Rossana Montalbán

Rossana Montalbán Marambio, Periodista y Licenciada en Comunicación Social. Mención Industria Cultural y Medios Digitales. Se ha desarrollado en el área de la industria del libro para distinas casas editoriales y en el periodismo musical en medios escritos y radio. Ha trabajado con editoriales nacionales e internacionales, entre ellas, Fondo de Cultura Económica, Cuarto Propio, Liberalia Ediciones, Garlopa Ediciones y otros. Creadora, productora y locutora del programa radial Noches de Rock, espacio de entrevistas a bandas de la escena rock independiente local, transmitido entre los años 2005 y 2009 en formato podcast y en la red de radios comunitarias de Chile. Columnista de la emblemática revista de metal Grinder Magazine. Formó parte del equipo de cobertura de shows en vivo para la agencia FotoRock,cl y autora de la sección Memoria Rock para la misma plataforma. Autora de la Columna Disco Eterno en Disorderl.cl, y colaboradora en Revista La Noche. En 2013 funda Crónica Sonora, medio digital que dirige actualmente .
EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

EL MANIFIESTO SONORO DE CARMEN LIENQUEO

“Canto para siempre” es el debut en solitario de la compositora, charanguista, percusionista y cantante Carmen Lienqueo. El disco presentado a inicios de 2020 y disponible en las plataformas digitales desde el mes de julio, fue grabado en los estudios móviles de La Viseca Records entre Santiago y Valparaíso, registrando el manifiesto sonoro de una voz en busca de sus ancestros y de la autodeterminación artística y musical.

Luego de haber sido la voz principal de la banda Mákina Kandela durante diez años, y luego de colaborar en reconocidos proyectos musicales como Juana Fé, El Bloque depresivo o Akinetón Retard entre otros, Carmen Gloria Vilches Lienqueo decidió emprender su camino en solitario llevando con ella una serie de influencias y ritmos recogidos en este grueso andar donde se cruzan los sonidos del folclore sudamericano con elementos extraídos de la electrónica y la fusión. Sin embargo, este trayecto a cuestas no bastaría para saciar su hambre por configurar una identidad musical propiamente mestiza sino hasta el encuentro con su origen más profundo, el origen de sus ancestros, el origen Mapuche.

Así fue como Carmen Vilches pasó a llamarse Carmen Lienqueo, nombre que más que un nombre es la reconciliación y enaltecimiento de su linaje feminino y de su herencia. Adoptando el apellido materno, Carmen ha emprendido el viaje por su propia genealogía yendo en busca de todo aquello que su abuela preservó y le transmitió verano tras verano en sus visitas a Carahue y La Unión, temporadas enteras que estuvieron repletas de sonidos, imágenes, palabras y sabiduría que años más tarde alimentarían su trabajo musical.
Escuchar la voz de Carmen Lienqueo, es en cierta forma escuchar un pedazo de esa tierra aguerrida y milenaria de la que provienen sus ancestros. En su canto se oye al Wallmapu pero también al altiplano, a la amazonia y a la ciudad. El sur y el norte de Chile. Creando un nuevo repertorio de seis tracks donde lo íntimo y lo universal se unen, Canto para siemprees, como ella lo recalca, la expresión de su ser y de las culturas absorbidas por su mente, cuerpo y espíritu, dando forma a un paisaje sonoro con distintos matices y relieves, donde ancestralidad y modernidad se encuentran.

Hablemos de “Canto para siempre”, tu debut solista al que defines como tu manifiesto sonoro. ¿Cómo nace este disco y qué te llevó a esta búsqueda?

“Sí, este es mi primer manifiesto sonoro como compositora. Es como mi tótem. Fue un viaje hacia mis raíces, el disco es una fotografía de un momento en el que fui a buscar mi propio ser al sur para poder entender de dónde vengo y comprender la carga histórica de eso. El hecho de ser una habitante de esta ciudad tercermundista en condiciones adversas, y saber que las generaciones que me anteceden son generaciones de campesinos y obreros que fueron desplazados, que tuvieron que viajar a la capital y dejar su territorio para poder vivir mejor. Esa historia de tres generaciones en las que han habido muertes, desplazamientos, persecuciones, dictadura, mujeres acalladas, es una carga enorme que decidí que debía conocer. Consideré que era una deuda conmigo misma como persona, cantora y artista”.

¿Cómo fuiste asimilando tu ancestralidad y tomando conciencia de la herencia mapuche?

“Mi ancestralidad es algo que estoy aprendiendo a dimensionar aún con mi más de 40 años. Tengo recuerdos de muy niña de haber viajado al sur con mi abuela, ella me cuidaba. Tengo recuerdos de haber ido todos los veranos a Carahue, a Imperial, a Temuco. De tener familiares en La Unión, de ir a trillas, a carneo de animales, entierros y celebraciones. Yo entendía que era parte de ese mundo pero que yo vivía en la ciudad, y observaba como ocurría eso pero no como alguien de esa comunidad porque siempre me consideré una visita hasta hace poco. Hasta que entendí de qué se trataba todo esto”.

En medio de este reencuentro con tus ancestros y con tu linaje femenino, además de adquirir el apellido de tu madre como gesto reivindicativo ¿qué fue lo que se volvió más urgente para ti como compositora y música?

Sí, adquirir el apellido de mi madre fue una forma de reconciliarme con mi linaje femenino y una forma de defender una bandera, una historia y hacerme cargo de esa historia y de esa cosmovisión Mapuche y su cultura. Nadie es Mapuche hasta que no cumpla cuatro condiciones fundamentales que tienen que ver con ser en tu vida una persona noble, recta, sabia y espiritual y solo en tu lecho de muerte tú misma puedes decir si fuiste un buen mapuche, y yo elegí buscar ser una buena Mapuche, no sé si lo logre pero no dejaré de luchar por eso, es lo menos que puedo hacer, y es lo que todos estamos buscando en la realidad que nos tocó vivir. Entonces con toda esta información y bagaje yo debía hacer un registro a través del lenguaje que me tocó manejar y conocer, y ese lenguaje es la música, entonces esto se convirtió en un tributo musical a mis ancestros”

¿Te identificas a ti misma como una música y cantora mapuche? ¿O te ves a ti misma como mestiza?

«Me identifico a mi misma como cantora de oficio mestiza con mucha sangre mapuche. Soy la primera generación con apellido español y mapuche antes de mi madre. Ella tenía apellido mapuche materno y paterno, así también mi abuela y bisabuela. Por eso siempre hago hincapié en eso de haberme considerado por mucho tiempo una visita porque mi abuela era de esa comunidad, mi madre ya no lo era. Mi madre nació en Santiago y yo también, entonces en estas dos generaciones de alguna forma se perdió esto de pertenecer y cuidar la comunidad y eso tiene un sentido para el mundo mapuche. Ahora, ya grande, entiendo que soy una nueva especie de mapuche que no creció en su tierra sino que tuvo que desplazarse a la fuerza y esa carga histórica es bien profunda y fuerte. Y la ancestralidad la trato de defender contra viento y marea en toda circunstancia.”

Sabemos que tu música se nutre de diversos sonidos y colores. En este abanico ¿qué rol juega la música mapuche y qué elementos son para ti los más potentes de ella.?

«Si bien mi música ha sido siempre influenciada por el folclore como el referente más importante que tengo, también lo ha sido la poesía y la tradición oral. Hay muchas cantoras campesinas en Chile y otros países de Sudamérica que tuve la oportunidad de conocer. Señoras que se casaron muy jóvenes a los 14 años, que no saben leer, ni escribir, sin embargo tienen una memoria tremenda y guardan unos versos de tiempos inmemoriales. La oralidad de lo que contaba cada una, los secretos de abuela, de las hierbas, de las recetas, todo eso. Por eso la forma en la que trato de amalgamar mi bagaje musical con las distintas influencias que he acomulado es lo que más hace relación con el mundo Mapuche. La sonoridad mapuche es compleja. Mi música no es mapuche pero sí ocupo recursos de la cosmovisión mapuche para incorporarlos en mi propio imaginario.”

¿Qué sensaciones y pensamientos te deja todo lo que está ocurriendo en Araucanía por estos días?

«Los acontecimientos ocurridos me dejan una tristeza muy grande y una impotencia infinita. Una tristeza enorme porque el chileno no es capaz de abrazar a su indio, ni a su negro, ni a su pobre, ni a su marica. Eso me da mucha tristeza porque habla de una falta de visión gigantesca que es precisamente lo que está haciendo que el planeta explote y se esté yendo todo a la mierda y que quede todo expuesto. Eso ya lo estamos viendo.»

ENCIERRO, DECONSTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN: Diavol Strâin presenta “El Reflejo de mi muerte”.

ENCIERRO, DECONSTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN: Diavol Strâin presenta “El Reflejo de mi muerte”.

En el marco del mes de la visibilidad lésbica, el dúo dark wave lesbofeminista Diavol Strâin presenta en show vía streaming, «El reflejo de mi muerte”, nuevo single adelanto de su próximo disco “Elegía del olvido / Elegía del horror”.
Generar un imaginario musical que visibilice a lesbianas y personas no binarias y sus universos ha sido hasta hace poco otro vacío por llenar en la música chilena. Pero esta labor está siendo abordada por artistas que experimentan la invisivilización cotidiana desde la homosexualidad, la lesbiandad y la transexualidad. Y la creación musical, una vez más, está sirviendo para albergar estas realidades y miradas disidentes a través de proyectos que emergen desde el underground y la contracultura.

Diavol Strain no solo se aventura en proponer un dark wave militante y crítico, donde su propuesta estética y sonora es también una propuesta política y social. Sino que también se embarca en asumir la ardua y trascendental tarea de ir tras la construcción de un imaginario artístico y sobre todo musical que visualice la lesbiandad y la existencia no binaria, buscando plasmar su universo íntimo y las problemáticas a las que se enfrentan en una opresiva sociedad heteropratriarcal.
Sin mirar hacia el lado y en coherencia con un discurso que apela a la toma de acción, el dúo lesbofeminista compuesto por Ignacia Bórquez, guitarra y sintetizador, y Laura M. Molina, bajo y voz, materializa una de sus reflexiones más urgentes al componer “El reflejo de mi muerte”, primer adelanto de su próximo disco “Elegía del olvido / Elegía del horror”, canción inspirada en el cuento de la autora argentina Silvina Ocampo “Cornelia frente al espejo”, su último trabajo publicado en vida en 1988, y uno de sus cuentos menos reseñados por la crítica literaria. Ocampo, instaló a través de este relato la libertad literaria al incluir recursos como el nosense y combinar prosa/verso, alejándose de tradicionales y perfectas prosas como las de Borges o Bioy Cáceres, y reforzando las perspectivas de género y feminista que ya se encontraban presentes en toda su obra, subvirtiendo estereotipos femeninos y cuestionando la identidad al plantear su alteridad y abordar la relación del Yo y la otredad, principalmente a través de “personajes mujeres complejas y ambiguas; planteando la duplicidad de lo femenino a través de recursos como el artificio y de la máscara, construyendo una múltiple representación femenina que busca anular la visión unidimensional del personaje femenino». Es este encuentro entre la literatura de Ocampo y el desasosiego surgido en medio de esa existencia que desafía cada mandato heteronormal, lo que da forma a “El reflejo de mi muerte”, composición que ve la luz en medio del claustro generado por la pandemia, una canción que nace como un acto político y artístico para conmemorar julio, el mes de la visibilidad lésbica.“El reflejo de mi muerte” nace a partir de dos grandes temas que en este último año nos han hecho reflexionar. Uno de ellos fue el cuento “Cornelia frente al Espejo”, de la escritora argentina y lesbiana Silvina Ocampo. En este relato la protagonista recorre su antigua casa dialogando con viejos fantasmas, con su Yo de la infancia, y sus estigmas. El cuento habla sobre el vacío existencial y sobre no poder ser lo que verdaderamente quisiste, al ser completamente rechazada por la sociedad.” comenta Ignacia.


