ENTREVISTAS

REVISTA ESTAS MÁQUINAS MATAN FASCISTAS N° 5

REVISTA ESTAS MÁQUINAS MATAN FASCISTAS N° 5

A dos días del Plebiscito en el que los ciudadanos de Chile saldrán a votar la aprobación de una nueva constitución, publicamos el quinto número de nuestra revista «Estas máquinas matan fascistas. La música nuestra arma», imaginando una nueva constitución con un compendio de textos que reflexionan desde la música en torno a los temas que nos resultan urgentes para la conformación de un nuevo Estado. Todo esto acompañado de completas entrevistas al músico y activista Camilo Antileo, a la cantautora urbana Araceli Cantora, desde Temuco Derrumbando Defensas, y una conversación en retrospectiva a los 17 años de historia de Tsunamis. 

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RESVISTA CRÓNICA SONORA ESTAS MÁQUINAS MÁQUINAS MATAN FASCISTAS N° 5- OCTUBRE 2020

 

 

RUTA MUSICAL: CONMEMORACIÓN DE LA REVUELTA.

RUTA MUSICAL: CONMEMORACIÓN DE LA REVUELTA.

A un año de la histórica revuelta que rearticuló el movimiento social en Chile, seguimos la ruta de las actividades musicales en conmoración de esta importante fecha:

MÚSICA EN CONMEMORACIÓN DE ESTALLIDO

Performance Sonora

Colectiva Chusca, integrado por destacados músicos como Sebastián Jatz y Goli Gaete, conmemora este 18 de octubre a los muertos de la revuelta una en performance que combina el sonido, la voz y el nombre de cada una de las victimas. Desde las 12 hrs en los alrededores de Torres de Tajamar.

Desde la 15: 30 la ya imprescindible Banda Dignidad, comenzará su habitual intervención musical en el epicentro de la Plaza Dignidad, bombos, tambores y vientos, interpretando un emblemático repertorio de revolución y protesta como Bella Ciao, Arauco tiene una pena y más.

El Pueblo Canta a Patricio Manns

Este domingo 18 de octubre a partir de las 16 hrs, la convocatoria es a reunirse en el frontis de la Biblioteca Nacional para interpretar el repertorio de Patricio Mans, en homenaje a su obra y a la conmemoración del estallido social. Actualmente Manns atraviesa un delicado estado de salud, generando preocupación en todo el circuito artístico.

Tocata a 1 año del estallido

A partir de las 17 hrs se estarán presentando en Plaza de la Dignidad, las bandas Escariote, Tan Lejano, Miguelitos, Solidarios, Vandalik, Rutina Sucia. Una actividad organizada por la Coordinadora Camilo Catrillanca.

JACQUI CASAIS: LOOPS OTOÑALES.

JACQUI CASAIS: LOOPS OTOÑALES.

Música, escritora y activista feminista. Vocalista y compositora en la banda de indie rock argentina Querida Daria, y editora del blog Ni groupies, ni musas. Jacqui Casais es una artista inquieta, una artesana de la palabra escrita, recitada y cantada. La cuarentena detuvo solo una parte de su permanente trabajo creativo y dio pie para terminar aquello pendiente entre su vida de docente y su vida artística. Sin tocatas en vivo la energía se ha volcado a la producción musical, los arreglos y a su primera novela gráfica «Martirio Hammer», editada recientemente. También se ha mantenido en línea, conectada y conectando desde su música y su poesía con transmisiones en vivo por Instagram en las que ha conversado con sus interlocutoras músicas y gestoras culturales. En medio de todo esto, ve la luz «Prospecto adjunto», su primer Ep como solista, un trabajo que si bien no fue compuesto en pandemia, guarda estrechos vínculos con el complejo contexto del encierro tanto en sus letras como en su sonido de loops otoñales, voz lánguida y sutiles aires retro. Un conjunto de canciones en el que Casais expone ese íntimo recoveco poco soleado y que al escucharse se presenta como una bocanada de electropop con el sello propio de una mente y un alma que habitan el mundo de los sonidos y los versos.

¿Cómo surge este trabajo? ¿A partir de qué necesidades artísticas y personales te planteas una faceta de cantante solista?

Hace unos años vengo trabajando en Ableton Live y experimentando vocalmente, y aprendiendo síntesis así que me enfoqué en eso y en la autonomía y posibilidades que me da poder crear en ese programa. Yo soy muy fan de bandas como Entre Ríos, Adicta, Isla de los estados, y en lo más cancionero pop Leo Garcia, Rosal, y la gran Rosario Bléfari entre otres a las que les vengo siguiendo hace años y me inspiran mucho. 

Me faltaba animarme a producir música yo misma en este formato. Hace mucho que tenía ganas y durante el verano comencé a producir los temas. En el pop independiente hay muy buenxs musicxs  por ejemplo Amor elefante que cada disco suena mejor, también me gusta Salvapantallas y más para el electropop Ignacia y Audia Valdez. Muches son músicas y también productoras musicales. También me gusta mucho Javiera Mena de Chile. Hay muchos proyectos pop independientes y electropop interesantes en América latina nuevos y no tan nuevos. Así que me estuve metiendo más en la producción musical en los últimos años y quería armar algo con un sonido que me identificara, un sonido que venía buscando.

¿Por qué decides llamarlo Prospecto Adjunto?

A nivel conceptual la idea original que le da nombre al título (esto surge pre pandemia) tiene que ver con mí experiencia con los ansiolíticos, que por motivos de exigencia/ explotación/ maltrato en el ámbito laboral tuve que hacer un tratamiento, por eso «Prospecto adjunto».

Es un trabajo que venías amasando mucho antes de la pandemia pero la idea de Prospecto Adjunto se conecta muy bien con el contexto de la cuarentena y esta realidad paralela…

Sí, cuando vino la pandemia, en los primeros meses de aislamiento el suicidio de un adolescente en mí familia me angustió mucho. Repasé la experiencia con los ansiolíticos. Y pensé en mi adolescencia y pre adolescencia, fueron años difíciles pero me ayudaba estar en la calle, ir a las marchas, andar en bici, ir a recitales, plazas, etc. y pensé en esto del arte y habitar en espacio público. Por eso pensé en Basquiat que me encanta (y el arte callejero). Pienso en la necesidad de les adolescentes y jóvenes de habitar el espacio público, embellecerlo, pintar, grafitear, andar en skate, rapear en la plaza vs este encierro necesario y que les adultes entendemos pero les niñes y adolescentes por más que se diga que nacieron con el celu en la mano muches no tienen celu ni internet ni acceso a la educación virtual. Les duele no ver a sus amigues, no ser abrazades por sus afectos. Pasaron meses sin contención, sin políticas públicas que les escuchen. 

Este relato de la pandemia refuerza la idea del título. Acaso el pop de autora que abordas en este disco ¿resulta de manera instintiva e intuitiva una receta antidepresiva?

SÍ, traté de contar cómo me sentía. Mis estados de ánimo que son consecuencias de la alienación del trabajo y de algunas medicaciones. A mí las canciones siempre me ayudaron a transitar y entender lo que me pasa.

La pulsión del electropop en este disco ¿fue para ti algo al servicio de esa experiencia que querías transmitir?

