos de dolor” 2010, “El mundo cerró sus ojos” de 2014 y “Confrontación” de 2017. Giras por Brasil y Argentina compartiendo escenario con emblemáticas agrupaciones como Ecocidio. La banda realizó su último show pre pandemia como teloneras de los legendarios D.R.I, y coronan este 2020 estrenando su versión para el clásico de Machuca «No quiero morir antes de haber vivido», tercera canción del disco debut de los penquistas, titulado «Hogar dulce hogar», editado en 1995. En esta versión Derrumbando Defensas conserva la esencia de la canción original, esencia punk que a su vez se realza en contraste con los elementos del metalcore propios del cuartero temuquense, aportando, además, una sutil pero al mismo tiempo potente reformulación en su letra, donde el vocabulario eminentemente masculino, lo abstracto y lo cotidiano desaparecen, y en lugar de ello reaparece una retórica combativa y feminista, reemplazando términos como «nena» y cantando «este es un país cruel» / «necesitaba esta revolución, chicas, acompáñenme, vamos!». Derrumbando Defensas continúa desde el underground abriendo una pequeña gran puerta para la permanente brecha de género existente en la música. Sobre su participación en «Qué viva Machuca para todos» conversamos con su guitarrista Mónica Torres.

 

 

Son la única banda de músicas presentes en el disco tributo a Machuca ¿ cómo surgió la participación en este proyecto? 

Mónica: La invitación a participar en el disco tributo a Machuca surgió durante nuestro teloneo a D.R.I mediante una de nuestras bandas de Santiago, Dezastre Natural ya formaban parte del tributo junto a otras bandas. Ellos nos comentaron que podríamos estar en el disco. Luego nos llegó la invitación formal para sumarnos por parte del productor y de la banda, quienes estuvieron involucrados en todo el proyecto y decisiones.

¿Tenían alguna relación con Machuca como referente musical? 

Mónica: Sinceramente, no. Sabemos lo que significa como banda pero te mentiríamos si te dijéramos que es una influencia musical para nosotras, pero nos pareció muy interesante la propuesta porque es un reto para nosotras hacer un cover ya que no estamos acostumbradas a hacer versiones de canciones de otros. Y nos pareció una gran oportunidad para compartir experiencia con otras bandas nacionales e internacionales.

¿Cómo fue el proceso de escoger la canción para reversionar? ¿Fue en conjunto con la producción? ¿por qué escoger esa y no otra? 

Mónica: La canción la escogimos cien por ciento nosotras, pudimos hacerlo así porque nosotras nos integramos en la mitad del proceso de producción del tributo, y nos enviaron un listado de las bandas que ya estaban participando y de las canciones que cada una había escogido. Fue ahí que decidimos hacer «No quiero morir antes de haber vivido» descartando opciones la escogimos porque siempre nos pareció una de sus canciones más emblemáticas, más clásicas y más conocidas, además su letra nos hacía mucho sentido.

Una vez escogida la canción para cubrir ¿Con qué criterios querían abordar el cover? ¿Hacia dónde querían dirigir el sonido de esta nueva versión?

Mónica: Bueno, una vez escogida la canción, venía el reto de hacer el cover y nos planteamos desde un principio no hacerlo tal cual al original y darle el toque único de Derrumbando Defensas. Partimos desde esa base luego de escuchar la canción muchas veces, y luego de analizar su estructura musical nos empezamos a dar cuenta que, si bien no somos una banda punk, ni tenemos ese sonido, igual queríamos rescatar esa esencia porque es música que nos gusta. Entonces conservamos parte de eso en el coro principalmente, y en particular en esta canción, el coro es una de sus partes más reconocibles para quien la escucha. Y lo hicimos para que la gente no la escuchara como algo radicalmente diferente. Entonces dividimos la esencia del tema entre el punk y el hardcore metal que es lo que hacemos nosotras usualmente. En cuanto a las estrofas quisimos jugar con la velocidad, mezclando ritmos más acelerados que es lo que nos caracteriza.

No quisimos apropiarnos cien por ciento de la canción, quisimos generar un equilibrio entre el punk original de Machuca con la pesadez y la velocidad de Derrumbando Defensas. Eso en cuanto a lo musical. Pero donde sí quisimos hacer cambios fue en la letra, donde queríamos adaptarla a nuestra mirada para poder cantarla con más propiedad. No es algo que altere la canción ya que conservamos prácticamente todo la letra original pero reemplazar una oración por otra en algunas partes le dio un nuevo sentido y la hizo más nuestra, la hizo un himno de mujeres o algo así.

El disco se estrenó hace un par de semanas ¿Qué comentarios han recibido sobre su versión?

Mónica: Nos han llegado comentarios del mismo Marcial como productor diciéndonos que le habían gustado mucho como quedaban esos cambios  que le daban precisamente nuestro toque personal, y que se entendía claramente nuestra intención. Lo mismo nos han dicho bandas amigas que participaron en el disco y el público de la banda en Chile y Latinoamérica que nos escribe por la redes sociales.

