Mes: septiembre 2019

UN ENSAMBLE DE VIENTOS Y RITMO

UN ENSAMBLE DE VIENTOS Y RITMO

Este 05 de octubre se presenta en vivo la NEW YORK SKA-JAZZ ENSEMBLE , en el marco del FESTIVAL SANTIAGO SKANKING INTERNACIONAL 2019, promocionando su último disco Break Thru (2019).

 

 

Compuesto por músicos de larga trayectoria y con una nutrida experiencia en el mundo de los ritmos skalíticos como Freddie Reiter y Rick Faulkner, de The Toasters, Devon James, guitarrista de los míticos The Skatalites, y miembros de The Scofflaws, la banda fue concebida como una super combo de ska instrumental clásico fusionado con ritmos y armonías del modern jazz. Desde esa idea inicial hasta hoy, han pasado más de veinte años, tiempo en el que se han convertido en un referente de la música Ska, llevando la vanguardia del género y encabezando los encuentros más importantes dedicados a este sonido. Con 16 álbumes editados y un potente disco en directo, la super banda es un show obligado para todos los amantes de la música negra.

 

 

 

El concierto de Santiago se realizará en el marco del Festival Santiago Skanking Internacional 2019, donde se reunirán bandas de cuatro países (USA, México, Bolivia y Chile). Mientras que en Punta Arenas la banda compartirá escenario con   Patagonia Rude Klub,.

Las entradas para el Festival SKA de Santiago se pueden adquirir a través de Passline en el siguiente link  y en tienda Jungla GROWSHOP, Providencia 2594, Local 218. Metro Tobalaba, de lunes a viernes, entre 13:00 y 20:00 hrs.

 

 

MÁS DETALLES 

SANTIAGO SKANKING INTERNACIONAL 2019

►► Festival Ska Internacional

►► Sábado 5 Octubre desde las 14:00 hrs. 

PEÑA DE NANO PARRA

BARRIO BELLAVISTA, Ernesto Pinto Lagarrigue 80.

✰ ENTRADAS ✰
★$10.000 (Las primeras 200)
★$15.000 (Pre venta)
★$20.000 (Día del evento)

 

¿QUÉ SON LOS AMIGOS SINO VOCES QUE AÚLLAN EN LA NOCHE?

¿QUÉ SON LOS AMIGOS SINO VOCES QUE AÚLLAN EN LA NOCHE?

CRISTÓBAL MASSIS TRÍO PRESENTÓ SU NUEVO DISCO TITULADO «CANCIONES PARA MIS AMIGOS».

LA NOCHE DEL JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE, EL YA CLÁSICO THELONIOUS BAR, FUE EL ESCENARIO ESCOGIDO PARA DAR A CONOCER LAS REVERSIONES DE UN SELECTO REPERTORIO PERTENECIENTE AL ACTUAL JAZZ LOCAL, DE LA MANO DE LOS DESTACADOS MÚSICOS, CRISTÓBAL MASSIS, EN BATERÍA, MILTON RUSSELL, EN CONTRABAJO, Y CLAUDIO RUBIO, EN SAXO TENOR. PRESENTADOS POR EL MUSICÓLOGO MIGUEL VERAS CIFRAS, EL EXIMIO TRÍO MOSTRÓ EN VIVO LAS NUEVAS INTERPRETACIONES QUE CONFORMAN UN DISCO TRIBUTO A LA AMISTAD, PERO SOBRE TODO, UN TRIBUTO A ESA FRATERNIDAD QUE ES EL JAZZ Y LA CREACIÓN MUSICAL EN PERMANENTE MOVIMIENTO Y EXPANSIÓN.

        

¿Qué son los amigos sino voces que aúllan en la noche?

Por MIGUEL VERA-CIFRAS

En los inicios del jazz, los músicos se hacían llamar entre sí “cats” (gatos) o fellows (amigos o cómplices) en alusión a cierto vínculo de camaradería nocturna y liberal que los unía a la hora de tocar jazz, una pasión que han compartido desde entonces donde quiera que haya una canción, una melodía o una nota que los reúna para jugar, explorar y conversar, como una fogata en torno a la cual poder calentar el cuerpo y pasar la noche.

 

 

 

Con este espíritu, Cristóbal Massis ha convocado a sus más cómplices colegas y amigos a un espacio de encuentro donde escuchar la voz del otro en sus composiciones, cantando libremente lo que cada uno desea, sin más acuerdo que susurrar, entonar o gritar lo que mejor satisfaga sus necesidades musicales. Solo un amigo puede ofrecer un espacio así, lleno de libertad expresiva; solo un verdadero socio vital puede vibrar así, con la otredad existencial del otro abrigándola en su alegría y vulnerabilidad común, pues ¿qué son los amigos sino voces que aúllan en la noche? Cómplices del erótico animal del jazz, voluptuoso en lo imposible, amigo de acariciar el sonido que ronca en otras voces o que grita en el paroxismo de la improvisación más desatada.

