SONIDO DE PELÍCULA

ALAN PARKER: UNA CINEMATOGRAFÍA QUE SUENA EN LA MEMORIA

ALAN PARKER: UNA CINEMATOGRAFÍA QUE SUENA EN LA MEMORIA

El pasado 31 de Julio nos enterábamos de la muerte de Sir Alan Parker. De inmediato se me vinieron a la mente imágenes de mis películas favoritas, por ejemplo, a Robert De Niro interpretando al Lucifer en “Angel Heart” (1987) o el clásico desfile de martillos de “Pink Floyd: The Wall” (1982), así como también las crudas escenas de “Midnight Express” (1978). Sin embargo, algo que también llamó mi atención al hacer memoria fue que los recuerdos no sólo correspondían a imágenes sino que también a sonido, melodías, canciones, música.

Por este motivo en Sonido de Película hemos querido hacer un rescate y un tributo a las películas musicales de Alan Parker, así como también hacer un recorrido por su carrera y de esta forma homenajear a un crack del cine, un tipo que se atrevió a realizar películas siguiendo sus propias reglas y mantenerse firme e independiente (dentro de lo posible) de la terrible máquina que es Hollywood.

Sir Alan Parker nació en Islington, Londres un 14 de Febrero de 1944. Comenzó su carrera en una empresa de publicidad en donde pudo dar rienda suelta a su desbordada creatividad. Poco a poco fue abriéndose paso en el mundo de los comerciales permitiéndole la entrada a la gran pantalla en 1974 con el drama filmado para la BBC “The Evacuees”, obra con la que consiguió su primer BAFTA y que marcaría el inicio de su carrera como director de cine.

 

Bugsy Molone (1976)

Alan Parker escribe y dirige esta película-musical sobre dos bandas de terribles gánsteres que se pelean por el control de la ciudad, en medio del conflicto está Bugsy Malone, un tipo sencillo, amigo de todos, pero que nunca le ha trabajado un día a nadie y sólo quiere obtener dinero buscando la forma más fácil de conseguirlo.

A simple vista parece la típica historia de mafia ambientada en los años 20s, pero la gracia del film radica en que todos los personajes están interpretados por niños. De hecho, la edad promedio del elenco era de unos 14 años. Los autos utilizados eran en realidad triciclos adaptados, los niños debían pedalear para poder hacerlos funcionar. Sonidos de motores fueron agregados para causar “realismo” Del mismo modo, las armas utilizadas fueron especialmente diseñadas para lanzar bolitas de pastel de crema, lo que funcionaría como balas. Así es, literalmente morías de un tortazo en la cara.

El papel de Bugsy Malone es interpretado por Scott Baio. Mientras que Jodie Foster interpretaría a Tallulah, la estrella del espectáculo nocturno en el club de Fat Sam. Los rumores cuentan que muchas de las niñas participando en la película se habían enamora de Scott, pero mucho después sabríamos que Scott y Jodie se besaban en secreto después de las grabaciones.

El papel de Fat Sam fue probablemente es más divertido de conseguir. Alan fue a una escuela en Brooklyn, entró a una sala y preguntó “¿Quién es el más desordenado de la clase?” a lo que el curso exclamó “Cassisi!” John Cassisi tímidamente se puso de pie y asistió. Él hablaba además un poco de italiano lo que le daría más carácter a su personaje, de esta forma John Cassisi se transformó en Fat Sam.

En la película también podemos ver el debut en la actuación de Dexter Fletcher como Baby Face. Fletcher seguiría actuando, pero también daría un paso como director ligado a la música, filmando la vida de Elthon John en Rocketman (2019) y la multipremiada biopic Bohemian Rhapsody (2018).

Más de mil tortas de crema fueron hechas para la filmación en una película que incluso Ford Coppola llamaría “alocada” Incluso el mismo Parker por mucho tiempo no quiso volver a ver la cinta pues sentía que no estaba hecha por él, pero con el tiempo la abrazó y aunque la considera muy bizarra siente que se hizo un buen trabajo a pesar de los muchos inconvenientes, especialmente para conseguir los cientos de permisos para trabajar con menores.

La música y canciones creadas por Paul Williams son el complemento perfecto para esta historia de pequeños gánsteres jugando a la guerra, así como también para las pequeñas historias internas donde personas humildes buscan una oportunidad para triunfar.

 

Fame (1980)

Si hay algo que caracteriza el estilo de Alan Parker, es que nunca vuelve atrás para realizar la misma película. Una vez dijo “Hollywood intenta clonar el éxito comercial haciendo remakes o secuelas. Boggo 1 tendrá un Boggo 2, Boggo 3… como conejos con mixomatosis”

Parker siempre intentó abordar diferentes géneros y es por eso que después de la singular comedia musical de Bugsy Malone, vería la luz la cruda y controversial “Midnight Express” (1978) que narra la historia de un joven norteamericano que es atrapado traficando droga en Turquía y sus penurias estando en la cárcel. Película que puso a Parker entre los números uno en Hollywood y con la que conseguiría varios premios, entre ellos un Oscar por la composición del gran Giorgio Moroder.

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Según Parker, después de “Midnight Express” recibía cientos de guiones y muchas ofertas de estudios para hacer películas. Pero Parker, fiel a sus ideas, decide realizar un largometraje musical escrito por Christopher Gore. Para la música, Parker volvería a buscar a Moroder, pero éste se encontraba ocupado colaborando con Donna Summer. Entonces Parker pensó en Jeff Lynne de The Electric Light Orchestra, pero lamentablemente tampoco estaba disponible. Fue entonces que apareció Michael Gore para poner la música y Louis Falco para las coreografías y conjunto dar vida a “Fame”

La belleza de “Fame” radica en no ser el clásico musical al que uno está acostumbrado. No hay nada forzado, no ocurren esas secuencias de canciones dentro de un momento en que uno dice “ahora se van a poner a cantar” todo en esta cinta ocurre en momentos de espontaneidad. La escena del almuerzo, por ejemplo, es una de las más bellas que he visto, con una intensidad que puede poner a bailar hasta la persona más tiesa del mundo. Ritmos que afloran salvajemente producto de la improvisación visceral y los movimientos catárticos de los bailarines bellamente dirigidos por Falco.