Impulsadas por el apetito de configurar un imaginario de discurso lesbofeminista se abre paso este cruce literario musical como la vía para expresar en lírica, sonido e imagen el conflicto latente de quienes no encajan en la identidad sexual bidimensional, tomando la idea de la desconstrucción y reconstrucción de la identidad y el género.“Todo esto lo relacionamos inmediatamente con el hecho de ser lesbianas y con que muchas veces en tu vida pasas por momentos en que no puedes existir como tal porque está mal. Eres lo peor, te pueden matar, y va en contra de la cultura falocentrista donde tu cuerpa se construye solo en base a lo que la sociedad te deja ser. Esto resulta tan extremo que te terminas penando a ti misma por la imposibilidad de ser. Te vuelves un recuerdo de algo que no llegaste a ser por esas imposiciones. Por lo que debes acabar con eso y reconstruirte a ti misma para salir de ahí”. Afirma la guitarrista. “Por eso nuestra canción “El reflejo de mi muerte”, narra este dolor, esta rabia y esta necesidad de liberarse. En el cuento la protagonista se rinde y termina suicidándose pero nuestra canción quiere tiene un giro de liberación para visibilizar nuestra lesbiandad y ayudar a construir un imaginario lésbico feminista. Y para eso también estamos trabajando en un videoclip para la canción.”

REDEFINIENDO EL ENCIERRO

Luego de estrenar durante el mes de junio, su versión para el tema “Sonrisas fabricadas” de los pioneros del dark wave argentino Euroshima, banda a la que reconocen como una importante influencia en sus letras, Diavol Strâin ha continuado un arduo trabajo de composición y registro desde el encierro, sobrellevando de manera creativa el incierto panorama económico que la pandemia ha evidenciado para todo el sector de la música. Cuentan que no ha sido tan malo después de todo. Sino que se ha presentado como una especie de periodo para lograr concentrarse en trabajar de manera reposada en su nuevo disco, en contraste a la experiencia vivida en la realización de “Todo el caos habita aquí”, cuyo tiempo de trabajo solo abarcó apretados tres meses. Para las musicas el encierro se ha traducido en tiempo disponible para realizar mejores arreglos, perfeccionar el material concebido y aprender técnicas de registro y producción musical que les entreguen autonomía para continuar desarrollando su proyecto cuando no es posible financiar la participación de otros colaboradores. “Este año teníamos programado componer nuestro nuevo álbum, y sabíamos que teníamos que dedicar tiempo a ello, a diferencia de nuestro disco anterior “Todo el caos que habita aquí”, donde solo tuvimos tres meses para hacerlo y fue muy duro y estresante. En este disco queremos darle más vuelta a todo. La cuarentena nos ayudó en ese aspecto, nos dio tiempo para poder estar más concentradas en él. Existencialmente nos ayudó a sobrevivir, la música nos hace cariño en estos momentos, es una vía de escape, desahogo y reflexión. Con Lau conversamos mucho sobre lo lindo de haber creado Diavol porque ha sido lo más lindo que hemos hecho juntas y nos ha ayudado a enfrentar este periodo, unidas y trabajando.” nos cuenta Bórquez.
Aún cuando la banda ha logrado sacar reflexiones y acciones constructivas a pesar del escenario que las rodea, dejan en claro que esa concentración ha sido posible, en gran parte, gracias al apoyo permanente de sus seguidores y colaboradores quienes de distintas formas han contribuido a que el dúo reúna fondos en sus presentaciones vía streaming bajo conceptos de entrada virtual o compra de archivos para descarga, entre otros. “En paralelo el estrés generado por la falta de ingreso ha sido super fuerte y la ayuda y apoyo que hemos recibido de parte de amigues y seguidores interesados en nuestra música y en que nuestro proyecto continúe ha sido super importante, ya que nos ha hecho saber que contamos con cierto apoyo y con gente que cree en nosotras”. Otro aspecto que destacan sobre este periodo es el espacio para reencontrarse con antiguo material, recuperándolo para volver a trabajar sobre él: “El encierro nos ha ayudado harto al ámbito creativo, dándonos el tiempo de experimentar con más cosas, de hurgar en nuestro material y viejos archivos, retomando maquetas abandonadas que hicimos en 2017, y volver a trabajarlas y mejorarlas con mayor conocimiento que antes”.

Llevadas por el ímpetu de la creación musical, la banda sigue encontrando la vuelta de tuerca a la vida en cuarentena, aprovechando su ecosistema más íntimo en el que comparten su cotidianidad con otras compañeras artistas de distintas disciplinas como la danza, la fotografía y la realización audiovisual, convivencia que les ha permitido generar el material de promoción para este nuevo single y el próximo disco, con Fernanda González a cargo las sesiones de fotos y de realizar el videoclip para “El Reflejo de mi muerte”. Y Paloma Mujica como colaboradora de producción, actriz y protagonista del clip.

“Nos sentimos afortunadas de estar encerradas con amigas y colegas artistas con las cuales hemos podido producir material de promoción como fotografías y videos. Vivir estas condiciones de encierro con gente que aprecias y con las cuales compartes el trabajo creativo, fue lo mejor que nos ha ocurrido”. Enfatiza Ignacia

Diavol Strâin estrenará “El Reflejo de mi muerte” este viernes 31 de julio, cerrando el mes de conmemoración para la visibilidad lésbica, en un show vía streaming desde las 17:30 hrs Chile. Sesión en vivo que contará con un set list especial dedicado a tocar aquellos tracks que no formaron parte de su anterior streaming. Como ya es habitual en las presentaciones de la banda, la transmisión también contará con el dj set de Post-Everything desde Texas. El lanzamiento virtual es otra oportunidad para continuar aportando donaciones a la banda escribiendo a diavolstrain@gmail.com, y de manera permanente, adquiriendo discos físicos y digitales en su página de Bandcamp. EVENTO FB

// SHOW ORDER //

– DJ Posteverything

– Diavol Strain Live Show

– Diavol Strain Dj. Set

HORARIOS / TIMING

– 17:30 h >>> Santiago CL / Washington D.C / New York

– 16:30 >>> Bogotá COL / CDMX / Lima, PE

– 18:30 h >>> Buenos Aires, ARG / Rio de Janeiro, BR

– 14:30 h >>> USA West Coast / Vancouver CA / Tijuana MX

– 23:30 h >>> Barcelona ES / Berlín DE / Wroclaw PL

FOTO CABECERA: FERNANDA GONZÁLEZ
FOTO EN VIVO: ALEJANDRO HIDALGO

HERE´S TO YOU: LA BALADA DE MORRICONE Y BÁEZ

HERE´S TO YOU: LA BALADA DE MORRICONE Y BÁEZ

La historia de Sacco y Vanzetti es la historia de persecución política y social del movimiento anarquista durante la agitada década del 20 en el Estados Unidos post Primera Guerra Mundial. Una historia en la que dos trabajadores, inmigrantes italianos de pensamiento libertario, fueron acusados de robo y asesinato en medio de confusos incidentes, y condenados a la pena capital máxima, a pesar de las evidencias de su inocencia. Un trágico episodio que sigue ilustrando el temor y la furia hacia los movimientos sociales anti hegemónicos y la consagración de la injusticia.

A través de su historia, la bella Italia no solo fue la tierra fértil del facsismo de Benito Mussolini, sino también el epicentro europeo de sólidos movimientos libertarios persistentes hasta el día de hoy. Los años posteriores a la primera guerra mundial dieron paso a un masivo éxodo de europeos hacia la prominente nueva potencia mundial, Estados Unidos. Ese éxodo también significó la llegada de nuevas ideas y esperanzas para la lucha social del movimiento obrero, una de ellas, el Anarquismo.

El cine italiano de la década de los 70s, fue en muchos aspectos un cine político y militante que reflejó las convulsionadas realidades de su tiempo y de su pasado como parte de una dorada era cinematográfica. Fue en 1971 cuando el director Giuliano Montaldo decidió rodar la película “Sacco e Vanzetti”, el docudrama que recrea la vida de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti desde su llegada a esa tierra prometida que fue la América bendecida por Dios, hasta su feroz encarcelamiento, juicio y ejecución en Massachusetts, un 23 de agosto de 1927. Un filme que fue tras la reivindicación histórica de dos mártires del movimiento anarquista de principios de Siglo XX, musicalizado por el ya aplaudido, Ennio Morricone.

EL RELATO MUSICAL

Ennio Morricone fue, quizás, uno de los más grandes narradores musicales que el cine y el mundo hayan conocido. Trompetista, compositor y arreglista, Morricone fue por mucho tiempo compositor fantasma contratado para crear melodías entregadas a otros, hasta que en la década del 60, Sergio Leone, su amigo de infancia y prometedor cineasta de un incipiente subgénero cinematográfico llamado Spaghetti Western, le entregó la tarea de musicalizar el filme “Por un puñado de dólares”. Los cruces estéticos de la época, la electrificación proveniente del rock and roll, la inserción de sonidos recreados y efectos experimentales. La música italiana y los elementos clásicos de la música incidental, se combinaron en cada uno de los temas que acompañaron las escenas más memorables de “El bueno, el malo y el feo” o “Agáchate Maldito”. Bandas sonoras que trascendieron tanto o más que los filmes, y que adquirieron el estatus de clásicos, entre otras cosas, debido a grandiosas composiciones instrumentales poseedoras de sutiles y cuidadas cualidades pop.

 

Para 1971, Morricone ya era considerado uno de los grandes compositores de soundtracks de la industria, momento en que el director Giuliano Montaldo, conocido por su cine de crítica social y compromiso político, le propuso componer la banda sonora de “Sacco e Vanzetti”. Una vez más, Morricone escribió cada una de las notas y realizó cada uno de los arreglos que relataron a través del sonido y la música, la trágica historia de persecución política y coartación que Estados Unidos ejerció sobre el pescador y el zapatero, en un largo juicio de seis años que terminaría con los trabajadores ejecutados en la silla eléctrica.