 

 

CANCIONES DE MIS AMIGOS despliega un virtuoso arco sonoro que bien recoge la diversidad de enfoques, la plasticidad interpretativa y el amplio espectro estilístico que caracteriza el proyecto, cuyo abanico va desde el free-jazz hasta la improvisación sobre acordes, entreverando silencios minimalistas y sonoridades robustas, todo gracias a la creatividad de un trío que dialoga con sutileza, profundidad y reconocimiento mutuo.

 

 

Tocar la música de otro supone estar dispuesto a lo que pueda surgir de una escucha atenta y abierta, basada en la confianza y el aprecio mutuo, asumiendo que la escucha es una primera forma de hacer sonar la música en nuestra interioridad como instrumento, es decir, que se trata de una performance íntima. Otro aspecto interesante del proceso hacia el disco es la cercanía o lejanía, geográfica y cultural, de los amigos convocados: dos chilenos que viven fuera del país ( Riedeman en Alemania, Villarroel en Francia) y un estadounidense vinculado a Chile desde hace tres años cuando visitó por primera vez el país y trabó amistad con buena parte de los compositores e intérpretes reunidos aquí; sin duda, un reflejo de la constelación emocional y artística que nutre este trabajo musical.

 

 

 

CANCIONES DE MIS AMIGOS es un proyecto de largo aliento, donde el silencio y la escucha tienen tanto que decir como el sonido y la improvisación. Una instancia de encuentro donde cada pieza opera como confesión, ofrenda o provocación para los amigos que desean reencontrarse y conversar en un clima musical de honestidad, respeto y libertad. Una ocasión, sin duda única, para escuchar a uno de los más talentosos tríos chilenos del jazz actual».

 

Miguel Vera Cifras,  Musicólogo,

Comunicador radial, conductor de Holo Jazz en Radio Universidad de Chile.

 

 

 

 

Tres notas sobre King Crimson: Un primer día en la corte  (I)

Tres notas sobre King Crimson: Un primer día en la corte (I)

En algunos meses se cumple medio siglo de la publicación de In the Court of the Crimson King. Con ese disco se iniciaba una historia que todavía parece seguir abriéndose, con bifurcaciones, detenciones, senderos de aparente continuidad y tramos discontinuos que la interrumpen. Su tan esperada visita a nuestro país, programada para octubre de este año, parece hacer indispensable trazar unas notas, dar un vistazo a una discografía irregular, rigurosamente irregular, como pocas que hemos tenido la oportunidad de apreciar en esta última cincuentena de años. Discos extraños, en extremo singulares, que inician una jornada con un vistazo –o más bien, una escucha– de golpe, a esa corte del Rey Carmesí.

 

 

 

Su primera formación empezó ensayando en enero de 1969, para debutar en abril de ese mismo año. In the Court of the Crimson King, que vio la luz el 10 de octubre de 1969, nos depara una primera escucha impactante, en varios sentidos. Es un disco muy duro, imantado por esa extraña mezcla de blues, cuyos extremos podrían ser los primeros trabajos, de esa misma época, de unos Blue Cheer o unos Family. Pero la pesadez de los riffs que definen el tema que abre el disco –“21st Century Schizoid Man”– y los rasgos de psicodelia, completamente inesperables, que se extienden hasta llegar al broche final con “In the Court of the Crimson King, conviven sin mediaciones con la dulzura y con la desolación entremezcladas en “I talk to the Wind” o en “Epitaph”. No es raro que la hermosa balada “I talk to the Wind pueda parecer un primer quiebre, una primera marca de esa coexistencia que deja sus huellas en In the Court…Una vuelta de tuerca a un tema aparecido en el primer y único álbum de Giles, Giles and Fripp, The Cheerful Insanity of Giles, Giles and Fripp, publicado por Deram Records un año antes de la formación de King Crimson, posee un aire casi bucólico, plagado de muchas voces y marcado fuertemente por los vientos – que anticipa esa atmósfera de las primeras placas de los canterburianos de Richard Sinclair, Caravan.

 

 

Un preámbulo de hard rock lento, pesado y machacón da paso entonces a un aire de folk, que con la dulzura de sus vientos nos puede decir al oído, desorientándonos: “Le hablo al viento / Todas mis palabras se las ha llevado / Le hablo al viento / El viento no oye / El viento no puede oír”. Si todavía hay dulzura, ella está crecientemente teñida con “confusión, desolación”, como quien “está afuera mirando hacia adentro”. Al dar el paso siguiente, el tono irá cambiando, introduciendo más desconcierto para un disco que nos hace transitar de un extremo a otro, y que quizá nos muestra ya las modulaciones que darán forma a esta historia de sonoridades irregulares, que no dejan de ser la construcción misma de una sonoridad extraordinariamente singular. “Epitaph”, el tercer corte de este primer disco, da una de las claves más conocidas para esta oscilación anímica, para la verdadera ciclotimia que anima al larga duración. “La confusión será mi epitafio / Mientras me arrastro por un camino agrietado y roto / Si lo hacemos, todos podemos sentarnos / Y reír / Pero me temo que mañana estaré llorando / Sí, me temo que mañana estaré llorando / Sí, me temo que mañana lloraré”.