 

ESCUCHA EL TRIBUTO A MACHUCA «QUÉ VIVA MACHUCA PARA TODOS» EN LAS PLATAFORMAS DIGITALES

 

SWEET GIRLS OF SKA: ENCABEZANDO EL RITMO

SWEET GIRLS OF SKA: ENCABEZANDO EL RITMO

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia de Género, este sábado 28 y domingo 29 de noviembre, se llevará a cabo el festival Fiesta Ska Latinoamericana, edición virtual, organizado por Ska Perú y Sweet girls of Ska plataforma de difusión y visibilización de mujeres músicas en la escena skalítica, poniendo en valor el aporte histórico de cientas de exponentes que han contribuido al desarrollo del género a través de su historia. Ambas jornadas contarán con las presentaciones de emblemáticas bandas internacionales como  Sugary Staple, Ska’d It Up, Ska Waddy de Inglaterra, Las Valkirias de México y Betania López de Chile, entre otras.

 

Fundada por las periodistas Milagros Paredes y Lucero Terrones, Sweet Girls of Ska es la plataforma de difusión peruana dedicada a apoyar la presencia de músicas en el circuito. Una iniciativa motivada por la inquietud de generar un espacio así en su propio país y por replicar las experiencias de otros países del continente donde la participación de mujeres en la escena musical ska es mayor.

Actualmente, la escena ska latinoamericana atraviesa un vigoroso estado de salud. Vigor que, además, se ve reflejado en la existencia de una escena poblada, en buena parte, por mujeres músicas tanto pioneras como nuevas generaciones. México y Colombia son dos de los principales circuitos del continente que cuentan con una significativa presencia de mujeres al frente, haciendo música y promoviendo el géneroo.“Sweet Girls of Ska lo componemos dos chicas, mi compañera Lucero Terrones  y yo. Ambas venimos de la experiencia de manejar bandas, artistas y organizar eventos. En nuestro país no hay una escena de ska femenina a diferencia de países como Colombia o México”. Nos señala Paredes

Sweet Girls of Ska realizó en junio de 2020, en plena pandemia, el Primer Festival Internacional de Ska Femenino bajo su nombre. Dos jornadas virtuales que reunieron a un centenar de músicas y bandas de distintos rincones del globo. Este fin de semana ocurrirá algo similar con Fiesta Ska Latinoamericana que nuevamente, durante dos días, reunirá un extenso cartel de bandas provenientes de todo el mundo (U.S.A, Suecia, México, Perú, Argentina, Inglaterra), lideradas o integradas por mujeres, tanto proyectos musicales emergentes como de larga trayectoria. Paredes y Terrones son dos conocedoras empíricas del ska más allá de sus fronteras, cuyo trabajo con bandas y produciendo festivales las ha llevado a tomar el pulso del circuito a lo largo del continente y también en nuestro país. 

Como representantes de bandas y gestoras culturales de la escena ska en Perú ¿mqué impresión les ha dejado el circuito chileno? He tenido oportunidad de estar en Chile justamente organizando una gira de una banda peruana que manejé hasta hace poco. Tuve oportunidad de compartir con bandas y público, y pasar algunas anécdotas. La gira nos llevó por Santiago, Rancagua, Concepción, Valparaíso. Contrastar el público desde sitios grandes como el escenario del Teatro Cariola hasta prácticamente llegar a una ciudad después de más de 5 horas de viaje para tocar prácticamente en la calle. Y en todos estos lugares había mucha onda, esencia punk, era como estar en Europa. También que el público por su historia tiene el tema político más presente. Una de las presentaciones por ejemplo no se llegó a realizar. Llegamos y los carabineros nos interrogaban y hasta detenidos se llevaron a parte de la banda. No había permiso para tocar en ese lugar donde el plato fuerte venía desde España y se tuvo que volver con las mismas. Eso por ejemplo no ocurre en Perú, aquí te bajas unos billetes y lo arreglas pero allá todo es más drástico.

Es importante la escena chilena pero en la pandemia han participado más en festivales de México, Colombia o Perú y también hicieron el suyo propio «Baila como Mono» de allí conocí a Katy Erices por ejemplo.

¿Cuáles son las exponentes del circuito chileno que hoy están siendo conocidas en el resto del continente? De la escena femenina Betania López es la que podría decirse encabeza el circuito en Chile. Incluso empezamos el proyecto de la mano con ella. Podría decirse que es nuestra madrina. Y su tema “Santa Capucha” justamente trata la temática de esta fecha en conmemoración al día internacional contra la violencia de género.

¿Qué bandas y solistas chilenas estarán presentes en el festival? De Chile además de Katy y Betania van a estar Skaos Club y Durruti Power Ska. Otra banda que nos encantó del festival de Julio fueron las chicas de Que Ruede. Loquísimas. Me encantaron sus videos. Me recuerdan mucho a las chicas que veía en los conciertos allá. En Concepción también conocí a Skareta Lúgubre que al cancelarse el espacio donde se iba a tocar allá nos ofreció su espacio de ensayo, y quise que esté presente en el primer festival porque siempre hay que ser agradecido.