El relato musical construido para “Sacco e Vanzetti”, buscó dignificar a los personajes en su calvario, otorgando al filme el sustento emocional y su carácter de denuncia. Una composición en formato de réquiem y hecha para coros, que recogió las influencias de la música de la época convocando a una de las voces emblema de la canción protesta surgida en Estados Unidos durante los 60s, Joan Báez, quien tomó la labor de interpretar y de escribir la letra para las composiciones “La ballata di Sacco e Vanzetti – part 1”, «La ballata di Sacco e Vanzetti – part 2», «La ballata di Sacco e Vanzetti – part 3», y la más resonante de una banda sonora compuesta por doce tracks, “Here´s to you”, conocida como “La balada de Sacco y Vanzetti”.


Épica como un himno de protesta. Conmovedora y liberadora como un réquiem, “Here’s to you”, fue grabada y popularizada en formato canción, y la letra escrita por Joan Báez se basó en una las tantas declaraciones de Vanzetti durante su encarcelamiento:Si no hubiera sido por estas cosas, podría haber vivido mi vida hablando en las esquinas de las calles con el desprecio de los hombres. Podría haber muerto, sin marcar, desconocido, un fracaso. Ahora no somos un fracaso. Esta es nuestra carrera y nuestro triunfo. Nunca en nuestra vida plena podríamos esperar hacer tal trabajo por la tolerancia, por la justicia, por la comprensión del hombre del hombre como lo hacemos ahora por accidente. Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestros dolores, ¡nada! ¡Quitarnos la vida, la vida de un buen zapatero y un pobre vendedor de pescado, todo! Ese último momento nos pertenece, esa agonía es nuestro triunfo.”
Con solo cuatro versos y una sola estrofa repetida a lo largo de toda la melodía en un recorrido de menor a mayor intensidad, in crescendo en magnitud y conmoción como suelen hacerlo las composiciones colosales de Morricone, “Here’s to you” suena como una trágica y heroica balada, donde la letra y la interpretación de Báez, entregan, en su justa y necesaria medida, el dramatismo y desasosiego del desenlace: «Here’s to you, Nicolas and Bart, / Rest forever here in my heart, / The last and final moments is yours/ That agony is your triumph – Aquí está para ti, Nicola y Bart, / Descansa para siempre aquí en mi corazón, / El último y último momento es tuyo / Esa agonía es tu triunfo».

Un manifiesto del compromiso civil de los 70s. Un manifiesto del cine de esa era, interpretado por Joan Báez, quizás la única letrista y cantante posible para este conjunto de piezas compuestas por Ennio Morricone a inicios de esa década. Banda sonora con la que alcanzó el estadio de la música popular gracias a éste, un canto a la libertad y a la dignidad humana, con el cual abrió una nueva línea de tiempo en la historia de los soundtracks, a la cual más tarde se sumaron sus obras incidentales para «Erase una vez en América», «La misión», «Los Intocables» y «Cinema Paradiso». Hasta siempre Morricone.

«Speranze di libertà»

«La ballata di Sacco e Vanzetti – part 1» (vocals by Joan Baez)

«Nel carcere»

«La ballata di Sacco e Vanzetti – part 2» (vocals by Joan Baez)

«Sacco e il figlio»

«La ballata di Sacco e Vanzetti – part 3» (vocals by Joan Baez)

«Libertà nella speranza»

«E dover morire»

«La sedia elettrica»

«Here’s to you» (vocals by Joan Baez)

MÚSICA Y MEMORIA:»YO SOY RODRIGO ROJAS, CARNE Y MADERA»

MÚSICA Y MEMORIA:»YO SOY RODRIGO ROJAS, CARNE Y MADERA»

El 02 de julio de 1986 era una de las jornadas de protestas más multitudinarias y decisivas en oposición a la dictadura militar. El paro nacional convocado para esos días estaba concebido como unas de las acciones claves para derrocar a Pinochet. Fue ese 02 de julio de 1986 en que la estudiante Carmen Gloria Quintana de 18, y el joven fotógrafo de 19 años, Rodrigo Rojas, junto a un grupo de vecinos de la población Los Nogales de Estación Central, fueron interceptados y detenidos por una camioneta militar. En medio de la detención, el grupo se dispersó y escapó en diferentes direcciones, ella y Rodrigo se dirigieron por el mismo callejón, perseguidos por la patrulla no lograron escabullirse y finalmente fueron detenidos, maniatados y roceados con bencina para luego encenderles fuego y ser quemados vivos. Sus cuerpos inconscientes fueron lanzados al otro extremo de Santiago, en un sitio eriazo de Quilicura donde más tarde serían encontrados. Rodrigo murió y Carmen sobrevivió con el 64 % de su cuerpo quemado.

En 1989, Quelentaro, el dúo compuesto por los hermanos Eduardo y Gastón Guzmán, edita «Después de la tormenta», disco que contiene entre sus composiciones el tributo al joven fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri.

Este trabajo de corte emblemático para la historia de la banda, con Eduardo aún en el exilio, y Chile aún bajo Pinochet, es a su vez, el último disco con la casa discográfica EMI. En él se encuentran las primeras incursiones en sonidos de sintetizadores y los arreglos musicales a cargo de Sergio Tilo González de la banda Congreso. Entre las composiciones destacan las variaciones para la tonada «El Martirio», melodía que cuenta con innumerables versiones y cuyo origen y propagación por el cancionero latinoamericano es desconocida. «Después de la tormenta» es un disco que trae consigo la marca del exilio, la marca de la tortura y la marca de Rodrigo y Carmen Gloria ardiendo en el callejón de Los Nogales, la marca de la memoria insurrecta, así lo describe Eduardo en la furiosa e imperecedera copla compuesta al fallecido Rojas de Negri:
«Y esa patria…
Que patria esa que nombras!!
La patria colectiva que me decías,
nací en la misma tierra que ahora es otra
por nacer prisionero, busco la puerta
Y eso del Pueblo Unido
y ese otro verso que decía sobre la vida
y aquella gente que se creía la gente nueva
fui a decir mi opinión con una piedra
y fui la barricada allá en La Legua
y fui la hoguera ingenua contra las fieras
y conocí el garrote, y las tinieblas.
Soy el tisón humano que no se quema!!
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!
vuelto incendio en la lucha
vuelvo a la vida
y alumbrar de esperanza la noche ciega
y soy Manuel Parada, el Degollado!!
vertiente pura…
estoy vivo en Lonquén
y ando en la marcha
voy en la lista negra
Soy el destierro
Estoy preso en Rodríguez… y soy la vida
soy los que van muriendo… y los que llegan…
soy el viejo y el niño
soy la parte de Chile que anda en la ausencia
soy el aro y abrazo que anda en la cueca.
y soy mucho más cosas…
soy, soy mi pueblo en la calle que no se entrega!!
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!
Si la mano enguantada quemó la espiga,
que las manos desnuda, plurarles, siembren la vida…
Yo, yo soy Rodrigo Rojas, carne y madera!!»

«Álbum de estudio publicado por el sello EMI Odeón en 1989. El último disco oficial que Quelentaro editó bajo esta casa discográfica, el cual sólo apareció en cassette. Como en trabajos anteriores, los arreglos y la dirección musical estuvieron a cargo de Sergio “Tilo” González, director del grupo Congreso. César Lucero acompañó a Gastón Guzmán en la guitarra,»

«Todas las canciones pertenecen en letra y música a Eduardo y Gastón Guzmán, excepto Sobre el martirio, que es una variación hecha por Eduardo Guzmán sobre un tema tomado del folklore». (Fuente: Perrerac.org)
VIDEÓGRAFAS: NAT PLACENCIA. EL VIDEOCLIP DE BAJO PRESUPUESTO ES POSIBLE

VIDEÓGRAFAS: NAT PLACENCIA. EL VIDEOCLIP DE BAJO PRESUPUESTO ES POSIBLE

La realizadora audiovisual Natalia Placencia pertenece a una nueva generación de videógrafas cuya labor va más allá de la producción audiovisual, generando iniciativas con sentido político y educativo para brindar herramientas técnicas y alternativas en medio de la pandemia y del fuerte apagón laboral que vive el sector de la música, la cultura y las artes. Dicha iniciativa consiste en un ciclo de talleres on line diseñados para llevar a cabo videoclips de bajo presupuesto.


Nat Placencia es una realizadora audiovisual con conciencia crítica y militancia. Como parte de la comunidad lésbica, su trabajo es profundamente comprometido y activista en la visibilización de la realidad y el universo LGTB. Su trabajo habla por ella, no solo por su permanente colaboración con proyectos musicales cien por ciento independientes, emergentes y contraculturales, sino también por proponer formas de trabajo colaborativas. Reconocida por trabajar con la banda Playa Gótica, también es directora de la productora 4 Patas con la cual brinda diversos servicios para clips, lyrics, fotografía, visuales y registro de conciertos para bandas. Al mismo tiempo, en este andar, la videógrafa está generando un material audiovisual que registra la actual participación de las disidencias en la música, trabajando con talentosxs exponentes como la cantante y música lesbiana Yelenoz en el video para su canción “Lesbolución”, y con la cantante y performer trans Kamon Kamon Kamon para el clip del tema “Profundidad”, entre otres.

Recientemente se ha embarcado en crear una nueva plataforma cultural para promover la culturalgtbmás, y durante junio ha comenzado a impartir el taller virtual “Cómo hacer un videoclip de bajo presupuesto y no morir en el intento”. Un taller que nace a partir de su inquietud por aportar nuevas perspectivas al oficio compartiendo su experiencia, como también una forma de generar un espacio con sentido en el contexto actual, que pudiera brindarle a otres, nuevas alternativas, y a ella, algún tipo de remuneración económica a través de un aporte mínimo, luego del cese de todas las actividades de su rubro.

El curso compuesto por cuatro sesiones, consideradas por la videógrafa, básicas para generar contenidos, son guión, iluminación, dirección de arte y montaje. En ellas, se han abordado aspectos fundamentales a la hora de realizar un trabajo audiovisual como la luz y la fotografía. En qué consiste la labor del director de foto. Qué luces usar cuando no tienes recursos. Y cómo generar una propuesta de bajo presupuesto.

Entendemos que esto nace del contexto actual ¿Habías realizado algo así antes?