Acá en Argentina hay mucha historia de electropop o pop electrónico. Hubo y hay muchos proyectos interesantes y distintos. es un estilo que siempre me gustó y quise hacer. Cada vez hay más musicxs que producen su propia música y me resultan muy interesantes los proyectos del sello transfeminista Gema discos de la cuidad de La plata. Me gusta que la música electrónica esté aplicada a la canción, por ahora es la herramienta que uso.

Creo un poco que por el contexto cada vez va a haber más gente haciendo música así. Está complicada la escena y pienso que va ser una especia de poscromañón lo que va a pasar.

¿Qué es lo que más te gusta de tocar en una banda como frontwoman?

Tocar en una banda es hermoso porque en mí caso toco con amigues y eso no tiene precio. Aunque cueste tanto organizarse entre 5 personas(ni hablar de la crisis de los pocos lugares under para tocar que hubo prepandemia y que de ahora en adelante va a ser mucho más difícil) nos une más la amistad entonces eso es algo muy lindo.

¿Qué es lo que más te gusta de la experiencia solista?

De la experiencia solista creo que es similar porque si bien la creación es más intima, trabajé con gente que me acompañó y aprendí muchísimos y fue un honor contar con Natalia Perlerman que es una de las productoras más importantes y una agitadora musical transfeminista, es parte fundadora de Red multisonora (RSM)y moría por trabajar con ella, estuvo en la mezcla y máster. Valen Bonetto también parte de la red estuvo en la edición de las voces y Gastón Delicio en los arreglos junto conmigo. Así que un placer trabajar con todes elles. Es un trabajo solista pero al mismo tiempo grupal porque les amigues musiques que me dieron devolución durante el proceso también aportaron mucho.

Y luego la portada que hicimos junto a Marcelo Enriquez con quien trabaje en las ilustraciones de Martirio Hammer mí nuevo libro. El trabajo solista es parecido al trabajo de edición de un libro. Lo escribís, luego se lo pasas a amigues para pedirles opinión, luego pasa a corrección, edición, maqueta, y va tomando forma. Te juntas a pensar en la portada junto a otro artista que sabes que entiende la estética que buscas. Todo eso es un laburo de mucha gente. Al igual que un disco solista.

¿Cómo seguirá el 2020 para Jacqui Casais?

Por ahora presentando este EP «Prospecto adjunto» y ensayando para armar algún streaming. Y promocionando mí nuevo libro Martirio Hammer que es la primera vez que saco un libro con ilustraciones. Es mí primer libro dónde solo trabajo narrativa así que es algo nuevo para mí. Y Querida Daria en una pausa porque la pandemia nos complicó la rutina de la banda, y las personales también. No podemos ensayar y nos encontramos con problemáticas como las de la mayoría de las bandas. Nuestra manera de trabajar fue muy afectada con la pandemia y lamentablemente no pudimos adaptar el formato a lo virtual…es muy difícil proyectar a futuro la escena independiente ya que no hay políticas culturales que ayuden a qué la música este activa más allá de los grandes festivales y los artistas convocantes.

Los centros culturales dónde tocábamos están tratando de sobrevivir vendiendo comida y algunos haciendo streaming. Creo que es un momento muy duro para el arte en vivo y particularmente las bandas.

Shadia Mansour:  ¡no toques mi keffiyeh, carajo!

Shadia Mansour: ¡no toques mi keffiyeh, carajo!

Estaba en la media cuando me compré mi primera palestina. No sabía mucho de su origen ni de su historia, pero me gustaba ese aire de rebeldía que despedía cuando veía como se llevaba en las marchas de forma casi militante. La asociaba con resistencia, así que me compré una con los clásicos colores blanco y negro. Me la amarré al cuello y salí a protestar. 

Entonces no conocía del pueblo palestino más que su ubicación en el mapa, como algo recóndito y ajeno. El keffiyeh era un símbolo que incluso luego de haber sido arrancado de su contexto, retenía el aire indómito y de protesta de un pueblo en resistencia. Mi primera impresión no estaba lejos de la realidad, pero me faltaba mucho por conocer aún. 

Shadia Mansaour sabe de esto. Y no contenta con saberlo, lo canta. 

Su música llegó a los oídos de nuestro país gracias a la colaboración con Anita Tijoux en Somos Sur, canción lanzada el 2014. Sin embargo, con 35 años Shadia viene remeciendo la escena del hip-hop desde el 2003, teniendo público no solo en Medio Oriente, sino que también en Europa. 

Nacida en Inglaterra, sus padres son originarios de Haifa y Nazaerth, ascendencia que sale a flote en distintos elementos de su música y vestuario; un ejemplo de ello es el keffiyeh que lleva en conciertos, prenda a la que le dedicó un tema titulado “El Keffiyeh es árabe.” Esta canción surgió como respuesta a la apropiación cultural de la que fue testigo, cuando encontró en el comercio estadounidense un keffiyeh con los colores de la bandera de Israel, estrella de David incluida. A esto, la cantante comentó: Pueden llevarse mi falafel y mi hummus… ¡Pero no toquen mi keffiyen, carajo! 

Este es un ejemplo de las temáticas políticas que pueblan su música, fuertemente ligadas a la identidad palestina como un ejercicio de resistencia colectivo, pero no por esto exenta de cuestionamientos ya que, a pesar del orgullo de sus raíces, también mantiene una postura crítica frente a la desigualdad de género, negándose a presentarse en conciertos que separen el público por sexo. 

Elementos como el idioma, la sonoridad y las letras brindan a su trabajo musical de una particularidad discursiva fuertemente relacionada a la identidad palestina. Es, después de todo, una decisión política el cantar exclusivamente en árabe a pesar de dominar el inglés, idioma que permitiría a su música un alcance más comercial. Sin embargo, Shadia prefiere la riqueza del idioma de sus padres. 

Los elementos sonoros de su música también están repletos de sonidos y frases musicales que hacen referencia a la música tradicional árabe, haciendo de inmediato identificable su procedencia incluso antes de escuchar su voz. Esta musicalidad árabe se mezcla con los recursos característicos del hip-hop, dando así un sonido característico con una genealogía potentemente marcada. 

Como sucede comúnmente tanto como con la música de protesta, como con el hip-hop, las letras de Shadia son de carácter expositivo, con un mensaje claro que no busca esconderse tras un lenguaje innecesariamente embellecido, aludiendo a problemáticas actuales que aquejan a su pueblo. La canción anteriormente mencionada, “El Keffiyeh es árabe”, es un ejemplo claro de ello:

(…)

La ropa que usamos, ellos la quieren; nuestra cultura, ellos la quieren;

Nuestra dignidad, ellos la quieren; todo lo que es nuestro, lo quieren.

La mitad de tu país, la mitad de tu hogar; ¿por qué no? No, yo les diré.

Robar algo que no es de ellos, no puedo permitirlo.

Nos imitan con lo que vestimos; esta tierra no es suficiente para ellos. ¿Qué más quieres?

Sienten codicia por Jerusalem. Aprendan a decir “seres humanos”.

Antes de que todos usaran un kuffiye, estamos aquí para recordarles quienes somos.

Y les guste o no, este es nuestro estilo.

