SONIDO DE PELÍCULA

JOE HISAISHI: MÁS QUE EL GENIO MUSICAL DE ESTUDIO GHIBLI

JOE HISAISHI: MÁS QUE EL GENIO MUSICAL DE ESTUDIO GHIBLI

Hace muy poco una tremenda noticia remecía el mundo del entretenimiento digital. Netflix anunciaba con bombos y platillos la llegada del catálogo completo de películas de la aclamada y galardonada productora de animación japonesa “Estudio Ghibli” encabezada por Hayao Miyazaki y el fallecido Isao Takahata dos maestros del animé.

Muchas veces comparado con Disney, el Estudio Ghibli alcanzó reconocimiento internacional por allá por el 2003 cuando se adjudicaron un Oscar por mejor película de animación con “El Viaje de Chihiro” (Spirited Away, cómo fue conocida en Estados Unidos) desde entonces sus películas se transformaron en sinónimo de magia, diversión, aventura, amor, pero sobre todo de conciencia.

Sin embargo, cuesta mucho trabajo imaginar una película de Miyazaki sin la música del gran Joe Hisaishi. Gran parte de la magia de sus películas es debido al exquisito trabajo musical desarrollado por el compositor.

 

 

Joe Hisaishi, cuyo verdadero nombre es Mamoru Fujisawa, nació en Japón un 6 de diciembre de 1950. Con tan solo cuatro años comenzó a tomar clases de violín descubriendo así su pasión por la música que lo llevaría a convertirse en compositor y director de orquesta.

Antes de entrar en el mundo del cine, Fujisawa incursiona en la música experimental con toques minimalistas el resultado fue un disco lanzado a comienzos de los 80s pero sin mucho éxito. Decide entonces enfocarse en lo más clásico, sin abandonar lo experimental y lo más importante, opta por crearse un apodo artístico, fue así como inspirado en Quincy Jones, Fujisawa pasaría a llamarse Joe Hisaishi.

El comienzo de los 80s fue también el inicio del Estudio Ghibli, cuando Takahata y Miyazaki deciden unirse para fundar su propio estudio de animación. En 1983 Miyazaki se encontraba trabajando en su película “Nausicaä del Valle del Viento” (1984) pero no tenía quién la musicalizara, entonces Takahata le comentó sobre un joven compositor que prometía tener mucho talento. Fue así como el binomio Miyazaki-Hisaishi comenzó a trabajar juntos en cada film y los reconocimientos no tardaron en llegar. A la fecha Hisaishi ha ganado 7 premios de la academia japonesa por su música.

Pero, ¿por qué esta dupla pudo funcionar tan bien? llegando a ser compara con otra dupla potente – Steven Spielberg y John Williams. Una de las claves la entrega el propio Hisaishi quien ha destacado y agradecido la libertad musical que le ofrece Miyazaki. Ese puede ser un punto clave. Sin embargo, otro factor, y quizá el más importante es la dedicación y el duro trabajo que hace Hisaishi en cada película.

“En general, al trabajar en una película leo detenidamente el guion antes de empezar con el proceso de composición. Para las películas animadas, sin embargo, no hay guion alguno, así que me dedico a revisar el storyboard. Compongo para una película animada que tiene claras sus dimensiones, por lo menos a nivel de tiempo. En cualquier caso, calculo detenidamente qué tipo de música aplicaré en cada escena«. Declara Hisaishi en una entrevista, pero no todo es tan sencillo y es muy interesante darle un vistazo al proceso creativo por el que pasa el compositor.

 

 

 

Si recordamos, en la edición anterior mencionamos como Hildur Guðnadóttir se internaba en la mismísima Chernóbil para sentir en carne propia experiencias que la ayudaran a componer o como se sumergía en el guión de “The Joker” (2019) para comprender ese lado oscuro que finalmente resultaría en un bello soundtrack que le valió un premio de la academia.