Nat: En realidad a lo largo de los tres años que llevo trabajando con bandas ya sea haciendo vídeoclips con mi productora 4 patas, independiente o trabajo en vivo, me he tenido que enfrentar cara a cara con la precarización laboral, en contextos donde tienes amigues que no tienen plata pero te gustan sus proyectos y te las tienes que arreglar para poder entregarles un trabajo que te deje contente a ti y a elles. Al entrar en periodo de pandemia me quedé absolutamente cesante, no tenía proyectos para realizar y en la red de trabajadoras de la música (TRAMUS) se abrió la posibilidad de hacer talleres y me quise atrever a enseñar lo que sé hacer ya que me di cuenta que en contextos de pandemia no podemos tener a une audiovisual a la mano y tenemos que crear nuestros propios trabajos y me pareció interesante expandir mi conocimiento a estas personas que tienen ganas pero muchas veces creen que el dinero es lo más importante al momento de crear y le bajan la importancia a la realización en sí. en la escuela en algún momento hice algunos talleres de nivelación y en una toma una vez me ofrecí a dar una clase de lenguaje audiovisual así que esas ganas de enseñar siempre han estado de mi parte y luego del taller que impartí de manera on line por la cuenta de Tramus pude atreverme a dar el paso a gestionar mis propias clases de manera particular.

Reconocida en la categoría a Mejor Vídeoclip en la edición 2019 del emblemático Festival de Cine de Lebu, por la realización de “Mi Chica Favorita”, otro clip que aporta a la visibilidad lésbica y que forma parte del debut solista de Fanny Leona, vocalista de Playa Gótica. Según nos cuenta, este hito fue determinante para continuar abordando su carrera desde una perspectiva independiente y austera, buscando desprenderse de las imposiciones económicas del rubro audiovisual y de los grandes presupuesto, esquivos en el mundo de la contracultura.

¿Crees que hoy en día les realizadores audiovisuales y les artistas en general deben ser capaces de crear este tipo de estrategias de bajo costo?
Nat: Al menos, bajo mi punto de vista, puedes ser el mejor director del mundo, realizar producciones de millones de pesos, pero si no sabes usar la cámara de tu celular y las luces de la casa para poder llegar a un resultado similar, entonces sabes solo la forma pero no el fondo, y un artista debe aprender que lo importante es el fondo porque muchas veces no querrán pagar por tu arte y no puedes caer en depresión por no poder llegar a ser parte de esa superproducción.
Muchas veces yo misma tuve depresión por no poder hacer algo como Wood Producciones o como grandes productoras pero cuando gané el premio a Mejor Videoclip en el Festival de Lebu, con un vídeo de 200 mil pesos compitiendo contra videos de un millón, me di cuenta que mi camino no tenía que estar ligado a mi bolsillo sino que generar de forma creativa los productos que me lleven a tener de a poco mayor visibilidad hasta llegar a tener el sustento económico o postular algún proyecto, a marcas con un camino detrás ya hecho, y no podemos quedarnos con el curriculum a medias por no tener una cámara carísima o actores de primer nivel.

Recientemente realizaste el videoclip de la canción “Poco y nada” de Sofía Oportot, un trabajo realizado bajo la misma política de bajo costo. ¿Cómo fue el proceso creativo y cuánto tiempo tomó?
Nat: Este vídeo fue completamente autogestionado, cuando trabajas desde la mismísima autogestión todo se atrasa, porque hay que pagar cuentas y si algo no te sale no puedes demorarte todo el día en ese proyecto para poder entregarlo lo antes posible. En el video “poco y nada” nos demoramos casi un año en sacarlo, más que nada porque lo grabamos en junio del 2019. Fueron cinco jornadas, ahí Sofía Oportot se lució con el arte porque ella misma lo realizó y fue con elementos muy básicos como papel de regalo para los fondos. Usamos luces de su casa, más dos luces que teníamos en la productora que eran un poco más pro. Usamos todo lo que teníamos a mano, pedimos ayuda a nuestres amigues que pudieran hacer foto, maquillaje y nos conseguimos la ropa por canje con Chic and Modern. Al final, fue un proyecto donde supimos usar los encuadres correctos en espacios públicos y privados muy delimitados, y además mucho trabajo de postproducción de color para que todo tomará una forma completamente profesional.

Entonces, desde tu experiencia ¿se puede realizar un trabajo audiovisual de bajo costo y salir airosa?
Nat: Completamente, y el vídeo “Poco y nada” de Sofía Oportot es una clara muestra de ello.

Para quienes nos leen, ¿hay un límite de cupos para el taller, qué contenidos quedan por repasar?
Nat: Todos los cursos se pueden tomar por separado dependiendo de lo que quieran aprender, si quieren tomarlos todos juntos pueden pagar el valor completo de lo que queda del curso. Estoy recibiendo máximo 20 personas pero estoy trabajando con la experiencia de este taller para abrir nuevos ciclos y también un posible curso de edición de video en general para el próximo mes.
El miércoles 01 de julio sobre dirección de arte. Y el miércoles 8 de julio será el último día del taller donde hablaremos de montaje, edición de video, utilización básica de Adobe Premiere Pro, pero también les daré herramientas para que puedan utilizar cualquier programa de edición, además de explicar teoría del montaje, cómo realizar un montaje rítmico y aprender a elegir material como un montajista profesional.

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EL CANTO DE LA CRIATURA

EL CANTO DE LA CRIATURA

Londres 1976, el punk ha explotado y la capital británica es el epicentro del movimiento. Susan Janet Ballion es una reconocida Bromley Contingent, término acuñado a mitad de esa década por la periodista Caroline Coon para referirse a un selecto grupo de discípulos de los Sex Pistols. Un séquito de fanáticos – amigos- colaboradores que acompañaban a la banda en cada aparición pública, en cada concierto, y que se encargaban de exaltar todo lo que la banda representaba culturalmente.

La furiosa y nihilista escena punk de Londres, es provocadora y extrañamente glamurosa gracias a las maquinaciones creativas de personajes como Malcom McClaren y la diseñadora de vestuario Vivian Westwood. El contingente de los Pistols ( Bromley contingent) además de hombres, lo componen un buen número de mujeres cuyas performances ponen en primera línea sus cuerpos como agentes de provocación. Senos al desnudo rodeados de cadenas y cuero. Poleras con swastikas, son parte de una rebelión que busca ir en contra de todo lo establecido y de lo políticamente correcto. Susan es parte activa de todo aquello y quizás la Bromley contingent más reconocida por esos días, luego de que fuera objeto de los comentarios sexistas del conductor Bill Grundy, mientras acompañaba a los Pistols en una famosa entrevista televisada: «Me gustan las situaciones en las que las personas no saben cómo reaccionar». «En aquel entonces me gustó el hecho de que la gente me miraba y se preguntaba «¿Habla en serio o es graciosa?’ Para mí, disfrazarse era una forma natural de expresión, pero también era una armadura útil. Creo que también vi mi imagen como una forma de encubrir mi falta de belleza real. No quería que la gente viera mi verdadero yo».

Susan creció admirando a su madre, cabeza de un hogar monoparental que la crió a ella y a sus hermanos sin ayuda. Por esos días idolatraba la música de David Bowie y Marc Bolan. Mientras que imitaba el glamour poco convencional de Bette Davis. Inspirada fuertemente por los Pistols, junto a Steven Severin al bajo, Marco Pirroni a la guitarra y un muy joven Sid Vicious en la batería, ese mismo año decidieron subirse al escenario del Club 100 de Londres en uno de los primeros festivales punks de la época, bajo el nombre de Siouxsie and the Banshees. Vistiendo una camiseta cortada, la chaqueta a rayas de su hermana y una estrella negra pintada sobre un ojo, Susan fue desde ese día Siouxsie Sioux. Influenciada en parte por la escena neoyorquina y por Patti Smith, esa primera actuación de 20 minutos incluyó un recital de poesía y la exclamación de plegarias, con el micrófono cayendo al suelo y con ella bajando del escenario en el cierre. Un comienzo aparentemente sin pretensiones pero que sería la partida de una banda seminal por la que pasaron el mismo Sid Vicious y luego un inquieto Robert Smith, y guía de las siguientes direcciones de la movida post punk londinense .

Siouxsie and the Banshees prospera y se convierten en teloneros de Johnny Thunders and The Heartbreakers, y en una de las bandas registradas por el respetado John Peel. En 1978, un disco pirata suyo ya circula de mano en mano, comprobándose el interés que despertaban. Ese mismo año y con la incorporación de John McKay a la guitarra y Kenny Morris a la batería, graban su primer single, el tema “Hong Kong garden” al que le seguirá su álbum de debut, “The scream”, producido por Steve Lillywhite en el sello Polydor. El sonido del grupo transmite energía punk y densidad oscura que continuarán desarrollando en su segundo trabajo “Join hands”, publicado en 1979. Pero la banda continúa en plena configuración atravesando nuevos cambios de formación que dan paso a la llegada de Budgie, ex integrante de The Slits, quien se convertirá en integrante definitivo y el compañero artístico y sentimental de Siouxsie hasta finalizar el proyecto.

 

 

Para 1980 el sonido de los Banshees se desplaza hacia los elementos oscuros que ya marcaban sus dos primeros trabajos y que en “Kaleidoscope”, su tercer álbum, serán puestos en relieve gracias a la integración de cajas de sonido y sintetizadores, construyendo una sonoridad de resonancias sombrías y variaciones de pulso que se entienden en temas como en “Happy House» o “Red light”. Para entonces, Siouxsie es una vocalista y una letrista aventajada. Su capacidad vocal, forma de cantar, color de voz y registro contralto le entregan posibilidades de interpretación poco usuales para el post punk. El canto de Siouxsie es penetrante, atmosférico y salvaje. En ella viven cientos de referentes tanto femeninos como masculinos que han dado forma a una criatura fuera de lo común. La presencia escénica de una belleza estrambótica resultado del cruce entre Cleopatra y Tallulah Bankhead o de Bowie y Johnny Rotten. Yendo más allá de lo meramente gótico y post punk. Su performance sobre el escenario es apabullante, se presenta imperturbable, como en trance y altiva como una diva de antaño: “Siouxsie simplemente apareció, en total control, con confianza en sí misma. Me dejó atónita. Allí estaba ella haciendo algo que yo no me atrevía ni en sueños. Simplemente lo hizo y barrió todo el resto del festival, eso era lo más. La verdad es que ni me acuerdo del resto, excepto esa única actuación”, Viv Albertine del grupo The Slits.

 

El inicio de la consolidación de los Banshees fue también el inicio de una nueva búsqueda para la cantante y su socio creativo. El momento de su cuarto trabajo titulado “Ju ju”, publicado en 1981, fue el momento para echar andar el proyecto paralelo The Creatures, dúo voz y percusión que le ofreció a los músicos el escape de las exigencias contractuales y la libertad de la experimentación musical. Grabando un disco por año ( “A kiss in the dreamhouse” 1982, “Nocturne” 1983, “Hyaena” 1984) y girando por Europa y Estados Unidos permanentemente, la dupla encuentra en The Creatures el oxígeno necesario para continuar encantados con su primera banda: “Supongo que hay que hacer comparaciones. La diferencia con The Creatures es que siempre se ha tratado de la batería y la voz. No se trata solo de guitarras squally y grandes sonidos machos. Es mucho más sutil de esa manera», comentó en entrevista para el diario inglés The Independent .