Por eso rockeamos el kuffiyeh, porque es patriótico.

El kuffiyeh, el kuffiyeh es árabe.

Por eso rockeamos el kuffiyeh, la esencia de nuestra identidad.

El kuffiyeh, el kuffiyeh es árabe.

Shadia abre esta canción exponiendo la problemática de la apropiación del kuffiyeh, señalándolo como una parte de algo mayor, una analogía al conflicto palestino y lo que este ha significado a nivel cultural e identitario. La asimilación de la estética palestina como una moda, despojada de su identidad, como un ejemplo de comercialización de la cultura es tan solo el principio. Aparte de esta descontextualización, existe una reapropiación por parte de quienes son los opresores del pueblo palestino, mostrando la tensión política existente en la disputa de esta prenda. 

En esta estrofa, Shada denuncia el hurto ¿No les basta con las tierras? ¿Qué más van a llevarse? Sin embargo, la identidad no es algo que esté dispuesta a transar. 

No hay nadie aún como el pueblo árabe

Muéstrame otra nación en el mundo que tenga más influencia

La pintura está clara; somos la cuna de la civilización.

Nuestra historia y patrimonio son testigo de nuestra existencia. 

Por eso rockeo el atuendo Palestino.

Desde Haifa, Jenin, Jabal al Nar hasta Ramallah.

Déjame ver el kuffiyeh, el blanco y el rojo.

Déjame arrójalo al cielo.

Soy árabe, mi lengua crea terremotos. 

Hago temblar los mundos de guerra.

Escuchen, soy Shadia Mansour y el atuendo que visto es mi identidad.

Desde el día en que nací, despertar la conciencia de las personas ha sido mi responsabilidad. 

Pero fue críada entre el miedo y la madad, entre dos áreas,

Entre el rencor y la pobreza, veo la vida desde ambos lados.

Dios bendiga el kuffiyeh, como sea que me rockees, donde sea que me veas,

Me mantengo leal a mis orígenes: Palestina. 

Ahora, se coloca al pueblo árabe en el centro, resaltando la importancia de su cultura a nivel mundial y la relevancia de su historia y patrimonio. De esta forma la identidad cultural arábica es señalada como algo imposible de borrar, cuya huella está tatuada en el mundo entero. El orgullo que nace de ello, le hace reafirmar más su posición y disputar el vestuario como parte de dicho patrimonio identitario.

Para finalizar la canción, Shadia se coloca como protagonista, rescatando su propia experiencia como un relato que habla por una generación que ha crecido viéndose envuelta en conflictos políticos de tal envergadura. Son estas vivencias las que le de una visión holística, pero pese a la cual mantiene su postura, reafirmando su identidad palestina. Finaliza el tema con una frase que engloba todo aquello, como una declaración de principios.

En una sociedad en donde el rol de la mujer está aún en debate, Shadia Mansour se abre paso con una voz potente, cuestionando los elementos más tradicionales de su cultura. Su aparición en escena genera de por sí controversia, pero también reposiciona la identidad palestina en los escenarios, con orgullo y una postura política de resistencia. Son estos elementos los que enriquecen su música, convirtiéndola en una infaltable para los amantes del hip-hop. 

PLAYLIST :  A.C.A.B. DIEZ CANCIONES PARA UN «FELIZ» 1312

PLAYLIST : A.C.A.B. DIEZ CANCIONES PARA UN «FELIZ» 1312

Probablemente es el acrónimo más reproducido en nuestros muros reales y virtuales desde que se inició la movilización social por la dignidad, una nueva constitución, y el final del modelo neoliberal, hace ya, mes y medio.

 

ALL COPS ARE BASTARDS, o «Todos los policías son bastardos», cuenta la literatura especializada, tuvo su origen en 1982 en Inglaterra, acuñado por el movimiento musical Oi, y una de sus bandas más representativas, THE 4 SKINS, quienes en su disco THE GOOD, THE BAD AND THE 4 SKINS, deciden incluir el tema A.C.A.B, retrato de la represión policial que se ejercía contra los jóvenes desempleados y marginales en los barrios obreros de la Inglaterra thatcheriana. Denuncia que se refleja en la portada del disco con la imagen de un policía bajo el titular THE BAD.

 

 

Hanging around with my mates one night
We got in a little fight
Geezer comes with a knife in his fist
I got cut along with the rest said
A.C.A.B
A.C.A.B
A.C.A.B
All cops are bastards
Copper come up say what’s the matter with you
Now they see what we can do
Next thing I know i was in a cell
All my mates were there as well said
A.C.A.B
A.C.A.B
A.C.A.B
A.C.A.B
A.C.A.B
A.C.A.B
I had a court date to plead my case
They had delight at the look in my face
They said we’re gonna put you away
I said all I had to say said
A.C.A.B
A.C.A.B

 

La sigla terminó por convertirse en una de las consignas más utilizadas por los movimientos anarquistas hasta nuestros días, permitiendo la divulgación del mensaje de repudio a las fuerzas policiales y a la violencia de Estado. El acrónimo hoy tapiza las calles de Chile, y su resonancia, y al mismo tiempo hermetismo, ha generado total curiosidad en los menos emparentados con la protesta callejera o el anarquismo. Sin embargo, con el correr de los días, A.C.A.B encuentra nuevos adherentes en medio de la sangrienta represión y violaciones a los derechos humanos que se han registrado durante todo el estallido social. Así mismo, la poderosa sigla, ha sido objeto de ingeniosas reformulaciones como : «Asamblea constituyente ahora, bebé» o «All cuicos are bastards».  Pero los mensajes encriptados no terminan ahí, 1312 es otra de las claves para comunicar el incendiario acrónimo haciendo alusión a la ubicación en el abecedario de las vocales y consonantes que lo conforman, A-1-C3- A1-B2 -1312.

 

 

En este viernes 13 de diciembre, en medio de una nueva convocatoria a machar bajo la consigna «feliz 1312», proponemos diez canciones que acompañen la movilización. Diez canciones de repudio a la represión policial, principalmente venidas desde la agudeza y crudeza de los discursos musicales y líricos del punk y el hip hop.

 

PLAYLIST

SANGRE ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE: LA REVUELTA Y SU MÚSICA.

SANGRE ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE: LA REVUELTA Y SU MÚSICA.

Por Rossana Montalbán

Ilustración portada: Valeria Araya

SANGRE LATINA ROJA, FURIOSA Y ADOLESCENTE 

«Sangre latina roja, furiosa y adolescente». Así comenzó todo un 18 de octubre de 2019. Un año atrás, estudiantas y estudiantes secundarios con el movimiento de evasión masiva dieron inicio a la histórica revuelta social por la dignidad. Una revuelta que ha sido musicalizada por emblemáticas composiciones de la música popular chilena y por comprometidas manifestaciones que se tomaron las calles poniendo la música al servicio de la movilización. 

