RESISTENCIA MUSICAL

SANGRE ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE: LA REVUELTA Y SU MÚSICA.

SANGRE ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE: LA REVUELTA Y SU MÚSICA.

Por Rossana Montalbán

Ilustración portada: Valeria Araya

SANGRE LATINA ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE 

«Sangre latina roja, furiosa y adolescente». Así comenzó todo un 18 de octubre de 2019. Un año atrás, estudiantas y estudiantes secundarios con el movimiento de evasión masiva dieron inicio a la histórica revuelta social por la dignidad. Una revuelta que ha sido musicalizada por emblemáticas composiciones de la música popular chilena y por comprometidas manifestaciones que se tomaron las calles poniendo la música al servicio de la movilización. 

Dicen que los pueblos que cantan, son los pueblos que sufren. Así lo hizo el pueblo afroamericano en su llegada a los campos de algodón del sur de Estados Unidos, y así nació el blues. Y así lo hizo un año atrás este pueblo que volvió a cantar “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara, y “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros/Jorge González, como bien ocurrió aquella tarde del viernes 25 de octubre, una hora antes de la primera convocatoria a la marcha más grande de Chile, en el frontis de la Biblioteca Nacional junto al colectivo MIL GUITARRAS PARA VÍCTOR JARA. Ambos himnos imperennes compuestos en tiempos y realidades distintas, enmarcados en contextos musicales y culturales distantes, una canción con más anhelos que la otra. La primera enmarcada en el movimiento pacifista anti vietnam y la segunda surgida como un amargo diagnóstico de los días de la Dictadura Militar, la instalación del neoliberalismo y un aterrador crecimiento capitalista que enterró a las capas trabajadoras del país. Dos composiciones cuyas enormes dimensiones sociales se suscriben en eso que Víctor Jara una vez definió: “Fundamentalmente la canción protesta no es un hecho comercial, sino una especie de revelación artística que debe tocar al pueblo y quedarse en él”.

Desde aquel 18 de octubre la música chilena recuperó nuevamente un sentido social y político, y al mismo tiempo puso nuevamente en primer lugar la gran tradición de compositoras y compositores comprometidos y de mirada crítica surgidos a partir de la canción protesta y la nueva canción chilena. Una tradición que continúa hasta nuestros días, y que en las décadas siguientes encontraría nuevas vías de expresión a través de géneros musicales como el punk, el rap, y el pop de Los Prisioneros, de la mano de su fundador y compositor Jorge González, quien fue capaz de reformular el pop y la canción protesta a lo largo de todo su cancionero con la banda y como solista. Así ocurrió en 1986 en el “El baile de los que sobran”, cuando retrató en clave pop el drama social de generaciones enteras víctimas de la privatización de la educación superior, drama aún persistente y casi sin alteraciones treinta y cuatro años después, en el que la canción compuesta por González continúa operando como un eco indestructible acerca de las desigualdades en Chile, musicalizando desde el día uno las movilizaciones como el himno de la juventud estafada y derrotada que no tuvo más opción que patear piedras mientras los perros ladran, como se escucha en la canción, 

“Nos dijeron cuando chicos / Jueguen a estudiar / Los hombres son hermanos y juntos deben trabajar / Oías los consejos / Los ojos en el profesor / Había tanto sol / Sobre las cabezas / Y no fue tan verdad, porque esos juegos al final / Terminaron para otros con laureles y futuro / Y dejaron a mis amigos pateando piedras”,

«Sangre latina, roja, furiosa y adolescente», una de las memorables líneas de “La voz de los 80s” el primer gran hit radial de Los Prisioneros, una especie de himno adolescente que captura una las constantes históricas en los movimientos sociales en busca de la revolución: la juventud, los estudiantes. La línea compuesta por González, nuevamente musicaliza la acción llevada a cabo aquella tarde del 18 de octubre de 2019, en la que nietas y nietos de los abuelos que la dictadura no pudo matar, los jubilados que hoy no mueren de hambre sino que se suicidan – como revelaron mese antes las estadísticas entregadas por el INE informante que la tasa de suicidios en adultos mayores alcanza los 17,7 – daban inicio a la revuelta en esa especie de purgatorio que es el transporte público, y lo hicieron no solo como nietos sino también como hijas, hijos e hijes de agobiadas madres y padres endeudados para vivir y entregarles educación. 

Desde entonces la música ha operado no solo como la gran banda sonora que ha musicalizado las demandas y los acontecimientos del estallido social. Sino que ha sido conductora, registradora y movilizadora. Conductora en tanto ha logrado canalizar el sentir de toda una sociedad estrujada por un modo de vida indigno y carente de derechos básicos y fundamentales, a través de esta cancionero histórico cuyo eco parece interminable. Y como registradora con toda una nueva colección de composiciones surgidas a partir del 18/10, desde el electropop, la música urbana, el rock, el folclor, la trova y mucho más donde es posible encontrarnos a músicas y músicos como Araceli Cantora y Revuelta en el Valle, a Kuervos del Sur con “La caravana”, a Anita Tijoux con “Cacerolazo”, a Alex Anwandter con “Paco vampiro”,  Camilo Antileo con «Inchiñ ta mapu», Alectrofobia con «Alto al fuego»,  Una Típica Francisca con “Préndelo” o Siempre Barle con “Revuelta”. Y movilizadora como manifestación al servicio de la protesta callejera en la que se han dando lugar una serie de proyectos musicales espontáneos destinados a fortalecer la expresión callejera a través de la música. Ahí están la ya insigne Banda Dignidad, La Comparsa del Pueblo, Colectivo No y la Barricada Sonora, Rizoma Alzada, la banda Arauco Rock y tocatas improvisadas en los monumentos de la Dignidad.

La revuelta del 18 de octubre de 2019 nos ha entregado un puñado de acciones sonoras, composiciones, ruido, melodía y lìrica que extienden ese cancionero popular chileno que las voces de todes los ciudadanos y no ciudadanos de este pueblo han entonado sin descanso durante un año. La sangre roja, furiosa y adolescente de las estudiantas y estudiantes secundarios dio inicio a la expansión de un ruido que persiste permitiendo que el eco de las voces alzadas que hoy se escuchan en nuestras calles. Guitarra y voz, ruido y grito, verso y melodía, armas que cientos de músicos, cantautores, raperos, y bandas de diversas corrientes han utilizado a lo largo de la historia de la música popular, generando un cancionero latente y permanente que, al igual que las injusticias y el descontento que se cantan, jamás desaparecieron, un cancionero que se redefinió a sí mismo una y otra vez, como manifestación de su tiempo histórico, social y político para seguir siendo la música de la dignidad.

RUTA MUSICAL: CONMEMORACIÓN DE LA REVUELTA.

RUTA MUSICAL: CONMEMORACIÓN DE LA REVUELTA.