Sentando un precedente Fiesta Ska Latinoamericana por el Día Internacional Contra la Violencia de Género, logra articular desde Perú una escena a nivel global, buscando dar reconocimiento a las mujeres que son parte esencial de la escena y de su desarrollo a lo largo de décadas, poniendo en valor su trabajo artístico y la perspectiva de género. Y por sobre todo, entregando un mensaje de repudio a la violencia de género en todas sus formas. Para profundizar en el tema y en el papel que ha tenido la mujer en el movimiento musical, el encuentro contará con la participación de la destacada periodista y escritora estadounidense, historiadora de la música ska, Heather Agustyn quien encabezará la charla dedicada a repasar la historia del género y de la presencia de mujeres en él, en la charla «La Mujer en la Música de Jamaica».

¿Cómo surgió la idea de invitar a Heather? Para nosotras era fundamental contar con una voz experta en el tema que pudiera entregar una visión y conocimiento amplio sobre la presencia femenina en la música ska por eso pensamos en Heather autora del libro “La mujer en la música jamaiquina”. Ella también estuvo presente en la primera versión del Sweet Girls of ska que realizamos en junio de este año y fue una gran experiencia contar con su trabajo.

 

EL FESTIVAL SERÁ TRANSMITIDO POR YOUTUBE DESDE LAS 14:00 HRS CHILE

Sweet Girls of Ska: 

Perú Ska Festival:

Sábado 28 de Noviembre – Escenario 1

Skaparapid (España) Sally and the Monkeys (Suecia)

The Fuss (USA) Ska-waddy (Inglaterra) Ska’d It Up (Inglaterra) Skaranoia (Puerto Rico) Betania López (Chile) Freedom Ska Band (México) La Valentina Ska (Argentina) Katy Erices (Chile) Colosal Perú 77 (México) VHAKO (Perú) Eli Ray (Venezuela) Super Rad: Chicago’s Ska Tribute (USA) Ants in my Eyes Johnson(USA) Kveintitrés (Colombia) Rey Flanders (México) MR. PUCHO (Perú) Skaos Club (Chile) Durruti Power Ska (Chile) La Sonora Power Band (México) Cuantos Pares Son Tres Modskas. (Colombia) Supersónicos Ska (México) El Colectivo Sabinas (Colombia) Fusión/jazz/ free – delfingaray (Perú) @S.O.S Skandalo en el Cielo (México)

Domingo 29 de Noviembre 2020 Escenario 2

Mephiskapheles (USA)) Inspecter 7 (USA) The Red Stripes (Hong Kong) The Caribbean Soul Steppers (Francia- Alemania) Steady Social Club (Polonia) Sugary Staple (Inglaterra) ZCENTIDO (Filipinas) Glorious Friends ID (Indonesia) Montréal Ska-Jazz Ensemble ( Canadá) Girls go ska (México) Valkirias (México) Tangatunga (Argentina) @El Zombie (Argentina) Sagrada Vagancia (Perú) Spinazo Ska (Chile) The Overlines (México) The Oldskulltones (México) Calavera NY Club (USA) What’s Love? (Japón) Skatacama (Chile) Le Rouge Band (Colombia) Doña Fodonga (México)

 

DADALÚ: «Violencia es que te exijan cierto estándar de belleza física»

DADALÚ: «Violencia es que te exijan cierto estándar de belleza física»

Fotos por Guido Peric

 

Este miércoles 25 de noviembre conmemoramos el día internacional contra la violencia violencia de género. En el marco de esta fecha diversas actividades y concentraciones se llevarán a cabo durante la jornada, una de ellas, la intervención convocada por la colectiva feminista Las Tesis junto a Dadalú transmitida desde Galería Cima.

 

Daniela Saldías, Dadalú, es quizás una de las artistas y creadoras musicales más singulares de la música alternativa y underground hecha en Chile. Desde su primer trabajo editado en 2011 “Periodo”, su propuesta, siempre instintiva e inquieta, ha sido la experimentación y la disolución de los moldes estéticos y sonoros del pop y el hip hop creando nuevas formas para lo que podríamos llamar canción antipop de líricas ácidas, cargadas de desparpajo y crítica aguda que se desenmarca de todo aquello que le impida libertad de movimiento. 

El pasado seis de noviembre fue lanzado a través de las plataformas digitales “El mapa de los días” su quinto disco desde “Gato Naranja” editado en 2014. Trabajo que reúne diez canciones provenientes de un prolífico periodo de composición con pie forzado en el que se propuso componer de manera sistemática y disciplinada, un extenso cancionero que hoy forma parte de este disco al que llama compilatorio. Sobre este nuevo álbum, sobre las distintas formas de violencia patriarcal y sobre su presentación abriendo la performance de Las Tesis, conversamos con Dadalú.

Acabas de editar “El mapa de los días” ¿ cómo fue el proceso compositivo y de producción de este disco?