In the Court of the Crimson King es un disco irregular, incluso una seña para toda una posteridad. Pero es un disco redondo, globalmente irregular. Y ese quizá sea su fuerte. Grandes masas sonoras, donde los momentos casi al unísono entre las cuerdas y el mellotrón, solo permiten discernir las diferencias tímbricas, se entrelazan con inesperados asomos de tranquilidad o de calma espacial, que incluso podrían ser cercanas a la desolación del espacio que habría inquietado a un H.P. Lovecraft bajo el nombre de “horror cósmico” ( podemos pensar en el cuarto tema del disco, “Moonchild” ). Un disco fuerte, pero tenue a la vez, como si estuviera lleno de ira, pero como si no fuera más que tristeza. Como el mismo arte de la portada del disco, una pintura de Barry Godber, que quizá podría decir mucho. El rostro de la portada (¿de afuera?) es el del Hombre Esquizoide, en el interior (¿el adentro?) vemos al Rey Carmesí. Robert Fripp nos recuerda sobre esa primera portada: “si cubres la cara sonriente, los ojos revelan una increíble tristeza. ¿Qué más se puede agregar? Refleja la música”.  

 

 

¿Quién es King Crimson? En este primer intento: Robert Fripp, Michael Giles, Greg Lake e Ian McDonald. Un quinto miembro, Peter Sinfield, será el encargado de las líricas, del diseño y la iluminación de la banda en escena y en un sentido estricto, del concepto mismo de las más tempranas encarnaciones de esta banda de gitanos, de este pueblo nómade. Fue él quien acuñó el nombre para este Rey de extraña cabeza; no es muy claro si se trata del príncipe de las tinieblas o de un monarca cuyo calificativo vendría de un reinado sangriento. Lo cierto es que como sucede cuando se marcan lugares inciertos lo mejor es dejar la puerta abierta a la imaginación. Extraña cabeza del rey. Si salimos de su primer disco y nos acercamos a su segundo larga duración, In the Wake of Poseidon (1970) encontraremos varias similitudes con su predecesor. También hace gala de un ánimo maníaco-depresivo, contrastando momentos serenos que revelan no ser más una especie de ánimo contenido en medio de la explosión. La formación ya no es la misma, pese a que Greg Lake ha mantenido las voces sin ser ya parte de la banda, y Giles y McDonald también han dejado a Fripp. Empezará una rotación habitual y acelerada de miembros, lo que llevará a considerar muchas veces a Fripp como el líder o incluso a identificar su nombre con el de la banda.

 

 

Con una nutrida sucesión de formaciones –por ejemplo, una primera que duró un año, una segunda que no durará dos años, una tercera que durará poco más de dos años, solo por mencionar el primer y corto tramo de su recorrido–, e incluyendo modificaciones internas en cada una de ellas, todo nos haría pensar que Robert Fripp es el amo y señor, el verdadero Rey en la corte. Sin embargo, en más de una ocasión Fripp ha podido decir que Crimson es algo que lo supera con creces, a lo cual debe responder y que lo convierte en un instrumento más. ¿ Fripp, un caballero más en la Corte? Cuando Greg Lake dejó la banda, poco después de la aparición de su primer disco, y tentado por el lugar que le deparaba la naciente Emerson, Lake & Palmer, lo hacía justamente por su impresión de que Crimson se descomponía. Y si miramos la historia, podríamos decir que no deja de hacerlo en cierto sentido. Para Fripp siempre es algo más poderoso, “demasiado importante como para dejarlo morir”. Fripp quisiera creer que se trata de descubrir qué es lo que hace sobrevivir a Crimson.King Crimson tiene una vida propia, pese a lo que sus miembros digan y hagan”. Incluso, el enorme interés que suscitó desde su perentoria disolución de 1974, que mantuvo a la banda inactiva durante cerca de seis años, hace creer que hay una energía potencial disponible, que alimenta a la banda manteniéndose en un extraño estado de suspensión.

La irregularidad de King Crimson sólo puede ser entendida en un sentido positivo: hacer de cierta deformación de las reglas un atributo y una forma de rigor. Si se puede escuchar un hard rock en estado naciente, un aire de folk nostálgico con las comedidas dosis de ironía sorpresiva gracias al revestimiento psicodélico, no por ello dejamos de sentir en su primer disco ciertos arreglos armónicos como los de los Beatles, ese sonido con que se calificó como rock sinfónico (algún Procol Harum o incluso los Moody Blues – hay que culpar al sustain del mellotrón, pero ya hablaremos de ello…), pero sumándole a todo ello dosis de distorsión, saturación, y una extraña y ya notoria orientación por la improvisación hecha a imagen y semejanza de la improvisación jazzística. Este primer disco prefigura una serie de dificultades para quien escucha, y sobre todo para quien intenta escribir sobre esa escucha. Quizá sea mejor pretender no saber nada de antemano al hablar de King Crimson. Y ese sería, quizá sin excepciones, un enunciado que tendría que valer para cualquier banda o para cualquier tipo de música. ¿Rock? ¿Rock progresivo? ¿Progresivo respecto a qué? ¿variante progresiva del rock? ¿Rock experimental? ¿Ni siquiera rock? ¿Estamos en presencia de qué?.