Fue idea de Gore que la música no fuese doblada. Toda la música y las canciones son tocadas en el momento con el fin de hacerlas sentir lo más real posible. La edición es preciosa y fue premiada con un Oscar. Pero la música es una excusa, la historia de “Fame” va más allá de la música, es la historia de un grupo de jóvenes con diferentes backgrounds que buscan convertirse en estrellas por medio del arte.

De hecho, Parker dijo que el título de la película en realidad era una ironía pues la película no se trata de la fama, se trata del fracaso, de trata de la realidad de los jóvenes artistas que no tienen más que su talento para salir adelante. Precisamente esta idea es que la que a Parker le causó muchos problemas para rodar.

La historia está pensada en una escuela de artes ficticia situada en New York. El primer problema para Parker fue comité de educación de la ciudad. Con “Midnight Express” Parker destruyó el sistema penitenciario de Turquía y el comité de educación no quería que Parker ahora dejara por el suelo el sistema educacional de EEUU.

Una vez superado ese problema, nuevamente surgieron trabas con los permisos para grabar sumado a algunas desavenencias con el elenco. Pero esto no lo detuvo y finalmente Parker sacó adelante una cinta que se transformaría en un ícono de los 80s.

“Fame” sería la primera película en la historia en tener doble nominación en la categoría de mejor canción, llevándose la estatuilla por la canción Fame.  Sin embargo, no todo sería color de rosas. La cinta no tuvo gran recepción en el público y casi fue un desastre comercial. Fue tanto el enojo de los productores que cuando se les pidió autorización para transformar la película en una serie de TV ellos dijeron “váyanse a la mierda con su serie” Una terrible decisión pues el éxito de ésta recaudó más dinero que la película. Un negocio del que incluso Parker lastimó no haber participado.

En el 2009 se estrenó un remake, ¿recuerdan lo que dijo Parker? Para él fue una verdadera pena pues cuenta que ni siquiera lo llamaron para hablar con él, consultarle o mucho menos invitarlo a participar. Para Parker fue un robo, pero que afortunadamente las personas que hicieron el remake eran poco aptas y por ende la película fue basura y un fracaso.

“Fame” es una película que aún suena muy actual en las problemáticas que aborda de fondo. Embarazo juvenil y aborto, drogas y éxito, pobreza y oportunidades, belleza y abuso, búsqueda de identidad y padres controladores, ser gay y la aceptación social. Todo esto con un bálsamo musical cargado al pop y el disco que nos hacen sentir que por un momento y a pesar de todos los problemas podemos ser felices.

The Commitments (1991)

Saltamos varios años, pero no significa que Parker no haya estado trabajando. Todo lo contrario. Los años 80s fueron muy prolíficos, después de “Fame” Parker estrenaría “Shoot the Moon” (1982) un drama protagonizado por Diane Keaton y Albert Finney que relata el sufrimiento de una madre y sus cuatro hijos cuando su esposo abandona el hogar. Ese mismo año Parker junto a Roger Waters lanzarían la mítica “Pink Floyd: The Wall”

 

Los problemas durante el rodaje fueron muchos, especialmente porque Waters insistía en imponer su visión por sobre la de Parker. El principal problema era que Waters quería poner imágenes de la banda dentro de la película. Por suerte no lo logró pues para mi gusto si lo hubiese hecho “The Wall” se hubiese transformado en un Video Clip larguísimo.

En 1984 Parker trabajaría con un joven Nicolas Cage en la cinta “Birdy” para en 1987 dar un nuevo salto de género y pasar al suspenso y el terror con la maravillosa “Angel Heart” mientras que en 1988 nuevamente aborda temas controversiales, en este caso el racismo. “Burning Mississipi” fue una cinta que le trajo muchos problemas con la industria y con autoridades en EEUU.

“Come to See Paradise” (1990) nuevamente aborda los problemas raciales, pero esta vez el drama se centra en una mujer japonesa es que llevaba a un campo de prisioneros luego del ataque a Pearl Harbor solo por ser nipona.

El año 1991, y como ya nos tiene acostumbrado Alan, da un giro radical para volver a la música. Esta vez con la cinta “The Commitments” la que para muchos (incluyéndome), es la mejor película musical que he visto en mi vida. Puede ser una exageración, pero si te gusta el Soul, esta es tu película.

Incluso el mismo Alan declaró que “The Commitments” fue la película que más disfrutó hacer, quizá por una razón “mientras menos presupuesto más libertades creativas tienes, mientras que a mayor presupuesto más los estudios intentarán proteger su inversión” decía Parker.

En esta ocasión nos situamos en Dublin, Irlanda. Donde Jimmy, un joven desempleado hijo de un proletario clase media sueña con armar una banda y traer de vuelta el “soul” a todas las personas por lo que decide hacer audiciones abiertas en su casa para conseguir a los integrantes.

Las situaciones son demasiado divertidas, cada miembro de la banda tiene sus propios dramas y prácticamente se odian unos a otros, pero la música los une y cuando logran armonizar simplemente te cautivan y sólo quieres seguir escuchándolos.

Las referencias musicales son preciosas: Wilson Pickett, Ottis Reading, Aretha Franklin, Percy Sledge, James Brown, entre muchos otros decoran el arsenal de canciones que nos hacen sentir vivos. El Soul es música que viene desde lo más profundo de nuestro ser y es la mejor expresión de lo que somos y sentimos.