A un año de la histórica revuelta que rearticuló el movimiento social en Chile, seguimos la ruta de las actividades musicales en conmoración de esta importante fecha:

MÚSICA EN CONMEMORACIÓN DE ESTALLIDO

Performance Sonora

Colectiva Chusca, integrado por destacados músicos como Sebastián Jatz y Goli Gaete, conmemora este 18 de octubre a los muertos de la revuelta una en performance que combina el sonido, la voz y el nombre de cada una de las victimas. Desde las 12 hrs en los alrededores de Torres de Tajamar.

Desde la 15: 30 la ya imprescindible Banda Dignidad, comenzará su habitual intervención musical en el epicentro de la Plaza Dignidad, bombos, tambores y vientos, interpretando un emblemático repertorio de revolución y protesta como Bella Ciao, Arauco tiene una pena y más.

El Pueblo Canta a Patricio Manns

Este domingo 18 de octubre a partir de las 16 hrs, la convocatoria es a reunirse en el frontis de la Biblioteca Nacional para interpretar el repertorio de Patricio Mans, en homenaje a su obra y a la conmemoración del estallido social. Actualmente Manns atraviesa un delicado estado de salud, generando preocupación en todo el circuito artístico.

Tocata a 1 año del estallido

A partir de las 17 hrs se estarán presentando en Plaza de la Dignidad, las bandas Escariote, Tan Lejano, Miguelitos, Solidarios, Vandalik, Rutina Sucia. Una actividad organizada por la Coordinadora Camilo Catrillanca.

Shadia Mansour:  ¡no toques mi keffiyeh, carajo!

Shadia Mansour: ¡no toques mi keffiyeh, carajo!

Estaba en la media cuando me compré mi primera palestina. No sabía mucho de su origen ni de su historia, pero me gustaba ese aire de rebeldía que despedía cuando veía como se llevaba en las marchas de forma casi militante. La asociaba con resistencia, así que me compré una con los clásicos colores blanco y negro. Me la amarré al cuello y salí a protestar. 

Entonces no conocía del pueblo palestino más que su ubicación en el mapa, como algo recóndito y ajeno. El keffiyeh era un símbolo que incluso luego de haber sido arrancado de su contexto, retenía el aire indómito y de protesta de un pueblo en resistencia. Mi primera impresión no estaba lejos de la realidad, pero me faltaba mucho por conocer aún. 

Shadia Mansaour sabe de esto. Y no contenta con saberlo, lo canta. 

Su música llegó a los oídos de nuestro país gracias a la colaboración con Anita Tijoux en Somos Sur, canción lanzada el 2014. Sin embargo, con 35 años Shadia viene remeciendo la escena del hip-hop desde el 2003, teniendo público no solo en Medio Oriente, sino que también en Europa. 

Nacida en Inglaterra, sus padres son originarios de Haifa y Nazaerth, ascendencia que sale a flote en distintos elementos de su música y vestuario; un ejemplo de ello es el keffiyeh que lleva en conciertos, prenda a la que le dedicó un tema titulado “El Keffiyeh es árabe.” Esta canción surgió como respuesta a la apropiación cultural de la que fue testigo, cuando encontró en el comercio estadounidense un keffiyeh con los colores de la bandera de Israel, estrella de David incluida. A esto, la cantante comentó: Pueden llevarse mi falafel y mi hummus… ¡Pero no toquen mi keffiyen, carajo! 

Este es un ejemplo de las temáticas políticas que pueblan su música, fuertemente ligadas a la identidad palestina como un ejercicio de resistencia colectivo, pero no por esto exenta de cuestionamientos ya que, a pesar del orgullo de sus raíces, también mantiene una postura crítica frente a la desigualdad de género, negándose a presentarse en conciertos que separen el público por sexo. 

Elementos como el idioma, la sonoridad y las letras brindan a su trabajo musical de una particularidad discursiva fuertemente relacionada a la identidad palestina. Es, después de todo, una decisión política el cantar exclusivamente en árabe a pesar de dominar el inglés, idioma que permitiría a su música un alcance más comercial. Sin embargo, Shadia prefiere la riqueza del idioma de sus padres. 

Los elementos sonoros de su música también están repletos de sonidos y frases musicales que hacen referencia a la música tradicional árabe, haciendo de inmediato identificable su procedencia incluso antes de escuchar su voz. Esta musicalidad árabe se mezcla con los recursos característicos del hip-hop, dando así un sonido característico con una genealogía potentemente marcada. 

Como sucede comúnmente tanto como con la música de protesta, como con el hip-hop, las letras de Shadia son de carácter expositivo, con un mensaje claro que no busca esconderse tras un lenguaje innecesariamente embellecido, aludiendo a problemáticas actuales que aquejan a su pueblo. La canción anteriormente mencionada, “El Keffiyeh es árabe”, es un ejemplo claro de ello:

(…)

La ropa que usamos, ellos la quieren; nuestra cultura, ellos la quieren;

Nuestra dignidad, ellos la quieren; todo lo que es nuestro, lo quieren.

La mitad de tu país, la mitad de tu hogar; ¿por qué no? No, yo les diré.

Robar algo que no es de ellos, no puedo permitirlo.

Nos imitan con lo que vestimos; esta tierra no es suficiente para ellos. ¿Qué más quieres?

Sienten codicia por Jerusalem. Aprendan a decir “seres humanos”.

Antes de que todos usaran un kuffiye, estamos aquí para recordarles quienes somos.

Y les guste o no, este es nuestro estilo.

Por eso rockeamos el kuffiyeh, porque es patriótico.

El kuffiyeh, el kuffiyeh es árabe.

Por eso rockeamos el kuffiyeh, la esencia de nuestra identidad.

El kuffiyeh, el kuffiyeh es árabe.

Shadia abre esta canción exponiendo la problemática de la apropiación del kuffiyeh, señalándolo como una parte de algo mayor, una analogía al conflicto palestino y lo que este ha significado a nivel cultural e identitario. La asimilación de la estética palestina como una moda, despojada de su identidad, como un ejemplo de comercialización de la cultura es tan solo el principio. Aparte de esta descontextualización, existe una reapropiación por parte de quienes son los opresores del pueblo palestino, mostrando la tensión política existente en la disputa de esta prenda. 

En esta estrofa, Shada denuncia el hurto ¿No les basta con las tierras? ¿Qué más van a llevarse? Sin embargo, la identidad no es algo que esté dispuesta a transar. 

No hay nadie aún como el pueblo árabe

Muéstrame otra nación en el mundo que tenga más influencia

La pintura está clara; somos la cuna de la civilización.

Nuestra historia y patrimonio son testigo de nuestra existencia. 

Por eso rockeo el atuendo Palestino.

Desde Haifa, Jenin, Jabal al Nar hasta Ramallah.

Déjame ver el kuffiyeh, el blanco y el rojo.

Déjame arrójalo al cielo.

Soy árabe, mi lengua crea terremotos. 

Hago temblar los mundos de guerra.

Escuchen, soy Shadia Mansour y el atuendo que visto es mi identidad.

Desde el día en que nací, despertar la conciencia de las personas ha sido mi responsabilidad. 

Pero fue críada entre el miedo y la madad, entre dos áreas,

Entre el rencor y la pobreza, veo la vida desde ambos lados.