Para Joe, la cosa parece funcionar de otra manera, llegando incluso a afirmar que “el elemento más doloroso de mi vida es componer porque a veces nada se te viene a la cabeza. Es muy duro y difícil. A veces el resultado es cero, pero me voy a la cama y siento algo y entonces una idea nace. Así que al final esa idea puede resultar en una composición, pero la experiencia es a menudo muy dolorosa”

Es interesante que Joe describa su proceso creativo como una experiencia dolorosa, es al mismo tiempo muy humano decirlo. Incluso inspirador puesto que a menudo uno tiende a pensar que todo fluye tan fácil para genios musicales como él. Incluso Joe va más allá, él afirma que no le gusta tocar el piano ni conducir orquestas. Según él, existe un intercambio de energía que no es parejo “son 80 contra uno y cuando estoy conduciendo estoy tan concentrado y estresado que sólo puedo relajarme una vez que la presentación ha terminado”

A pesar del sufrimiento de Joe al componer, el resultado es simplemente admirable y es así como ha creado la música para películas como Mi vecino Totoro (1988), La Princesa Mononoke (1997), El Viaje de Chihiro (2001), El Castillo Andante de Howl (2004), Ponyo (2008), El Viento se Levanta (2013) y La Princesa Kaguya (2013) por nombrar algunas.

Pero la música de Hisaishi no sólo está ligada a la animación. En paralelo con Miyazaki, Joe también ha formado equipo con el gran Takeshi Kitano, quién nos tiene acostumbrado a violentas películas de yukuzas y a otras con tintes mucho más de drama. Esto demuestra la versatilidad en la música de Hisaishi, su capacidad de adaptarse a las necesidades de la cinta y a las necesidades del director.

Hisaishi resumen su historia con Miyazaki y con Kitano como un proceso en donde se encuentran las visiones del músico y la del director. Él resalta que no le gusta trabajar con directores que sólo usan la música para acentuar efectos de sonido, si no que le gusta trabajar con gente que le de a la música el valor que se merece.

 

 

Sin duda que comprender un poco como Hisaishi entiende y siente la música nos ayuda a valorar aún más el trabajo que hace un músico dentro de una cinta. Basta simplemente poner atención a uno de los elementos más recurrentes en las películas de Miyazaki – Volar.

Creo que todas  -me pueden corregir luego-, las películas de Miyazaki incluyen aeronaves o personajes que pueden volar o sueñan con volar. ¿Cómo le pones música a una escena de ese tipo? Joe parte de la premisa de que volar siempre ha sido el sueño de los seres humanos. “Intento conectar ese sentimiento de esperanza con el espíritu de la escena. La música que es más lenta le permite al espectador experimentar que hay en el espacio entre cada movimiento.”

Cada pieza musical está detalladamente pensada para entregar al espectador una experiencia íntegra que te llena de emotividad, que puede ponerte en el tono de la película tan solo con las primeras notas de un piano. Es imposible pensar en la loca carrera del Gato Bus sin esos acordes casi circenses. Muchos menos nos podemos imaginar la angustia de Chihiro luego que sus padres se transformaran en cerdos y se encontrara sola en un mundo de espíritus y demonios.

Intenten ver la escena de la fiesta al comienzo del Castillo Andante sin los acordes de ese hermoso vals vienés. Para qué hablar de la huida de la Princesa Kaguya luego de ser invadida en su privacidad por el emperador. Son tantos los ejemplos que podemos mencionar y somos afortunados de disponer del catálogo completo de Joe Hisaishi en Spotify, además de poder de disfrutar las maravillosas películas del Estudio Ghibli en Netflix.

