LEGADO

SEXO, RAZA Y ROCK AND ROLL: LITTLE RICHARD INCIANDO LA REVOLUCIÓN

SEXO, RAZA Y ROCK AND ROLL: LITTLE RICHARD INCIANDO LA REVOLUCIÓN

SE APAGA EL GRITO PRIMARIO DEL ROCK AND ROLL

 

Autor de la más sensacional onomatopeya que la historia de la música popular haya registrado. Con su muerte se da inicio al repaso de la más grandiosa y provocadora contraparte de un relato blanqueado. Musicalmente innovador y explosivo, hijo del ritmo y del blues, Little Richard fue, entre muchas cosas, la encarnación de la disidencia sexual en una nación segregada, profundamente racista y conservadora, que sacudió los valores de una sociedad reprimida, exclamando liberación y goce a través de un afiebrado y efervescente nuevo sonido llamado rock and roll.

 

Nacido en Macon, Georgia, el 5 de diciembre de 1932, Richard Penniman fue un precoz y desinhibido joven enamorado del piano y miembro del coro de la iglesia en el que se inició cantando y tocando gospel. La adolescencia se presentó como un tiempo de revelaciones y autoconfirmaciones que poco a poco lo alejaron de su vida religiosa a pesar de su profunda fe. Así, sus primeras incursiones musicales lejos de dios lo conducirán a clubes nocturnos donde desatará su lado salvaje pero sobre todo donde dará rienda suelta a su ingenio y a su desenfadada performance.

 

En 1951, luego de ganar un concurso de talentos, a la edad de 18 años, firma su primer contrato discográfico con la RCA, iniciando sus primeros pasos en una segregadora industria musical donde el joven Ricardito no lograba entrar, no solo por ser negro y pobre, sino por su ya marcada androginia, extravagancia y declarada bisexualidad que ya le había costado años antes ser expulsado del hogar. En ese entonces la RCA se llamaba para los negros y solo para ellos Camden Records. Fue bajo esa etiqueta que Little Richard haría sus primeras grabaciones, antes que lo hiciera el rey blanco, Elvis. Su camino por la prehistoria del rock and roll continuará con la formación de su primera banda bautizada como The Upstters, una banda fugaz que no logra mayor visibilidad como parte del sello Peacock. Aún instalado en Macon, Giorgia, Little Richard busca nuevos horizontes mirando hacia la meca de la industria, Los Ángeles, en particular a Specialty Records, sello fundado en los años 40 por Art Rupe, quien lo comprará por 500 dólares a Peacock y le solicitará que abandone a su banda para comenzar a grabar nuevos temas en la musical New Orleans. Será en esa ciudad donde logrará parir la grabación más escandalosa y revolucionaria de la época y de su propia historia que, también, es la historia de la gran revolución cultural del siglo XX, el rock and roll.

 

«A-Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom»,  «Tutti Frutti, aw Rudi», originalmente titulada «Tutti Frutti, Good Booty», canción que Little Richard ya tocaba en vivo pero que hasta ese momento no había registrado. La canción sonó tan pegajosa, original y alocada que los productores de Specialty Records supieron de inmediato que funcionaría. Pero no fueron solo los atributos musicales de la canción como iniciadora de cierto sonido lo que la convertiría en una sensación, sino su atrevida energía proveniente de su letra original sobre sodomía y homosexualidad, «Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy» («Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo») líneas principales que finalmente serían reemplazadas por «Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom». A pesar de haber sido modificada y registrada en una versión soft de sí misma, la canción logró conservar a través de su melodía y ritmo, su esencia revolucionaria. A eso, se sumaba la carismática y pícara actitud de Richard como intérprete. Todo eso haría de Tutti frutti, la composición paradigmática de lo que se llamó rock and roll a partir de 1956, año en que fue editada. Paradigmática porque en ella se mezclaron los principales elementos del género, casi como una especie de fórmula tanto estética como sonora compuesta por desparpajo, sexualidad y ritmo explosivo. El piano, el saxo y el compás juguetón articulados en una rítmica desenfrenada nunca antes escuchada. A continuación en el mismo nivel, la lírica, su estilo vocal y los alaridos. Y finalmente, su presencia escénica, su forma de vestir, su forma de moverse. Maquillaje, cejas depiladas, peinado acentuado, bigote casi delineado, colores extravagantes. Probablemente bastaba con observar un poco más allá de lo evidente para entender que la chispa no solo respondía a su talento artístico sino principalmente a su individualidad como persona. Si bien, parte de ese contenido incontenible se había intentado camuflar desde un principio al intervenir la sucia letra de Richard, su carga permaneció, pues bien, el intérprete y creador de esa magia era uno solo.