Dios bendiga el kuffiyeh, como sea que me rockees, donde sea que me veas,

Me mantengo leal a mis orígenes: Palestina. 

Ahora, se coloca al pueblo árabe en el centro, resaltando la importancia de su cultura a nivel mundial y la relevancia de su historia y patrimonio. De esta forma la identidad cultural arábica es señalada como algo imposible de borrar, cuya huella está tatuada en el mundo entero. El orgullo que nace de ello, le hace reafirmar más su posición y disputar el vestuario como parte de dicho patrimonio identitario.

Para finalizar la canción, Shadia se coloca como protagonista, rescatando su propia experiencia como un relato que habla por una generación que ha crecido viéndose envuelta en conflictos políticos de tal envergadura. Son estas vivencias las que le de una visión holística, pero pese a la cual mantiene su postura, reafirmando su identidad palestina. Finaliza el tema con una frase que engloba todo aquello, como una declaración de principios.

En una sociedad en donde el rol de la mujer está aún en debate, Shadia Mansour se abre paso con una voz potente, cuestionando los elementos más tradicionales de su cultura. Su aparición en escena genera de por sí controversia, pero también reposiciona la identidad palestina en los escenarios, con orgullo y una postura política de resistencia. Son estos elementos los que enriquecen su música, convirtiéndola en una infaltable para los amantes del hip-hop. 

EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

“Canto para siempre” es el debut en solitario de la compositora, charanguista, percusionista y cantante Carmen Lienqueo. El disco presentado a inicios de 2020 y disponible en las plataformas digitales desde el mes de julio, fue grabado en los estudios móviles de La Viseca Records entre Santiago y Valparaíso, registrando el manifiesto sonoro de una voz en busca de sus ancestros y de la autodeterminación artística y musical.

Luego de haber sido la voz principal de la banda Mákina Kandela durante diez años, y luego de colaborar en reconocidos proyectos musicales como Juana Fé, El Bloque depresivo o Akinetón Retard entre otros, Carmen Gloria Vilches Lienqueo decidió emprender su camino en solitario llevando con ella una serie de influencias y ritmos recogidos en este grueso andar donde se cruzan los sonidos del folclore sudamericano con elementos extraídos de la electrónica y la fusión. Sin embargo, este trayecto a cuestas no bastaría para saciar su hambre por configurar una identidad musical propiamente mestiza sino hasta el encuentro con su origen más profundo, el origen de sus ancestros, el origen Mapuche.

Así fue como Carmen Vilches pasó a llamarse Carmen Lienqueo, nombre que más que un nombre es la reconciliación y enaltecimiento de su linaje feminino y de su herencia. Adoptando el apellido materno, Carmen ha emprendido el viaje por su propia genealogía yendo en busca de todo aquello que su abuela preservó y le transmitió verano tras verano en sus visitas a Carahue y La Unión, temporadas enteras que estuvieron repletas de sonidos, imágenes, palabras y sabiduría que años más tarde alimentarían su trabajo musical.
Escuchar la voz de Carmen Lienqueo, es en cierta forma escuchar un pedazo de esa tierra aguerrida y milenaria de la que provienen sus ancestros. En su canto se oye al Wallmapu pero también al altiplano, a la amazonia y a la ciudad. El sur y el norte de Chile. Creando un nuevo repertorio de seis tracks donde lo íntimo y lo universal se unen, Canto para siemprees, como ella lo recalca, la expresión de su ser y de las culturas absorbidas por su mente, cuerpo y espíritu, dando forma a un paisaje sonoro con distintos matices y relieves, donde ancestralidad y modernidad se encuentran.

Hablemos de “Canto para siempre”, tu debut solista al que defines como tu manifiesto sonoro. ¿Cómo nace este disco y qué te llevó a esta búsqueda?

“Sí, este es mi primer manifiesto sonoro como compositora. Es como mi tótem. Fue un viaje hacia mis raíces, el disco es una fotografía de un momento en el que fui a buscar mi propio ser al sur para poder entender de dónde vengo y comprender la carga histórica de eso. El hecho de ser una habitante de esta ciudad tercermundista en condiciones adversas, y saber que las generaciones que me anteceden son generaciones de campesinos y obreros que fueron desplazados, que tuvieron que viajar a la capital y dejar su territorio para poder vivir mejor. Esa historia de tres generaciones en las que han habido muertes, desplazamientos, persecuciones, dictadura, mujeres acalladas, es una carga enorme que decidí que debía conocer. Consideré que era una deuda conmigo misma como persona, cantora y artista”.

¿Cómo fuiste asimilando tu ancestralidad y tomando conciencia de la herencia mapuche?

“Mi ancestralidad es algo que estoy aprendiendo a dimensionar aún con mi más de 40 años. Tengo recuerdos de muy niña de haber viajado al sur con mi abuela, ella me cuidaba. Tengo recuerdos de haber ido todos los veranos a Carahue, a Imperial, a Temuco. De tener familiares en La Unión, de ir a trillas, a carneo de animales, entierros y celebraciones. Yo entendía que era parte de ese mundo pero que yo vivía en la ciudad, y observaba como ocurría eso pero no como alguien de esa comunidad porque siempre me consideré una visita hasta hace poco. Hasta que entendí de qué se trataba todo esto”.

En medio de este reencuentro con tus ancestros y con tu linaje femenino, además de adquirir el apellido de tu madre como gesto reivindicativo ¿qué fue lo que se volvió más urgente para ti como compositora y música?

Sí, adquirir el apellido de mi madre fue una forma de reconciliarme con mi linaje femenino y una forma de defender una bandera, una historia y hacerme cargo de esa historia y de esa cosmovisión Mapuche y su cultura. Nadie es Mapuche hasta que no cumpla cuatro condiciones fundamentales que tienen que ver con ser en tu vida una persona noble, recta, sabia y espiritual y solo en tu lecho de muerte tú misma puedes decir si fuiste un buen mapuche, y yo elegí buscar ser una buena Mapuche, no sé si lo logre pero no dejaré de luchar por eso, es lo menos que puedo hacer, y es lo que todos estamos buscando en la realidad que nos tocó vivir. Entonces con toda esta información y bagaje yo debía hacer un registro a través del lenguaje que me tocó manejar y conocer, y ese lenguaje es la música, entonces esto se convirtió en un tributo musical a mis ancestros”

¿Te identificas a ti misma como una música y cantora mapuche? ¿O te ves a ti misma como mestiza?

«Me identifico a mi misma como cantora de oficio mestiza con mucha sangre mapuche. Soy la primera generación con apellido español y mapuche antes de mi madre. Ella tenía apellido mapuche materno y paterno, así también mi abuela y bisabuela. Por eso siempre hago hincapié en eso de haberme considerado por mucho tiempo una visita porque mi abuela era de esa comunidad, mi madre ya no lo era. Mi madre nació en Santiago y yo también, entonces en estas dos generaciones de alguna forma se perdió esto de pertenecer y cuidar la comunidad y eso tiene un sentido para el mundo mapuche. Ahora, ya grande, entiendo que soy una nueva especie de mapuche que no creció en su tierra sino que tuvo que desplazarse a la fuerza y esa carga histórica es bien profunda y fuerte. Y la ancestralidad la trato de defender contra viento y marea en toda circunstancia.”