 

SONIDO DE PELÍCULA: VIAJE AL CABO DEL MIEDO

SONIDO DE PELÍCULA: VIAJE AL CABO DEL MIEDO

Usualmente cuando pensamos en películas de terror se nos vienen a la mente las casas embrujadas, los exorcismos o al mítico Pennywise (It). También podemos pensar en criaturas demoníacas u otros fenómenos paranormales. Sin embargo, para mí una buena película de terror es aquella en donde personajes comunes se ven expuestos al extremo de sus capacidades y en donde personas cargadas de maldad y odio dan rienda suelta a sus más crueles planes. El miedo de ser atacado, de sentirte vulnerable, de sentir que no te puedes proteger, ni tampoco proteger a tu familia, sentir la necesidad de buscar ayuda, pero al mismo tiempo saber que estás sólo y nadie puede ayudarte, donde te ves en la urgencia de extremar recurso y poner en juicio todos tus valores para poder sobrevivir o salvar la vida de alguno de tus seres queridos.

Ese el caso de Cabo de Miedo (Cape Fear), película que, además, cuenta con uno de los soundtracks más terroríficos de la historia. Aquí es necesario hacer una pequeña acotación, pues en esta entrega me centraré en Cabo de Miedo (1991), el remake de Martin Scorsese para el film del mismo nombre de 1962, dirigido por J. Lee Thompson. Se preguntarán por qué: simplemente porque la versión de Scorsese la he visto más veces y porque el soundtrack es “casi” el mismo, ya les explicaré.

 

 

 

Para quienes no han visto la película, les cuento que la historia se centra en Max Cady (Robert De Niro), un exconvicto que después de pasar 14 años en cárcel, decide ir a buscar venganza en contra de su abogado Sam Bowden (Nick Nolte), a quien acusa de haberle jugado chueco para enviarlo a prisión. 

 

 

 

 

Sam tiene una bella familia compuesta por su esposa Leigh Bowden (Jessica Lange) y su hija adolescente Danielle Bowden (Juliette Lewis). Max de inmediato pone en marcha su plan, comienza a hostigar a Sam, acorralarlo hasta el punto de hacerle sentir vulnerable. La inseguridad de Sam comienza a provocar un desbarajuste emocional en la familia y, poco a poco, todo se va transformando en una pesadilla brillantemente orquestada por Max, quien incluso, haciendo uso de su experiencia como seductor de adolescentes, comienza a manipular a Danielle hasta casi enamorarla y ponerla en contra de sus padres.

Robert De Niro usó todos los recursos posibles para darle a su personaje un aura de maldad inigualable. Durante meses ejercitó para obtener musculatura adecuada, además de decorar su cuerpo con decenas de tatuajes con mensajes y símbolos religiosos. En toda su espalda se puede apreciar una gigantesca cruz de la que cuelga una balanza donde a cada extremo se puede leer “Truth” (verdad) y “Justice” (justicia), junto con los otros mensajes de venganza sacados del antiguo testamento. Su trabajo no se limitó solo a eso, De Niro también pasó semanas investigando sobre el comportamiento de psicópatas sexuales. Sin embargo, lo más extremo que hizo Robert fue pagarle a un dentista cinco mil dólares para que le destruyera su dentadura, ya que insistía en él su personaje debía tener esa característica –20 mil más le costaría recuperarla–.

 

 

Pero todo ese trabajo estético y psicológico de De Niro no hubiese estado completo sin una música que sellara la imagen de Max Cady. Esa música que al escucharla te pone los pelos de punta, porque viene desde lo profundo, como sacada directamente del infierno; ese tema que te paraliza porque sabes que en esa noche oscura aquella figura que camina a ti con la luna iluminando su camino y con esa música como una fanfarria anunciando su llegada no significa otra cosa más que tu condena.

Esa música es obra del maestro Bernard Herrmann (1911-1975) y también del genial Elmer Bernstein (1922-2004). Herrmann compuso el tema original para Cabo de Miedo (1962), y cuando Scorsese decide rodar el remake en 1991, Bernstein le recomendó usar el mismo tema principal. En un comienzo Martin estaba un tanto dubitativo, pero terminó aceptando la idea y Bernstein tomó la partitura de Herrmann, hizo unos cuantos arreglos y nos regaló un tema tan terrorífico que incluso ha sido utilizado en otras películas o en el clásico capítulo parodia de Los Simpsons “Cabo Miedoso” (Cape Feare), donde Bob Patiño intenta asesinar a Bart.