El proceso creativo para “El Mapa de los días” comenzó a finales del 2018 donde me propuse el ejercicio de hacer una canción por día, poniéndome ciertas reglas, como por ejemplo, no podía tomarme más de tres horas en hacer la canción. Tenía que terminar la idea que empezaba aunque no me gustara personalmente y publicarla en Soundcloud de lunes a viernes hasta que llegara a treinta canciones. Y así hice treinta canciones y en octubre, imitando a los dibujantes que hacen InkTober, yo quise hacer un SongTober, donde compuse 28 canciones con el mismo método. Y después me propuse hacer canciones al despertar, al amanecer, a las cinco y media de la mañana y quería hacerlo durante un mes seguido pero duré una semana porque me daba sueño muy temprano. De todas formas logré hacer mucho material, muchas canciones, y ahí un amigo me invitó a trabajar con él, Martín Pérez Roa. Elegimos diez canciones para hacer un disco con una selección rap y re grabamos esas diez. Algunas crecieron, otras quedaron igual. Cuando una trabaja con alguien más como que se enriquece el trabajo. Así que ese fue el proceso. 

¿Cuáles son las principales ideas que cruzan este trabajo en términos artísticos, líricos y sonoros?

En lo creativo, este disco se trató sobre usar la primera gran idea que se te venga, sin darle tanta vuelta. Y sobre el paso de los días. Musicalmente siempre estoy experimentando, nunca tengo una idea tan clara, para mí se trata de experimentar y aprender, y si hago lo mismo siempre no voy a aprender. Me gusta curiosear. No sé, hice pistas con guitarra y otras solo con bajo, cosas así. 

Líricamente igual que en otros discos, hablo de las cosas que me afectan en el día a día. Desde querer escapar al campo a cuestionarse el rol de una haciendo un arte. Porque desde el primer momento que empecé a hacer música y puse una canción en internet, los únicos comentarios que recibía era “guatona fea, guatona fea”, y eso siempre ha sido un tema para mí, ese fue un momento en el que te das cuenta que ¿acaso hay que ser linda para hacer cualquier cosa que implique mostrarse?. Y en base a ese cuestionamiento identificar a cualquier persona que haya pasado por lo mismo. Trato de hablar desde mi experiencia y eso está presente en todo el disco.

Este miércoles conmemoramos el Día Internacional en contra de la violencia machista. Serás parte de la intervención masiva convocada por Las Tesis en Galería Cima. ¿Cómo surgió esta invitación y en qué consistirá tu presentación? 

Esta invitación surgió porque yo conozco a Las Tesis desde antes de su mega hit “El violador eres tú”, compartimos una tocata en Valparaíso. Y después también participé en la primera convocatoria que hicieron para intervención masiva. Y cuando pensaron en hacer este show conmemorativo pensaron en mí y me invitaron.

Mi show en Galería Cima va a ser un show bien sencillo,  no es un show presentando el disco ni nada porque esta presentación salió bien encima. Y la verdad, incluso en pandemia, siempre he estado tocando entonces para mí siempre es volver tocar. Quizás voy a tocar un par de temas del disco nuevo. Pero es una presentación sencilla, pista, voz y un adorno bailarín que estará acompañado de una arpillera hecha por mi que muestra una menstruación gigante. Así que será un show corto para abrir el streaming de Las Tesis.

 

¿En tu experiencia, cuáles han sido las situaciones de violencia de género más recurrentes que te ha tocado vivir haciendo música?

Violencia es que te exijan cumplir cierto estándar de imagen y de belleza física, eso lo encuentro super injusto porque responder a un estereotipo de imagen física es un trabajo. Beyoncé no se levanta como la vemos en el video. ¿Por qué todas tenemos que querer eso y tener que preocuparnos de las uñas  de ser  ser divas?. Está bien la que quiere hacer eso. El problema es que a todas se nos imponga eso. Por eso comentaba lo que me pasó al principio sobre la primera vez que puse una canción en internet, donde nadie comentó si mi canción era buena o mala, sino mi físico. Eso es violencia, que te impongan tener una imagen y una belleza. Como en una de mis canciones, “por qué hay que ser sexy? ”. Y el problema no es ser sexy, no es la sensualidad. El problema es que sea solo para un lado. Por ejemplo, en la música popular, en el reggaetón o el trap los hombres aparecen con buzo, tapados enteros y las mujeres con poto y tetas grandes y en traje de baño y ¿por qué?. Si vamos a ser sexuales seamos todos sexuales. Por qué Bud Bunny no sale en zunga y con el paquete para poder decir “oye tiene el paquete chico” ,“tiene el paquete caído”. La cosificación es solo para un lado, y eso es machismo. Para mí no es empoderamiento, es prolongar el machismo. 

¿Cuál es tu apreciación sobre el desarrollo y la incidencia del movimiento y la cuarta ola feminista en el ámbito de la música y la cultura a nivel local y mundial? 