 

 

 

Varias veces se ha hecho alusión a los primeros shows británicos y estadounidenses de la banda, unánimemente calificados por quienes asistieron y los reseñaron, como un increíble muro sónico, al punto de eclipsar a los actos de las bandas a quienes teloneaban. En julio de 1969 telonearon a Rolling Stones frente a un público que se estima alrededor de las 500 mil personas en el famoso concierto gratuito del Hyde Park. Alan Lewis pudo reseñar en el Melody Maker, en ese mismo año, a propósito de un recital junto a The Nice, que Crimson era “increíblemente pesado”, y que en escena creaban “una atmósfera casi abrumadora de poder y maldad”. Ed Ochs, de Billboard, reseñó así una de sus noches en el Fillmore East compartiendo cartel con Fleetwood Mac y Joe Cocker: King Crimson, pariente real y compañero pesado de Deep Purple, superó a Joe Cocker y Fleetwood Mac por 10 toneladas a dos …cuando el nuevo grupo de Atlantic hizo chocar un volumen desgarrador con un jazz bien integrado, produciendo una explosión sinfónica que hacía que la escucha fuera compulsiva, si no acaso peligrosa. King Crimson solo puede ser descrito como una pesantez monumental con toda la majestuosidad y tragedia del infierno. King Crimson nos hizo entender el punto de su filosofía musical con el volumen tan alto en sus amplificadores que, si hubieran sido mantas eléctricas, todos habrían muerto a la parrilla”.

Como toda banda interesante, Crimson define de un particular modo su propia ortodoxia: mantenerse en la exploración de límites que ella misma ha ido abriendo, acogiendo un diálogo indirecto con su herencia, para trazar sus propios pasos. Pasos que, en su caso, son más o menos impredecibles de tanto en tanto. Con enorme esterilidad se ha querido ver en King Crimson un caso de “rock progresivo”: ese universo disperso de bandas con idearios distintos, pero la mayor parte con estructuras y formas extremadamente complejas y con temas que superaban los 10 o 15 minutos. Bandas que para más de algún crítico o auditor tienen en común haber empezado a entrar en decadencia hacia mediados y finales de los años 1970, ad portas de la aparición del punk. La salida de Peter Gabriel de Genesis, posterior al Lamb lies down on Broadway, el cambio de sonido de Yes con posterioridad a la salida de Rick Wakeman en 1973, para desembocar en Going for the One (1977) o en Tormato (1978), con un corte mucho más asimilable, la disolución de Emerson, Lake & Palmer en 1977, la extraña conversión de Gentle Giant en Giant for a Day! (1978), parecieran poder ponerse a un costado de la primera disolución de Crimson en 1974, luego de la gira de Red. Pero lo progresivo de Crimson quizá no obedezca a una cuestión de género o de estilos compositivos compartidos. Si bien podría ser calificada como una banda de culto, lo es más por haberse creado seguidores que se definen como incondicionales, pese a las transformaciones evidentes de la banda o a la alta rotación de sus músicos. En más de una ocasión, el mismo Fripp ha distinguido entre una música para la cultura de masas y una música popular. King Crimson sería popular, en el sentido en que permitiría avanzar –progresar– en aspectos poco convencionales para el oyente. Progresiva, más que una música para “entendidos” o para un público savant. Progresiva porque popular, tal como podrían serlo los primeros dos álbumes de PIL, o varias cosas de Wire, The Pop Group o Ultravox.

 

 

SANTA MONICA – MARCH 1972: Guitarist Robert Fripp of the progressive rock band «King Crimson» performs onstage with his Gibson electric guitar at the Santa Monica Civic Auditorium on March 1972 in Santa Monica, California. (Photo by Michael Ochs Archives/Getty Images)

 

¿Quién es King Crimson? ¿O qué es? Una extraña banda que ha hecho época, en el sentido más fuerte y más completo del término: a ratos pareciera que se adelanta, que las épocas le quedan en algo cortas… que se aventuró a hacer lo que quiso muchas veces pagando los costos y asumiendo los riesgos. Experimental, es decir, música popular en el sentido de una que se sigue pensando en la descomposición de las formas mismas –ellas mismas variables– de la música popular, del rock. Un monstruo sorprendente que se resiste a ser un dinosaurio, sin dejar de saber que lo es, como canta Adrian Belew, convencido, pero algo perplejo, enDinosaur”, de THRAK, el undécimo disco en estudio de Crimson, aparecido en 1995:

“Parado en el sol / Idiota savant / Algo como un monumento / Soy un dinosaurio, alguien está desenterrando mis huesos / Oh, cuando miro al pasado / Me sorprendo de que no me haya extinguido todavía”.