Sabemos que tu música se nutre de diversos sonidos y colores. En este abanico ¿qué rol juega la música mapuche y qué elementos son para ti los más potentes de ella.?

«Si bien mi música ha sido siempre influenciada por el folclore como el referente más importante que tengo, también lo ha sido la poesía y la tradición oral. Hay muchas cantoras campesinas en Chile y otros países de Sudamérica que tuve la oportunidad de conocer. Señoras que se casaron muy jóvenes a los 14 años, que no saben leer, ni escribir, sin embargo tienen una memoria tremenda y guardan unos versos de tiempos inmemoriales. La oralidad de lo que contaba cada una, los secretos de abuela, de las hierbas, de las recetas, todo eso. Por eso la forma en la que trato de amalgamar mi bagaje musical con las distintas influencias que he acomulado es lo que más hace relación con el mundo Mapuche. La sonoridad mapuche es compleja. Mi música no es mapuche pero sí ocupo recursos de la cosmovisión mapuche para incorporarlos en mi propio imaginario.”

¿Qué sensaciones y pensamientos te deja todo lo que está ocurriendo en Araucanía por estos días?

«Los acontecimientos ocurridos me dejan una tristeza muy grande y una impotencia infinita. Una tristeza enorme porque el chileno no es capaz de abrazar a su indio, ni a su negro, ni a su pobre, ni a su marica. Eso me da mucha tristeza porque habla de una falta de visión gigantesca que es precisamente lo que está haciendo que el planeta explote y se esté yendo todo a la mierda y que quede todo expuesto. Eso ya lo estamos viendo.»

 

TRANSPUNK: CONTRA TODA AUTORIDAD Y HETERONORMALIDAD

TRANSPUNK: CONTRA TODA AUTORIDAD Y HETERONORMALIDAD

Históricamente, el punk ha sido refugio y hogar de los marginados. Sus orígenes contestatarios y su look hecho en casa hablaban de jóvenes de barrios obreros, aburridos de un mundo en donde otros les decían como vivir, como vestir y como pensar. El corte intrínsicamente underground de este género hizo que se mantuvieran en los márgenes como una decisión política, sin interés en ser parte de una industria alienadora que a cambio de un par de hits en la radio les pedía desprenderse de su identidad, de todo aquello que les daba autenticidad. 

Con esta premisa no es de extrañar que sea en el punk donde encontremos gran cantidad de artistas queer, cuyo discurso político recae en el simple hecho de pararse sobre los escenarios y hacer música, en un mundo donde su sola existencia desafía a la norma.  Artistas transexuales y no binarios llegaron al punk para quedarse, creando con ello una nueva escena libre de misoginia, hegemonía y heteronorma. 


HIRS (2011): QUEER AS FUCK 

Más que una banda, HIRS prefieren ser llamadas un colectivo. Uno del cual todos pueden ser parte, cualquiera que haya estado involucrado, quien sea que lo desee. HIRS está compuesta por dos personas, pero siguiendo el espíritu colectivo del punk, señalan que la música ocurre gracias a muchos otros, otras y otres. 

“Somos infinitxs y sin fin. Un colectivo de raros y maricas que nunca dejará de existir,” así señalan en su página web. Activas desde el 2011, este colectivo musical de Filadelfia adopta lo queer dentro de su propuesta estética. Con una mujer transexual como vocalista, el apoyo hacia la comunidad queer y trans no es solo un accesorio, es parte de la identidad del colectivo. 

 

Canciones cortas, muchas de no más de treinta segundos, con la saturación característica del punk que se toca en casas okupas, con parlantes acoplados que no parecen poder llevar el ritmo frenético y furioso de la música. HIRS ocupa baterías de redobles rápidos y repetitivos, riffs de guitarra que acompañan una voz cantada a gritos que hacen casi imposible entender la letra. Rápido, certero, agresivo y furioso. 

Sus letras acompañan esta estética sin adornos, libres de metáforas o analogías, dicen lo que sienten, describen piernas peludas que usan tacón o hablan de cómo no habrían sobrevivido en prisión, todo esto gritado contra el micrófono. El punk de HIRS es solo para valientes. 

 

 

Life of Agony (1989): Queer & Metal.   

Alejándonos del punk más clásico, nos encontramos con Life of Agony, una banda que mezcla el metal alternativo con el hard punk. Originaria de New York y activa desde 1989, aunque con una historia accidentada e interrumpida, hoy y luego de la transición de su vocalista dicen estar más unidos que nunca. 

Mina Caputo, una mujer transexual, es la vocalista de una banda que se instaló en una escena masculinizada en una época en que temas como la transexualidad aún no eran discutidos por los medios. En el video de ‘Scars’ podemos ver al arquetipo de hombre metalero, rudo y tatuado, moviendo la cabeza al son de la música. Fue en este circuito, durante los años noventa, que Mina se atrevió a mostrar una vulnerabilidad poco vista en este género musical. En sus letras pedía ayuda, compasión y amor, expresando un lado íntimo y emocional disonante con la estética de la música más heavy de aquella época. 

 

A pesar de ello, Life of Agony hace gala de una estética queer en sus videos y presentaciones, con Mina a la cabeza, sus ojos delineados y la polera enseñando de forma coqueta sus hombros, hoy se considera una mujer feliz. Si bien las letras de la banda no hacen alusión de forma directa a la transición de su vocalista, sí hablan de dificultades de ser uno mismo en esta sociedad, en busca de un lugar al que pertenecer, pero finalmente encontrando luz. 

De arreglos progresivos, con bases rítmicas donde el bajo y la batería se lucen para potenciar la voz potente y de timbre característico metal, Life of Agony es una banda que mezcla lo mejor de dos mundos, con la cohesión y solidaridad de sus integrantes. 

 

 

Jayne Couty (1970):  El proto punk queer. 

De un punk más moderno, pero de raíces clásicas, pasando por las influencias alternativas y metal, ahora nos encontramos con una leyenda en sí misma, porque Jayne Couty con sus 72 años en el cuerpo no solo fue parte de la escena proto-punk, si no que además se vio en el centro neurálgico de la escena disidente de aquellos años, involucrándose en las protestas de Stonewall que darían comienzo al mes del orgullo. 

Su personalidad sobre el escenario es la esencia misma del punk. Con elementos drag, enormemente teatrales y performativos, su maquillaje recargado y peinado voluminoso hacen juego con performances tales como lanzarle agua a su audiencia con una pistola en forma de dildo, o interpretar canciones sentada en un inodoro. 

 

 

Canciones como Fuck Off (1993) fueron sacadas de las estaciones de radio en Estados Unidos por su lenguaje soez. Su contenido directo, al igual que HEIRS, no hace uso de metáforas para embellecer lo que se quiere decir.  Sobre el escenario Jayne canta sus letras con la voz rasposa y el riff repetitivo de la guitarra clásica punk, aquella que todos pueden aprender a tocar, acompañando el motivo de canciones que se quedan en la memoria, se aprenden rápido para que el público se una al coro mientras la vocalista salta y agita su melena. 