 

 

Rompiendo con el canon masculino de la música popular de aquel entonces, repleta de galanes y machos que ostentaban el lugar de románticos mujeriegos y chicos malos, Little Richard llegó con la ambigüedad sexual por delante, colocando la sexualidad reprimida en cada tocadiscos del país y del mundo. Hablando sucio, instalando lo nasty antes de ser nasty, utilizando la expresión artística como una vía de expresión sexual no tradicional, y haciendo de la provocación el ingrediente esencial del incipiente rock and roll. Mientras Elvis, el chico blanco de Memphis, en 1957 cantaba «Heartbreak hotel», Little Richard se había aventurado de manera natural a utilizar con su doble sentido y tono insinuante la expresión «Tutti frutti» cuyo significado en la jerga callejera era «gay».
A diferencia de la sexualidad expresada en el seminal blues, la sexualidad ambigua y anti-masculina de Little Richard, expresada a través de su estilo como intérprete y en su estética, tendrán un eco de tal magnitud que será tomada en décadas posteriores por músicos como Jimmy Hendrix o The Rolling Stones, quienes además del sonido salvaje, tomarán la crudeza de sus palabras, los gestos, los movimientos y formas de vestir. David Bowie por su parte se apoderó de la androginia para llevarla a un plano de mayor elaboración conceptual. Luego, será el surgimiento del Glam rock, con su sonido insinuante enraizado en esa primera camada de rock and roll original, otro eco de la influencia de Little Richard, utilizando el brillo, los abrigos, los peinados y el maquillaje, buscando borrar los límites entre lo masculino y lo femenino, así lo hicieron bandas como Roxy Music y T- Rex. Luego, llegará Prince, quizás su más grande discípulo y reencarnación.

 

El travestismo que practicada desde su adolescencia inspirado por Bing Crosby y Ella Fitzgerald, la única música que su madre le permitía escuchar en casa, nutrieron sus primeras actuaciones de vestido rojo y tacones. Más tarde, en su nueva y definitiva faceta como Little Richard, dejaría atrás el travestismo tradicional para adoptar la estética del exceso que el pianista showman Liberace, había exhibido en la década de los 30. Capas brillantes, blusas, trajes cubiertos de lentejuelas, maquillaje de cara completa, lápiz labial, pestañas largas y falsas y un copete de seis pulgadas. Exhibición kitsch que sirvió tanto para Little Richard como para el olvidado Esquerita años antes, como forma de burla a la heterosexualidad, la raza y la pobreza, escandalizando a blancos racistas, rechazando el rol de «negros subordinados», y abriendo un nuevo campo de juego para la cultura queer que más tarde sería adoptada por Elton John o Boy George, entre otres: «Se acuerdan la forma en que Liberace vestía en el escenario? Yo me vestía así todo el tiempo, muy extravagante. Y usaba una base de maquillaje bien densa. Muchos otros artistas de ese tiempo usaban maquillaje también, Los Cadillacs, Los Coasters, Los Dritfters, pero no tenían un kit de maquillaje. Tenía un esponja y un polvito compacto en su bolsillo. Yo si tenia un kit. Todos empezaron a decirme gay.»

 

Sobre Little Richard caía el peso de la raza y la homosexualidad de manera doble. Primero como el renegado del rock and roll que se rehusó a proclamarlo como rey, diciendo con ello «el rock and roll es blanco y es de hombres». La precariedad a la que la industria musical lo sometió en su periodo más productivo fue permanente. Grabaciones sin pagar, canciones sin derechos de autor, presentaciones en vivo sin cobrar y giras por el país sin hoteles donde alojar eran la cotidianidad del músico negro. Pero el robo de dignidad era mayor cuando se trataba de su obra. Censurado en radios para blancos, buena parte de sus composiciones eran entregadas sin autorización a músicos blancos, entre ellos, el más recordado Pat Boone, la antítesis de Ricardito, encarnando los valores de la respetable y blanca sociedad estadounidense, quien popularizó una deslavada «Tutti Frutti», llevándose grandes regalías de todo tipo. A todo eso, se sumó el rechazo que provenía también de su comunidad afroamericana, cristiana y fuertemente identificada con la masculinidad tradicional. Un conflicto que acompañó a Richard hasta el final de sus días. «En esa época el racismo era tan fuerte que no podíamos entrar a los hoteles, así que la mayoría dormíamos en nuestros propios autos. Comías dentro él. Llegabas a la actuación y te vestías dentro él. Tampoco me pagaban en la mayoría de las presentaciones. Nunca recibí dinero por la mayoría de mis discos… y yo hice esos discos! En el estudio, ellos me pasaban un puñado de palabras, y yo hacía una canción! El ritmo y todo. ¡»Good Golly Miss Molly»! ¡y no recibí ni un centavo por eso!». Revista Rolling Stone, julio 2004.

