ANGELO BADALAMENTI: EL FUEGO CAMINA CON ÉL

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En nuestra última entrega hablamos de la gran dupla que hacen Dany Elfman y Tim Burton. La complicidad entre ambos ha permitido que su relación se mantenga en el tiempo y haya dado frutos a hermosas piezas creativas. Sin embargo, existe otra dupla que desde mediados de los 80s han creado sonidos que hasta el día de hoy resuenan en nuestras cabezas y es que nadie ha podido musicalizar de mejor manera los sueños (o más bien pesadillas) de David Lynch que el maestro Angelo Badalamenti.

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Angelo Daniel Badalamenti nació en Brooklyn, New York en 1937 descendiente de familia italiana sintió su pasión por la música desde muy pequeño. Estudió en la prestigiosa Escuela de Música Eastman en Manhattan y ya para principios de los años 70s comenzaría su carrera como compositor y creador de piezas musicales para el cine y la TV. También tendría participación como pianista para diferentes artistas, destacando la cantante británica Shirley Bassey y la gran Nina Simone. Sin embargo, no fue hasta mediados de los 80s cuando podríamos decir que Badalamenti hace su verdadera entrada a la industria cinematográfica luego de cruzar caminos con el director David Lynch.

Entre los años 1985-1986 Lynch se encontraba trabajando en su tercera película – “Blue Velvet” (1986) una de sus obras más aclamadas. Lynch estaba claro sobre que canciones utilizaría para su cinta, pero necesitaba complementarla con música instrumental para terminar las ambientaciones y crear las atmosferas necesarias, en síntesis, darle el toque lynchiano característico.

Fue entonces cuando el nombre de Angelo Badalamenti llegó hasta su oficina y luego de una breve reunión la magia surgió. En palabras de Lynch, “Angelo es un genio de la música, con una capacidad de musicalizar sentimientos y conceptos abstractos única”. Lynch quedó tan maravillado con el talento de Angelo que incluso afirmó que cuando escuchó los primeros acordes para Blue Velvet no pudo contener las lágrimas. Desde ese momento Lynch y Badalamenti no han parado de trabajar juntos.

Tras el éxito de Blue Velvet, Lynch incursionaría en el mundo de la TV con una serie que simplemente revolucionaría las pantallas. “Twin Peaks” (1988 – fecha del lanzamiento del capítulo piloto) simplemente paralizó e impactó al mundo con el misterio sobre la muerte de Laura Palmer. Por supuesto que la música estuvo a cargo del maestro Badalamenti y con ello el éxito internacional. El soundtrack compuesto con hermosos arreglos que van desde bellas y apacibles melodías hasta oscuras interpretaciones que pueden aterrorizar a cualquiera, fue premiado en números festivales y hasta el día de hoy, el tema introductorio de Twin Peaks es recordado como uno de los más emblemáticos en la historia de la TV.

La psicodelia y el jazz son casi una marca registrada del binomio Lynch-Badalamenti y su complicidad desencadenó una serie de colaboraciones artísticas que terminaron en piezas audio visuales como “Industrial Symphony N°1” (1990) una obra musical de vanguardia que incluye a Julee Cruice, mítica voz de las canciones habituales del RoadHouse Bar en Twin Peaks.

Desde entonces y hasta la fecha Badalamenti ha colaborado en los discos solistas de David Lynch. De hecho, es gracias a la influencia y pasión de Angelo que Lynch comenzó a explorar en la música. Incluso recién en el 2018 se recuperó “Thought Gang” un álbum compuesto por Badalamenti y Lynch en los 90s y que se consideraba perdido. Una pieza musical exquisita para los amantes del Jazz más ácido y psicodélico que además incluye otros estilos como el noise. Una pieza alocadísima que vale la pena darle una vuelta.

Sin duda que los 90s fueron los mejores años para Badalamenti, ganó múltiples premios y recibió diferentes nominaciones por sus trabajos para Lynch destacando sus composiciones para “Twin Peaks” la serie, “Twin Peaks: Fire Walk With Me” (1992), “Wild at Heart” (1990) y “Lost Highway” (1997) Sin embargo, Angelo también demostraba su versatilidad como músico. Por ejemplo, él fue el creador de distintas fanfarreas para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, también musicalizó anuncios publicitarios para Calvin Klein y Adidas. Además, creó la mítica cortina introductoria para el programa de TV “Inside The Actors Studio” (1994-2018) conducido por el gran James Lipton y como si fuera poco, también compuso el score para otras grandes películas como “The City of the Lost Children” (1995), y la genial “Arlington Road” (1999).

El comienzo de los años 2000s también fueron muy buenos para Angelo y Lynch. “Mulholland Drive” (2001) se transformaría en la cinta más premiada de Lynch y por supuesto que Angelo recibiría numerosas nominaciones y premios por su hermoso trabajo. Posterior a “Mulholland Drive”, Angelo acompañaría a Lynch en una serie de cortos, pero no participaría en “Inland Empire” (2006) el último largometraje de Lynch a la fecha. Vendría entonces un largo silencio para Lynch, pero no para Angelo quien seguiría con su incombustible creatividad participando en obras como “Secretary” (2002), “A Very Long Engagement” (2004), “Dark Water” (2006) y “The Edge of Love” (2008) por nombrar algunas.

 

Al ver los títulos recién mencionados, nuevamente podemos comprobar la capacidad de Badalamenti para nadar en diferentes mares sin ahogarse. Pasar por música sinfónica elegante y armoniosa hasta llegar a aguas profundas y tenebrosas. No muchos artistas pueden hacerte sentir feliz y aterrado con su música, quizá por eso Lynch le tiene tanto aprecio y respeto.

El silencio de Lynch se rompería cuando anunció el retorno de “Twin Peaks” en 2017 justo 25 años después de su lanzamiento y que coincidía con la escalofriante y premonitoria cita de Laura Palmer al agente Dale Cooper “Te veré en 25 años”. “Twin Peaks: The Return” también significó el regreso de Angelo a la composición junto con su partner Lynch. Nuevamente la serie la rompió a todo nivel y como era de esperar las piezas de Badalamenti triunfaron en muchos festivales.

A sus 84 años Angelo Badalamenti se encuentra plenamente vigente y trabajando. Una mente brillante con un talento enorme. Les recomiendo además escuchar las colaboraciones con Dolores O’Riordan, en especial “Angels go to Heaven” de la cinta “Evilenko” (2004) una obra sublime que pone los pelos de punta.

Pueden escuchar muchos de los trabajos de Angelo en diferentes plataformas, revisen las películas en las que ha trabajado y podrán apreciar su virtuosismo y finalmente lo más notorio de su trabajo es su habilidad para descifrar la mente de Lynch y ser capaz de musicalizar sus laberintos mentales.

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