La historia de “The Commitments” no es la de una banda triunfal, sino la de una que está destinada a morir a pesar del talento de sus integrantes. Jimmy es el manager y está en serios problemas pues debe recurrir a un matón prestamista para conseguir los instrumentos, además primeras tocatas no dejaban nada de dinero para comenzar. Todo esto pone en problema a la banda, sumado a los problemas internos. Los amoríos entre los miembros, el ego de su vocalista, la personalidad explosiva de su batero, todo confabula en contra de la que pudo ser la mejor banda de soul de Europa.

Después de todo, como dice Jimmy, “Los irlandeses somos los negros de Europa y los dublinenses somos los negros de Irlanda y los dublineses del norte somos los negros de Dublin. Así que díganlo y díganlo fuerte, soy negro y estoy orgulloso”

La película está llena de pequeñas referencias a otras cintas de Parker y también cuenta con la participación de los hermanos Corrs de la famosa banda irlandesa The Corrs y de Glenn Hansard quién en el 2007 protagonizaría la hermosa “Once” donde retrata la vida de un músico callejero que intenta conseguir dinero para grabar su propio disco. Esto nos puede hacer pensar que “Once” podría ser un spin-off de “The Commitments” pues al final de la película vemos al personaje de Glenn ganándose la vida tocando en las calles de Dublin.

Posterior a “The Commitments” Parker filmaría su última producción musical – “Evita” (1996) con Madonna interpretando a Eva Perón y con las actuaciones de Antonio Banderas y Jonathan Pryce. Según Parker trabajar con Madonna fue un verdadero placer y que ella se había entregado por completo a su papel. En un comienzo estaba asustado pues había recibido pésimos comentarios, pero Madonna cumplió.

Si bien la cinta no dejó muy contento al pueblo argentino, recibió buenas críticas e incluso ganó un Oscar por mejor canción. Madonna por su parte declaró no haber tenido un buen trato con el entonces presidente argentino Carlos Menem. Aseguró que durante su visita a la Casa Rosada Menem sólo le miraba el escote.

Tampoco Parker ni la misma Madonna la pasaron muy bien en Argentina ya que a su llegada se encontraron con cientos de manifestantes anti peronistas gritando y cargando pancartas con frases como “Go Home Madonna and Alan Parker”

En el año 1999 Parker vuelve al drama con “Angela’s Ashes” quizá una de las películas más tristes de su catálogo. Situada nuevamente en Irlanda relata la trágica vida de Frank McCourt. Se abordan temas como la pobreza, el rol del IRA, los prejuicios y adicciones.

Finalmente, en el 2003 Parker vuelve a Estados Unidos para rodar el que sería su último film. “The Life of Gale” pone el dedo en la llaga al sistema penitenciario de Estados Unidos, el debate sobre la pena de muerte y como un pequeño grupo de activistas busca el fin de ésta en Texas. Para esta cinta Parker dejaría a sus hijos a cargo de la banda sonora, según Alan, era más barato, pero mucho más complejo. Hubiese preferido trabajar con John Williams. Sin embargo, el resultado fue bastante bueno y el soundtrack resulta un excelente complemento para este thriller, el cual puede resultar incluso “profético” pues Kevin Spacey se vería envuelto en una situación similar al de su papel en la película.

Siempre fiel a su estilo, Parker se movió una amplia gama de géneros. Siempre abordando temas sociales y políticos, porque para él su libertad creativa era lo más importante “ya sea por contrato o a la fuerza” decía en una entrevista y continua “después de todo, nosotros los directores somos como guerrilleros en bicicleta tratando de llevar a cabo nuestras ideas”.

 

Mickey Rourke Et Alan Parker promoting Angel Heart Movie in Paris, France in 1987. *** Local Caption *** .

Otra característica de Parker era que nunca se repitió el plato con ningún actor. Para él era simplemente raro, pero hemos visto como ciertos directores trabajan siempre con ciertos artistas, pero él sería muy difícil trabajar con la misma persona pues no podría sacarse de la cabeza el papel que ya había hecho antes.

La variedad de géneros, lo controversial de sus películas, su estilo único de dirección, aprendido por medio de la práctica ya que no tuvo estudios formales, todo el sello Alan Parker no estaría completo sin la música. Desde el Charlestones de Bugsy Malone, los sonidos disco-pop de Fame, el rock de The Wall, los elementos de Jazz de Angel Heart, el soul de The Commitments, hasta el trabajo en sonido de sus hijos para The Life of David Gale. Toda esa música también se queda con nosotros. Después de todo para Alan Parker:

“Cuando la música y las imágenes se fusionan bien pueden llevar a las audiencias a otro nivel emocionalmente y dramáticamente. La mala música de una película interrumpe sin completar la acción. Un gran acompañamiento musical se mete bajo tu piel, activa tu subconsciente, exacerba el drama y ayuda a conducir el poder emocional de la trama de la película”

Sir Alan Parker se fue llevándose 22 premios entre Oscars, Globos de Oro, BAFTAs y Cannes entre otros. Sin embargo, nunca ganó como mejor director, sólo obtuvo dos nominaciones. Pero Parker no le interesaba, según el “los premios apestan, especialmente cuando no los ganas” A pesar de eso, para nosotros siempre será un héroe del cine, de esos pocos que tienen las agallas para alzar la voz y buscar la controversia y el debate, de esos que era capaz de mostrarnos las cosas como son. Cierro con una de sus famosas citas sobre Hollywood, la que redondea la idea de quién fue Alan Parker.

“El cine americano se trata de escapar de nuestra vida diaria – para mostrar un mundo de fantasía que no solo refuerza la idea del sueño americano sino que también la posibilidad y la oportunidad de poder soñar del todo”

 

 

 

 

 

 

 

UN ADIÓS PARA IL MAESTRO

UN ADIÓS PARA IL MAESTRO

Cuando comencé con Sonido de Película siempre quise hacer una columna dedicada a la vida y obra de Ennio Morricone, il Maestro, pero nunca imaginé que tendría que escribirla a pocos días de su muerte.