Banshees y Creatures permitieron el contraste necesario para las posibilidades vocales de Susie. Con el paso de los años, los Banshees continuaron acercándose a su faceta de estilizado pop oscuro con discos como «Tinderbox» 1986, «Peepshow» 1988 y «Superstition» 1991, con canciones de significativa popularidad como «Peek a boo», «Kiss them for me» o la insuperable versión para “The passenger” de Iggy Pop.  En The Creatures, Siouxsie se aventura a continuar explorando su voz al desnudo y como instrumento principal de una sonido minimalista y tribal. Capturando el ritmo primitivo en una performance de aullidos, gemidos y emulaciones de animales, acompañadas por los golpes del baterista Budgie. Una exploración vocal y sonora que los llevó a trabajar con John Cale y a editar cuatro discos: «Feast» en 1983, «Boomerang» en 1989, «Anima Animus» en 1999 y «Hái!» en 2003.

 

Después de un trayecto de treinta años como integrante de The Banshees y The Creatures, Siouxsie lanzó en 2007 su primer disco en solitario, titulado “Mantaray”. Un trabajo que pareció combinar gran parte de sus registros musicales adaptados al nuevo milenio con la acertada producción de Steve Evans y Charlie Jones de Goldfrapp, y la participación de Clive Deamer barista de Portishead.

Cada periodo musical trae consigo una generación de mujeres atrevidas y esencialmente singulares en cada una de sus formas de influir y abrir puertas. La década que transcurrió entre 1975 y 1985, coincidentemente con la tercera histórica ola feminista a nivel mundial, fue un periodo en que la música se pobló de figuras femeninas de vital trascendencia. Con ese telón de fondo, Siouxsie Sioux se constituyó como una vocalista y compositora feroz, ejecutante de guitarra, melódica y crótalos, cuya estética y estilo vocal han sido sobresalientes desde el primer momento, influyendo tanto entre sus contemporáneas como en las siguientes generaciones, así lo han expresado más de una vez músicas como PJ Harvey o Shirley Manson.

El instinto de la individualidad artística y creativa de generar una identidad única y distintiva suele vivir en pocos y suele vivir en los artistas más inspiradores y en las expresiones más genuinas de una generación. Los Banshees crecieron tanto en ventas e influencia, que Siouxsie se consternó al ver a los fanáticos copiando su estilo: «Pensé: ‘Estúpidos idiotas. ¿No tienen nada de eso?’ Quería que las personas fueran ellas mismas, no que me copiaran». En sus últimas entrevistas todavía se niega a aceptar su estatus como la principal inspiración para una generación de góticos aplastados por el terciopelo y enamorados de vampiros.«No quiero ser una figura decorativa para algún movimiento triste».»Me parece ofensivo que me hayan mirado desde cierto tiempo y lo hayan convertido en un uniforme. Cuando tenía 18 años, si todos usaban una cosa, me gustaba usar algo completamente diferente. Recuerdo cómo me sentí cuando el punk se volvió masivo y la gente comenzó a usar impermeables con adornos. Lo convirtieron en una caricatura. Nunca nos habíamos vestido así, para nosotros nunca se trataba de ser parte de algún ejército. Se trataba de esforzarse por ser originales».

 

STEVIE NICKS : UNA MUJER LLEVADA POR EL VIENTO

STEVIE NICKS : UNA MUJER LLEVADA POR EL VIENTO

Una bruja, un hada, una gitana. Con frecuencia cierta imaginería tanto fantástica como popular ha sido utilizada permanentemente como forma de representación femenina en las arenas movedizas del arte, la poesía y por supuesto del rock and roll. Estas representaciones y sus connotaciones por siglos han servido para entregar determinados roles a las mujeres. Primero como musas y luego como creadoras de mundos misteriosos y peligrosos para el hombre, esta imaginería se ha reproducido especialmente desde una mirada masculina en el cancionero de géneros como el rock clásico, el hard rock o el heavy metal.

Pero fue a mitad de los 70s, que Stevie Nicks combinó parte de estas representaciones femeninas al frente de una renombrada banda de blues rock, personificando sobre el escenario a la bruja, el hada y la gitana más inolvidable e icónica de su generación, en una década de total predominancia masculina en el género. Con Janis Joplin muerta, Grace Slick de Jefferson Airplane alejada de la música tras un accidente automovilístico, y con Joni Mitchell en su destellante viaje por el carril de la canción de autor, fue gracias a la aparición de Nicks que la figura femenina recobró fuerza en el rock de corriente principal, entregándole un sitio de reconocimiento y poderío en la creación musical como resultado de haber sido una de las responsables de la exitosa renovación de Fleetwood Mac a partir de 1975, y cuya impronta utilizó y realzó aquellos elementos que por largo tiempo sirvieron para delimitar, estigmatizar y caricaturizar el rol de la mujer en el arte y en la sociedad.

Stephanie Lynn, Stevie Nicks, nace un 26 de mayo de 1948 en Phoenix, Arizona. Tempranamente comienza a cultivar su voz gracias a una conocida cantante de la zona quien le enseña el tradicional repertorio folk americano, con el cual se destaca su particular vibrato. A finales de los 60s, Stephanie parte a San Francisco donde se reencontrará con su viejo amigo de secundaria y también compositor Lindsay Buckingham, de quien no se separará por un largo tiempo luego de formar su primer proyecto musical, llamado Fritz. La dupla no tardará en tomar vuelo creativo y amoroso, y finalmente debutarán como dúo musical Buckingham-Nicks con la publicación de su disco homónimo en 1973. Pero los planes del dúo experimentan un vuelco cuando el reconocido músico inglés Mick Fleetwood, se detiene en Lindsay Buckingham como posible candidato a nuevo guitarrista para su banda. La propuesta es oficial pero para aceptarla Buckingham solo pide una condición, que Stevie también se integre. Así comienza a escribirse el ciclo más memorable de Fleetwood Mac y también el más exitoso comercialmente.

La llegada de Stevie Nicks renueva por completo la imagen de la banda, y su participación se ve potenciada por la presencia de la tecladista, vocalista y compositora Christine McVie. Ciertamente, la formación de Fleetwood Mac es particular para la época, en ella dos compositoras se destacan como piezas determinantes en el nuevo sonido de la banda, un sonido que quedará plasmado en el disco homónimo de 1975, consolidándose posteriormente con “Rumours” de 1977, el gran trabajo de aquella era. Y finalmente, con la publicación de “Tusk” en 1978, trilogía donde McVie y Nicks junto a Buckingham son autoras de las canciones más destacadas de la banda –«Todas no la van a tener tan fácil como yo. No viví las cosas que muchas mujeres han enfrentado. Tuve mucha suerte. Christine [McVie] y yo hicimos un pacto el día que me uní a Fleetwood Mac. Nos prometimos mutuamente que haríamos todo lo que pudiéramos hacer por las mujeres, luchar por todo lo que queríamos y conseguirlo. Que nuestras canciones y nuestra música sean tan buenas como todos los hombres que nos rodean. Y fué”.

Los aportes compositivos de Stevie Nicks a la banda fueron inmediatos y determinantes.“Rhiannon” y “Landslide”, fueron dos de las canciones más representativas de ese periodo. Y lo siguen siendo hoy cuatro décadas después. Ambas composiciones pusieron en primera fila el universo femenino y lírico de Nicks, un universo compuesto de muchos otros. Por un lado, el intimismo emocional y reflexivo de “Landslide” versus las visiones mitológicas de origen literario de “Rhiannon”, composición que, a su vez, es en buena parte la consagración de todo lo que nutre su performance y estética, especialmente para este tema en cuyas interpretaciones Nicks solía vestir envolventes vestidos negros que debió abandonar tras ser acusada de bruja y practicante de magia negra, evidenciando una vez más la carga histórica y la connotación negativa de dicha representación femenina, que no es más que la de una mujer sin cadenas, en control de sí misma y de su poder de autodeterminación. Dueña de su propia imagen, Nicks construyó una estética neogótica, etérea, que le otorgaron a su talento como cantante contralto y compositora, el magnetismo inimitable de una de las frontwoman de mayor influencia en la historia del rock and roll, reconocida por ser inspiración de intérpretes tan diversas como Sarah Mclachlan, Courtney Love o Sheryl Crow: «Cuando estaba en la escuela secundaria -recuerda Sheryl Crow, que coprodujo e interpretó cinco temas para el álbum- lo que se escuchaba por radio era más del tipo Foreigner y Boston, esa especie de bandas de rock colectivas. Stevie era una de las pocas mujeres que salía a hacer lo suyo y su presencia acaso haya sido mayor que la de cualquier otra, salvo la de Pat Benatar. Stevie ejerció una gran influencia sobre mí. Pensé que era la única mujer joven del rock con la que podía identificarme ya que hasta ese momento sólo tenía a Mick Jagger como referente. Con Stevie, fue como si una campana sonara en mi interior».

Para fines de la década del 70, Stevie Nicks es como en una de sus canciones, una diosa. Una diosa de la música rock y esclava de los excesos, pero al mismo tiempo modelo de las siguientes generaciones de vocalistas y compositoras, cuyo vibrato «resuena en la noche» con “dreams”, la oscura “gold dust woman”, «Sarah» y más adelante en el hit radial “Gypsy”. Entrando en los 80´s Fleetwood Mac se detiene, pero ella continúa al siguiente nivel con su debut solista, “Bella Donna” de 1981, disco que incluye «Edge of the Seventeen» y “Stop draggin my heart around” en colaboración con Tom Petty. Trabajo que la reafirma como un referente musical femenino y cuyo estatus estelar le permite desplazarse al rock pop de la época, fuertemente inspirada – como ella misma ha contado – en Prince, particularmente por “Little red corvette” que sirvió como fuente para su single “Stand back» de su suguiente disco del mismo nombre editado en 1983. Con Bella Donna, Nicks inició un catálogo de siete discos en solitario. El más reciente “24 Karat gold. Songs from the vault” publicado en 2014. A día de hoy, a sus 72, Stevie Nicks se mantiene en plena actividad en medio del confinamiento obligado a causa del covid-19. Lo hace preparando un libro y una película inspirados en “Rhiannon” y en su importancia en la historia de ella y de la banda.


Haber reintroducido el imaginario femenino al rock, haber jugado con ciertas personificaciones y haberlas hecho parecer como un elemento meramente estilistico son quizás algunas de las muchas hazañas de Stevie Nicks en el salvaje y masculino mundo del rock de los 70s. Ser la única mujer ingresada dos veces al amado y odiado Salón de la fama del Rock and roll, es desde luego, otra de ellas. Primero lo hizo con Fleetwood Mac en 1998 y luego por su trayectoria solista en 2019, recordándonos una histórica y vigente inequidad de género en el mundo de la música: Son 22 hombres los que ingresaron dos veces, versus cero mujeres. ¡Eric Clapton probablemente ya está allí 22 veces! Así que tal vez esto abra las puertas para que las mujeres luchen para hacer su propia música».