 

 

La búsqueda artística, intuitiva y espontánea de toda una generación en una época temprana, en la posguerra, se expresó, como suele ocurrir, a través de distintas formas que, a su vez, suelen ser las mismas generación tras generación. Ahí están, el despertar sexual, la búsqueda de identidad, el ansia de libertad y la necesidad acabar con lo vetusto. La década de los cincuentas en Estados Unidos fue de muchas formas así. La nueva sensación musical desprendida del blues, por ese entonces llamada música del diablo, fue la base de un cambio cultural que transformó la mentalidad de millones de jóvenes atravesados por el conflicto sexual y racial de toda una sociedad, desafiando la cultura adulta heterosexual blanca dominante, y abriendo el pasadizo a la subcultura musical negra de R&B de los años 40 y 50: «La gente le llamaba música africana, música vudú, decían que iba a volver locos a los chicos, decían que era solo un fogonozo, lo mismo que dijeron en su momento del hip hop. Fui el primer artista negro cuyos discos fueron comprados por chicos blancos. Y los padres me odiaban. Tocábamos en lugares donde nos pedían que no volviéramos más, porque los chicos se ponían loquísimos. Rompían las calles, tiraban botellas y saltaban de las galerías del teatro durante el concierto. En ese momento los chicos blancos tenían que estar en la galería de arriba, eran «espectadores blancos», pero se tiraban para ir abajo donde estaban los chicos negros». L.R, revista Rolling Stones, julio 2004.

 

El rock and roll no podría haberse llamado así mismo revolución cultural si no hubiese enrostrado de una u otra forma los tabús de la sociedad que lo vio nacer. Para ello, la figura de Little Richard fue determinante en tanto nuevas formas de cantar, tocar y vestir fueron entregadas por su música en la segunda mitad de los cincuentas, como por reflejar y vivenciar el lado salvaje de una sociedad mojigata, machista y racista que quiso negar a su hijo queer, el incitador de generaciones completas. El iniciador de esa revolución.

IN MEMORIAM: FLORIAN SHCNEIDER 1947 – 2020

IN MEMORIAM: FLORIAN SHCNEIDER 1947 – 2020

A los 73 años de edad ha muerto Florian Schneider, cofundador junto a Ralf Hüter de Kraftwerk,una de las bandas más influyentes de la historia de la música popular del siglo XX.

Fue un 11 de julio de 1970 cuando Schneider junto a Ralf Hütter y Charly Weiss, conformados como Kraftwerk , debutaron sobre un escenario. Desde entonces Schneider y Hütter empezaron a colaborar en su propio estudio de grabación llamado Kling Klang, lugar que vería nacer su álbum debut homónimo, seguido por “Kraftwerk 2” (1972), y por “Ralf und Florian” de 1973.

La formación como cuarteto se consolida con Ralf, Karl Bartos, Wolfgang Flur y Florian dando paso a su periodo más brillante en el que serán editados los discos “Autobahn” (1974), “Radio-Aktivität” (1975), “Trans Europa Express” (1977), “Die Mensch-Maschine” (1978), y “Computerwelt” (1981). Periodo fundamental que sentaría las bases de la gran revolución de las máquinas en la música popular.

Para la década de los 80´s , la banda es reconocida mundialmente como los padres fundadores del sonido procesado y de la vanguardia, creadores de la matriz del synth pop, la música industrial y el dance entre otros subgéneros. Es en esa misma década en que los pioneros reaparecen con  tres trabajos de incipiente aires pop. Uno de ellos, el emblemático single “Tour de France” (1983), el disco “Electric Café” (1986) y “The Mix” (1991), regrabación de canciones clásicas.

