DADALÚ: ENTRE LUCES Y SOMBRAS

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Inspirada en los efectos lumínicos de la película no finalizada del francés Henri-Georges Clouzot, «L’enfer» (1964), Dadalú estrenó el videoclip para “Las luces altas”, un trabajo audiovisual que acompaña a la canción del mismo nombre, otra muestra de su disco «El mapa de los días». 

Por Rossana Montalbán

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Luego de meses, vuelvo a conversar con Daniela Saldías, Dadalú, esa artista anti acomodaticia del underground local, que acaba de estrenar nuevo videoclip para “Las luces altas”, otro tema que se desprende de su disco editado en 2020 por el sello norteamericano Cudighi Records,“El mapa de los días”, un mapa cambiante y mutante, que muestra los ángulos interminables de una artista que se niega adormecerse en lo obvio y en lo tradicional. 

“Las luces altas” parece ser a primera escucha y a primera vista, una suerte de metáfora sobre aquello que encandila mal, sin embargo, ella se encarga de desechar, en primera instancia, la idea y nos cuenta: “Lo de las luces altas es literal, hice esa canción porque me molestan las luces altas, las luces que están arriba de mi cabeza las apago. Es más literal que una metáfora. Es un rollo que tengo”.

La canción surgida de su experimento compositivo llevado a cabo durante 2018, en el que la música compuso una canción diaria en máximo tres horas, dando como resultado el material que conforma “El mapa de los días”, suena como una oscura balada vaporwave o smooth soul, llevada a las formas y al sello de Dadalú: “como estaba en ese experimento de componer rápido, en ese tiempo sonaban bandas como Homeshake, una banda que no cacho mucho pero me puse a escuchar una de sus canciones para saber de qué se trataba, y eso fue marcando el tempo de la canción y con esa onda me puse a componer”. 

Deshacerse es su constante, deshacerse de ideas rebuscadas y, sobre todo, deshacerse de cualquier clasificación. Más allá de lo que intentemos interpretar o definir en la propuesta de la artista, lo que prevalece es el despojarse de determinadas estructuras creativas dando cabida, sobre todo, la experimentación y al flujo espontáneo de la música y el arte venga de donde venga, negándose a lo preconcebido como también a las estrategias: “Las definiciones de lo pop y lo no pop siempre me complican porque el video que hice anteriormente “Ya no sé”, es una canción súper pop, por decir algo, pero no tengo una estrategia para esto o lo otro, hago lo que me nace hacer. Nunca he hecho un solo estilo de música”.

La expresión como principal móvil, sacar lo que se lleva adentro, la creatividad y también los demonios, armarlos y desarmarlos como figuras de plastilina, sin orden y sin límite. De alguna forma, la música de Dadalú señala al juego como principal método para expresar lo más íntimo o lo tradicionalmente omitido, así sus letras y sus sonidos comunican mucho más que solo lo visceral, comunican conflictos, contextos, realidades personales y sociales porque lo íntimo es también político. Y precisamente, en “Las luces altas” como en el resto del disco la voz de Dadalú se escucha para referirse al clasismo, al sistema neoliberal, al machismo, a las pequeñas violencias domésticas y cotidianas, y al históricamente censurado ciclo menstrual de la mujer, y no será ni la primera, ni la última vez que la música se refiera a ella, “Siempre he creado desde mi, es la única certeza que tengo, y a mí, me llega la regla, es parte de mi vivencia y como siempre he creado desde mi, es música personal como una forma de terapia y como una forma de autoconocimiento. Hablo de eso, es parte de mi vida, y yo plasmo mi vida en mi arte”.

Inspirada en los efectos lumínicos de la película no finalizada del francés Henri-Georges Clouzot, «L’enfer» (1964), Dadalú ideó el videoclip para “Las luces altas”, un trabajo audiovisual que cuenta con la participación de la actriz y guionista Pamela Barboza, el actor Paco Pasquette, y la colaboración de Joaquín Fernández y Diego Cabezas. Con este nuevo trabajo la artista continúa explorando su propio imaginario y mostrando diferentes momentos de su último disco, algo que hace solo por placer creativo y no por demanda industrial “Siempre me gustó mucho esta canción pero ya no creo en las estrategias convencionales del single. Ojalá poder hacerle clips a todas las canciones del disco pero se dio que pude hacer este video que siempre quise hacer. Pienso que hablar en términos de industria radial es un poco obsoleto, eso ya no existe” sentencia.

Al igual que en la película en que se inspiran, las imágenes que Dadalú ideó para “Las luces altas” hablan mucho más que de un simple y obvio rechazo por las luces encandilantes que cuelgan sobre su cabeza, ya que emulando las técnicas de iluminación innovadoras del film, el clímax psicodélico, la ilusión de los rostros de los actores en transición entre emociones y personalidades, entre luces  y sombras, sugieren como en el filme, una fijación y una representación más que una literalidad, representación de algo que solo el ejercicio artístico puede transformar “Siempre quise imitar las luces de esas imágenes para este video, creo que es un poco una especie de locura porque es un poco loco que a alguien le preocupe la iluminación o que le haga mal”.

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