Yo lo encuentro positivo, encuentro un avance estar hablando estos temas y que tengamos estas manifestaciones tan fuertes como lo de Las Tesis. Hablar de nosotras y nosotres, y no dejar que la narrativa siempre sea la del hombre heterosis, que es una narrativa que permea todo, las leyes, la educación, el entretenimiento. No es una narrativa ajena al rol del género. Entonces, es bueno hablar de eso y cuestionarlo. A mí, me gustaría que llegáramos a ser una sociedad post género donde no hayan roles de género determinados y que no importara tu género biológico o no biológico para hacer algo. Yo cuando hago música no hago música con las tetas o la vagina. Yo hago música con mis manos y con mi cerebro igual que cualquier persona que tiene manos y cerebro. A mí me carga eso de “la mujer en la música” igual creo que es importante que esté pasando, igual es importante recalcarlo, pero espero que pronto pasemos a una nueva etapa donde el género ya no sea tema. Yo siento algo bien peyorativo en esto de festivales para mujeres, o cosas así. “Oh son mujeres, tocan, felicitemoslas”, “Oh son mujeres y producen. Felicitemoslas” como si fuera un logro. Somos personas con manos y cerebro como cualquier persona y lo único que ha impedido que eso se haga son los roles de género, y los que impiden ese cambio son las personas en posición de poder que están super cómodas donde están.  Para mí, una mujer que usa el estereotipo de la belleza y el físico para hombre heterosis y saca provecho de eso, no es una mujer empoderada. Nadie es bueno por ser. No se es buena solo por ser mujer. En eso tenemos que ser capaces de ser bien críticas.  Ojalá como sociedad lleguemos a superar los estereotipos de belleza como algo tan vacío y aburrido. La belleza no es una sola. 

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI (Ke Nunca Te Importe) es una interesante propuesta musical forjada en el más profundo underground santiaguino bajo la premisa del do it yourself- hazlo tú mismo. Formados en 2011, desde entonces se han dedicado a desarrollar un sonido nutrido de punk rock, electrónica, metal y música industrial, mezclando bases programadas, sintetizadores y guitarras estridentes, que han dado forma a una ajustada y sólida muestra de cyberpunk.

Su nombre surge de una curiosa anécdota relatada por la banda a la fotógrafa Karolina Guajardo, tras su participación en el libro de retratos “Poesía beats & rock and roll” (foto cabecera artículo) : “El nombre viene de la localidad de Quinquehua en la región de Ñuble. Un oriundo de aquella zona apodado “El tetera trabajaba con el guitarrista del grupo haciendo sonido en una productora, le pusieron ese nombre debido a su tartamudez, entonces le preguntaban muchas cosas para poner en evidencia su tartamudeo como respuesta refleja, decía de corrido -que nunca te importe… conchatumare-. Era algo así como para camuflar su timidez, por ejemplo: oye tetera ayer te comiste o no a la vieja de las humitas y el respondía – qué nunca te importe Gil cucuculiao-. La frase del tetera fue contagiado a todos en su pega, incluyendo a Manfred, que la empezó a usar con sus amistades incluyendo a la gente que conformaría su banda, entonces cuando se tuvo que bautizar el grupo era el nombre ideal sobre todo porque servía para responder de forma cortante -sobre todo cuando nos preguntan porque no usamos batería- y también funcionaba bien como sigla KNTI como las típicas bandas industriales que usaban siglas en su nombre«.

Con Santiago como el gran escenario urbano de su música, KNTI amplifica el discurso crítico y libertario retratando la vertiginosa vida moderna en una tierra precaria y violenta donde reinan el consumismo, el estrés, el individualismo y la saturación de la urbe. Mientras que musicalmente juegan con los matices, ni tan bailable y ni tan extremo, pero ciertamente, frenético y maquinal, y definen lo suyo como “punk con computadoras”. Desde sus primeros días como parte de ese mismo circuito, la banda destacó por su propuesta análoga-digital, algo que poco a poco los hizo diversificar los carteles a compartir y también los escenarios en los cuales participar siempre manteniendo firmemente su militancia under.

El ejercicio esmerado y serio de la autogestión como forma de vida y como principio básico al momento de concebir el arte y la música, ha brindado a KNTI un prolífico catálogo de hasta ahora cuatro discos completamente producidos por ellos y por su sello/productora Auka 47. Publicando en 2011 su primer Ep “Vecinos del tiempo”, seguido por “Perversa la life” de 2013. Continuando con su larga duración titulado “Carga frontal”, editado en 2015, y al año siguiente el cassette recopilatorio que reúnió su material registrado entre 2011 y 2016. En 2019 con el marco del estallido social, la música de KNTI no descansa sino que continúa su propia expansión como mensajeros de la distopía estrenando material audiovisual para el tema “1312”, otro adelanto de su quinto trabajo y un mensaje de repudio hacia los sirvientes armados de la burguesía.