 

DÍAS DE NEGRO :  CLAN OF XYMOX EN CONCIERTO.

DÍAS DE NEGRO : CLAN OF XYMOX EN CONCIERTO.

Ciclo Aniversario Blondie Presenta:

«Clan Of Xymox Days of Black»

Viernes 27 Septiembre, 21:00 Hrs.

 

Luego de 4 años, Clan of Xymox vuelve al mítico club nocturno que vio nacer y crecer la movida dark gótica de la capital. BLONDIE celebra su aniversario 26 con la banda de Ronny Mooring, presentándose en el marco de su gira promocional para el disco «Days of Black

La larga trayectoria Clan of Xymox  posee un repertorio donde melodías de color negro han predominado y definido su sonido.  Su reciente trabajo de estudio “Days of Black” no es la excepción.  Si «Matters Of Mind, Body And Soul» (2014) bajaba los tonos oscuros, este nuevo trabajo los recupera con temas bailables como «Loneliness» y «I Need to be Alone»,  en contrapunto con composiciones emo-tivas como «Set you Free» «Your Kiis«, y los densos «Leave Me Be» o «I Couldn’t Save You». La envolvente y profunda voz de Ronny Moorings sigue siendo uno de los elementos claves en la ecuación sonora que la banda patentó.

Parte importante del repertorio que se escuchará el 27 de septiembre, proviene de DAYS OF BLACK,  sin embargo este nuevo encuentro con la banda, no dejará de lado el repertorio de discos tan importantes como MEDUSA TWIST OF SHADOWS,  y un recorrido por sus «grandes éxitos»

 

 

Venta de Entradas

 

Preventa 2: $10.000
Preventa General: $13.000
Puerta: $15.000
Ubicación Preferencia $20.000 (Solo 40 Cupos)

Venta Sin cargo y Pago en Efectivo:

Sonar: Paseo Las Palmas 017, Metro Los Leones.
Disqueria Indie Records, Eurocentro Local 0118

Fuente: comunicado oficial evento.

CANCIÓN PARA EL FIN – CRISTÓBAL MASSIS TRIO – ADELANTO

CANCIÓN PARA EL FIN – CRISTÓBAL MASSIS TRIO – ADELANTO

Cristóbal Massis, presenta en formato de trío su nuevo disco “Canciones de Mis Amigos”, en un concierto programado para este 26 de septiembre a las 23:00 horas, en Thelonious Lugar de Jazz (Bombero Núñez #336).

Registrado durante este invierno en el Estudio Palo Quemado, de Nicolás Ríos, junto al saxofonista estadounidense Rob Haight y el destacado contrabajista nacional Milton Russell, CANCIONES DE MIS AMIGOS, ve la luz esta primavera para ser presentado ante los amantes del jazz, con una formación que tendrá al reconocido saxofonista chileno Claudio Rubio, en reemplazo de Haight, quien además, es uno de los amigos compositores de “Canciones”.

 

 

 

CRISTÓBAL MASSIS, EL JAZZ Y LA BATERÍA.

 

Una década completa, de estudios y desarrollo profesional en Barcelona, España, forjaron el carácter musical del baterista Cristóbal Massis, quien retorna en 2011 a Chile y hace su aparición en el circuito de jazz nacional al ser parte del quintento del trompetista Cristián Cuturrufo. 

Desde ahí, su nombre se multiplicó en colaboraciones y apariciones en diversos escenarios y ciudades del país, como los festivales de jazz de Providencia, Recoleta, Las Condes, Quilicura, Iquique, La Serena, Valdivia, entre otros. Fue parte del disco del guitarrista Diego Riedemann “Shahmat”, ganador del premio Pulsar en 2015, como de otros tantos discos de compositores contemporáneos de jazz nacional, manteniéndose activo en la actual escena jazzística. 

Cristóbal Massis también se dedica a la enseñanza de técnica en batería y música, dictando clases privadas de batería y ensamble, como también dando talleres en escuelas particulares. 

Estudioso de las tradiciones baterísticas más amplias, con especialidad en el uso de las plumillas, Massis graba su primera placa a fines de 2017, cuando realiza un análisis de la música de tríos de Bill Evans, liderando a su vez su primer elenco en este formato en el disco “We love Bill Evans” (2018). 

Actualmente prepara el lanzamiento de “Canciones de mis Amigos”, disco con siete composiciones originales de músicos chilenos de jazz contemporáneo grabado junto al saxofonista estadounidense Rob Haight y el destacado contrabajista nacional Milton Russell. Allí, la interpretación de Massis llega a una cúspide de genialidad. 

 

 

LIBRO PUNK CHILENO 1986-1996 SERÁ LANZADO EN EL MÍTICO TALLERSOL

LIBRO PUNK CHILENO 1986-1996 SERÁ LANZADO EN EL MÍTICO TALLERSOL

«PUNK Chileno 1986-1996 – 10 años de autogestión», libro del musicólogo Jorge Canales, será presentado el domingo 29 de septiembre, en las afueras del mítico TALLERSOL, uno de los espacios claves para el desarrollo del movimiento durante aquel periodo.

