LA CHICA RARA DE MANCHESTER

Manchester ha sido la lluviosa, gris, industrial y sobre todo, prolífica ciudad que ha parido buena parte de la historia musical inglesa de los últimos 40 años. Desde Buzzcocks, Joy Division, The Smiths, New Order, Stone Roses, Happy Mondays, Oasis y James, la banda que convoca los siguientes párrafos.

Como quien desecha su buena fortuna la banda se negó a trabajar con Tony Wilson en Factory Records, probablemente la decisión menos conveniente y más osada de toda su carrera, y la que explica buena parte de su rezago a mitad de camino entre la herencia de The Smiths y la ola neo psicodélica que emanaba desde la ciudad hacia todo el panorama musical Indie de Inglaterra a finales de los ochentas y principio de los noventas.  Y a pesar de un largo bagaje que les permitió cohabitar y telonear a The Smiths – el objeto de culto favorito de toda esa generación que reivindicaba las guitarras- al final del día, JAMES era esa banda que no encajaba en  las corrientes en boga.

 

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La ausencia de etiquetas que pudieran venderlos de cierta manera en un acontecido panorama musical los dejaba fuera de los esquemas del Indie o del Brit Pop de la primera mitad de los noventas, pues en ellos prevalecieron elementos eclécticos y disonantes. Desgarbados en apariencia y elegantes en sonido, demasiado serios a veces y otras efervescentes, siempre más allá o más acá del indie rock pero jamás en el indie rock. Una banda de guitarras prominentes y bien cuidadas. Sonido limpio y arreglos complejos insertados en estructuras pop/rock . Un vocalista atípico, dramático y excéntrico en su performance. La banda corría sola y sigue haciéndolo.

1993 fue un año musicalmente fructífero que vio estrenar grandes discos. 1993 fue el año en que la banda editó “Laid”, el disco que los instala definitivamente en el mapa mundial de la música y que muestra de manera excepcional la solidez y propuesta poco comercial de una banda venida a menos en las manos de un gran artífice; nuevamente, Brian Eno, la primera keyword de esta idea. En la otra esquina, el frontman anti frontman de voz cristalina, Tim Booth,  entre otras cosas, la voz y la cualidad escogida por el compositor Angelo Badalamenti para su proyecto BOOTH AND THE BAD ANGEL en 1996.

Un disco de carácter hermético y cuya riqueza sonora encierra una de esas bellezas poco comunes que suelen pasar desapercibidas para el oído común y corriente. Pues a pesar de tener dos singles de eterna resonancia y excesiva masividad, LAID es un disco introspectivo y sobrio. Y probablemente esas dos grandes canciones nos entreguen una impresión errada de lo que podemos encontrar escuchándolo entero. Y es que junto a Brian Eno la banda logra desarrollar su cualidad y no su defecto a la hora de hacer pop de guitarras, escapando exitosamente a los clichés de la música británica de la época.

 

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Abriendo “Laid” se encuentra “Out to get you”. Reposado e íntimo, creando atmósfera, nos encamina hacia un estado lánguido. Guitarras y slide marcan la minimalista melodía acústica, evocando quizás una solitaria noche de nostalgia por alguien. Así lo deja en claro su letra: “Lost in memories Lost in all the sheets and old pillows So alone tonight / “Miss you more than I will let you know Miss the outline of your back”.

“Sometimes”. Aquí nos ponemos de pie para una melodía acústica y alegre, hermana de “Laid” en cuanto a su sonido y estructura, enérgica como himno, su coro es grandilocuente: “Sometimes, when I look deep in your eyes, I swear I can see your soul”. Ya comenzamos a reconocer la voz de Eno en los coros, como bien confirman los créditos del disco y que escucharemos más adelante nuevamente.

En el siguiente tema nos internamos en un paisaje nuevo y completamente opuesto, al anterior, en todas sus formas. Impregnado de un tono oscuro y “dramático” “Dream thrum”, es el primer golpe a la cátedra sobre la forma de hacer pop-rock. Un track sutil e inquietante, con Tim Booth cantando en su punto más alto. “We leave a trail that’s always changed To keep your hopes alive This surface may seem calm enough, but underneath, Underneath”. En el final, discretos arreglos de violín.