Tengo la costumbre de desconectar la WiFi durante la noche y así desconectarme de todo mientras duermo. Al despertar y encender todo, tenía mensajes de muchos amigos avisándome que Morricone había muerto. Eso refleja lo importante que era y es Ennio y su influencia en mi vida y mis amigos lo saben bien. Lo primero que se me cruzó por la mente fue un OK, ahora es cuando debes escribir, es hora de homenajear a un grande la música, un ícono que marcó a generaciones y es por eso que Sonido de Película quiere despedir con los máximos honores al Maestro Ennio Morricone.

El 10 de noviembre de 1928 nacía en Roma Ennio Morricone, hijo de Libera Ridolfi, una empresaria, y Mario Morricone, un conocido trompetista. La influencia musical se manifestó por medio de su padre quien le enseñó a tocar de trompeta, pero su talento musical se manifestaría a sus cortos seis años cuando junto con su padre crearía su primera composición musical.

Sus dotes innatos para la música lo llevaron a terminar un programa de cuatro años en tan sólo seis meses en la “Academia Nazionalle di Santa Cicilia” El joven prodigio continuaría con estudios composición para finalmente graduarse del conservatorio en 1954 con diplomas en trompeta, composición e instrumentación.

A pesar de que para el año 46 Ennio ya trabajaba haciendo pequeños arreglos musicales y escribiendo piezas musicales para pequeños proyectos. No fue hasta el año 61 cuando hizo su debut escribiendo la música para la película “El Fascista” de Luciano Salce con quien haría dupla por mucho tiempo. En esa misma época el amor tocó la puerta del Maestro, y en 1956 se casaría con María Travia con quién tendría cuatro hijos, Marco, Alessandra, Andrea (que también es compositora) y Giovanni.

Entrando los años 60 fue cuando el nombre de Ennio Morricone alcanzaría fama mundial. Sergio Leone recluta a Morricone para componer no solo el soundtrack sino que también los efectos de sonido de las películas más icónicas del “espagueti western”- La infame trilogía del dólar (“A Fistful of Dollars” (1964); “For a Few Dollars More” (1965) y “The Good, the Bad, and the Ugly” (1966))

Ennio fue capaz de plasmar de manera magistral la visión de Leone sobre lo que era el lejano oeste. Con un trabajo increíble, lleno de detalles vibrantes, uno se siente sumergido en la época donde si no sabías usar un revolver o una escopeta estabas perdido. El nivel de las composiciones de Morricone llegaron a lograr un nivel de trascendencia tal que hasta la fecha siguen siendo reutilizadas para otras películas, series de TV o incluso en dibujos animados. Incluso por muchos años The Ramones utilizaba la épica “The Ecstasy of Gold” para finalizar sus shows. Mientras que Metallica a principio de los 80 la usaba para abrir sus conciertos.

El Maestro, fiel a su estilo, se le preguntó de por qué el creía que “A Fistful of Dollars” había tenido tanto impacto, a lo que simplemente dijo que no tenía idea pues era la peor película que Leone había hecho y la peor banda sonora que él había realizado.

No cabe duda que el éxito de las cintas protagonizadas por Clint Eastwood le abrió la puerta a muchos proyectos, pero Ennio prefirió continuar trabajando con cineastas Italianos como Sergio Corbucci, Sergio Sollima, Édouard Molinaro, Marco Bellocchio, Mauro Bolognini (con quien trabajó en 15 películas), Bernardo Bertolucci, Dario Argento, etc.

Muchas de sus composiciones pasaban a transformarse obras maestras casi de inmediato y los directores valoraban una característica que es difícil de encontrar en muchos músicos – la versatilidad y prolificidad. Ennio era capaz de crear melodías románticas, sutiles, suaves y delicadas. Era capaz de pasar a la comedia con rimbombantes melodías a producir terror o suspenso y si además le sumamos los westerns y cintas de época tenemos a un artista completísimo que llegó a componer 20 soundtracks al año.

Estamos hablando de un genio que realizó más de 500 piezas musicales para el cine y más de 100 obras clásicas. Pocos pueden contar eso a sus nietos. Pero a pesar de los reconocimientos, los premios de la academia siempre le fueron esquivos. Podríamos pensar o imaginar muchas cosas, podríamos cuestionar por qué Ennio nunca quiso partir a Hollywood. Lo cierto es que Morricone, en buen chileno, no estaba ni ahí con ir a Estados Unidos.

Morricone jamás quiso aprender inglés, por ejemplo. Por muchos años rechazó invitaciones o simplemente volar hasta allá. Algunos le atribuyen esto a su pensamiento político y por pertenecer al partido democrático (PD) de orientación centro-izquierda. Quizá nunca lo sabremos, pero cuando hay talento, no importa donde estés, las ofertas llegan solas.

Fue así como durante los años 70, 80, 90 y 2000s continuó trabajando activamente con directores tanto en Estados Unidos como en Italia. Ennio compuso música para directores como Don Siegel, Brian De Palma, Barry Levinson, Warren Beatty, Oliver Stone, John Carpenter, Roland Joffé y Quentin Tarantino por nombrar algunos.

En una entrevista se le consultó si le gustaría trabajar solo con un estilo musical. El Maestro contestó “no soy de aferrarme a un estilo u otro. Me gusta cambiar, así no hay riesgo de aburrirse. Disfruto todo tipo de películas, no soy fan del terror aunque sí me gustan mucho las películas de Dario Argento y John Carpenter”

Se imaginan si Ennio Morricone hubiese hecho el soundtrack para “A Clockwork Orange” (1971). Esto estuvo a punto de suceder y la historia es bien sabrosa. Se cuenta que Kubrick estaba loco por trabajar con Ennio y lo quería para su Naranja Mecánica, incluso intentó contactarlo por medio de Sergio Leone quien le dijo que Morricone no estaba disponible a pesar de no ser verdad. Ennio quedó muy triste y lamentaría mucho no haber trabajado en esa cinta. Pero Kubrick no se quedaría de brazos cruzado y nuevamente intentó contratar a Ennio, esta vez para su filme de época “Barry Lyndon” (1975) Sin embargo, todo quedó en nada.