Revisando las herramientas, recursos y espacios que permitieron dar sustento a una escena musical de resistencia, surgida en el contexto de la posdictadura, «PUNK Chileno 1986-1996 – 10 años de autogestión«, es un acucioso trabajo de investigación y de articulación de valioso material audiovisual de la época, complementado con un compilado que reúne a 13 bandas de significativa presencia durante esta década.  Una coedición a cargo de los sellos NoPatria Editorial y Editorial Camino en colaboración con la Corporación Fonográfica Autónoma – CFA,  encargados de producir el disco compilatorio que acompaña al libro.

La presentación estará a cargo de tres nombres involucrados en la publicación: el periodista Emiliano Aguayo, autor del prólogo del libro, el gestor cultural, director de CFA, Dennis Dañobeitía, y el editor Jonathan Lukinovic.

 

 

Domingo 29 de Septiembre, a las 18:00 hrs, en Parque Portales (Portales #2615 esquina Cueto), a las afueras del mítico Tallersol, uno de los espacios que resultaron vitales para el resurgimiento y continuidad del movimiento durante la posdictadura.

La jornada contará con la presencia de las bandas Raja Pelá y Vino y Muerte-quienes forman parte del compilado, y stands con muestras discográficas y editoriales.

 

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ÁLBUM 6 : POR UNA CUECA EXPERIMENTAL

ÁLBUM 6 : POR UNA CUECA EXPERIMENTAL

Por una cueca experimental, mi alma, me perdí de bailar en las fondas de mi juventud.

Por una cueca sónica, ay sí.

Por una cueca que no fuera trillada, mierda, no escuché cueca.

Y no quiero, no quiero decir nada de qué es la juventud. Y no quiero, no quiero decir por qué es imposible encontrar en nuestros dispositivos de música esa larguísima tradición de composiciones cuequeras que sí existe y que le mete electricidad, le baja el pulso, le cambia la rima, le quita el habla, le agrega voces de mujeres, le suma sílabas, le interviene sus 3/4 o o sus 7/8, sólo que tenía catorce cuando decidí que sí, que iba a seguir yendo a las fondas con la familia y con los amigotes y con las vecinas y con los compañeros y con el grupo y con el taller y con el partido y con los desconocidos y con la extranjería compatriota, pero no iba a bailar más que una cumbia o algún sound o un axé o una bachatita, pero no la cueca, no; ya me habían enseñado tantas veces los pasos en forma de ocho y de acoso –¿por qué no de signo infinito, profe?–, y haber bailado una era haberlas bailado todas, y esas letras eran siempre burlas, desprecios, desconfianzas y agresiones, y si había podido agarrar mi guitarra para repetir los ocho compases por una vez ya había contenido en mi canto a la Violeta, a La Voz del Pueblo, a la Margot y a José Zapiola y a la Petronila.

 

 

Por una cueca experimental, mi alma, no quise entender el valor que la repetición y las formas rígidas deben tener para la construcción de una comunidad nacional.

Pero entendí que esa comunidad estado-nacional tenía el monopolio de la educación y de las armas, ay sí.

Y de la imaginación.

 

 

Por una cueca que no fuera emitida una vez más por el único parlante de ese septiembre que ha zapateado su sangre y polvadera del 11 al 19 en círculos concéntricos y vuelta, por esa cueca ofrecí el oído a lo que comenzara namás de la distorsión y terminara namás en un sonido que no pueda escucharse por las orejas y vuelta, ofrecí la escucha a lo que se aprenda sin disfraz, sin saberes de huasos y de chinitas –estereotipos del mando medio y de la xenofobia–, sin simulaciones de campesinado cuando el campo es pura cuestión capitalina, pesticida, semilla patentada y rodeo.

 

Por una cueca de raíz meridional, gitana, negra e indígena, ay sí, que compartamos las personas de Chile con las de Oaxaca, con las de Bolivia, con las de Argentina, y que la palabra folklore siga siendo un extranjerismo y no tírate un pie.

Por una cueca cuya etimología sea chueca en vez de clueca, ch-hueca.

 

 

Por una cueca que comience en un solo de guitarra eléctrica y cierre con sintetizadores, con un big beat y motosierra, en la ultratumba de todas nuestras muertes bajo la Recta Provincia y todas nuestras celebraciones de que estamos vivos en el mar y cordillera, risa y encuentro de bailarines.

 

 

Por una cueca experimental exijo la liberación de nuestro baile y nuestro oído nacional.

 

AMOR POR EL JAZZ:  CRISTÓBAL MASSIS PRESENTA SU NUEVO DISCO.

AMOR POR EL JAZZ: CRISTÓBAL MASSIS PRESENTA SU NUEVO DISCO.

Cristóbal Massis estrena su nuevo disco inspirado en la amistad y el amor por el jazz

“Canciones de Mis Amigos” es una mezcla homogénea de creatividad, improvisación y admiración a jazzistas chilenos, la que puede palparse en cada nota y canción del álbum.