Luego de una década retirados de l producción discográfica, Schneider y Hütter reorganizan la banda en 1999, editando con la llegada del nuevo milenio “Expo 2000”, single oficial de la Exposición Universal de Hannover. Para ese entonces, la música popular ha viajado años luz en torno a los avances introducidos por los músicos alemanes. Su huella es intergaláctica.

“Tour de France Soundtracks” publicado en 2003,  y el registro en vivo “Minimum-Maximum” de 2005 quedarían como los últimos trabajos de KRAFTWERK con la participación e inventiva de Schneider, quien en 2009 anunciaría oficialmente su alejamiento de la banda para enfocarse en sus proyectos musicales en solitario. Proyectos que verían la luz en 2015 cuando Schneider publica junto a Dan Lacksman (Telex) el tema “ Stop Plastic Pollution”,​ una canción para la iniciativa Parley for the Oceans, destinada a concienciar sobre fragilidad de los océanos.

Este 06 de mayo, se dio a conocer a través de un comunicado oficial firmado por Hütter, la confirmación del fallecimiento de Schneider, despedido una semana antes por su círculo íntimo, luego de haber atravesado un fulminante cáncer.

El músico alemán, no solo será recordado por su vital papel como cofundador de la influyente y seminal banda a finales de los 60s, sino como uno de los inventores del krautrock y de la música electrónica en su más pura orgánica, abriendo nuevas posibilidades de creación sonora en base al uso de máquinas desde entonces hasta nuestros días.

EL CIELO TE AMA  1947 – 2016

EL CIELO TE AMA 1947 – 2016

Recuerdos, historias e imágenes que celebran el legado y existencia de David Bowie, conmemorando su nacimiento, un 08 de enero de 1947, y en otro aniversario de su muerte, un 10 de enero de 2016.

Por Rossana Montalbán

08 de enero, día en el que David Bowie llegó a la tierra, en 1947. Un 08 de enero de 2016 nos entregó BLACKSTAR. Un 08 de enero de 2017, en su cumpleaños número 70, nos entregó NO PLAN, un EP póstumo y vídeo para la canción del mismo nombre, parte del material que dejó la grabación de Blackstar, donde se incluyen las pistas originales de LAZARUS.

Dirigido por Tom Hingston, el vídeo es un guiño a las imágenes de la enigmática película protagonizada por Bowie en 1976, The man who fell to earth. 

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En diciembre de 2016, se anunció el estreno del documental que aborda los últimos cinco años de vida y obra de David Bowie, DAVID BOWIE: THE LAST FIVE YEARS. Registro que la BBC estrenará este sábado con motivo de su cumpleaños y primer aniversario de muerte.

Dirigido por Francis Whately, el documentalista que también estuvo detrás de FIVE YEARS (2013), el relato se centra en los álbumes The Next Day y Blackstar, reconstruyendo estos últimos cinco periodos, buscando develar el momento personal y artístico de Bowie.

Revelando material inédito y con los testimonios de su círculo más cercano, el relato establece nuevas interrogantes y reflexiones sobre el cruce entre las temáticas de su trabajo artístico,la enfermedad y la muerte.

Antes de su estreno, uno de los datos ya revelados, y que llaman profundamente la atención, es el conocimiento sobre su estado de salud terminal sólo tres meses antes de su muerte, tiempo en el que Blackstar ya había sido realizado y el vídeo para LAZARUS ideado. Con esto, se desarman un sin fin de análisis, reflexiones y respuestas esbozadas durante todo un año respecto a las dimensiones de su trabajo final, de cómo este suponía una carta de despedida cuidadosamente elaborada y un regalo para entregar al mundo. Idea que el mismo realizador desecha, tal como lo señaló a diario

THE GUARDIANAún no sé si él comenzó a trabajar en BLACKSTAR antes de saber que estaba enfermo o después. / La gente está tan desesperada por pensar en BLACKSTAR como el regalo que hizo para el mundo cuando supo que se estaba muriendo pero creo que es muy simplón pensar así. Hay más ambigüedad en esto de lo que la gente quiere reconocer. No creo que él supiera que iba a morir.”

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Lo cierto es, que la vida de David Bowie fue un completo enigma durante esos cinco e incluso últimos diez años, para ser más exactos, desde 2003, fecha de la que data el primero de los 6 infartos que sufrió. A eso se suma una larga pausa musical de casi 10 años, el anuncio de un retiro que no fue y un regreso mayor con THE NEXT DAY, donde ya se dejaba sentir cierta atmósfera oscura y de despedida.