La música alcanza su punto máximo cuando es vivida en comunión con el público, la tocata punk es la instancia ideal para poder disfrutar en su totalidad un estilo que es tanto musical como performativo. Es sobre el escenario que Jayne se tira al suelo y abre de piernas mientras repite ¡Jódete! Un coro al que es fácil acoplarse y el público no duda en hacerlo, usando la instancia como una catarsis colectiva de pura energía.

 

Estos son tan solo algunos ejemplos del panorama de la música punk respecto a lo trans, desde hoy hasta los años 70’s. La existencia de artistas disconformes con los cánones cisgénero no es ninguna novedad, sin embargo, su presencia siempre ha estado supeditada al circuito gay. Hoy podemos hablar de una escena transexual con sus propias demandas, problemáticas y estrategias de resistencia que recogen los referentes de décadas pasadas, haciendo referencia a ellos mediante la puesta en escena. La influencia de Jayne Couty. así como sus fanáticos que abarcan distintas generaciones y nacionalidades, son prueba de ello. 

No faltará quien diga; da igual el género si la música es buena ¿No? Para aquellos que nunca han podido verse reflejados en las grandes estrellas, sin referentes en los medios que expongan sus sentires y pesares, claro que importa. Es lo que hace la diferencia.  Artistas transexuales tienen una representación mínima en la música comercial, y para las personas trans es sumamente alienante el no verse a sí mismos en las distintas esferas de producción cultural. 

Ya que una parte intrínseca del punk es estar fuera de la norma, parece el lugar perfecto en donde empezar a buscar artistas cuya sola existencia es un acto de resistencia y rebeldía. 

 

MÚSICA Y MEMORIA:»YO SOY RODRIGO ROJAS, CARNE Y MADERA»

MÚSICA Y MEMORIA:»YO SOY RODRIGO ROJAS, CARNE Y MADERA»

El 02 de julio de 1986 era una de las jornadas de protestas más multitudinarias y decisivas en oposición a la dictadura militar. El paro nacional convocado para esos días estaba concebido como unas de las acciones claves para derrocar a Pinochet. Fue ese 02 de julio de 1986 en que la estudiante Carmen Gloria Quintana de 18, y el joven fotógrafo de 19 años, Rodrigo Rojas, junto a un grupo de vecinos de la población Los Nogales de Estación Central, fueron interceptados y detenidos por una camioneta militar. En medio de la detención, el grupo se dispersó y escapó en diferentes direcciones, ella y Rodrigo se dirigieron por el mismo callejón, perseguidos por la patrulla no lograron escabullirse y finalmente fueron detenidos, maniatados y roceados con bencina para luego encenderles fuego y ser quemados vivos. Sus cuerpos inconscientes fueron lanzados al otro extremo de Santiago, en un sitio eriazo de Quilicura donde más tarde serían encontrados. Rodrigo murió y Carmen sobrevivió con el 64 % de su cuerpo quemado.

En 1989, Quelentaro, el dúo compuesto por los hermanos Eduardo y Gastón Guzmán, edita «Después de la tormenta», disco que contiene entre sus composiciones el tributo al joven fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri.

Este trabajo de corte emblemático para la historia de la banda, con Eduardo aún en el exilio, y Chile aún bajo Pinochet, es a su vez, el último disco con la casa discográfica EMI. En él se encuentran las primeras incursiones en sonidos de sintetizadores y los arreglos musicales a cargo de Sergio Tilo González de la banda Congreso. Entre las composiciones destacan las variaciones para la tonada «El Martirio», melodía que cuenta con innumerables versiones y cuyo origen y propagación por el cancionero latinoamericano es desconocida. «Después de la tormenta» es un disco que trae consigo la marca del exilio, la marca de la tortura y la marca de Rodrigo y Carmen Gloria ardiendo en el callejón de Los Nogales, la marca de la memoria insurrecta, así lo describe Eduardo en la furiosa e imperecedera copla compuesta al fallecido Rojas de Negri:
«Y esa patria…
Que patria esa que nombras!!
La patria colectiva que me decías,
nací en la misma tierra que ahora es otra
por nacer prisionero, busco la puerta
Y eso del Pueblo Unido
y ese otro verso que decía sobre la vida
y aquella gente que se creía la gente nueva
fui a decir mi opinión con una piedra
y fui la barricada allá en La Legua
y fui la hoguera ingenua contra las fieras
y conocí el garrote, y las tinieblas.
Soy el tisón humano que no se quema!!
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!
vuelto incendio en la lucha
vuelvo a la vida
y alumbrar de esperanza la noche ciega
y soy Manuel Parada, el Degollado!!
vertiente pura…
estoy vivo en Lonquén
y ando en la marcha
voy en la lista negra
Soy el destierro
Estoy preso en Rodríguez… y soy la vida
soy los que van muriendo… y los que llegan…
soy el viejo y el niño
soy la parte de Chile que anda en la ausencia
soy el aro y abrazo que anda en la cueca.
y soy mucho más cosas…
soy, soy mi pueblo en la calle que no se entrega!!
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!
Si la mano enguantada quemó la espiga,
que las manos desnuda, plurarles, siembren la vida…
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!»

«Álbum de estudio publicado por el sello EMI Odeón en 1989. El último disco oficial que Quelentaro editó bajo esta casa discográfica, el cual sólo apareció en cassette. Como en trabajos anteriores, los arreglos y la dirección musical estuvieron a cargo de Sergio “Tilo” González, director del grupo Congreso. César Lucero acompañó a Gastón Guzmán en la guitarra,»

«Todas las canciones pertenecen en letra y música a Eduardo y Gastón Guzmán, excepto Sobre el martirio, que es una variación hecha por Eduardo Guzmán sobre un tema tomado del folklore». (Fuente: Perrerac.org)
«FUCK THA POLICE» DE N.W.A IRRUMPE EN LA SEÑAL POLICIAL DE CHICAGO

«FUCK THA POLICE» DE N.W.A IRRUMPE EN LA SEÑAL POLICIAL DE CHICAGO

La indignación del pueblo estadounidense tras el asesinato de George Floyd en manos de la policía local, en Minneapolis, continúa firme y en ascenso. Este domingo 31 de mayo, la agrupación de hackers Anonymous, intervino la señal de radios policiales de Chicago con el himno hip hop de repudio a la violencia policial»Fuck tha Police», de la disuelta banda N.W.A.

Las intensas manifestaciones y enfrentamientos con la policía en pleno estado de sitio y toque de queda en más de 30 ciudades a lo largo de todo el país, no se detienen, mientras que el movimiento por los derechos civiles y humanos de la ciudadanía afroamericana Black Lives Matters, no claudica en su histórica lucha en contra de la violencia racista.

En este contexto, el colectivo de hackers ha hecho su esperada reaparición en las redes sociales declarando: “Nosotros solidarizamos con los manifestantes y revolucionarios que luchan contra la oligarquía estadounidense, luchando contra la injusticia de un sistema racista masivamente corrupto que ha continuado por generaciones. #BlackLivesMatter «.