Originalmente configurados como quinteto, Manfred y Martín en guitarras, Hernán en sintetizadores, Felipe en bajo y Rupa en voz, KNTI hoy se reformula luego que Manfred (guitarra fundador) emprendiera camino hacia nuevos proyectos. Cerca de cumplir 10 años de existencia, la banda presenta en medio del confinamiento impuesto por la pandemia del Covid 19, su quinto disco titulado “Desenlace”, Ep de cinco temas estrenado recientemente a través de sus plataformas digitales junto al vídeoclip para el tema “Felicidad”, un trabajo audiovisual realizado íntegramente de manera virtual y remota como parte de los nuevos formatos de colaboración determinados por la cuarentena. Sobre este trabajo y el actual momento de la banda conversamos con sus integrantes.

Hablemos de de “Felicidad” ¿Cómo describirían esta nueva forma de trabajar y la experiencia de haber realizado el vídeo bajo este formato ?
Se dio de forma espontánea como solución al aplazamiento de la realización del videoclip que veníamos postergando desde de Octubre del año pasado. Este videoclip originalmente incluía a un grupo de baile que ensayaba al lado del metro Santa Lucia. Este grupo había diseñado una coreografía para el vídeo, pero su grabación se debió posponer varias veces por la contingencia de las protestas y la represión policial. Como casi todos en el país estábamos más pendientes de las movilizaciones, el vídeo pasó a segundo plano. Sin embargo, ya contábamos con un gran equipo de amistades y personas que voluntariamente se querían sumar al videoclip cuándo y cómo fuera. Ya con el tema de la cuarentena encima decidimos hacer una dinámica centrada en que cada persona se grabara bailando desde su casa o lugar de cuarentena, como salida para publicar el videoclip tratando de mantener la idea original que se venía trabajando desde hace un año. A medida que comenzamos a coordinar y enviar invitaciones a amistades y cercanos al grupo que quisieran bailar, hacer performance, etc. fuimos viendo otras iniciativas similares de videoclips grabados colectivamente desde casa. En resumen, lo podríamos describir como una interesante variable creativa para coordinar trabajo colectivo y animarse a armar otras formas de cultura con lo que se tenga a mano y bueno, representar directamente en forma y contenido esta peculiar realidad que estamos viviendo, ya que es inédito el hecho de que se haya mezclado la hiperconectividad con una pandemia. El único reparo sería depender 100% de internet y las redes sociales, porque puede ser como una droga que los medios de control podrían quitar repentinamente.

¿Qué posibilidades encuentran como artistas y banda en el confinamiento de la pandemia?

Esta situación nos ha obligado a perfeccionar algunos aspectos técnicos respecto de nuestra metodología de trabajo. Hemos tenido que llevar a la práctica algo que veníamos haciendo a paso lento los últimos meses que es tener cada uno en su computador los programas necesarios tanto para crear bases como para mezclar. Se podría decir que la cuarentena nos ha empujado a tener una suerte de estudio de grabación en nuestras casas. Al parecer eso le está pasando a miles de proyectos musicales en todo el mundo.
Si bien esto nos funciona bastante bien al trabajar con bases programadas (ya que las podemos compartir y así generar una suerte de cadena en la que cada uno va haciendo arreglos a los temas desde su casa), las ganas de compartir en la sala de ensayo han ido aumentando con las semanas. Antes que una banda, KNTI es un grupo de amistades, que incluso exceden a los 4 integrantes de la banda propiamente tal, y echamos de menos a toda la comunidad con la que trabajamos. La banda la vemos ante todo como una herramienta social y política para generar redes, comunicar, protestar y apoyarnos sin tener que recurrir al Estado o a la caridad empresarial (si es que existe). Para nosotros el ensayo semanal es una institución, y nos pasamos a veces hasta 4 o 5 horas entre tocar, conversar, pasarnos el royo con proyectos, compartir bandas que hemos descubierto, etc. Somos un grupo muy apegado de amigos y ninguna dinámica de tele-ensayo puede reemplazar nuestras reuniones en carne y hueso.
De todas formas, ante la enorme incertidumbre respecto de cuándo podremos volver a hacer tocatas y eventos con público, no nos queda otra que ingeniarnosla para poder seguir creando y tocando desde la cuarentena. Seguramente en los próximos meses podrán vernos y escucharnos en formatos y lógicas que irán surgiendo en función de las restricciones impuestas por la cuarentena y a partir de lo que nos dicte nuestra imaginación.

Distopía y caos son parte del imaginario de la banda, sin embargo la pandemia sigue siendo una realidad nunca antes vivida por nuestra generación ¿cómo manejan esta realidad inmediata y cómo se canaliza eso actualmente en su música y estética?

Nuestra estética siempre ha estado de distintas formas vinculada a los imaginarios post-apocalípticos, desde una onda tipo Mad Max, como en nuestro primer videoclip, “La Santa Procesión” (2015), hasta rasgos más Cyberpunk, como en el videoclip de “Deseo Distopía” (2017). Trágicamente el mundo y nuestra estética coinciden cada vez más, y actualmente nos parece estar viviendo la profecía auto cumplida de la banda y de toda la ciencia ficción distópica de las últimas 5 o 6 décadas. Obviamente esto no nos alegra en lo más mínimo, nos mantiene muy atentos y preocupados al devenir de las cosas.