 

 

 

De la música de Herrmann prometo hablar en otro capítulo, pues su aporte y legado son incalculables. Quienes no lo conocen se sorprenderán. Con respecto a Bernstein, quien también tuvo una carrera muy exitosa, con dos Globos de Oro, un Oscar y otras 14 nominaciones, podemos decir que sentía un profundo respeto y admiración por el trabajo de Herrmann: “Creo que él [Herrmann] no hubiese estado contento con mi trabajo y probablemente me hubiese reprendido por lo que estaba haciendo”, declararía Bernstein en una entrevista.

 

 

 

Pero Bernstein no sólo usaría la música de original de Cabo de Miedo, sino que también echaría mano a la música descartada que el mismísimo Herrmann había compuesto para “Torn Curtain” (Cortina Rasgada) de Alfred Hitchcock. Bernstein usaría estas pistas para el clímax de la película agregando ese toque de tensión y angustia propios del sentimiento de la familia Bowden.

 

 

Si bien Scorsese insiste en que Cabo de Miedo no es una película de terror, sino un thriller criminal, yo creo que no hay cosa más de temer que la mera idea de un psicópata que quiere violar a tu hija para luego violar a tu mujer y luego asesinarlos a todos. La mera figura de Max y la genialidad musical de dos monstruos como Herrmann y Bernstein posicionan esta obra como una de las más desquiciadas que he visto. No en vano De Niro fue nominado a un Oscar por su interpretación, perdiendo ante Anthony Hopkins (El Silencio de los Inocentes), y compitiendo con Robin Williams, Warren Beatty y Nick Nolte. Juliette Lewis también fue nominada como mejor actriz de reparto, y con justa razón, pues su actuación es notable.

 

 

 

Para felicidad de todos los que amamos esta película y nos fascinan las bandas sonoras, el soundtrack de Cabo de Miedo se encuentra disponible en Spotify y también pueden escuchar la versión de la banda Fantomas, quienes el 2001 lanzaron el disco “Director’s Cut”, donde incluyen el cover de Cabo de Miedo con el puro estilo oscuro y descabellado de Mike Patton.

 

 

 

MELODÍAS DE AMOR Y VENDETTA A LA SICILIANA

MELODÍAS DE AMOR Y VENDETTA A LA SICILIANA

Hablar de bandas sonoras a veces resulta complicado, muchas personas pasan por alto la música en películas pensando incluso que son simplemente un adorno en ellas o que están hechas para rellenar momentos “muertos”. Hay otros que creen que la música tiene una mera función técnica o estética dentro de un filme.  Independiente de lo que pensemos, es innegable que existen bandas sonoras que trascienden e incluso llegan a ser más grandes que la película o simplemente resulta inimaginable recordar una película sin asociarla con su música (y no me refiero precisamente a musicales).

Tratemos de recordar alguna de las obras de Tarantino sin su música. Sin duda que resulta imposible. Es como quitarle los colores y sólo recordar imágenes carentes de vida. Este es el caso de una banda sonora que, al son de sus primeros acordes de su título principal, nos sentimos trasladados al siglo pasado y al corazón de la mafia italiana. Creo que ya saben de qué película estamos hablando, ¿no? ¡Correcto! El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola y su brillante música compuesta por NinoRota.

 

 

Nino Rota, cuyo nombre real era Giovanni Rota Rinaldi, fue un niño prodigio para la música que desde temprana edad mostró su talento. Nino estudió en el conservatorio de Santa Cecilia en Roma y posteriormente terminó sus estudios siendo becado en el Curtis Institute en Philadelphia, EEUU. Durante su vida compuso óperas e innumerables bandas sonoras, siendo el compositor frecuente de muchas de las películas del talentoso Federico Fellini. (Si no han visto películas de Fellini deben ir de inmediato a buscar alguna, pues son maravillosas.) Sin embargo, fue con Coppola con quien obtuvo el máximo reconocimiento internacional.