En los últimos días Anonymous ha realizado distintas acciones buscando reforzar el movimiento social, liberando información y documentos comprometedores sobre Donald Trump y otros personajes del mundo empresarial y político. A ello se suma, la intervención de la frecuencia radial del Departamento de Policía de Chicago, impidiendo la comunicación entre central y patrullas, con el incendiario tema ‘Fuck tha Police’, de N.W.A, una de las agrupaciones más reconocidas del gansta rap surgido en la costa oeste (California), principales divulgadores y figuras controvertidas del subgénero, considerados hasta hoy como uno de los exponente más relevantes e influyentes de la música hip-hop.

Incluida en su disco de 1988 Straight Outta Compton, N.W.A lanzó el single «Fuck tha police» en el auge del gansta rap y de los enfrentamientos entre bandas rivales, retratando con una lírica cruda e incisiva la marginalidad y abuso policial contra los jóvenes negros, lanzando con ello, un furioso grito de protesta en un momento en que la música hip hop atravesaba su fase más controvertida reflejando la violencia histórica contra el pueblo afroamericano y los peligrosos mecanismos para sobrevivir a la opresiva marginalidad impuesta por un Estado racista.

Desde entonces, «Fuck tha police» ha sido uno de los himnos de repudio a la violencia policial -racial más reproducidos de su generación y de la historia del hip hop. Himno de rebelión y sublevación reconocida como una de las mejores 500 canciones en la historia según revista Rolling Stone, y cuya furia ha sido replicada en distintas versiones, entre ellas, la realizada por Rage Against the Machine en sus shows en vivo.


Compuesta por los reconocidos DJ Yella, Dr. Dre, Eazy-E, Ice Cube, MC Ren y Arabian Prince, N.W.A (Niggas With Attitud) removió el panorama de la música hip hop entre los años 1986 y 1991, antes de sucumbir a los conflictos legales y pugnas de poder entre sus integrantes, dejando un listado de nuevos y exitosos solistas para el subgénero que ellos mismos iniciaron bajo el nombre de West Coast Rap.

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI (Ke Nunca Te Importe) es una interesante propuesta musical forjada en el más profundo underground santiaguino bajo la premisa del do it yourself- hazlo tú mismo. Formados en 2011, desde entonces se han dedicado a desarrollar un sonido nutrido de punk rock, electrónica, metal y música industrial, mezclando bases programadas, sintetizadores y guitarras estridentes, que han dado forma a una ajustada y sólida muestra de cyberpunk.

Su nombre surge de una curiosa anécdota relatada por la banda a la fotógrafa Karolina Guajardo, tras su participación en el libro de retratos “Poesía beats & rock and roll” (foto cabecera artículo) : “El nombre viene de la localidad de Quinquehua en la región de Ñuble. Un oriundo de aquella zona apodado “El tetera trabajaba con el guitarrista del grupo haciendo sonido en una productora, le pusieron ese nombre debido a su tartamudez, entonces le preguntaban muchas cosas para poner en evidencia su tartamudeo como respuesta refleja, decía de corrido -que nunca te importe… conchatumare-. Era algo así como para camuflar su timidez, por ejemplo: oye tetera ayer te comiste o no a la vieja de las humitas y el respondía – qué nunca te importe Gil cucuculiao-. La frase del tetera fue contagiado a todos en su pega, incluyendo a Manfred, que la empezó a usar con sus amistades incluyendo a la gente que conformaría su banda, entonces cuando se tuvo que bautizar el grupo era el nombre ideal sobre todo porque servía para responder de forma cortante -sobre todo cuando nos preguntan porque no usamos batería- y también funcionaba bien como sigla KNTI como las típicas bandas industriales que usaban siglas en su nombre«.

Con Santiago como el gran escenario urbano de su música, KNTI amplifica el discurso crítico y libertario retratando la vertiginosa vida moderna en una tierra precaria y violenta donde reinan el consumismo, el estrés, el individualismo y la saturación de la urbe. Mientras que musicalmente juegan con los matices, ni tan bailable y ni tan extremo, pero ciertamente, frenético y maquinal, y definen lo suyo como “punk con computadoras”. Desde sus primeros días como parte de ese mismo circuito, la banda destacó por su propuesta análoga-digital, algo que poco a poco los hizo diversificar los carteles a compartir y también los escenarios en los cuales participar siempre manteniendo firmemente su militancia under.

El ejercicio esmerado y serio de la autogestión como forma de vida y como principio básico al momento de concebir el arte y la música, ha brindado a KNTI un prolífico catálogo de hasta ahora cuatro discos completamente producidos por ellos y por su sello/productora Auka 47. Publicando en 2011 su primer Ep “Vecinos del tiempo”, seguido por “Perversa la life” de 2013. Continuando con su larga duración titulado “Carga frontal”, editado en 2015, y al año siguiente el cassette recopilatorio que reúnió su material registrado entre 2011 y 2016. En 2019 con el marco del estallido social, la música de KNTI no descansa sino que continúa su propia expansión como mensajeros de la distopía estrenando material audiovisual para el tema “1312”, otro adelanto de su quinto trabajo y un mensaje de repudio hacia los sirvientes armados de la burguesía.

Originalmente configurados como quinteto, Manfred y Martín en guitarras, Hernán en sintetizadores, Felipe en bajo y Rupa en voz, KNTI hoy se reformula luego que Manfred (guitarra fundador) emprendiera camino hacia nuevos proyectos. Cerca de cumplir 10 años de existencia, la banda presenta en medio del confinamiento impuesto por la pandemia del Covid 19, su quinto disco titulado “Desenlace”, Ep de cinco temas estrenado recientemente a través de sus plataformas digitales junto al vídeoclip para el tema “Felicidad”, un trabajo audiovisual realizado íntegramente de manera virtual y remota como parte de los nuevos formatos de colaboración determinados por la cuarentena. Sobre este trabajo y el actual momento de la banda conversamos con sus integrantes.

Hablemos de de “Felicidad” ¿Cómo describirían esta nueva forma de trabajar y la experiencia de haber realizado el vídeo bajo este formato ?
Se dio de forma espontánea como solución al aplazamiento de la realización del videoclip que veníamos postergando desde de Octubre del año pasado. Este videoclip originalmente incluía a un grupo de baile que ensayaba al lado del metro Santa Lucia. Este grupo había diseñado una coreografía para el vídeo, pero su grabación se debió posponer varias veces por la contingencia de las protestas y la represión policial. Como casi todos en el país estábamos más pendientes de las movilizaciones, el vídeo pasó a segundo plano. Sin embargo, ya contábamos con un gran equipo de amistades y personas que voluntariamente se querían sumar al videoclip cuándo y cómo fuera. Ya con el tema de la cuarentena encima decidimos hacer una dinámica centrada en que cada persona se grabara bailando desde su casa o lugar de cuarentena, como salida para publicar el videoclip tratando de mantener la idea original que se venía trabajando desde hace un año. A medida que comenzamos a coordinar y enviar invitaciones a amistades y cercanos al grupo que quisieran bailar, hacer performance, etc. fuimos viendo otras iniciativas similares de videoclips grabados colectivamente desde casa. En resumen, lo podríamos describir como una interesante variable creativa para coordinar trabajo colectivo y animarse a armar otras formas de cultura con lo que se tenga a mano y bueno, representar directamente en forma y contenido esta peculiar realidad que estamos viviendo, ya que es inédito el hecho de que se haya mezclado la hiperconectividad con una pandemia. El único reparo sería depender 100% de internet y las redes sociales, porque puede ser como una droga que los medios de control podrían quitar repentinamente.