El Maestro odiaba volar y nunca quiso vivir en Estados Unidos, incluso le ofrecieron una casa en Hollywood con un estudio completo para él, pero se mantuvo firme y nunca cambió su amada Italia. Por lo tanto, ¿cómo lo hacía para trabajar con directores americanos? La respuesta es otra de las virtudes de Ennio. Él era capaz de visualizar la música de una manera inexplicable – “la música simplemente llega a mi cabeza y debo escribirla en algún papel”

Los irectores simplemente le enviaban el guión de las películas y con eso era suficiente para que la creatividad y su talente hicieran la magia. “Ser compositor es un trabajo difícil” declararía Ennio en entrevista a la BBC, “me preocupo por cada película, no hay película de la que no me haya preocupado” palabras que demuestran su dedicación con cada trabajo. Sin importar si se trata de una mega producción o un pequeño filme local.

Hizo música por más de 60 años. Creando bandas sonoras inmortales, reconocido en todas partes, admirado por miles de artistas pasando por Paul Anka hasta Radiohead y sin embargo sólo ganó 2 premios Oscar. Ni siquiera eso, porque el primero fue un premio honorífico a su trayectoria y contribución. Recién el 2015 con “The Hateful Eight” de Tarantino obtuvo su primera estatuilla por mejor banda sonora original. Suena bastante inexplicable para un hombre de la talla de Ennio.

En 1984 Sergio Leone dirigió “Once Upon a Time in America” una tremenda película con Robert De Niro y Elizabeth McGovern. En la música, obviamente el Maestro, con una composición que ha sido clasificada como una de sus mejores de todos los tiempos. Todos daban a Morricone como seguro ganador. Sin embargo, algo muy extraño ocurrió y los distribuidores de la cinta en américa no cumplieron con el papeleo a tiempo para incluirlo entre los nominados. Todo muy sospechoso y de lo cual nunca se dio mayor explicación.

En 1986 nuevamente Morricone la rompe con una composición magistral. “The Mission” dirigida por Roland Joffé se perfilaba como ganadora y la bella “Gabriel’s Oboe” se alzaba como pieza clave que haría a Ennio acreedor de su primer oscar. Sin embargo, en la noche de la premiación la ganadora fue “’Round Midnight”

El Maestro no dudó en mostrar su disgusto y manifestó que “’Round Midnight” tenía buenos arreglos, pero utilizaba piezas ya existentes por lo que no se podía comparar con “The Mission” que era totalmente original. Injusto o no, lo cierto es que Ennio se quedaba sin estatuilla nuevamente.

Resulta muy particular que un compositor alcance tal nivel de influencia cultural a lo largo del mundo. Más aún cuando resulta ser un tipo reservado, serio y muy dedicado a su trabajo. Pero su gracia yace precisamente en la capacidad de llevar la música más allá de la cinta misma. Darle sonido a lo que no tiene sonido es de algún modo darle vida. Por lo mismo tantas figuras no solo del cine, sino que también músicos y artistas de otras ramas lamentan tanto su partida y sin duda que nosotros también.

Hay muchos datos que se nos quedan en el tintero, muchas películas sin mencionar (dijimos que trabajó en más de 500) por ejemplo, sus trabajos experimentales de los 60, o las canciones escritas para artistas como Paul Anka, Mina, Zucchero y Andrea Bocelli. Otros temas co-escritos con Pet Shop Boys, y como dato freak Ennio compuso el himno para el mundial de fútbol del ’78.

Ennio nos deja un legado enorme por explorar, un catálogo de sonidos y melodías que perdurarán por siempre, despedimos así a uno de los compositores más brillantes que hemos conocido. ¡Hasta siempre Maestro!

JOE HISAISHI: MÁS QUE EL GENIO MUSICAL DE ESTUDIO GHIBLI

JOE HISAISHI: MÁS QUE EL GENIO MUSICAL DE ESTUDIO GHIBLI

Hace muy poco una tremenda noticia remecía el mundo del entretenimiento digital. Netflix anunciaba con bombos y platillos la llegada del catálogo completo de películas de la aclamada y galardonada productora de animación japonesa “Estudio Ghibli” encabezada por Hayao Miyazaki y el fallecido Isao Takahata dos maestros del animé.

Muchas veces comparado con Disney, el Estudio Ghibli alcanzó reconocimiento internacional por allá por el 2003 cuando se adjudicaron un Oscar por mejor película de animación con “El Viaje de Chihiro” (Spirited Away, cómo fue conocida en Estados Unidos) desde entonces sus películas se transformaron en sinónimo de magia, diversión, aventura, amor, pero sobre todo de conciencia.

Sin embargo, cuesta mucho trabajo imaginar una película de Miyazaki sin la música del gran Joe Hisaishi. Gran parte de la magia de sus películas es debido al exquisito trabajo musical desarrollado por el compositor.

 

 

Joe Hisaishi, cuyo verdadero nombre es Mamoru Fujisawa, nació en Japón un 6 de diciembre de 1950. Con tan solo cuatro años comenzó a tomar clases de violín descubriendo así su pasión por la música que lo llevaría a convertirse en compositor y director de orquesta.

Antes de entrar en el mundo del cine, Fujisawa incursiona en la música experimental con toques minimalistas el resultado fue un disco lanzado a comienzos de los 80s pero sin mucho éxito. Decide entonces enfocarse en lo más clásico, sin abandonar lo experimental y lo más importante, opta por crearse un apodo artístico, fue así como inspirado en Quincy Jones, Fujisawa pasaría a llamarse Joe Hisaishi.