Intuición, premonición o simplemente visión, esa misma visión que no dudó en aplicar al crear, quien sabe. El relato no acaba. Aquí en la tierra continuaremos elaborando teorías al respecto, simplonas, sentimentales o rebuscadas, porque Bowie además de dejarnos un legado de arte interminable, también nos ha dejado trabajo para hacer.

David Bowie: The Last Five Years, se estrenará este sábado 7 de enero de 2017, a las 21 hrs de Inglaterra, a través del canal BBC 2, de la televisión estatal inglesa. 

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  • “No había nada predecible sobre David Bowie. Todo estaba diseñado para intrigar, desafiar, desafiar todas las expectativas. Pero tal vez ningún período en la extraordinaria carrera de David Bowie despertó más fascinación, más sorpresa y más preguntas que los últimos cinco años. Se trata de un retrato íntimo de uno de los artistas que definieron los siglos XX y XX, contado por la gente que lo conoció mejor: sus amigos y colaboradores artísticos.Esta película tiene una mirada detallada a los últimos álbumes de Bowie, The Next Day y Blackstar, y su obra Lazarus.
  • En sus últimos cinco años, Bowie no sólo comenzó a producir música de nuevo, sino que volvió al núcleo y definiendo temas de su carrera. Esta película explora cómo Bowie era un artista mucho más consistente que muchas interpretaciones de su carrera nos harían creer. Traza los temas centrales de sus trabajos finales y los relaciona con su increíble catálogo. Su deseo de comunicar sentimientos de espiritualidad, alienación y fama subyace en sus más grandes obras desde los años 60 hasta 2016.
  • Esto es lo que está en el corazón de su éxito y su atractivo: la música que trata de lo que significa ser humano de una manera que va lejos Más allá de la paleta normal de una estrella de rock.La película no es un panorama completo de toda su carrera, sino una exploración en profundidad de momentos clave que muestran cómo los temas, la narrativa y el enfoque es coherente – es simplemente la paleta que cambia.
  • La película incluye a todos los miembros clave de la banda Next Day, la banda Blackstar y los que trabajaron con él en el escenario tocan a Lázaro. Además, antiguos amigos y colegas están a la mano para explorar cómo el trabajo de los últimos cinco años se relaciona con toda su obra. Y, como en David Bowie: Five Years, hay una gran cantidad de imágenes de archivo. “

Estrenado a un año de la partida de David Bowie, este documental dirigido por Francis Whately, se centra en los álbumes The Next Day y Blackstar, reconstruyendo estos últimos cinco periodos, buscando develar el momento personal y artístico de Bowie y desechando las teorías sobre  una preparada despedida a través de sus últimos discos.

DAVID BOWIE – THE LAST FIVE YEARS (2017) from Craig MacNeil on Vimeo.

Sin arrepentimientos.

“Es el viejo adagio; si hubiese sabido que iba a vivir tanto tiempo, me hubiera cuidado mejor, no puedo decir que me arrepienta de todo esto , en ningún momento lo he hecho. Sino que he aprendido mucho de ello” David Bowie, 1987

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Un 8 de enero de 1947 nace David Robert Jones, un 10 de enero de 2016 muere David Bowie.  

A continuación, rescatamos parte de una extensa entrevista para la revista GRAFITTI .

Niñez y juventud 1947- 1966

Mi padre era un apostador y bebedor, y también un ocioso la mayor parte de su vida. Tengo un hermano y una hermana, que yo sepa. Somos todos hijos ilegítimos.”

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Vida familiar

“Viví en lo mejor de dos mundos. En un suburbio de Brixton con una gran población de gente negra. Y en en medio del campo y las granjas. Creo que eso realmente me influenció y provocó en mí una actitud esquizofrénica. Creo que eso fue lo que me confundió.

“Creo que fue mi hermano Terry quien realmente comenzó todo en mí. Él estaba inmerso en la lectura de todos los escritores Beat y escuchando a los músicos de jazz como Eric Dolphy y John Coltrane. Ahora está en un hospital psiquiátrico.Vamos a visitarlo cada quincena. Hacemos un picnic con sandwiches, manzanas y cosas frescas. Nos llevamos su ropa a la lavandería.  Siempre se pone muy  feliz de vernos, pero nunca tiene nada para decirnos, sólo se tiende todo el día mirando hacía el cielo.” 

David Bowie, CIRCA, 1974

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