¿Qué posibilidades encuentran como artistas y banda en el confinamiento de la pandemia?

Esta situación nos ha obligado a perfeccionar algunos aspectos técnicos respecto de nuestra metodología de trabajo. Hemos tenido que llevar a la práctica algo que veníamos haciendo a paso lento los últimos meses que es tener cada uno en su computador los programas necesarios tanto para crear bases como para mezclar. Se podría decir que la cuarentena nos ha empujado a tener una suerte de estudio de grabación en nuestras casas. Al parecer eso le está pasando a miles de proyectos musicales en todo el mundo.
Si bien esto nos funciona bastante bien al trabajar con bases programadas (ya que las podemos compartir y así generar una suerte de cadena en la que cada uno va haciendo arreglos a los temas desde su casa), las ganas de compartir en la sala de ensayo han ido aumentando con las semanas. Antes que una banda, KNTI es un grupo de amistades, que incluso exceden a los 4 integrantes de la banda propiamente tal, y echamos de menos a toda la comunidad con la que trabajamos. La banda la vemos ante todo como una herramienta social y política para generar redes, comunicar, protestar y apoyarnos sin tener que recurrir al Estado o a la caridad empresarial (si es que existe). Para nosotros el ensayo semanal es una institución, y nos pasamos a veces hasta 4 o 5 horas entre tocar, conversar, pasarnos el royo con proyectos, compartir bandas que hemos descubierto, etc. Somos un grupo muy apegado de amigos y ninguna dinámica de tele-ensayo puede reemplazar nuestras reuniones en carne y hueso.
De todas formas, ante la enorme incertidumbre respecto de cuándo podremos volver a hacer tocatas y eventos con público, no nos queda otra que ingeniarnosla para poder seguir creando y tocando desde la cuarentena. Seguramente en los próximos meses podrán vernos y escucharnos en formatos y lógicas que irán surgiendo en función de las restricciones impuestas por la cuarentena y a partir de lo que nos dicte nuestra imaginación.

Distopía y caos son parte del imaginario de la banda, sin embargo la pandemia sigue siendo una realidad nunca antes vivida por nuestra generación ¿cómo manejan esta realidad inmediata y cómo se canaliza eso actualmente en su música y estética?

Nuestra estética siempre ha estado de distintas formas vinculada a los imaginarios post-apocalípticos, desde una onda tipo Mad Max, como en nuestro primer videoclip, “La Santa Procesión” (2015), hasta rasgos más Cyberpunk, como en el videoclip de “Deseo Distopía” (2017). Trágicamente el mundo y nuestra estética coinciden cada vez más, y actualmente nos parece estar viviendo la profecía auto cumplida de la banda y de toda la ciencia ficción distópica de las últimas 5 o 6 décadas. Obviamente esto no nos alegra en lo más mínimo, nos mantiene muy atentos y preocupados al devenir de las cosas.

Sin duda estamos muy receptivos e inquietos con la contingencia, por lo que nuestras letras, composiciones y creaciones audiovisuales seguirán haciéndose cargo de la realidad en que vivimos: un capitalismo en permanente crisis y expansión, una avanzada tecnológica de control global por parte de las grandes potencias, una sociedad cimentada sobre el especismo y la explotación de miles de millones de animales no humanos, y sobre todo, de un planeta que se dirige aceleradamente a un colapso ecológico que probablemente acabará con miles de especies, incluyendo la nuestra. Todo esto sin que sea en lo más mínimo forzado, ya que es seguir la misma línea estética que hemos trazado desde el año 2011.

Su nuevo EP lleva por título “Desenlace”, un nombre de mucha carga en días de ansiedad e incertidumbre… ¿qué desenlace imaginan a esta realidad, cuál es el desenlace de KNTI y de su música ?

En nuestro EP reunimos una serie de canciones, que forman parte de un proceso creativo que anduvo por hartos caminos. Decidimos hacerlo bajo el nombre de “desenlace”, como si de una crónica roja se tratara. A todos esos caminos que anduvo el material le advinó una voluntad de cierre. Pero es difícil hablar de puntos finales, cierres, desenlaces. De hecho, qué más abierto que esta realidad, la del encierro sanitario que nos hace vivir en la incertidumbre, la de los informes epidemiológicos, la de la imposición de “nuevas normalidades”. Por esto mismo es difícil ver un desenlace para este mundo actual, todo es volátil y las certezas son fugaces. Lo que sí podemos ver es que el trasfondo de esta realidad es la catástrofe y el desastre. Hemos intentado siempre trabajar sobre esta constatación, desde lo cotidiano y local, antes y ahora. En concordancia con esta realidad abierta y volátil -como también catastrófica- nos hemos encontrado en la creación igualmente abierta, solo que esta vez el desenlace, para KNTI, no se ve como cierre sino como apertura a nuevas formas, a cosas que estamos probando, nuevos sonidos, etc. En la afirmación crítica de este escenario adverso se ubica el desenlace de la música que hacemos y que estamos construyendo.

Visita las plataformas de KNTI

Canal de Youtube de la banda

Spotify

UNA VELADA CON DIAVOL STRÂIN

UNA VELADA CON DIAVOL STRÂIN

El actual escenario impuesto por la pandemia del Covid-19 ha obligado a músicxs y artistas a generar nuevas instancias para difundir su trabajo y, sobre todo, para generar ingresos en una precarizada realidad laboral carente de apoyo y seguridad ante la imposibilidad de poder tocar en vivo.

En este contexto, el dúo dark wave Diavol Strâin se presentará vía streaming Facebook y Youtube, este jueves 14 de mayo, en un extenso show repasando su discografía y su próximo material pronto a editarse. Una velada cuidadosamente diseñada para transmitir y reproducir con total fidelidad la experiencia sonora del dúo conformado por la guitarrista Ignacia Strain y la bajista Lau M. El show también será una oportunidad para contribuir con la banda a través de un aporte solidario que podrá ser depositado en sus cuentas personales directamente : «Como muchxs artistas, nuestros recursos se han visto considerablemente limitados por toda esta situación pandémica. Es por ello que dejamos nuestra cuenta para recibir su apoyo a quienes deseen y puedan hacerlo. También dejaremos nuestra cuenta de Paypal para donativos internacionales y para Chile pueden preguntarnos directamente por nuestras cuentas bancarias», nos comentan Lau e Ignacia.