Dicen que los pueblos que cantan, son los pueblos que sufren. Así lo hizo el pueblo afroamericano en su llegada a los campos de algodón del sur de Estados Unidos, y así nació el blues. Y así lo hizo un año atrás este pueblo que volvió a cantar “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara, y “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros/Jorge González, como bien ocurrió aquella tarde del viernes 25 de octubre, una hora antes de la primera convocatoria a la marcha más grande de Chile, en el frontis de la Biblioteca Nacional junto al colectivo MIL GUITARRAS PARA VÍCTOR JARA. Ambos himnos imperennes compuestos en tiempos y realidades distintas, enmarcados en contextos musicales y culturales distantes, una canción con más anhelos que la otra. La primera enmarcada en el movimiento pacifista anti vietnam y la segunda surgida como un amargo diagnóstico de los días de la Dictadura Militar, la instalación del neoliberalismo y un aterrador crecimiento capitalista que enterró a las capas trabajadoras del país. Dos composiciones cuyas enormes dimensiones sociales se suscriben en eso que Víctor Jara una vez definió: “Fundamentalmente la canción protesta no es un hecho comercial, sino una especie de revelación artística que debe tocar al pueblo y quedarse en él”.

Desde aquel 18 de octubre la música chilena recuperó nuevamente un sentido social y político, y al mismo tiempo puso nuevamente en primer lugar la gran tradición de compositoras y compositores comprometidos y de mirada crítica surgidos a partir de la canción protesta y la nueva canción chilena. Una tradición que continúa hasta nuestros días, y que en las décadas siguientes encontraría nuevas vías de expresión a través de géneros musicales como el punk, el rap, y el pop de Los Prisioneros, de la mano de su fundador y compositor Jorge González, quien fue capaz de reformular el pop y la canción protesta a lo largo de todo su cancionero con la banda y como solista. Así ocurrió en 1986 en el “El baile de los que sobran”, cuando retrató en clave pop el drama social de generaciones enteras víctimas de la privatización de la educación superior, drama aún persistente y casi sin alteraciones treinta y cuatro años después, en el que la canción compuesta por González continúa operando como un eco indestructible acerca de las desigualdades en Chile, musicalizando desde el día uno las movilizaciones como el himno de la juventud estafada y derrotada que no tuvo más opción que patear piedras mientras los perros ladran, como se escucha en la canción, 

“Nos dijeron cuando chicos / Jueguen a estudiar / Los hombres son hermanos y juntos deben trabajar / Oías los consejos / Los ojos en el profesor / Había tanto sol / Sobre las cabezas / Y no fue tan verdad, porque esos juegos al final / Terminaron para otros con laureles y futuro / Y dejaron a mis amigos pateando piedras”,

«Sangre latina, roja, furiosa y adolescente», una de las memorables líneas de “La voz de los 80s” el primer gran hit radial de Los Prisioneros, una especie de himno adolescente que captura una las constantes históricas en los movimientos sociales en busca de la revolución: la juventud, los estudiantes. La línea compuesta por González, nuevamente musicaliza la acción llevada a cabo aquella tarde del 18 de octubre de 2019, en la que nietas y nietos de los abuelos que la dictadura no pudo matar, los jubilados que hoy no mueren de hambre sino que se suicidan – como revelaron mese antes las estadísticas entregadas por el INE informante que la tasa de suicidios en adultos mayores alcanza los 17,7 – daban inicio a la revuelta en esa especie de purgatorio que es el transporte público, y lo hicieron no solo como nietos sino también como hijas, hijos e hijes de agobiadas madres y padres endeudados para vivir y entregarles educación. 

Desde entonces la música ha operado no solo como la gran banda sonora que ha musicalizado las demandas y los acontecimientos del estallido social. Sino que ha sido conductora, registradora y movilizadora. Conductora en tanto ha logrado canalizar el sentir de toda una sociedad estrujada por un modo de vida indigno y carente de derechos básicos y fundamentales, a través de esta cancionero histórico cuyo eco parece interminable. Y como registradora con toda una nueva colección de composiciones surgidas a partir del 18/10, desde el electropop, la música urbana, el rock, el folclor, la trova y mucho más donde es posible encontrarnos a músicas y músicos como Araceli Cantora y Revuelta en el Valle, a Kuervos del Sur con “La caravana”, a Anita Tijoux con “Cacerolazo”, a Alex Anwandter con “Paco vampiro”,  Camilo Antileo con «Inchiñ ta mapu», Alectrofobia con «Alto al fuego»,  Una Típica Francisca con “Préndelo” o Siempre Barle con “Revuelta”. Y movilizadora como manifestación al servicio de la protesta callejera en la que se han dando lugar una serie de proyectos musicales espontáneos destinados a fortalecer la expresión callejera a través de la música. Ahí están la ya insigne Banda Dignidad, La Comparsa del Pueblo, Colectivo No y la Barricada Sonora, Rizoma Alzada, la banda Arauco Rock y tocatas improvisadas en los monumentos de la Dignidad.

La revuelta del 18 de octubre de 2019 nos ha entregado un puñado de acciones sonoras, composiciones, ruido, melodía y lìrica que extienden ese cancionero popular chileno que las voces de todes los ciudadanos y no ciudadanos de este pueblo han entonado sin descanso durante un año. La sangre roja, furiosa y adolescente de las estudiantas y estudiantes secundarios dio inicio a la expansión de un ruido que persiste permitiendo que el eco de las voces alzadas que hoy se escuchan en nuestras calles. Guitarra y voz, ruido y grito, verso y melodía, armas que cientos de músicos, cantautores, raperos, y bandas de diversas corrientes han utilizado a lo largo de la historia de la música popular, generando un cancionero latente y permanente que, al igual que las injusticias y el descontento que se cantan, jamás desaparecieron, un cancionero que se redefinió a sí mismo una y otra vez, como manifestación de su tiempo histórico, social y político para seguir siendo la música de la dignidad.

RAYÉN QUITRAL: UN CANTO OLVIDADO

RAYÉN QUITRAL: UN CANTO OLVIDADO

«Hay en Rayén Quitral una gran cantante lírica en potencia, pues difícil es imaginar voz más fresca, de timbre más grato, de más fácil emisión y extensión igual todo lo que concurre a señalar en la joven artista de veinte años un cúmulo de cualidades naturales, de las que puede esperarse el máximo para el futuro.»

La Prensa, Buenos Aires, 14 de septiembre de 1937.

La historia de María Georgina Quitral parece no haber sido muy distinta a la de toda artista prodigiosa que emprendió el viaje hacia la consagración de su propio arte esquivando barreras sociales, raciales y musicales, cuyo paso por el extranjero junto a su excelencia musical no le garantizaron una página en la historia de las grandes artistas del país.  Un viaje que careció de laureles por parte de un entorno quizás poco generoso que no se quiso convencer de su talento, transmitiendo con ello, viejos y conocidos prejuicios. Esa es la historia de María Georgina Quitral Espinoza conocida como Rayén Quitral, la primera soprano de origen mapuche de la historia musical chilena, una historia poco visitada y escrita en retazos a pesar de su significativa trayectoria internacional y de una serie de hitos que silenciosamente instalaron un precedente.