 

 

El Padrino es una obra de arte por donde se mire. La adaptación del libro de Mario Puzo llevó las películas sobre la mafia hasta un nivel virtualmente inalcanzable. (Recordemos además que el mismísimo Mario Puzo trabajó con Coppola para la adaptación del filme.) Sin embargo, la guinda de la torta se la daría Nino Rota con un soundtrack que hasta el día de hoy permanece en el inconsciente de generaciones que crecieron con la imagen de Don Corleone (Marlon Brando), la de Michael (Al Pacino) o la de Sonny (James Caan), por mencionar algunos. Debemos mencionar que Rota no fue elegido al azar; Coppola necesitaba un músico talentoso que pudiera plasmar de la mejor manera posible la esencia siciliana en su obra y Nino resultaba ser el candidato ideal por sus ya mencionados créditos en los filmes de Fellini y su reconocimiento como un virtuoso de la música.

 

 

Sólo de recodar el maravilloso “The Godfather’s Waltz” se me pone la piel de gallina. Esta composición es bastante peculiar, pues a pesar de ser un waltz, su melodía es más bien triste o nostálgica, como si de alguna manera nos adelantara que la buena vida de los Corleone está a punto de correr algún riesgo. Sin embargo, hacia el minuto 2’30, el waltz renace con más vitalidad haciendo notar que los Corleone no se quedarán de brazos cruzados. Este tema es usado en diversos momentos durante la película, pero creo que como tema de título ya marca el tono de lo se viene en la película.

 

 

Otra de mis composiciones favoritas dentro de la película es “Apollonia”. Otro tema lleno de nostalgia y de esa belleza italiana que pone los pelos de punta. Recordemos que Apollonia es la primera esposa de Michael Corleone, interpretada por la bella actriz Simonetta Steffanelli y, bueno, sabemos qué ocurre con ella durante la estadía de Michael Corleone en Sicilia. A pesar de ser un personaje que tiene un pasaje breve dentro de la narrativa, esta juega un rol fundamental en reflejar el amor dentro del mundo de Michael. Un amor que nunca es sencillo, un amor que le es un tanto esquivo y que, al mismo tiempo, le hace temer, pero que lo necesita para enfrentar el futuro. Es Kay Adams (Diane Keaton) quien logra llenar ese vacío, pero siempre con esa dosis de incertidumbre, pues durante el transcurso del drama vemos como la inicial figura iluminada de Michael se va haciendo cada vez más gris.

 

 

Finalmente, “The Godfather Finale” le da un broche de oro a la película. El waltz ahora suena con coros angelicales como divinizando la figura del nuevo Don y que al mismo tiempo de van mezclando con ese romanticismo y misterio de lo que está por venir. Incluso me atrevería a decir que incorpora unos tonos casi de terror, como presagio de que el futuro del Don no será nada fácil.

Creo que los tres temas señalados reflejan de manera perfecta la trama central de El Padrino. La traición, el amor, el miedo son los hilos conductores de una envolvente trama que nos atrapa y nos arrastra hasta llegar a identificarnos con algunos de los personajes, incluso llegar a empatizar con ellos. Nino logró su objetivo y Coppola supo sacarle el mejor provecho posible, y se lo agradecemos.

 

 

Sólo para terminar, una pequeña anécdota. Nino Rota fue nominado al Oscar por su musicalización. Sin embargo, fue descalificado, pues basó sus composiciones en temas que ya habían sido utilizados anteriormente en otras películas, pero que eran de su autoría. Después de mucha negociación, el galardón finalmente llegó con la entrega de la segunda parte de la trilogía.

Vean El Padrino, no se arrepentirán, y si ya la vieron, véanla nuevamente. Es una oferta que no podrán rechazar.