El comienzo de los 80s fue también el inicio del Estudio Ghibli, cuando Takahata y Miyazaki deciden unirse para fundar su propio estudio de animación. En 1983 Miyazaki se encontraba trabajando en su película “Nausicaä del Valle del Viento” (1984) pero no tenía quién la musicalizara, entonces Takahata le comentó sobre un joven compositor que prometía tener mucho talento. Fue así como el binomio Miyazaki-Hisaishi comenzó a trabajar juntos en cada film y los reconocimientos no tardaron en llegar. A la fecha Hisaishi ha ganado 7 premios de la academia japonesa por su música.

Pero, ¿por qué esta dupla pudo funcionar tan bien? llegando a ser compara con otra dupla potente – Steven Spielberg y John Williams. Una de las claves la entrega el propio Hisaishi quien ha destacado y agradecido la libertad musical que le ofrece Miyazaki. Ese puede ser un punto clave. Sin embargo, otro factor, y quizá el más importante es la dedicación y el duro trabajo que hace Hisaishi en cada película.

“En general, al trabajar en una película leo detenidamente el guion antes de empezar con el proceso de composición. Para las películas animadas, sin embargo, no hay guion alguno, así que me dedico a revisar el storyboard. Compongo para una película animada que tiene claras sus dimensiones, por lo menos a nivel de tiempo. En cualquier caso, calculo detenidamente qué tipo de música aplicaré en cada escena«. Declara Hisaishi en una entrevista, pero no todo es tan sencillo y es muy interesante darle un vistazo al proceso creativo por el que pasa el compositor.

 

 

 

Si recordamos, en la edición anterior mencionamos como Hildur Guðnadóttir se internaba en la mismísima Chernóbil para sentir en carne propia experiencias que la ayudaran a componer o como se sumergía en el guión de “The Joker” (2019) para comprender ese lado oscuro que finalmente resultaría en un bello soundtrack que le valió un premio de la academia.

Para Joe, la cosa parece funcionar de otra manera, llegando incluso a afirmar que “el elemento más doloroso de mi vida es componer porque a veces nada se te viene a la cabeza. Es muy duro y difícil. A veces el resultado es cero, pero me voy a la cama y siento algo y entonces una idea nace. Así que al final esa idea puede resultar en una composición, pero la experiencia es a menudo muy dolorosa”

Es interesante que Joe describa su proceso creativo como una experiencia dolorosa, es al mismo tiempo muy humano decirlo. Incluso inspirador puesto que a menudo uno tiende a pensar que todo fluye tan fácil para genios musicales como él. Incluso Joe va más allá, él afirma que no le gusta tocar el piano ni conducir orquestas. Según él, existe un intercambio de energía que no es parejo “son 80 contra uno y cuando estoy conduciendo estoy tan concentrado y estresado que sólo puedo relajarme una vez que la presentación ha terminado”

A pesar del sufrimiento de Joe al componer, el resultado es simplemente admirable y es así como ha creado la música para películas como Mi vecino Totoro (1988), La Princesa Mononoke (1997), El Viaje de Chihiro (2001), El Castillo Andante de Howl (2004), Ponyo (2008), El Viento se Levanta (2013) y La Princesa Kaguya (2013) por nombrar algunas.

Pero la música de Hisaishi no sólo está ligada a la animación. En paralelo con Miyazaki, Joe también ha formado equipo con el gran Takeshi Kitano, quién nos tiene acostumbrado a violentas películas de yukuzas y a otras con tintes mucho más de drama. Esto demuestra la versatilidad en la música de Hisaishi, su capacidad de adaptarse a las necesidades de la cinta y a las necesidades del director.

Hisaishi resumen su historia con Miyazaki y con Kitano como un proceso en donde se encuentran las visiones del músico y la del director. Él resalta que no le gusta trabajar con directores que sólo usan la música para acentuar efectos de sonido, si no que le gusta trabajar con gente que le de a la música el valor que se merece.

 

 

Sin duda que comprender un poco como Hisaishi entiende y siente la música nos ayuda a valorar aún más el trabajo que hace un músico dentro de una cinta. Basta simplemente poner atención a uno de los elementos más recurrentes en las películas de Miyazaki – Volar.

Creo que todas  -me pueden corregir luego-, las películas de Miyazaki incluyen aeronaves o personajes que pueden volar o sueñan con volar. ¿Cómo le pones música a una escena de ese tipo? Joe parte de la premisa de que volar siempre ha sido el sueño de los seres humanos. “Intento conectar ese sentimiento de esperanza con el espíritu de la escena. La música que es más lenta le permite al espectador experimentar que hay en el espacio entre cada movimiento.”

Cada pieza musical está detalladamente pensada para entregar al espectador una experiencia íntegra que te llena de emotividad, que puede ponerte en el tono de la película tan solo con las primeras notas de un piano. Es imposible pensar en la loca carrera del Gato Bus sin esos acordes casi circenses. Muchos menos nos podemos imaginar la angustia de Chihiro luego que sus padres se transformaran en cerdos y se encontrara sola en un mundo de espíritus y demonios.

Intenten ver la escena de la fiesta al comienzo del Castillo Andante sin los acordes de ese hermoso vals vienés. Para qué hablar de la huida de la Princesa Kaguya luego de ser invadida en su privacidad por el emperador. Son tantos los ejemplos que podemos mencionar y somos afortunados de disponer del catálogo completo de Joe Hisaishi en Spotify, además de poder de disfrutar las maravillosas películas del Estudio Ghibli en Netflix.