 

 

Lo que en abril inició como una idea relámpago camino a dar clases, hoy es una realidad para el baterista nacional Cristóbal Massis, quien presentará a trío el disco “Canciones de Mis Amigos”, con un concierto en vivo el 26 de septiembre a las 23:00 horas, en Thelonious Lugar de Jazz (Bombero Núñez #336).

Todas las canciones fueron grabadas durante un fin de semana de junio en el Estudio Palo Quemado, de Nicolás Ríos, junto al saxofonista estadounidense Rob Haight y el destacado contrabajista nacional Milton Russell.  

En ausencia de Rob Haight, quien está en el extranjero, las partes de saxo serán interpretadas por Claudio Rubio, reconocido saxofonista nacional y uno de los amigos compositores de las “Canciones”.

 

 

LOS AMIGOS

Siete canciones son las que forman este disco, compuestas por los saxofonistas Claudio Rubio y Cristián Gallardo; los guitarristas Cristóbal Menares, Nicolás Reyes y Diego Riedemann; el pianista Felipe Riveros y el contrabajista Juan Villarroel. 

En paralelo comenzó un trabajo artístico visual de mano de la diseñadora nacional Abril Bustamante, quien ha captado la esencia de Massis y el trabajo del disco desde un principio. 

 

CONCIERTOS

El 26 de septiembre, también será el lanzamiento oficial en las plataformas digitales.

Además, para quienes sigan con ganas de buena música, el 25 de octubre habrá un segundo concierto en Thelonious Lugar de Jazz a las 21:00 horas y a fines de noviembre el disco se presentará de forma íntegra en el Festival de Jazz de Recoleta, comuna natal del baterista. 

 

LAURA LAMONTAGNE, LA GRAN AVENTURA – 1ra PARTE

LAURA LAMONTAGNE, LA GRAN AVENTURA – 1ra PARTE

Desde los alrededores de las murallas de Lugo, charlamos una mañana de lunes con Laura LaMontagne, espeleóloga musical pionera en la recontextualización de la herencia folclórica gallega a través de la fibra electrónica y las ondas del loop. Revolución conceptual que ya está abriendo la portezuela hacia futuristas pasados perdidos, de los que ella es nuestra brújula dorada.

Arrastrada por las muescas de un proceso natural, la polifacética creadora Laura LaMontagne esta viviendo una de las metamorfosis artísticas más estimulantes de estos últimos tiempos. Desde su barricada galaica, se ha topado con las llaves que abren un caleidoscopio donde pasado ancestral y futuro surcan el rostro de la intuición y el riesgo. Porque en su actual propuesta, junto al productor Pico Amperio, es capaz de reinventar cantigas del siglo XIII y abducir el espíritu de Rosalía de Castro bajo loops sin fin.

De esta veganista valdelomariana de pro, está emergiendo una isla musical conectada como las venas de un corazón a su cuerpo. Un ser babeliano que, a través de la expectación creada y unos conciertos de impacto hipnagógico, está recreando un planeta de sensaciones para el cual se receta curiosidad y estar vivo. Sin más.

Para entender el calado de este fenómeno, nos acercamos a Lugo, un día después de haber sembrado un nuevo recuerdo cincelado a piedra, gracias a su memorable actuación en La Ferretería, del 9 de junio. De ahí, nos tiramos por el tobogán que desciende hasta el origen de sus impulsos creativos. Hay tanta chicha que se hace imposible recortar lo que fue tan extensa como jugosa charla, dividida en dos partes. Aquí el primer acto. Pasen y lean.

 

                                                       Foto por Manuel G. Vicent

 

Antes de nada, pregunta obligada: ¿cómo surge tu transformación en Laura LaMontagne?

Este nombre lo adopté cuando todavía cursaba bachillerato. Escuchaba mucho en aquel momento a Ray LaMontagne y pintaba la mesa de clase con ese apellido, firmaba en mis libretas, etc. Después pasó a ser un apodo y finalmente me acompaña en la música desde que empecé a tocar, digamos, seriamente. Empecé cantando en un grupo acústico en Santiago de Compostela, Pirocactus, en el cual descubrí que quizás en un escenario es donde puedo dar lo mejor de mí. Lo integraban Santiago Ruanova a la guitarra y Roque Mosquera (actual batería de Mojo Experience) a la percusión. Estuve en este grupo tres años hasta que comencé a dar conciertos en solitario bajo el nombre de Laura LaMontagne.

Comenzó en los recitales de Caldeirería 26, eventos que jugaron un bonito papel en la vida creativa y artística de la gente de mi círculo, y por lo tanto en la ciudad. Esto de experimentar con la palabra y acabar siempre las noches tocando, cantando, me ha permitido conocerme y experimentar conmigo misma, lo cual es crucial a la hora de componer e interpretar música. Cuando empecé el proyecto La Elegía de la Huerta (2018) me propuse unos límites férreamente marcados que correspondían (y corresponden) a mi vida cotidiana: el veganismo. Comencé a escribir desde este relato y punto de vista y a componer para ese fin por su relevancia a la hora de pensar el futuro.