Niña de voz prodigiosa, nacida en 1916 en Iloca, VII región, la pequeña Georgina comenzó a deslumbrar con su incipiente canto en aquellos entornos más inmediatos como las reuniones familiares, el colegio y la Iglesia. Fue en esos contextos amistosos en los que la joven Georgina fue apodada como la “Alondra Mágica” llamando la atención de un acomodado dentista quien se convirtió en el primer impulsor del perfeccionamiento musical de la joven. Así fue como Georgina y su madre emprendieron su viaje de Curicó a Santiago para iniciar su formación, primero con clases particulares, y luego, a partir de 1935, en el Conservatorio Nacional de Música donde dio forma y disciplina a su extraordinaria voz. Finalmente, tras dos años de intenso aprendizaje, María Georgina debutó formalmente como Rayén Quitral en el Teatro Central de Santiago en un concurrido acto junto al resto de sus compañeras y compañeros de generación. Con ese gesto, la joven soprano puso la herencia mapuche entregada por su padre como elemento distintivo de su canto y personalidad, primero con su nombre Rayén, “flor” en mapudungún, y luego con el uso de vestimentas y platería tradicionales del pueblo originario, todo esto en un periodo histórico en el que comenzó a producirse la gran emigración mapuche del campo a la ciudad en una sociedad sin la idea de plurinacionalidad y con la ausencia total de valoración hacia la cosmovisión del pueblo Mapuche. El gesto fue cuestionado en el ambiente musical chileno y por la prensa especializada calificándolo como mera estrategia publicitaria, según cuentan sus cercanos. Mientras que en un par de reseñas biográficas se señala al musicólogo Carlos Isamitt como el mentor de esa decisión.

Sin embargo, desde aquel debut la trayectoria musical de Rayén Quitral recogió grandes frutos y relevantes hitos como su presentación en la inauguración del Estadio Nacional en 1938, y actuaciones en los principales escenarios para ópera del país, principalmente el teatro Municipal en cuyo libro de conmemoración para sus 150 años de historia se le destaca como una de las grandes voces que se presentaron en el emblemático recinto. Ya reconocida como una soprano sobresaliente, Quitral fue invitada a presentarse en el Teatro Colón de Buenos Aires como la Reina de la noche en la célebre ópera La Flauta Mágica de Wolfgang Amadeus Mozart.  Fue en esa ciudad donde la cantante desarrolló, quizás, el capítulo más importante de toda su trayectoria con frecuentes recitales como integrante de radio Belgrano, con la grabación de dos discos 78 RPM, y la buena recepción de la prensa que escribía textos como este: “Hay en Rayén Quitral una gran cantante lírica en potencia, pues difícil es imaginar voz más fresca, de timbre más grato, de más fácil emisión y extensión igual todo lo que concurre a señalar en la joven artista de veinte años un cúmulo de cualidades naturales, de las que puede esperarse el máximo para el futuro.”. Buenos Aires fue también el lugar donde inició su colaboración con el director de orquesta alemán Erich Kleiber, instalado en Argentina tras escapar de la Segunda Guerra Mundial y de los nazis.

Lejos de Chile, el periplo internacional de la Alondra Mágica continuó por largos años con presentaciones en el resto de Latinoamérica, Norteamérica y Europa. Entre los escenarios que la vieron cantar se encuentran el Carnegie Hall de Nueva York, ciudad en la que fue acogida por Claudio Arrau como su maestro por un breve periodo. Entre 1950 y 1951 una gira por Europa la llevó a presentarse en el Covent Garden de Londres y en la Alla Pergola de Florencia, entre otros reputados escenarios. En 1954 en un breve regreso al país, recibió la distinción del ‘Caupolicán’, como la mejor cantante lírica de Chile, premio otorgado en aquel entonces por la Asociación de Cronistas de Cine, Teatro y Radio. De vuelta en Europa, la cantante se instaló en Hamburgo luego de ser becada por el Gobierno Alemán, y donde fue reconocida como la mejor intérprete de Wagner y Lieder.

Su regreso definitivo a Chile no sería sino hasta 1960, periodo del cual se relatan una serie de peripecias, inestabilidad económica y desencuentros con el círculo artístico y la prensa hasta su retiro de los escenarios 1967. Un desencuentro que parece continuar hasta el día de hoy cuando se le describe como “la primera artista que utilizó la etiqueta de cantante araucana”. O incluso cuando en 2016 se cumplieron 100 años de su nacimiento, un centenario sin bombos ni platillos.

SHE DEVILS: EL ABORTO ILEGAL ASESINA MI LIBERTAD.

SHE DEVILS: EL ABORTO ILEGAL ASESINA MI LIBERTAD.

Cada 28 de septiembre se conmemora el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro. Una fecha que busca reforzar la demanda y debate en torno a la despenalización del aborto, entre otras cosas, con el objetivo de transparentar, garantizar y resguardar la libre práctica de éste, y así acabar con la alta tasa de muerte que el aborto clandestino sigue generando.

La fecha encuentra su origen treinta años atrás, en el marco del V Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, realizado en San Bernardo, Argentina, cuando organizaciones y redes feministas de todo el continente acordaron la fijación de una fecha simbólica destinada a destacar la histórica lucha en el terreno de los derechos reproductivos de la mujer, donde el aborto ha sido el tótem más aguerrido y dramático para el movimiento feminista y el más controversial para los sectores conservadores de la sociedad. Una lucha inagotable en pleno siglo XXI donde las muertes por interrupción voluntaria del embarazo continúa siendo una de las formas de violencia patriarcal más extremas y tangibles. Durante aquel encuentro se redactó el documento conocido como la Declaración de San Bernardo, firmada por más de doscientas participantes, en la que se señalaron diversos argumentos, como por ejemplo que “los servicios de salud adoptan actitudes frente al aborto que lo mantienen en la clandestinidad, negando la asistencia y llegando a la tortura; que la maternidad involuntaria es una forma de esclavitud de las mujeres; que sectores de poder tienen actitudes hipócritas al negar, reprimir y castigar a las mujeres víctimas del sistema que ellos mantienen; que no hay acceso a la educación sexual ni a métodos anticonceptivos seguros para todas, así como tampoco hay apoyo a la maternidad.”

Aquella jornada celebrada a inicios de los años 90s en la ciudad de San Bernardo en Argentina, hoy convoca de manera global a millones de colectividades en una fecha para continuar visibilizando y debatiendo en todo el continente con Argentina como puntal, de la misma forma que lo fue en 2018 cuando por séptima vez se debatió en el Congreso el proyecto de ley de despenalización que no logró ser aprobado en última instancia. Hoy en 2020, la campaña continúa más y más fortalecida, esta vez apoyada por el poder Ejecutivo quien se une a centenares de organizaciones sociales feministas bajo la consigna “que sea ley”.

Fue a finales de esa misma década, en 1997, cuando dos emblemáticas bandas del circuito hardcore punk porteño decidieron publicar el split titulado “El aborto legal asesina mi libertad”, firmado por Fun People y por la banda de punk rock feminista She Devils, formadas en 1995 por Patricia Pietrafesa, Pilar Arrese, y actualmente completada por Inés Laurencena. 