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI : APOCALIPSIS AHORA

KNTI (Ke Nunca Te Importe) es una interesante propuesta musical forjada en el más profundo underground santiaguino bajo la premisa del do it yourself- hazlo tú mismo. Formados en 2011, desde entonces se han dedicado a desarrollar un sonido nutrido de punk rock, electrónica, metal y música industrial, mezclando bases programadas, sintetizadores y guitarras estridentes, que han dado forma a una ajustada y sólida muestra de cyberpunk.

Su nombre surge de una curiosa anécdota relatada por la banda a la fotógrafa Karolina Guajardo, tras su participación en el libro de retratos “Poesía beats & rock and roll” (foto cabecera artículo) : “El nombre viene de la localidad de Quinquehua en la región de Ñuble. Un oriundo de aquella zona apodado “El tetera trabajaba con el guitarrista del grupo haciendo sonido en una productora, le pusieron ese nombre debido a su tartamudez, entonces le preguntaban muchas cosas para poner en evidencia su tartamudeo como respuesta refleja, decía de corrido -que nunca te importe… conchatumare-. Era algo así como para camuflar su timidez, por ejemplo: oye tetera ayer te comiste o no a la vieja de las humitas y el respondía – qué nunca te importe Gil cucuculiao-. La frase del tetera fue contagiado a todos en su pega, incluyendo a Manfred, que la empezó a usar con sus amistades incluyendo a la gente que conformaría su banda, entonces cuando se tuvo que bautizar el grupo era el nombre ideal sobre todo porque servía para responder de forma cortante -sobre todo cuando nos preguntan porque no usamos batería- y también funcionaba bien como sigla KNTI como las típicas bandas industriales que usaban siglas en su nombre«.

Con Santiago como el gran escenario urbano de su música, KNTI amplifica el discurso crítico y libertario retratando la vertiginosa vida moderna en una tierra precaria y violenta donde reinan el consumismo, el estrés, el individualismo y la saturación de la urbe. Mientras que musicalmente juegan con los matices, ni tan bailable y ni tan extremo, pero ciertamente, frenético y maquinal, y definen lo suyo como “punk con computadoras”. Desde sus primeros días como parte de ese mismo circuito, la banda destacó por su propuesta análoga-digital, algo que poco a poco los hizo diversificar los carteles a compartir y también los escenarios en los cuales participar siempre manteniendo firmemente su militancia under.

El ejercicio esmerado y serio de la autogestión como forma de vida y como principio básico al momento de concebir el arte y la música, ha brindado a KNTI un prolífico catálogo de hasta ahora cuatro discos completamente producidos por ellos y por su sello/productora Auka 47. Publicando en 2011 su primer Ep “Vecinos del tiempo”, seguido por “Perversa la life” de 2013. Continuando con su larga duración titulado “Carga frontal”, editado en 2015, y al año siguiente el cassette recopilatorio que reúnió su material registrado entre 2011 y 2016. En 2019 con el marco del estallido social, la música de KNTI no descansa sino que continúa su propia expansión como mensajeros de la distopía estrenando material audiovisual para el tema “1312”, otro adelanto de su quinto trabajo y un mensaje de repudio hacia los sirvientes armados de la burguesía.

Originalmente configurados como quinteto, Manfred y Martín en guitarras, Hernán en sintetizadores, Felipe en bajo y Rupa en voz, KNTI hoy se reformula luego que Manfred (guitarra fundador) emprendiera camino hacia nuevos proyectos. Cerca de cumplir 10 años de existencia, la banda presenta en medio del confinamiento impuesto por la pandemia del Covid 19, su quinto disco titulado “Desenlace”, Ep de cinco temas estrenado recientemente a través de sus plataformas digitales junto al vídeoclip para el tema “Felicidad”, un trabajo audiovisual realizado íntegramente de manera virtual y remota como parte de los nuevos formatos de colaboración determinados por la cuarentena. Sobre este trabajo y el actual momento de la banda conversamos con sus integrantes.

Hablemos de de “Felicidad” ¿Cómo describirían esta nueva forma de trabajar y la experiencia de haber realizado el vídeo bajo este formato ?
Se dio de forma espontánea como solución al aplazamiento de la realización del videoclip que veníamos postergando desde de Octubre del año pasado. Este videoclip originalmente incluía a un grupo de baile que ensayaba al lado del metro Santa Lucia. Este grupo había diseñado una coreografía para el vídeo, pero su grabación se debió posponer varias veces por la contingencia de las protestas y la represión policial. Como casi todos en el país estábamos más pendientes de las movilizaciones, el vídeo pasó a segundo plano. Sin embargo, ya contábamos con un gran equipo de amistades y personas que voluntariamente se querían sumar al videoclip cuándo y cómo fuera. Ya con el tema de la cuarentena encima decidimos hacer una dinámica centrada en que cada persona se grabara bailando desde su casa o lugar de cuarentena, como salida para publicar el videoclip tratando de mantener la idea original que se venía trabajando desde hace un año. A medida que comenzamos a coordinar y enviar invitaciones a amistades y cercanos al grupo que quisieran bailar, hacer performance, etc. fuimos viendo otras iniciativas similares de videoclips grabados colectivamente desde casa. En resumen, lo podríamos describir como una interesante variable creativa para coordinar trabajo colectivo y animarse a armar otras formas de cultura con lo que se tenga a mano y bueno, representar directamente en forma y contenido esta peculiar realidad que estamos viviendo, ya que es inédito el hecho de que se haya mezclado la hiperconectividad con una pandemia. El único reparo sería depender 100% de internet y las redes sociales, porque puede ser como una droga que los medios de control podrían quitar repentinamente.

¿Qué posibilidades encuentran como artistas y banda en el confinamiento de la pandemia?

Esta situación nos ha obligado a perfeccionar algunos aspectos técnicos respecto de nuestra metodología de trabajo. Hemos tenido que llevar a la práctica algo que veníamos haciendo a paso lento los últimos meses que es tener cada uno en su computador los programas necesarios tanto para crear bases como para mezclar. Se podría decir que la cuarentena nos ha empujado a tener una suerte de estudio de grabación en nuestras casas. Al parecer eso le está pasando a miles de proyectos musicales en todo el mundo.
Si bien esto nos funciona bastante bien al trabajar con bases programadas (ya que las podemos compartir y así generar una suerte de cadena en la que cada uno va haciendo arreglos a los temas desde su casa), las ganas de compartir en la sala de ensayo han ido aumentando con las semanas. Antes que una banda, KNTI es un grupo de amistades, que incluso exceden a los 4 integrantes de la banda propiamente tal, y echamos de menos a toda la comunidad con la que trabajamos. La banda la vemos ante todo como una herramienta social y política para generar redes, comunicar, protestar y apoyarnos sin tener que recurrir al Estado o a la caridad empresarial (si es que existe). Para nosotros el ensayo semanal es una institución, y nos pasamos a veces hasta 4 o 5 horas entre tocar, conversar, pasarnos el royo con proyectos, compartir bandas que hemos descubierto, etc. Somos un grupo muy apegado de amigos y ninguna dinámica de tele-ensayo puede reemplazar nuestras reuniones en carne y hueso.
De todas formas, ante la enorme incertidumbre respecto de cuándo podremos volver a hacer tocatas y eventos con público, no nos queda otra que ingeniarnosla para poder seguir creando y tocando desde la cuarentena. Seguramente en los próximos meses podrán vernos y escucharnos en formatos y lógicas que irán surgiendo en función de las restricciones impuestas por la cuarentena y a partir de lo que nos dicte nuestra imaginación.

Distopía y caos son parte del imaginario de la banda, sin embargo la pandemia sigue siendo una realidad nunca antes vivida por nuestra generación ¿cómo manejan esta realidad inmediata y cómo se canaliza eso actualmente en su música y estética?

Nuestra estética siempre ha estado de distintas formas vinculada a los imaginarios post-apocalípticos, desde una onda tipo Mad Max, como en nuestro primer videoclip, “La Santa Procesión” (2015), hasta rasgos más Cyberpunk, como en el videoclip de “Deseo Distopía” (2017). Trágicamente el mundo y nuestra estética coinciden cada vez más, y actualmente nos parece estar viviendo la profecía auto cumplida de la banda y de toda la ciencia ficción distópica de las últimas 5 o 6 décadas. Obviamente esto no nos alegra en lo más mínimo, nos mantiene muy atentos y preocupados al devenir de las cosas.

Sin duda estamos muy receptivos e inquietos con la contingencia, por lo que nuestras letras, composiciones y creaciones audiovisuales seguirán haciéndose cargo de la realidad en que vivimos: un capitalismo en permanente crisis y expansión, una avanzada tecnológica de control global por parte de las grandes potencias, una sociedad cimentada sobre el especismo y la explotación de miles de millones de animales no humanos, y sobre todo, de un planeta que se dirige aceleradamente a un colapso ecológico que probablemente acabará con miles de especies, incluyendo la nuestra. Todo esto sin que sea en lo más mínimo forzado, ya que es seguir la misma línea estética que hemos trazado desde el año 2011.

Su nuevo EP lleva por título “Desenlace”, un nombre de mucha carga en días de ansiedad e incertidumbre… ¿qué desenlace imaginan a esta realidad, cuál es el desenlace de KNTI y de su música ?

En nuestro EP reunimos una serie de canciones, que forman parte de un proceso creativo que anduvo por hartos caminos. Decidimos hacerlo bajo el nombre de “desenlace”, como si de una crónica roja se tratara. A todos esos caminos que anduvo el material le advinó una voluntad de cierre. Pero es difícil hablar de puntos finales, cierres, desenlaces. De hecho, qué más abierto que esta realidad, la del encierro sanitario que nos hace vivir en la incertidumbre, la de los informes epidemiológicos, la de la imposición de “nuevas normalidades”. Por esto mismo es difícil ver un desenlace para este mundo actual, todo es volátil y las certezas son fugaces. Lo que sí podemos ver es que el trasfondo de esta realidad es la catástrofe y el desastre. Hemos intentado siempre trabajar sobre esta constatación, desde lo cotidiano y local, antes y ahora. En concordancia con esta realidad abierta y volátil -como también catastrófica- nos hemos encontrado en la creación igualmente abierta, solo que esta vez el desenlace, para KNTI, no se ve como cierre sino como apertura a nuevas formas, a cosas que estamos probando, nuevos sonidos, etc. En la afirmación crítica de este escenario adverso se ubica el desenlace de la música que hacemos y que estamos construyendo.