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“One of the three” nos sigue llevando por sonidos que evocan momentos y reflexiones solitarias. El disco entero emana esta sensación de desprendimiento: “One in three must find some peace / Oh, well, it’s a shame you got so famous for a sacrifice”.

“Say something”: Todo gran disco tiene una canción destinada a la masividad en la mejor de sus formas. Una canción que ha tomado vida propia y cuyo tono sentimental y sofisticado al estilo del pop británico. Delicada y muy oreja, estuvo a punto de convertir a James en la banda del one hit wonder, pero hay que decir que, “Say something” es una canción suficientemente lograda como para ser recordada como un simple one hit wonder.

“Five O”. Una canción de amor críptica, confesional y de tono trascendental “I’ve been looking for truth, At the cost of living, I’ve been afraid, Of what’s before mine eyes. Every answer found, Begs another question, The further you go, the less you know, The less I know”. Una declaración de amor cuya sonoridad se va intensificando desde la galopante y solitaria batería en el inicio en dirección hacía los arreglos  de guitarra más delicados de la composición hasta un potente coro donde nuevamente nos encontramos con la voz de Eno junto a Booth: “I can feel your face, Gonna make it mine, I can be the man, I see in your eyes” / “Can you take my Leigh, Are we both too small, Know each other well, We’ve met before”. Uno de los grandes momentos del disco.

“P.S” El slide en la entrada, oscuro y denso, sutilmente al borde de la asfixia nos mantiene en medio de un aire depresivo a lo largo de todo el tema: “You’re sour, so sour, all is hope and trust is misplaced, You’re sour, now you are alone / Walking on fire, feel the way the world’s inclining, Walking on fire, hate to deceive”.  Calmada y turbadora.

 

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“Everybody knows”: Para este momento estamos sumergidos en lo más hondo de las profundidades del algún lado o de nosotros mismos. Resulta imposible abstraerse del clima íntimo y reflexivo de todo el disco, en especial en este puñado de temas. En medio de sonidos de cuerdas y pedales cuidadosamente trabajados, acompañados de una batería calmada y la interpretación de Booth, cantando:  “I’ve seen your stars; so many lives, You seem to shine forever Do you remember the time? Do you remember the time, Our memories held us together?”

“Knuckle too far”: Aquí vamos dejando atrás el cabizbajo ambiente que desde el track 3 experimentábamos. Nos movemos hacia un relajado momento de distensión sonora y atmosférica, aire fresco para seguir disfrutando el minimalismo sónico del disco. En “Low, low, low” nos hemos alejado de todo lo anterior para encontrarnos con una melodía simple y juguetona, muy “brit pop” si queremos decir algo de ella. Probablemente, en sus orígenes, una de las candidatas para las radios.

“Laid”: La otra canción del disco que adquirió vida propia, tocada  en comerciales, peliculas, series, radios hasta decir basta durante los ultimos 25 años.

Finalmente llegamos a “Lullaby”, dulce y liberadora,   dan tregua y pasamos a una melodía plácida como buena canción de cuna; la atmósfera íntima se mantiene.  En el cierre escuchamos “Skindiving”, la pieza casi instrumental inyectada de ambient y shoegaze.

 

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Todo esto es tan Eno y se puede oleren cada tema. Lo encontramos en algunas líneas de bajo, en los coros y desde luego en los teclados. Un disco de sonido elaborado y hermético, riquísimo en textura sonora. Poco digerible para quien no está acostumbrado a una atmósfera poco descifrable y poco obvia, donde la tristeza no es tan triste, la oscuridad no es tan oscura, el pop no es tan pop y el indie no es tan indie.

No es coincidencia que Eno haya buscado trabajar con una banda de estas características donde la libertad estilística y sonora estuviese dada sin pretensiones. Tampoco es azaroso el trabajo con un vocalista de notoria expresividad al cantar, siempre manejando las atmósferas, la intensidad y el color. La voz es protagonista, jamás procesada, ni relegada, así también la reiterada presencia del coro grupal en varios de los temas. Como suele ocurrir con Eno, su agudo olfato y su agudo oído no fallaron al haber trabajado con James, una banda en virtud de su rareza.

 

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