Sin duda estamos muy receptivos e inquietos con la contingencia, por lo que nuestras letras, composiciones y creaciones audiovisuales seguirán haciéndose cargo de la realidad en que vivimos: un capitalismo en permanente crisis y expansión, una avanzada tecnológica de control global por parte de las grandes potencias, una sociedad cimentada sobre el especismo y la explotación de miles de millones de animales no humanos, y sobre todo, de un planeta que se dirige aceleradamente a un colapso ecológico que probablemente acabará con miles de especies, incluyendo la nuestra. Todo esto sin que sea en lo más mínimo forzado, ya que es seguir la misma línea estética que hemos trazado desde el año 2011.

Su nuevo EP lleva por título “Desenlace”, un nombre de mucha carga en días de ansiedad e incertidumbre… ¿qué desenlace imaginan a esta realidad, cuál es el desenlace de KNTI y de su música ?

En nuestro EP reunimos una serie de canciones, que forman parte de un proceso creativo que anduvo por hartos caminos. Decidimos hacerlo bajo el nombre de “desenlace”, como si de una crónica roja se tratara. A todos esos caminos que anduvo el material le advinó una voluntad de cierre. Pero es difícil hablar de puntos finales, cierres, desenlaces. De hecho, qué más abierto que esta realidad, la del encierro sanitario que nos hace vivir en la incertidumbre, la de los informes epidemiológicos, la de la imposición de “nuevas normalidades”. Por esto mismo es difícil ver un desenlace para este mundo actual, todo es volátil y las certezas son fugaces. Lo que sí podemos ver es que el trasfondo de esta realidad es la catástrofe y el desastre. Hemos intentado siempre trabajar sobre esta constatación, desde lo cotidiano y local, antes y ahora. En concordancia con esta realidad abierta y volátil -como también catastrófica- nos hemos encontrado en la creación igualmente abierta, solo que esta vez el desenlace, para KNTI, no se ve como cierre sino como apertura a nuevas formas, a cosas que estamos probando, nuevos sonidos, etc. En la afirmación crítica de este escenario adverso se ubica el desenlace de la música que hacemos y que estamos construyendo.

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ENTREVISTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EL 19 DE MAYO DE 2020 EN ESTE SITIO WEB

JACQUI CASAIS: LOOPS OTOÑALES.

JACQUI CASAIS: LOOPS OTOÑALES.

Música, escritora y activista feminista. Vocalista y compositora en la banda de indie rock argentina Querida Daria, y editora del blog Ni groupies, ni musas. Jacqui Casais es una artista inquieta, una artesana de la palabra escrita, recitada y cantada. La cuarentena detuvo solo una parte de su permanente trabajo creativo y dio pie para terminar aquello pendiente entre su vida de docente y su vida artística. Sin tocatas en vivo la energía se ha volcado a la producción musical, los arreglos y a su primera novela gráfica «Martirio Hammer», editada recientemente. También se ha mantenido en línea, conectada y conectando desde su música y su poesía con transmisiones en vivo por Instagram en las que ha conversado con sus interlocutoras músicas y gestoras culturales. En medio de todo esto, ve la luz «Prospecto adjunto», su primer Ep como solista, un trabajo que si bien no fue compuesto en pandemia, guarda estrechos vínculos con el complejo contexto del encierro tanto en sus letras como en su sonido de loops otoñales, voz lánguida y sutiles aires retro. Un conjunto de canciones en el que Casais expone ese íntimo recoveco poco soleado y que al escucharse se presenta como una bocanada de electropop con el sello propio de una mente y un alma que habitan el mundo de los sonidos y los versos.

¿Cómo surge este trabajo? ¿A partir de qué necesidades artísticas y personales te planteas una faceta de cantante solista?

Hace unos años vengo trabajando en Ableton Live y experimentando vocalmente, y aprendiendo síntesis así que me enfoqué en eso y en la autonomía y posibilidades que me da poder crear en ese programa. Yo soy muy fan de bandas como Entre Ríos, Adicta, Isla de los estados, y en lo más cancionero pop Leo Garcia, Rosal, y la gran Rosario Bléfari entre otres a las que les vengo siguiendo hace años y me inspiran mucho. 

Me faltaba animarme a producir música yo misma en este formato. Hace mucho que tenía ganas y durante el verano comencé a producir los temas. En el pop independiente hay muy buenxs musicxs  por ejemplo Amor elefante que cada disco suena mejor, también me gusta Salvapantallas y más para el electropop Ignacia y Audia Valdez. Muches son músicas y también productoras musicales. También me gusta mucho Javiera Mena de Chile. Hay muchos proyectos pop independientes y electropop interesantes en América latina nuevos y no tan nuevos. Así que me estuve metiendo más en la producción musical en los últimos años y quería armar algo con un sonido que me identificara, un sonido que venía buscando.

¿Por qué decides llamarlo Prospecto Adjunto?

A nivel conceptual la idea original que le da nombre al título (esto surge pre pandemia) tiene que ver con mí experiencia con los ansiolíticos, que por motivos de exigencia/ explotación/ maltrato en el ámbito laboral tuve que hacer un tratamiento, por eso «Prospecto adjunto».