 

SONIDO DE PELÍCULA: VIAJE AL CABO DEL MIEDO

SONIDO DE PELÍCULA: VIAJE AL CABO DEL MIEDO

Usualmente cuando pensamos en películas de terror se nos vienen a la mente las casas embrujadas, los exorcismos o al mítico Pennywise (It). También podemos pensar en criaturas demoníacas u otros fenómenos paranormales. Sin embargo, para mí una buena película de terror es aquella en donde personajes comunes se ven expuestos al extremo de sus capacidades y en donde personas cargadas de maldad y odio dan rienda suelta a sus más crueles planes. El miedo de ser atacado, de sentirte vulnerable, de sentir que no te puedes proteger, ni tampoco proteger a tu familia, sentir la necesidad de buscar ayuda, pero al mismo tiempo saber que estás sólo y nadie puede ayudarte, donde te ves en la urgencia de extremar recurso y poner en juicio todos tus valores para poder sobrevivir o salvar la vida de alguno de tus seres queridos.

Ese el caso de Cabo de Miedo (Cape Fear), película que, además, cuenta con uno de los soundtracks más terroríficos de la historia. Aquí es necesario hacer una pequeña acotación, pues en esta entrega me centraré en Cabo de Miedo (1991), el remake de Martin Scorsese para el film del mismo nombre de 1962, dirigido por J. Lee Thompson. Se preguntarán por qué: simplemente porque la versión de Scorsese la he visto más veces y porque el soundtrack es “casi” el mismo, ya les explicaré.

 

 

 

Para quienes no han visto la película, les cuento que la historia se centra en Max Cady (Robert De Niro), un exconvicto que después de pasar 14 años en cárcel, decide ir a buscar venganza en contra de su abogado Sam Bowden (Nick Nolte), a quien acusa de haberle jugado chueco para enviarlo a prisión. 

 

 

 

 

Sam tiene una bella familia compuesta por su esposa Leigh Bowden (Jessica Lange) y su hija adolescente Danielle Bowden (Juliette Lewis). Max de inmediato pone en marcha su plan, comienza a hostigar a Sam, acorralarlo hasta el punto de hacerle sentir vulnerable. La inseguridad de Sam comienza a provocar un desbarajuste emocional en la familia y, poco a poco, todo se va transformando en una pesadilla brillantemente orquestada por Max, quien incluso, haciendo uso de su experiencia como seductor de adolescentes, comienza a manipular a Danielle hasta casi enamorarla y ponerla en contra de sus padres.

Robert De Niro usó todos los recursos posibles para darle a su personaje un aura de maldad inigualable. Durante meses ejercitó para obtener musculatura adecuada, además de decorar su cuerpo con decenas de tatuajes con mensajes y símbolos religiosos. En toda su espalda se puede apreciar una gigantesca cruz de la que cuelga una balanza donde a cada extremo se puede leer “Truth” (verdad) y “Justice” (justicia), junto con los otros mensajes de venganza sacados del antiguo testamento. Su trabajo no se limitó solo a eso, De Niro también pasó semanas investigando sobre el comportamiento de psicópatas sexuales. Sin embargo, lo más extremo que hizo Robert fue pagarle a un dentista cinco mil dólares para que le destruyera su dentadura, ya que insistía en él su personaje debía tener esa característica –20 mil más le costaría recuperarla–.

 

 

Pero todo ese trabajo estético y psicológico de De Niro no hubiese estado completo sin una música que sellara la imagen de Max Cady. Esa música que al escucharla te pone los pelos de punta, porque viene desde lo profundo, como sacada directamente del infierno; ese tema que te paraliza porque sabes que en esa noche oscura aquella figura que camina a ti con la luna iluminando su camino y con esa música como una fanfarria anunciando su llegada no significa otra cosa más que tu condena.

Esa música es obra del maestro Bernard Herrmann (1911-1975) y también del genial Elmer Bernstein (1922-2004). Herrmann compuso el tema original para Cabo de Miedo (1962), y cuando Scorsese decide rodar el remake en 1991, Bernstein le recomendó usar el mismo tema principal. En un comienzo Martin estaba un tanto dubitativo, pero terminó aceptando la idea y Bernstein tomó la partitura de Herrmann, hizo unos cuantos arreglos y nos regaló un tema tan terrorífico que incluso ha sido utilizado en otras películas o en el clásico capítulo parodia de Los Simpsons “Cabo Miedoso” (Cape Feare), donde Bob Patiño intenta asesinar a Bart.

 

 

 

De la música de Herrmann prometo hablar en otro capítulo, pues su aporte y legado son incalculables. Quienes no lo conocen se sorprenderán. Con respecto a Bernstein, quien también tuvo una carrera muy exitosa, con dos Globos de Oro, un Oscar y otras 14 nominaciones, podemos decir que sentía un profundo respeto y admiración por el trabajo de Herrmann: “Creo que él [Herrmann] no hubiese estado contento con mi trabajo y probablemente me hubiese reprendido por lo que estaba haciendo”, declararía Bernstein en una entrevista.

 

 

 

Pero Bernstein no sólo usaría la música de original de Cabo de Miedo, sino que también echaría mano a la música descartada que el mismísimo Herrmann había compuesto para “Torn Curtain” (Cortina Rasgada) de Alfred Hitchcock. Bernstein usaría estas pistas para el clímax de la película agregando ese toque de tensión y angustia propios del sentimiento de la familia Bowden.

 

 

Si bien Scorsese insiste en que Cabo de Miedo no es una película de terror, sino un thriller criminal, yo creo que no hay cosa más de temer que la mera idea de un psicópata que quiere violar a tu hija para luego violar a tu mujer y luego asesinarlos a todos. La mera figura de Max y la genialidad musical de dos monstruos como Herrmann y Bernstein posicionan esta obra como una de las más desquiciadas que he visto. No en vano De Niro fue nominado a un Oscar por su interpretación, perdiendo ante Anthony Hopkins (El Silencio de los Inocentes), y compitiendo con Robin Williams, Warren Beatty y Nick Nolte. Juliette Lewis también fue nominada como mejor actriz de reparto, y con justa razón, pues su actuación es notable.