Irrumpiendo en el under porteño como militantes del riogrrrl sudamericano las She Devils reubicaron los elementos del punk rock junto con la narrativa antisistémica y antipatriarcal, ejerciendo un discurso lírico-musical crítico y radical desde la militancia feminista, veganista y desde la disidencia sexual. Su música y su impronta significaron una valiosa disrrupción tanto para la escena que habitaron desde sus inicios como para la cultura subterránea del conosur, levantándose como una banda pionera para lo que llegaría a ser un movimiento de punk rock feminista en Argentina como en otros rincones. La resonancia de lo que había ocurrido años antes en otras latitudes ya alcanzaba su eco más genuino por estos lados del globo terráqueo. La década de los 90 casi terminaba pero el tercer mundo seguía despertando y articulándose. Así fue como en 1997 She Devils se unió colaborativamente con la más famosa de las bandas de hardcore melódico crossover que el under argentino haya parido, Fun People, fundada por Nekro en 1989, banda que tuvo a Chile casi como segunda casa con visitas aña a año y una devota fanaticada que repletaba los locales santiaguinos cada vez que tocaban. 

Editado bajo el sello Ugly Records en formato vinilo siete pulgadas con cuatro canciones y en cd con seis, el trabajo colaborativo entre las She Devils y Fun people fue casi una cuestión de lógica entre dos bandas que compartían el discurso crítico y radical defendiendo la disidencia sexual, la liberación animal y la militancia feminista en todo su repertorio, activando no solo un circuito musical, sino que también el pensamiento crítico, la contracultura y la filosofía del Hazlo tu mismo. 

“El aborto ilegal asesina mi libertad”, es quizás una de las frases que mejor gráfica la violencia patriarcal ejercida históricamente contra las mujeres y su cuerpo a través de la cohartación de los derechos reproductivos y de la libertad de elegir sobre ellos. Con esta consigna cargada de sangre y ovarios, ambas bandas confrontaron la criminal realidad del aborto ilegal cuya práctica arrojaba y arroja miles de mujeres muertas por año, y otras tantas encarceladas y condenadas por interrumpir un embarazo no deseado muchas veces producto de una violación, configurando con ello una suerte de doble asesinato, no solo de la libertad sino también del cuerpo.

Con seis canciones en su formato cd, «Nada para mí», «Baby» e «Inconforme e inapropiado», de She Devils. Y «Lady», «Valor interior», «Señora bronca» de Fun People, el disco fue una ágil interpelación a los sectores conservadores de la Argentina, a los indiferentes y, por qué no, a las propias mujeres y organizaciones involucradas en un debate, por ese entonces, aún sin debatir públicamente, atrapado entre las paredes del activismo en la Argentina del Carlos Menem como señala la activista y música Jacqui Casais “Eran los tiempos del gobierno de Carlos Menem, quien en 1994, se pronunció por la penalización total del aborto al intentar incluir la prohibición en la reforma a la Constitución y en 1998 instauró por decreto el 25 de marzo como el “Día del niño por nacer”. Sin embargo, las mujeres organizadas nunca dejaron de exigir la legalización del aborto, por medios que no eran ni estatales ni institucionales a través de declaraciones, artículos, publicaciones, en las calles, organizaciones de base, ONGs, sindicatos y movimientos sociales.”

En tracks como “Baby”, con marcadas líneas de punk melódico y un coro que recuerda a lo más pegajoso y crudo del indie rock, el canto de She Devils propone emancipación y acción a partir de versos incitadores como “Nena tenés que defender tu paz, / defender tu paz”. Y en cuestionamientos como “Ey, baby ¿qué vas a hacer? / ¿Quedarte donde esperan que estés? / Haciendo lo que se espera que hagas”. Mientras que “Nada para mí” acelera el pulso a la usanza de una veloz y furiosa cabalgata de punk visceral y versos que parecieran esbozar algo más que solo nihilismo “Reclamo perdida toda esperanza, ¿a quién le puede importar? / Si es que todo ya está hecho y no haces nada más / El futuro es decidir y el presente está aquí / El ser, no ser, el yo no yo, no son nada para mi!”.

Pero la instalación de un debate crucial para el feminismo no solo radicaba en entregar una premisa insertada en la música, sino también información y material en coherencia con el bagaje activista de ambas bandas. Hoy, al mirar el siete pulgadas color rojo, de colección, difícil de encontrar, y el cd color rosa, se descubre un material gráfico de archivo que relata parte de la lucha por la despenalización del aborto en el país trasandino como bien nos relata Casais: “Si bien la prensa que tuvo el disco fue más por rareza del antiguo formato de 7 pulgadas que por el valioso material feminista y artístico que contenía, al abrir el vinilo nos podíamos encontrar con información que hoy es histórica:  “Anteproyecto de ley de anticoncepción y aborto” de la Comisión por el derecho al aborto (sep.1990), la “Declaración de San Bernardo” documento donde se acordó declarar el día 28 de septiembre como Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y del Caribe, creando comisiones y campañas por el derecho al aborto en cada país de la región (San Bernardo, Argentina, nov. 1990) y otro texto de la Comisión por el derecho al aborto llamado “Nosotras acusamos”, que es un análisis de la Constitución y de las leyes civiles y penales en las cuales se apoyaban para defender la interrupción voluntaria del embarazo (mayo 1992).”

23 años atrás, en los descuentos de una década que aún vivía sin la masificación del internet y mucho antes de la era híperdigital, dos bandas argentinas utilizaron la música como la principal vía para informar, crear conciencia, y destapar el oscurantismo en torno al aborto y exigir su despenalización, sacándolo a la calle, a la feria de discos, a la fecha en vivo y a los baños de los antros “Recuerdo como hito importantísimo la presentación del disco que hicimos con Fun People: Nos sorprendió a nosotros mismas el modo en el que Cemento explotó esa noche: más de dos mil personas. Fue la primera vez, que yo recuerde, que en un disco se hablaba del tema del aborto tan directamente. Además, el disco traía un montón de información. Nuestro pedido urgente era la despenalización. Fue una movida impresionante, con gente que traía sus propios flyers a favor del tema y otros en contra. Esa noche fue una discusión masiva e imparable, peleamos la despenalización de aborto en el escenario, en el backstage, hasta en los baños” relató Patricia Pietrafesa.

VIDEOTECA: LAURIE ANDERSON, «HEART OF A DOG».

VIDEOTECA: LAURIE ANDERSON, «HEART OF A DOG».

“Heart of a Dog” es el documental de 2015 escrito y dirigido por la compositora y artista visual Laurie Anderson. Un ensayo audiovisual que reflexiona sobre la vida, el amor, el lenguaje y la muerte.

A través del recuerdo de su amada perra Lolabelle, quien pintaba y tocaba el piano con sus patas, y a quien Laurie y Lou Reed criaron durante toda una vida, el film recorre en un relato libre y poético los sucesos personales y públicos que alteraron la vida de la artista como la muerte de Lola, la muerte de su madre y el atentado a las torres gemelas en Nueva York.

El primer largometraje de Laurie Anderson en casi 30 años, luego de «Hogar de los valientes» de 1986, este trabajo se configura más allá del homenaje, construyendo una narrativa lúcida-onírica, donde los recuerdos se cruzan con los sueños y con los hechos reales que habitan la memoria y la vida de su narradora, Anderson, quien logra magistralmente transmitir este viaje gracias a una variedad de pinturas, imágenes de archivo de 8 mm (de su infancia) acompañadas de música ambient, efectos sonoros y una monocorde y suave voz en off que replica citas como la de David Foster Wallace «Cada historia de amor es una historia de fantasmas«.