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SEXO, RAZA Y ROCK AND ROLL: LITTLE RICHARD INCIANDO LA REVOLUCIÓN

SEXO, RAZA Y ROCK AND ROLL: LITTLE RICHARD INCIANDO LA REVOLUCIÓN

SE APAGA EL GRITO PRIMARIO DEL ROCK AND ROLL

 

Autor de la más sensacional onomatopeya que la historia de la música popular haya registrado. Con su muerte se da inicio al repaso de la más grandiosa y provocadora contraparte de un relato blanqueado. Musicalmente innovador y explosivo, hijo del ritmo y del blues, Little Richard fue, entre muchas cosas, la encarnación de la disidencia sexual en una nación segregada, profundamente racista y conservadora, que sacudió los valores de una sociedad reprimida, exclamando liberación y goce a través de un afiebrado y efervescente nuevo sonido llamado rock and roll.

 

Nacido en Macon, Georgia, el 5 de diciembre de 1932, Richard Penniman fue un precoz y desinhibido joven enamorado del piano y miembro del coro de la iglesia en el que se inició cantando y tocando gospel. La adolescencia se presentó como un tiempo de revelaciones y autoconfirmaciones que poco a poco lo alejaron de su vida religiosa a pesar de su profunda fe. Así, sus primeras incursiones musicales lejos de dios lo conducirán a clubes nocturnos donde desatará su lado salvaje pero sobre todo donde dará rienda suelta a su ingenio y a su desenfadada performance.

 

En 1951, luego de ganar un concurso de talentos, a la edad de 18 años, firma su primer contrato discográfico con la RCA, iniciando sus primeros pasos en una segregadora industria musical donde el joven Ricardito no lograba entrar, no solo por ser negro y pobre, sino por su ya marcada androginia, extravagancia y declarada bisexualidad que ya le había costado años antes ser expulsado del hogar. En ese entonces la RCA se llamaba para los negros y solo para ellos Camden Records. Fue bajo esa etiqueta que Little Richard haría sus primeras grabaciones, antes que lo hiciera el rey blanco, Elvis. Su camino por la prehistoria del rock and roll continuará con la formación de su primera banda bautizada como The Upstters, una banda fugaz que no logra mayor visibilidad como parte del sello Peacock. Aún instalado en Macon, Giorgia, Little Richard busca nuevos horizontes mirando hacia la meca de la industria, Los Ángeles, en particular a Specialty Records, sello fundado en los años 40 por Art Rupe, quien lo comprará por 500 dólares a Peacock y le solicitará que abandone a su banda para comenzar a grabar nuevos temas en la musical New Orleans. Será en esa ciudad donde logrará parir la grabación más escandalosa y revolucionaria de la época y de su propia historia que, también, es la historia de la gran revolución cultural del siglo XX, el rock and roll.

 

«A-Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom»,  «Tutti Frutti, aw Rudi», originalmente titulada «Tutti Frutti, Good Booty», canción que Little Richard ya tocaba en vivo pero que hasta ese momento no había registrado. La canción sonó tan pegajosa, original y alocada que los productores de Specialty Records supieron de inmediato que funcionaría. Pero no fueron solo los atributos musicales de la canción como iniciadora de cierto sonido lo que la convertiría en una sensación, sino su atrevida energía proveniente de su letra original sobre sodomía y homosexualidad, «Tutti Frutti, good, booty / If it don’t fit, don’t force it / You can grease it, make it easy» («Tutti Frutti, buen culito / Si no entra, no lo fuerces / puedes engrasarlo, para facilitarlo») líneas principales que finalmente serían reemplazadas por «Tutti frutti, all rooty, a-wop-bop-a-loon-bop-a-boom-bam-boom». A pesar de haber sido modificada y registrada en una versión soft de sí misma, la canción logró conservar a través de su melodía y ritmo, su esencia revolucionaria. A eso, se sumaba la carismática y pícara actitud de Richard como intérprete. Todo eso haría de Tutti frutti, la composición paradigmática de lo que se llamó rock and roll a partir de 1956, año en que fue editada. Paradigmática porque en ella se mezclaron los principales elementos del género, casi como una especie de fórmula tanto estética como sonora compuesta por desparpajo, sexualidad y ritmo explosivo. El piano, el saxo y el compás juguetón articulados en una rítmica desenfrenada nunca antes escuchada. A continuación en el mismo nivel, la lírica, su estilo vocal y los alaridos. Y finalmente, su presencia escénica, su forma de vestir, su forma de moverse. Maquillaje, cejas depiladas, peinado acentuado, bigote casi delineado, colores extravagantes. Probablemente bastaba con observar un poco más allá de lo evidente para entender que la chispa no solo respondía a su talento artístico sino principalmente a su individualidad como persona. Si bien, parte de ese contenido incontenible se había intentado camuflar desde un principio al intervenir la sucia letra de Richard, su carga permaneció, pues bien, el intérprete y creador de esa magia era uno solo.

 

 

Rompiendo con el canon masculino de la música popular de aquel entonces, repleta de galanes y machos que ostentaban el lugar de románticos mujeriegos y chicos malos, Little Richard llegó con la ambigüedad sexual por delante, colocando la sexualidad reprimida en cada tocadiscos del país y del mundo. Hablando sucio, instalando lo nasty antes de ser nasty, utilizando la expresión artística como una vía de expresión sexual no tradicional, y haciendo de la provocación el ingrediente esencial del incipiente rock and roll. Mientras Elvis, el chico blanco de Memphis, en 1957 cantaba «Heartbreak hotel», Little Richard se había aventurado de manera natural a utilizar con su doble sentido y tono insinuante la expresión «Tutti frutti» cuyo significado en la jerga callejera era «gay».
A diferencia de la sexualidad expresada en el seminal blues, la sexualidad ambigua y anti-masculina de Little Richard, expresada a través de su estilo como intérprete y en su estética, tendrán un eco de tal magnitud que será tomada en décadas posteriores por músicos como Jimmy Hendrix o The Rolling Stones, quienes además del sonido salvaje, tomarán la crudeza de sus palabras, los gestos, los movimientos y formas de vestir. David Bowie por su parte se apoderó de la androginia para llevarla a un plano de mayor elaboración conceptual. Luego, será el surgimiento del Glam rock, con su sonido insinuante enraizado en esa primera camada de rock and roll original, otro eco de la influencia de Little Richard, utilizando el brillo, los abrigos, los peinados y el maquillaje, buscando borrar los límites entre lo masculino y lo femenino, así lo hicieron bandas como Roxy Music y T- Rex. Luego, llegará Prince, quizás su más grande discípulo y reencarnación.

 

El travestismo que practicada desde su adolescencia inspirado por Bing Crosby y Ella Fitzgerald, la única música que su madre le permitía escuchar en casa, nutrieron sus primeras actuaciones de vestido rojo y tacones. Más tarde, en su nueva y definitiva faceta como Little Richard, dejaría atrás el travestismo tradicional para adoptar la estética del exceso que el pianista showman Liberace, había exhibido en la década de los 30. Capas brillantes, blusas, trajes cubiertos de lentejuelas, maquillaje de cara completa, lápiz labial, pestañas largas y falsas y un copete de seis pulgadas. Exhibición kitsch que sirvió tanto para Little Richard como para el olvidado Esquerita años antes, como forma de burla a la heterosexualidad, la raza y la pobreza, escandalizando a blancos racistas, rechazando el rol de «negros subordinados», y abriendo un nuevo campo de juego para la cultura queer que más tarde sería adoptada por Elton John o Boy George, entre otres: «Se acuerdan la forma en que Liberace vestía en el escenario? Yo me vestía así todo el tiempo, muy extravagante. Y usaba una base de maquillaje bien densa. Muchos otros artistas de ese tiempo usaban maquillaje también, Los Cadillacs, Los Coasters, Los Dritfters, pero no tenían un kit de maquillaje. Tenía un esponja y un polvito compacto en su bolsillo. Yo si tenia un kit. Todos empezaron a decirme gay.»

 

Sobre Little Richard caía el peso de la raza y la homosexualidad de manera doble. Primero como el renegado del rock and roll que se rehusó a proclamarlo como rey, diciendo con ello «el rock and roll es blanco y es de hombres». La precariedad a la que la industria musical lo sometió en su periodo más productivo fue permanente. Grabaciones sin pagar, canciones sin derechos de autor, presentaciones en vivo sin cobrar y giras por el país sin hoteles donde alojar eran la cotidianidad del músico negro. Pero el robo de dignidad era mayor cuando se trataba de su obra. Censurado en radios para blancos, buena parte de sus composiciones eran entregadas sin autorización a músicos blancos, entre ellos, el más recordado Pat Boone, la antítesis de Ricardito, encarnando los valores de la respetable y blanca sociedad estadounidense, quien popularizó una deslavada «Tutti Frutti», llevándose grandes regalías de todo tipo. A todo eso, se sumó el rechazo que provenía también de su comunidad afroamericana, cristiana y fuertemente identificada con la masculinidad tradicional. Un conflicto que acompañó a Richard hasta el final de sus días. «En esa época el racismo era tan fuerte que no podíamos entrar a los hoteles, así que la mayoría dormíamos en nuestros propios autos. Comías dentro él. Llegabas a la actuación y te vestías dentro él. Tampoco me pagaban en la mayoría de las presentaciones. Nunca recibí dinero por la mayoría de mis discos… y yo hice esos discos! En el estudio, ellos me pasaban un puñado de palabras, y yo hacía una canción! El ritmo y todo. ¡»Good Golly Miss Molly»! ¡y no recibí ni un centavo por eso!». Revista Rolling Stone, julio 2004.

 

 

La búsqueda artística, intuitiva y espontánea de toda una generación en una época temprana, en la posguerra, se expresó, como suele ocurrir, a través de distintas formas que, a su vez, suelen ser las mismas generación tras generación. Ahí están, el despertar sexual, la búsqueda de identidad, el ansia de libertad y la necesidad acabar con lo vetusto. La década de los cincuentas en Estados Unidos fue de muchas formas así. La nueva sensación musical desprendida del blues, por ese entonces llamada música del diablo, fue la base de un cambio cultural que transformó la mentalidad de millones de jóvenes atravesados por el conflicto sexual y racial de toda una sociedad, desafiando la cultura adulta heterosexual blanca dominante, y abriendo el pasadizo a la subcultura musical negra de R&B de los años 40 y 50: «La gente le llamaba música africana, música vudú, decían que iba a volver locos a los chicos, decían que era solo un fogonozo, lo mismo que dijeron en su momento del hip hop. Fui el primer artista negro cuyos discos fueron comprados por chicos blancos. Y los padres me odiaban. Tocábamos en lugares donde nos pedían que no volviéramos más, porque los chicos se ponían loquísimos. Rompían las calles, tiraban botellas y saltaban de las galerías del teatro durante el concierto. En ese momento los chicos blancos tenían que estar en la galería de arriba, eran «espectadores blancos», pero se tiraban para ir abajo donde estaban los chicos negros». L.R, revista Rolling Stones, julio 2004.