 

 

En este mismo sentido para quienes deseen y estén en condiciones de contribuir al trabajo del dúo en medio del escenario pandémico, pueden adquirir su material en formato digital y formato físico en Vinilo y CD, distribuidos por el sello alemán  Young & Cold Records a través de su cuenta de Bandcamp, hoy en día una de las plataformas que ha cobrado protagonismo en la labor de mantener la música y su producción en circulación.

El encuentro virtual contará además con la participación de reconocidos djs de la escena dark internacional como DJ Cinis desde Washington D.C a cargo de la apertura desde las 17: 30 hrs. Y Dj Morfina del sello colombiano  Morfina Records,en el cierre post show, dando forma a una auténtica sesión de sonidos oscuros y atmosféricos evocando a las noches de música en vivo en algún escenario de música y baile. EVENTO FB

 

HAZ TUS APORTES EN ESTE LINK

CONTACTA A LA BANDA EN diavolstrain@gmail.com

 

 

 

HORARIOS / TIMING

 

– 18 h Santiago CL / Washington D.C / New York

– 17 h Bogotá COL / CDMX / Lima, PE

– 19 h Buenos Aires, ARG / Rio de Janeiro, BR

– 15 h  USA West Coast / Vancouver CA / Tijuana MX

– 00 h Barcelona ES / Berlín DE / Wroclaw PL

 

//Apoyan// Supported by

Young & Cold Records (Alemania)

Darko: The Post Punker (Nicaragua)

Obscura Undead (USA)

✟ The Wreck Hall / Dj Virtigo George Garcia (USA)

LoveSick-Producciones (Chile)

Crónica Sonora (Chile)

InClub Radio (Perú)

Post-Everything (USA)

Dead Corvux (México)

Divina Bizarre Valparaiso (Chile)

La Batcave (Chile)

Tumba Villa (Colombia)

WoodgothicFestival (Brasil)

Near Dark Oakland (USA)

WhiteLight/WhiteHeat (Italia)

Batcave San Francisco (USA)

MÚSICA OBRERA Y UN HIMNO DE REPUDIO

MÚSICA OBRERA Y UN HIMNO DE REPUDIO

Probablemente es el acrónimo más reproducido en nuestros muros reales y virtuales desde el inicio de la movilización social por la dignidad, una nueva constitución y el fin del modelo neoliberal, hace ya seis meses.
Documentada por primera vez en los años 20, la sigla recobró vigencia con el surgimiento del movimiento Oi!, y terminó por convertirse en una de las consignas más utilizadas por los movimientos anarquistas/obreros/punks hasta nuestros días, permitiendo con ello la divulgación del mensaje de repudio hacia las fuerzas policiales y a la violencia de Estado. Con el correr de los días en el inicio del estallido social chileno, el acrónimo tapizó calles enteras y encontró nuevos adherentes en medio de la sangrienta represión y violaciones a los derechos humanos. Así mismo, la poderosa sigla fue objeto de ingeniosas reformulaciones como: «Asamblea constituyente ahora, bebé» o «All cuicos are bastards». Pero los mensajes encriptados no se limitaron a eso, luego, en diciembre de 2019 ACAB reapareció como 1312 para comunicar el incendiario acrónimo en clave númerica aludiendo la ubicación en el abecedario de las vocales y consonantes que lo conforman, A-1-C3- A1-B2 -1312.

MÚSICA OBRERA Y UN HIMNO DE REPUDIO

“All cops are bastards” o «Todos los policías son bastardos» registra su segundo gran aliento en 1982 en los brazos del movimiento musical Oi! cuando The 4 skins, una de sus bandas más representativas, incluye en su disco THE GOOD, THE BAD AND THE 4 SKINS el track “A.C.A.B”, retrato de la represión policial ejercida contra los jóvenes desempleados y marginados en los barrios obreros de la Inglaterra thatcheriana. Denuncia plasmada en la portada del disco con la imagen de un policía bajo el titular THE BAD.

Generar identidad ante la violenta realidad socio económica y hegemónica probablemente sea la base de todo movimiento contracultural. El fin del Estado de bienestar en manos de la ultraderecha dio paso al resurgimiento de los movimientos sociales, sindicales y contraculturales en la Inglaterra de finales de los 70´s. Por esos días, fuertemente enraizada en la cultura barrial y en la idea de lo comunitario, jóvenes obreros muchos de ellos desempleados envueltos en el descontento y la urgencia de atender a la paliza de la marginación y de la expulsión del auge económico, decidieron hacerse llamar cabezas rapadas. Era el surgimiento de la cultura Skinhead obrera y barrial, con ella nacería un nuevo sonido que representará su naturaleza, el Oi!.
Respondiendo de vuelta a la excesiva masividad que el punk había experimentado luego de su gran explosión, el Oi! se presentó como la nueva música obrera, la contraparte al punk ya colonizado por la industria ajeno a la consciencia y lucha de clases. Para ello, el street punk sería la base rítmica de un cruce que se aseguraría de mezclar los código de la vida barrial y de su forma de sonar rescantando el pub rock, el rock and roll de viejo cuño y los cánticos de fútbol junto con el hastío y el desencanto de la clase más golpeada que también golpea de vuelta. De esa fricción nacerían los principales himnos del género, quizás el más sempiterno, rabioso y lapidario “A.C.A.B” (All cops are bastards) de The 4 Skins, incluido en el clásico “The good, the bad and the 4 skins” de 1982, cuyo sonido recoge la variedad de ritmos aunados en el Oi! alternando entre la velocidad de un caluroso pogo y el jolgorio del ritmo skalítico a punta de guitarras. Al mismo tiempo para la memoria auditiva resulta imposible no retroceder a los mejores momentos The Jam en coros como los de “Yesterday’s Heroes” o “Jack the lad”. Pero será el himno anti policía y anti represión, el coro más memorable de una banda que levantó la bandera del orgullo obrero y la furia del marginal en una canción que supo sobre todo describir y transmitir la violencia estructural y simbólica que genera la guerra callejera del pobre contra el pobre, del policía contra el trabajador:

Geezer comes with a knife in his fist

I got cut along with the rest said

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

All cops are bastards

Copper come up say what’s the matter with you

Acuñado por primera vez en 1980 por el periodista musical Garry Bushell, desde entonces Oi! ha hecho referencia al movimiento musical integrado por las bandas que pusieron a la cultura obrera como motivo principal de sus letras, vestimenta y sonido, entre ellas los 4 SKIN, SHAM 69, COCKNEY REJECTS, entre otras, promoviendo el orgullo de clase tanto en su miseria como en su diversión, resaltando su jerga y su gestualidad, elementos que fueron capaces de crear un género musical en sí mismo antes de su debacle y distorsión.

Hanging around with my mates one night

We got in a little fight

Geezer comes with a knife in his fist

I got cut along with the rest said

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

All cops are bastards

Copper come up say what’s the matter with you

Now they see what we can do

Next thing I know i was in a cell

All my mates were there as well said

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

A.C.A.B

I had a court date to plead my case

They had delight at the look in my face

They said we’re gonna put you away

I said all I had to say said

A.C.A.B

A.C.A.B