Profundamente personal como universal, rompiendo con las estructuras tradicionales del registro documental, “Heart of a dog”, es una pieza de poesía visual, una suerte de ensayo sobre el dolor del duelo y sobre la búsqueda de aceptación y reconciliación con la muerte y la pérdida. Y cuyas reflexiones pueden ser tan escabrosas, honestas y esperanzadoras como la celebración de una anciana perra que gracias a las señales correctas es capaz de desarrollar nuevas habilidades. Así “Heart of a dog” oscila entre el amor y el amor a la dualidad de la vida. Y entre la desesperación y la desolación de nuestro tiempo; entregando metáforas visuales tan poderosas como la imagen de un halcón lanzándose en picada hacia Lolabelle, obligándola a estar en vigilia ante una posible amenaza, como un paralelo a la paranoia de los ciudadanos de Nueva York tras los ataques terroristas, e incluso, a la posterior partida de Lola.

Una personal reflexión donde se cruzan lo político, lo filosófico y lo existencial. Laurie Anderson entre la lucidez, el despertar constante y el impacto de la vida aporta este trabajo surgido a partir de su historia, nuevamente como una vanguardista, no solo del arte, sino también de eso que llamamos existencia.

Como parte de nuestra videoteca te invitamos a adentrarte en esta pieza documental.

SEMILLAS DE VIOLETA

SEMILLAS DE VIOLETA

UNA MIRADA AL DISCO “TODA VIOLETA PARRA” DE 1961

En el abordaje de la discografía de Violeta Parra a menudo suele mencionarse con insistencia su obra cumbre “Las últimas composiciones” publicado en 1966, trabajo colosal en el que se plasma su momento más brillante tanto a nivel musical como lírico con composiciones de mayor complejidad. Pero su extensa producción fonográfica compuesta por grabaciones oficiales, registros en vivo, reediciones, recopilatorios casi siempre incluyendo material nuevo, además de su material inédito editado de manera póstuma, dan cuenta de una compositora imparable, en permanente transformación y mutación cuya necesidad de escribir y reescribir su propia obra y la de aquellos cantores y cantoras que rescató desde el Chile profundo, ha hecho interminable la tarea de volver sobre uno y otro, en el intento por descifrar la inventiva y sensibilidad de una de las cantoras y compositoras más grandes que haya visto nacer el siglo XX.

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En esa obsesiva pero también placentera cruzada resulta imposible no volver al disco de 1961 titulado «Toda Violeta Parra», publicado bajo el alero del sello EMI-Odeón como casi toda la primera parte de su catálogo. “Toda Violeta Parra” fue su primer trabajo como compositora total donde la única excepción corresponde a la grabación de “Casamiento de negros”, tomada del cancionero latinoamericano en una versión apropiada por la cantora de San Carlos.

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«Hace falta un guerrillero» es la canción escogida para abrir el disco del cual se dice plantó la semilla de la Nueva Canción Chilena, instalando el discurso social en la canción folclórica, cantando sobre injusticias y evocando la revolución en la añoranza de un nuevo Manuel Rodríguez. Más adelante, vendrá la pieza que definirá a Violeta Parra como temprana iniciadora de la canción comprometida y crítica: “Yo canto a la diferencia” diciendo en su momento “La obligación de cada artista es la de poner su poder creador al servicio de los hombres. Ya está añejo el cantar a los arroyitos y florcitas. Hoy la vida es más dura y el sufrimiento del pueblo no puede quedar desatendido por el artista” – (Violeta Parra, Notas a «Yo canto la diferencia»). Para completar su posición como cantora militante, la Viola volcánica musicalizará a su manera el texto de Pablo Neruda «El Pueblo», un ferviente tributo a las luchas y los triunfos de la clase trabajadora. Pero no solo será la sapiencia discursiva de nuestra cantautora lo que hará de este disco un momento rebosante en su viaje musical. Aquí continuará musicalizando poemas de su hermano Nicanor, esta vez escogiendo sólo dos textos “El Chuico y la Damajuana» y «El hijo arrepentido», este último poema inédito hasta ese momento. Otra faceta desarrollada con especial astucia será la composición de temas en décimas numerales como ocurre en “Veintiuno son los dolores”, y no solo para continuar la tradición del género sino para reinventarlo más allá de los 10 versos octosílabos.

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Resumido por su propio título “Toda Violeta Parra”, letra y música, voz y guitarra, verso y melodía dispuestos a su antojo en un permanente juego tanto con las formas poéticas como con los elementos del folclor popular que años atrás heredó en su ardua labor de recopiladora y divulgadora. Cada uno de ellos bajo su total dominio de creación, ahí la tonada, el parabien, la refalosa, la cueca y la décima encontraron sus nuevas formas. Primero investigadora, luego cantora, inventora y finalmente artista completa con sentido y con razón.

Reseña publicada por la autora, originalmente en el sitio web Observatorio RedFem, sección IMUVA, Comisión de Género, Mujeres Críticas de Música.

HABLA Y CANTA, VÍCTOR JARA.

HABLA Y CANTA, VÍCTOR JARA.

Por Rossana Montalbán

«La nueva canción chilena es la nueva vida que hombres y mujeres chilenas y latinoamericanas anhelan.”

A 47 AÑOS DE LA DETENCIÓN Y ASESINATO DE VÍCTOR JARA.

El rescate, edición y reedición de la trascendental obra de Víctor Jara es una labor que ha proliferado con el paso del tiempo. Una labor como varias otras que resultaron urgentes para la reconstrucción de la memoria histórica en un Chile recién retornado a la Democracia por allá a inicios de la década de los 90s. Esta labor sigue siendo primordial todavía en esta segunda década del siglo XXI, siglo en el que la búsqueda de justicia y castigo para los asesinos del músico, al fin, 45 años después, en 2018 se hizo realidad, y cuando Joan Jara, su viuda, al fin, luego de 36 años, pudo dar entierro y despedir los restos del cantautor, en un emotivo funeral de tres días llevado a cabo en 2009. 

La reconstrucción de la memoria artística e histórica de Chile se fue configurando paso a paso con el surgimiento y desarrollo de diversos proyectos patrimoniales e investigativos que buscaron reivindicar el arte que la dictadura hizo desaparecer. En ese largo camino de terror y resistencia a desaparecer estaba el nombre de Víctor Lidio Jara Martínez, una de las figuras artísticas más relevantes del Chile utópico, cuyo discurso artístico y social fue determinante para el surgimiento de la Nueva Canción Chilena como para las próximas variaciones de la canción protesta.

La Fundación Víctor Jara, en actividad desde 1993, ha sido el principal centralizador y catalizador de esta extensa obra artística y vinculante que transformó el sentido de la canción popular chilena, la canción política y que sentó las bases de un movimiento musical comprometido con las demandas sociales de su tiempo y cuyas convicciones artísticas estuvieron al servicio de las convicciones revolucionarias de la época.  