 

 

 

Para felicidad de todos los que amamos esta película y nos fascinan las bandas sonoras, el soundtrack de Cabo de Miedo se encuentra disponible en Spotify y también pueden escuchar la versión de la banda Fantomas, quienes el 2001 lanzaron el disco “Director’s Cut”, donde incluyen el cover de Cabo de Miedo con el puro estilo oscuro y descabellado de Mike Patton.

 

 

 

MELODÍAS DE AMOR Y VENDETTA A LA SICILIANA

MELODÍAS DE AMOR Y VENDETTA A LA SICILIANA

Hablar de bandas sonoras a veces resulta complicado, muchas personas pasan por alto la música en películas pensando incluso que son simplemente un adorno en ellas o que están hechas para rellenar momentos “muertos”. Hay otros que creen que la música tiene una mera función técnica o estética dentro de un filme.  Independiente de lo que pensemos, es innegable que existen bandas sonoras que trascienden e incluso llegan a ser más grandes que la película o simplemente resulta inimaginable recordar una película sin asociarla con su música (y no me refiero precisamente a musicales).

Tratemos de recordar alguna de las obras de Tarantino sin su música. Sin duda que resulta imposible. Es como quitarle los colores y sólo recordar imágenes carentes de vida. Este es el caso de una banda sonora que, al son de sus primeros acordes de su título principal, nos sentimos trasladados al siglo pasado y al corazón de la mafia italiana. Creo que ya saben de qué película estamos hablando, ¿no? ¡Correcto! El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola y su brillante música compuesta por NinoRota.

 

 

Nino Rota, cuyo nombre real era Giovanni Rota Rinaldi, fue un niño prodigio para la música que desde temprana edad mostró su talento. Nino estudió en el conservatorio de Santa Cecilia en Roma y posteriormente terminó sus estudios siendo becado en el Curtis Institute en Philadelphia, EEUU. Durante su vida compuso óperas e innumerables bandas sonoras, siendo el compositor frecuente de muchas de las películas del talentoso Federico Fellini. (Si no han visto películas de Fellini deben ir de inmediato a buscar alguna, pues son maravillosas.) Sin embargo, fue con Coppola con quien obtuvo el máximo reconocimiento internacional.

 

 

El Padrino es una obra de arte por donde se mire. La adaptación del libro de Mario Puzo llevó las películas sobre la mafia hasta un nivel virtualmente inalcanzable. (Recordemos además que el mismísimo Mario Puzo trabajó con Coppola para la adaptación del filme.) Sin embargo, la guinda de la torta se la daría Nino Rota con un soundtrack que hasta el día de hoy permanece en el inconsciente de generaciones que crecieron con la imagen de Don Corleone (Marlon Brando), la de Michael (Al Pacino) o la de Sonny (James Caan), por mencionar algunos. Debemos mencionar que Rota no fue elegido al azar; Coppola necesitaba un músico talentoso que pudiera plasmar de la mejor manera posible la esencia siciliana en su obra y Nino resultaba ser el candidato ideal por sus ya mencionados créditos en los filmes de Fellini y su reconocimiento como un virtuoso de la música.

 

 

Sólo de recodar el maravilloso “The Godfather’s Waltz” se me pone la piel de gallina. Esta composición es bastante peculiar, pues a pesar de ser un waltz, su melodía es más bien triste o nostálgica, como si de alguna manera nos adelantara que la buena vida de los Corleone está a punto de correr algún riesgo. Sin embargo, hacia el minuto 2’30, el waltz renace con más vitalidad haciendo notar que los Corleone no se quedarán de brazos cruzados. Este tema es usado en diversos momentos durante la película, pero creo que como tema de título ya marca el tono de lo se viene en la película.

 

 

Otra de mis composiciones favoritas dentro de la película es “Apollonia”. Otro tema lleno de nostalgia y de esa belleza italiana que pone los pelos de punta. Recordemos que Apollonia es la primera esposa de Michael Corleone, interpretada por la bella actriz Simonetta Steffanelli y, bueno, sabemos qué ocurre con ella durante la estadía de Michael Corleone en Sicilia. A pesar de ser un personaje que tiene un pasaje breve dentro de la narrativa, esta juega un rol fundamental en reflejar el amor dentro del mundo de Michael. Un amor que nunca es sencillo, un amor que le es un tanto esquivo y que, al mismo tiempo, le hace temer, pero que lo necesita para enfrentar el futuro. Es Kay Adams (Diane Keaton) quien logra llenar ese vacío, pero siempre con esa dosis de incertidumbre, pues durante el transcurso del drama vemos como la inicial figura iluminada de Michael se va haciendo cada vez más gris.

 

 

Finalmente, “The Godfather Finale” le da un broche de oro a la película. El waltz ahora suena con coros angelicales como divinizando la figura del nuevo Don y que al mismo tiempo de van mezclando con ese romanticismo y misterio de lo que está por venir. Incluso me atrevería a decir que incorpora unos tonos casi de terror, como presagio de que el futuro del Don no será nada fácil.

Creo que los tres temas señalados reflejan de manera perfecta la trama central de El Padrino. La traición, el amor, el miedo son los hilos conductores de una envolvente trama que nos atrapa y nos arrastra hasta llegar a identificarnos con algunos de los personajes, incluso llegar a empatizar con ellos. Nino logró su objetivo y Coppola supo sacarle el mejor provecho posible, y se lo agradecemos.

 

 

Sólo para terminar, una pequeña anécdota. Nino Rota fue nominado al Oscar por su musicalización. Sin embargo, fue descalificado, pues basó sus composiciones en temas que ya habían sido utilizados anteriormente en otras películas, pero que eran de su autoría. Después de mucha negociación, el galardón finalmente llegó con la entrega de la segunda parte de la trilogía.

Vean El Padrino, no se arrepentirán, y si ya la vieron, véanla nuevamente. Es una oferta que no podrán rechazar.

 

 

 

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