 

El rock and roll no podría haberse llamado así mismo revolución cultural si no hubiese enrostrado de una u otra forma los tabús de la sociedad que lo vio nacer. Para ello, la figura de Little Richard fue determinante en tanto nuevas formas de cantar, tocar y vestir fueron entregadas por su música en la segunda mitad de los cincuentas, como por reflejar y vivenciar el lado salvaje de una sociedad mojigata, machista y racista que quiso negar a su hijo queer, el incitador de generaciones completas. El iniciador de esa revolución.

LOVE 1985: ACUÑANDO EL SONIDO

LOVE 1985: ACUÑANDO EL SONIDO

La Inglaterra de 1985 es la Inglaterra de The Smiths o The Cure. También es la Inglaterra post New wave of British heavy metal, y también es la Inglaterra de los demoledores Motorhead. Tampoco se puede olvidar que es la Inglaterra que alguna vez vio nacer la semilla del hard rock de la mano de Led Zeppelin y Black Sabbath. Por esos días, una banda llamada Death Cult cambiaba su nombre simplemente a The Cult buscando ir más allá de la escena gótica de Londres. Acuñando un sonido entre el post-punk y el rock gótico la banda comienza a dirigirse hacia un nuevo lugar sonoro que quedará plasmado en su segundo disco titulado “Love”, editado en 1985, donde cuajará el híbrido perfecto entre el post punk y el hard rock.

The Cult ha sido una banda particular cuyo viaje del post punk al hard rock resulta tan fascinante como influyente. Aún cuando reconocemos como parte de sus principales referentes a The Doors o Joy Division, el rompecabezas no se completa sin mirar y reconocer la cualidad intransferible de dos animales musicales como Ian Astbury y Billy Duffy.

“Nirvana” es la partida de un disco tan bien articulado, atravesado en su totalidad por la perfectamente calibrada y psicodélica White Falcon de Billy Duffy. Un par de baquetas cuentan la partida de un recorrido esencial sobre el amor en su más amplia lectura. “Nirvana” se abalanza sobre nuestros oídos, ágil, ajustada y consonante. En estas líneas aludiendo a ese estado del espíritu; ese estado mental: I float through day and night life, well most of the time / Till I hung up my blues on a nail in your wall / It rained flowers when the music began / Love all around when the music is loud” – «Llueven flores cuando la música comienza, amo todo alrededor cuando la música está alta”. Cuán Nietzschiano puede ser todo esto aún cuando Nietzsche fue un ateo radical. Sin embargo, es inevitable remitirnos a aquella ultra citada frase “sin música, la vida seria un error”, una de las tantas reflexiones que expresó en su trabajo teórico filosófico sobre la música como razón existencial. Pues bien, The Cult pareciera de cierta forma haber tomado algo de esto como también lo hizo Morrison una vez con “When the music´s over”, intentando abordar el espíritu, la dimensión metafísica o como quiera llamársele, algo intangible; algo superior: Every day,nirvana Always this way, oh yeah, yeah / I wish that every, like the sun, nirvana / Always this way, Nirvana.”

«Big Neon Glitter» nos interna en la senda de las veleidades y los encandilamientos propios de lo que The Cult está llamando amor o amar. Derechamente menos post punk y más pesada, Duffy sigue jugando con ambos matices. Así mismo, el sentido más salvaje del rock and roll y la carga sexual ponen la firma: “A big neon glitter pushes onto you, oh baby, Sex from the hip at the crack of a whip, oh yeah / The wall gets taller while ye get smaller, yeah / Push against the big neon glitter, pushes onto you / None may indeed go out”.

Los atributos de The Cult son también los atributos que definen al frontman que los lidera, Ian Astbury. El carismático vocalista que adoptó las maneras y atuendos de un chamán gótico,sobre el escenario ha querido personificar la herencia de un inmortal Jim Morrison. Vozarrón barítono, juego vocal y carácter, lo convierten en uno de los vocalistas más singulares y cautivantes de su generación. Pero el magnetismo escénico y vocal de Astbury no solo se encuentra en estas cualidades, sino en su forma radical de presentarlas. Mientras que Billy Duffy, el otro alma mater, es el gran artífice del sonido de la banda y el canalizador de la energía que emana desde Astbury.

Como un hacha el riff de “Love”, himno homónimo del disco, nos parte en dos. No hay oportunidad de escapar a algo tan infeccioso: Love obviously very soon everybody / Oh don’t you love that sweet time”. Siempre desde un lugar salvaje, desde un punto de inflexión, con el acento marcado en el espíritu del hard listo para liberarnos: “Spent a long time on this road / Spent a long time in this town /Spent a long time in the wrong road / Gonna drive away in a big fast car / Gonna drive away, won’t get too far / Gonna drive away, don’t know how far / Gonna drive away in a big fast car”. Como un mantra Astbury continúa: Don´t you love that sweet time / Love, Love. That’s just my fee, Love, Love, Love / I look for the grand conditions near her heart”. Quién dijo que para predicar amor había que sonar como un hippie. Cómo no recordar cierta energía Hendrixiana en todo el tema y evidentemente en la avezada guitarra de Duffy quien brilla como el gran guitarrista que es, lleno de recursos y tonalidades. “Love” contiene en cinco minutos treinta y tres segundos, el sentido del disco casi como una declaración de amor, expansión y libertad musical. La partida hacia algo; el éxodo hacia otro lugar en el rock and roll.

La vida en Canadá había calado hondo en Ian Astbury. Fue ahí donde nació su fijación por la vida de los indios nativos de América del Norte, recogiendo parte de su imaginario para ponerlo sobre su música convirtiéndolo en un elemento recurrente en toda la discografía de la banda. «Brother wolf sister Moon» en clave electroacústica como una clásica balada rock de intensa atmósfera dark, evocando paisajes y ritos : “Embrace the wind with both arms / Stop the clouds dead in the sky / Hang your head no more, And beg no more / Brother wolf and sister moon, Your time has come / And the wind will blow my fears away / Will dry my tears away”.

«Brother Wolf Sister moon», además de ser de esos temas que te pueden conducir a un estado de trance poniéndote la piel de gallina, enfrentándote contigo misma y con los gusanos que adentro hormiguean, es probablemente también, una de las primeras canciones en clave “balada rock” propiamente tal de la década ochentera, y probablemente sea una de las que inspiró mucho del material que se masificó en los siguientes años en el hard rock e incluso en el Glam rock de esa década, siguiendo los clásicos patrones zeppelianos como bien lo demuestra el dramático solo de guitarra de Duffy.

Tal como lo hizo alguna vez The Doors de la mano de Jim Morrison, The Cult de la mano de Ian Astbury utiliza la lluvia como simbolismo para referirse al deseo tomando además nuevamente parte del imaginario que se desprende de las creencias milenarias de pueblos originarios: “I’ve been waiting for her for so long / Open the sky and let her come down / Here comes the rain / Here she comes again / Here comes the rain / I love the rain / I love the rain”. “Hot sticky scenes, you know what I mean / Like a desert sun that burns my skin”.

Nuestra obsesión sigue siendo Billy Duffy y su guitarra, marcando al mismo tiempo el tono apocalíptico y lisérgico con el incesante “wah- wah” que no nos suelta. «Phoenix» resume a través del simbolismo todas las ideas sobre muerte y resurrección ligadas a la pulsión del deseo, la pasión y sus intensos e inherentes conflictos: “Like the heat from a thousand suns that burns on / rising ever higher / a phoenix from a pyre / my eternal Desire / I and ‘m on fire”. Pues para llegar a ciertos lugares es necesario atravesar el fuego y no se puede atravesar el fuego sin quemarse: “Like a kiss from the lips of ra that burns on / the pleasures getting wilder / circling ever higher / a servant of desire / Iand ‘m on fire”.

Con la maestría y riqueza de un músico que se pasea cómodamente entre el post punk y el hard rock, Billy Duffy extrae un sonido contundente y finísimo capaz de dar forma a un ajustado y pegajoso rock gótico cuyo repertorio se alimenta deseos escapistas y aullidos asustadizos salidos de la voz de Astbury: “It’s so nice to get away, get away for a day/ I see a hollow man, gun in hand, gun in hand, it points my way / You know, he follows me everywhere and everyday / I gotta get away / I won’t miss him if he goes away and stays away, yeah, yeah. De visiones psicóticas:“I see a hollow man, gun in hand, gun in hand, it points my way, oh” – “He’s just a hunter for the devil / Hollow man”.

Probablemente todo acercamiento a The Cult tenga un solo punto de partida, «She sells sanctuary». Sus acordes iniciales son el anzuelo sónico perfecto para el oído susceptible a las guitarras resonantes. Luego vendrá la explosión rítmica que hará de la canción una de las más populares de la banda en pistas de baile e incluso como parte de la película SINGLES, de 1992, dirigida por Cameron Crowe.

Rendidos ante esta melodía como el mismísimo Astbury ante el poderío de una presencia que, puede y no puede ser una mujer de carne y hueso: “The sparkle in your eyes, Keeps me alive” / “The fire in your eyes, Keeps me alive”/ “I’m sure in her you’ll find The sanctuary”. La voz furiosa y quebradiza de un gótico y pelilargo Astbury nos sigue llamando: “And the world and the World / Yeah, the world drags me down / And the World/ Yeah, the world turns around / And the world and the World / Sanctuary”.

«Revolution» es en todo su esplendor sonoro despedida y nostalgia. Rezan sus primeras líneas un sentimiento introspectivo: Pictures of never ending dreams / I can’t see what these images mean / Locked inside me / Can’t set the rainbows free / Like perishing flowers, They sag and twist and die”. Medio tiempo y acordes dulces, la guitarra de Duffy aún más matizada y exacta, mientras que Astbury con voz intensa entrega sentidas reflexiones : “Joy or sorrow / What does revolution mean to you? / To say today’s like wishing in the wind / All my beautiful friends have all gone away / Like the waves / They flow and ebb and die”. El coro final es el encargado de acentuar el tono trascendental y trágico con el que The Cult quiere referirse a la revolución y al amor. Así mismo, lo marca la canción que cierra el disco, «Black Angel», directamente hablándonos de la muerte como otra parte inseparable a todo esto, realzando la beta gótica de la banda: “A fugitive has been away so long / A thousand years, and now he thinks of home / The long men are waiting in the wings / To put him in chains upon his return / Emptyness, his bitterness is gone / Journey on to the eternal reward.”

Su sonido expansivo y potente, cargado de una energía cambiante y movediza puede percibirse en cada uno de sus tracks. Musical y estilísticamente, Love es quizás el gran eslabón perdido de su época y uno de esos discos hechos para ser consultado pero no copiado. Que no quepa duda que en 1985 The Cult estaba enseñándole a todos de donde venía y hacía donde podía dirigirse el rock en la segunda mitad de la década.

13 Sep 2014

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