La vasta producción musical y artística de Víctor Jara, reflejada en su trabajo fonográfico, en su trabajo como director teatral, como director musical, compositor, cantor, recopilador e investigador y músico militante comprometido. Discos, giras, presentaciones en vivo, montajes teatrales, entrevistas y más, han logrado ser articuladas a través de reediciones a su catálogo discográfico en distintos formatos como vinilos, cds y cassettes. Realizaciones documentales, y ediciones de libros cancioneros, libros fotográficos, crónicas periodísticas, y libros que han reunido entrevistas y memorias que dan cuenta de la sapiencia del compositor. 

Especialmente en el ámbito de la bibliografía en torno al músico chillanejo y su obra, resaltan la edición del libro “Obra Musical Completa” texto biográfico y de análisis musicológico, editado en 2017 por Fundación Víctor Jara, y en particular, la segunda edición del libro “Habla y canta. Víctor Jara”, originalmente editado en 1978 abriendo la serie Música de la colección «Nuestros países» del fondo editorial de La Casa de las Américas. Editado en 2015 por Ventana Abierta Editores, esta segunda edición de “Habla y canta. Víctor Jara”, resulta un documento fascinante y crucial para adentrarse en la figura del autor del “Derecho de vivir en paz”, y para comprender los alcances e impacto de su obra, no por ser un documento analítico sobre ésta, sino por mostrar en plenitud el vigor del pensamiento de uno de los autores más importantes de la música latinoamericana del siglo XX.

Gracias a la iniciativa de coedición con el Fondo Editorial de Casa de Las Américas de Cuba, Ventana Abierta Editores se aventuró a publicar un título hasta ese momento inédito en Chile. Un título que registra y reproduce en palabras del propio Víctor Jara el pulso de la época que enmarca su obra musical y sus postulados como artista multidisciplinar. Editado en colaboración con el Comité Chileno de Solidaridad Antifascista, el volumen relata en primera persona y en la voz de Jara los hitos de su biografía reuniendo citas aparecidas en distintas publicaciones especializadas de música y cultura tanto de Cuba como de Perú, junto a entrevistas publicadas en revistas y diarios chilenos como Ecrán, Puro Chile, El Siglo, Ramona, Onda y El Musiquero. Este hábil urdido de material fue mérito del poeta chileno Roberto Contreras Lobos, quién ejerció el rol de compilador del volumen en colaboración con el Departamento de Música de la Casa de las Américas.  En sus páginas también se recogen extractos de textos de programas de obras teatrales, y como pieza definitiva, incluye su magistral intervención en el marco del Encuentro de Música Latinoamericana realizado el 04 de marzo de 1972, en La casa de las Américas, La habana, Cuba. Actuación en vivo que décadas más tarde en 1996 sería editada en formato cassette, bajo el mismo título y por la misma Casa de las Américas como primer volumen de la serie “En vivo en Casa”.

Esta edición chilena a cargo de Ventana Abierta Editores, junto con aportar entrevistas internacionales y memorables intervenciones del músico en sus presentaciones, divulga el pensar y accionar de quien concibió el arte y la música como una herramienta para la creación de una sociedad más justa, abriendo una puerta hacia cada una de las dimensiones del artista revelando al lector sus reflexiones e inflexiones en torno al rol de la música, el teatro, la canción, la composición y el registro, en capítulos como “La canción: arma de lucha”, “De la guitarra al disco”, o “Al pueblo hay que ascender y no descender”, textos que capturan el espíritu crítico e intransable con que el cantautor abordaba los procesos creativos en torno al arte y a una nueva sociedad.

Mucho más que un libro autobiográfico, en este acotado pero contundente volumen, el arte, la música y el pensamiento de Víctor Jara se plasman en toda su sensibilidad y fuerza.  

“LA CANCIÓN : UN ARMA DE LUCHA”.  Extracto

“La canción nace junto al hombre y su necesidad de expresar una interioridad subjetiva y hacerla universal, mediante un acto de comunicación y participación. Es por eso que la canción no hace sino mostrar aquello que el humano es, y desde sus orígenes tiene una estrecha relación con la problemática del existir y el medio ambiente en que desarrolla es existencia. Así, por ejemplo, las manifestaciones musicales del hombre primitivo están ligadas a lo mágico-religioso, a lo mítico, demostrando que la canción nace como una necesidad y no como un mero entretenimiento, sino que por el contrario, lleva consigo ya en sus orígenes una finalidad que sirve a la aclaración de su conflicto de hombre vivo y libre sobre la tierra.  Hombres y mujeres cantaron, y hasta hoy este canto persiste en la tradición folclórica de los pueblos, para fortalecerlo frente al mal y las fuerzas contrarias que oprimen su vida”.

“En la actualidad la canción protesta surge con ímpetu poderoso, vitalizante de los valores esenciales del canto. Los pueblos oprimidos por países extranjeros, con su canto, se rebelan, combaten y denuncian a los culpables de su opresión. La canción efectúa una verdadera acción de limpieza del cáncer que han inoculado al pueblo los invasores. Les habla de su tierra y la necesidad de recuperar todo aquello que les ha sido robado”.

“La canción protesta es un hecho, una realidad y una necesidad de hombres y mujeres de nuestros días. Perseguida y censurada, va más allá de las barreras y se transforma en lenguaje común de la juventud del mundo”.

“Frente a la canción protesta, se alza la sociedad burguesa, con sus medios de información corrosivos y alienantes para el espíritu del pueblo. Diarios, revistas, radios y canales de televisión, dirigidos por un mismo amo, diariamente envenenan la conciencia de las masas, con sus falsos valores y sus ídolos falsos, para encauzar por esas equivocadas vías cualquier inquietud de libertad o expresión inherente al hombre. La publicidad, la propaganda y los cantantes “populares”, por otra parte, son jugosos incentivos que empujan al hombre a su evasión, actuando como drogas adormecedoras de la lógica rebeldía frente a la miseria”.

“No es casualidad  que los textos de nuestras canciones sean hoy más comprometidos que antes. El pueblo necesita que el artista le presente el espejo de la vida tal cual es. La nueva canción chilena es la nueva vida que hombres y mujeres chilenas y latinoamericanas anhelan. Siendo un canto comprometido con el pueblo, es algo más que la simple recreación de un estado de animo; constituye un arma esencial de aporte en su medida, al cambio revolucionario del que tanta hablamos».

“Fundamentalmente la canción protestas no es un hecho comercial, sino una especie de revelación artística que debe tocar el pueblo y quedarse en él, pero creo que no puede limitarse solo a la protesta. La canción nace de un hecho que hay que analizar y del cual sacar una conclusión, dándolo a conocer con una enseñanza de tal modo que sirva de guía. Protestar por protestar a través de una canción es como un ataque de histeria que nunca va a formar conciencia”.

«A diferencia de nosotros, los cazadores de dinero- autores de boleros, baladas, autores de rock and roll, protestadores yeyé,- nunca comprenderán que el canto es como el agua que purifica la piedra, el viento que purifica el fuego que se apaga y permanece aquí en el fondo de nosotros para mejorar. Para ellos cuenta solo el aroma fugaz de los aplausos, el fulgor de los flashes, la publicidad que anuncia el descubrimiento.»

“La canción sigue siendo un arma de lucha. La canción auténtica, la revolucionaria, tiene que cambiar al hombre para que este cambie al sistema”.