Es un trabajo que venías amasando mucho antes de la pandemia pero la idea de Prospecto Adjunto se conecta muy bien con el contexto de la cuarentena y esta realidad paralela…

Sí, cuando vino la pandemia, en los primeros meses de aislamiento el suicidio de un adolescente en mí familia me angustió mucho. Repasé la experiencia con los ansiolíticos. Y pensé en mi adolescencia y pre adolescencia, fueron años difíciles pero me ayudaba estar en la calle, ir a las marchas, andar en bici, ir a recitales, plazas, etc. y pensé en esto del arte y habitar en espacio público. Por eso pensé en Basquiat que me encanta (y el arte callejero). Pienso en la necesidad de les adolescentes y jóvenes de habitar el espacio público, embellecerlo, pintar, grafitear, andar en skate, rapear en la plaza vs este encierro necesario y que les adultes entendemos pero les niñes y adolescentes por más que se diga que nacieron con el celu en la mano muches no tienen celu ni internet ni acceso a la educación virtual. Les duele no ver a sus amigues, no ser abrazades por sus afectos. Pasaron meses sin contención, sin políticas públicas que les escuchen. 

Este relato de la pandemia refuerza la idea del título. Acaso el pop de autora que abordas en este disco ¿resulta de manera instintiva e intuitiva una receta antidepresiva?

SÍ, traté de contar cómo me sentía. Mis estados de ánimo que son consecuencias de la alienación del trabajo y de algunas medicaciones. A mí las canciones siempre me ayudaron a transitar y entender lo que me pasa.

La pulsión del electropop en este disco ¿fue para ti algo al servicio de esa experiencia que querías transmitir?

Acá en Argentina hay mucha historia de electropop o pop electrónico. Hubo y hay muchos proyectos interesantes y distintos. es un estilo que siempre me gustó y quise hacer. Cada vez hay más musicxs que producen su propia música y me resultan muy interesantes los proyectos del sello transfeminista Gema discos de la cuidad de La plata. Me gusta que la música electrónica esté aplicada a la canción, por ahora es la herramienta que uso.

Creo un poco que por el contexto cada vez va a haber más gente haciendo música así. Está complicada la escena y pienso que va ser una especia de poscromañón lo que va a pasar.

¿Qué es lo que más te gusta de tocar en una banda como frontwoman?

Tocar en una banda es hermoso porque en mí caso toco con amigues y eso no tiene precio. Aunque cueste tanto organizarse entre 5 personas(ni hablar de la crisis de los pocos lugares under para tocar que hubo prepandemia y que de ahora en adelante va a ser mucho más difícil) nos une más la amistad entonces eso es algo muy lindo.

¿Qué es lo que más te gusta de la experiencia solista?

De la experiencia solista creo que es similar porque si bien la creación es más intima, trabajé con gente que me acompañó y aprendí muchísimos y fue un honor contar con Natalia Perlerman que es una de las productoras más importantes y una agitadora musical transfeminista, es parte fundadora de Red multisonora (RSM)y moría por trabajar con ella, estuvo en la mezcla y máster. Valen Bonetto también parte de la red estuvo en la edición de las voces y Gastón Delicio en los arreglos junto conmigo. Así que un placer trabajar con todes elles. Es un trabajo solista pero al mismo tiempo grupal porque les amigues musiques que me dieron devolución durante el proceso también aportaron mucho.

Y luego la portada que hicimos junto a Marcelo Enriquez con quien trabaje en las ilustraciones de Martirio Hammer mí nuevo libro. El trabajo solista es parecido al trabajo de edición de un libro. Lo escribís, luego se lo pasas a amigues para pedirles opinión, luego pasa a corrección, edición, maqueta, y va tomando forma. Te juntas a pensar en la portada junto a otro artista que sabes que entiende la estética que buscas. Todo eso es un laburo de mucha gente. Al igual que un disco solista.

¿Cómo seguirá el 2020 para Jacqui Casais?

Por ahora presentando este EP «Prospecto adjunto» y ensayando para armar algún streaming. Y promocionando mí nuevo libro Martirio Hammer que es la primera vez que saco un libro con ilustraciones. Es mí primer libro dónde solo trabajo narrativa así que es algo nuevo para mí. Y Querida Daria en una pausa porque la pandemia nos complicó la rutina de la banda, y las personales también. No podemos ensayar y nos encontramos con problemáticas como las de la mayoría de las bandas. Nuestra manera de trabajar fue muy afectada con la pandemia y lamentablemente no pudimos adaptar el formato a lo virtual…es muy difícil proyectar a futuro la escena independiente ya que no hay políticas culturales que ayuden a qué la música este activa más allá de los grandes festivales y los artistas convocantes.

Los centros culturales dónde tocábamos están tratando de sobrevivir vendiendo comida y algunos haciendo streaming. Creo que es un momento muy duro para el arte en vivo y particularmente las bandas.