Fue entonces cuando integré la parte audiovisual a los conciertos, contando encriptadamente una especie de viaje que una persona debe hacer hacia una conciencia que integre la realidad de los animales en su pensar cotidiano. A toda esta catarsis le acompañaba un poemario titulado “La Elegía de la Huerta. Escritos I”, autoeditado e ilustrado por Belén Cordero, fotógrafa e ilustradora de Lugo.

Cuándo creas imágenes, ¿estás con la música en la cabeza o es algo que haces pensando únicamente en la creación visual?

Normalmente grabo cosas al azar, que en ese momento me han resultado curiosas o tienen cierto valor estético, me recuerdan o me llevan a algún tipo de nostalgia. Recuerdo que el primer vídeo que monté, durante una noche bochornosa, lo sentí como un impulso. Comencé a grabar la guitarra, grabar más guitarras, la voz, las texturas… y cuando tuve el sonido, me puse a rebuscar pequeños vídeos recopilados de mis viajes e incluso a grabar en el momento alguna imagen de mi misma. Lo que más me gustó fue ver que podía hacerlo, y que haciéndolo se expandían mis posibilidades expresivas.

En este caso, las imágenes de los viajes y paisajes no fueron grabadas con un objetivo claro pero sí con la intención de relacionarlas con el sonido, bien en un concierto o bien el algún vídeo como “All my colours” o “A Cruz de Porchia». Para la Elegía de la Huerta, sí había una intención clara: mostrar una realidad que nunca se muestra, que no interesa que se vea y que nadie quiere ver. Entonces intenté llevar a la persona espectadora conmigo en ese viaje, el cual había sido también real en mi vida. En mis vídeos había imágenes de Lisboa, Granada, Santiago, Lugo, Barcelona… los lugares donde todo lo que estaba cantando había pasado. En esos lugares comencé yo a transformarme. Después, intentando de un modo alegórico llamar a la cordura, llegaban las terribles imágenes que yo había ido a mostrar.

En este último año, me he centrado en experimentar con texturas, planos muy cortos o difuminados, colores y movimiento. La línea narrativa que apoya estas músicas podría centrarla, a grandes rasgos, en la dinámica del deseo, la historia familiar, la propia percepción del cuerpo (esta vez con textos sobre cuerpos humanes) y sus heridas. En este momento al crear siento que música e imágenes están al mismo nivel y estoy comenzando a crear de un modo más planificado.

 

                                                                                  Foto por Manuel G. Vicent

 

 

Si rascamos un poco, en tu universo musical hay una parte audiovisual y otra que proviene de la poesía. En tu caso, como Kate Tempest o Patti Smith, que son capaces de integrar lenguaje musical en la poesía, no poetizar la música. Lo cual me parece más difícil. ¿Hasta qué punto te ha servido de experiencia el poetry slam y los festivales de poesía donde has participado?

Lo de la poesía para mí empezó en el Erasmus. Tenía una asignatura que hablaba sobre la influencia de Walt Whitman en diferentes países. Entre otres, me quedé fascinada con la generación Beat y con Fernando Pessoa, con las posibilidades expresivas y rítmicas que me ofrecían. Al volver a Santiago, sentía una necesidad voraz de poesía y descubrí los recitales de Caldeirería y de A Medusa, el ambiente y el bullicio intelectual que allí se vivía. Me sentí muy arropada siempre, por lo cual estoy muy agradecida porque me ha ayudado a descubrir que el escenario es un lugar seguro para mí.

Hablando de Allen Ginsberg, que sus recitados tienen un tono muy musical, lo primero que escuché tuyo es “Color de carne triste o quisiera yo renegar”. Al adentrarme en esta canción, me vinieron unas sensaciones muy beatniks. Esa visceralidad.

Originalmente fue un poema que realicé para un Slam de poesía y acabó formando parte de La Elegía de la Huerta. Le encontré finalmente un apoyo instrumental y una parte cantada: una adaptación de la petenera flamenca “Quisiera yo renegar” de La Niña de los Peines.

Sin duda, para hablar de algo tan importante y pertinente, algo que la sociedad tiene por ridículo o por prohibido, tiene una que rasgarse la piel. No es de extrañar que me permita sobre las tablas decir lo que en el día a día, por no dañarme y entrar en conflicto, acallo.

En esa misma canción hay algo muy interesante, el segundo bloque, que acaba con unos dejes flamencos muy andaluces.

Exactamente, “Quisiera yo renegar” llegó a mí de una manera inesperada pero me sentí muy identificada. En el poema en el cual yo incluí esta petenera, la voz que nos cuenta su dolor viaja por la situación de los animales y las excusas vanales para asesinarlos hasta llegar finalmente a brindar un balsámico cuento futurista en el que por ejemplo, el edificio de un matadero se encuentra felizmente iluminado por la luna, feliz por que ya se ha vaciado el espacio donde confluyen la lógica del capital y el carnofalogocentrismo basado en la razón sacrificial. Me da mucho placer y esperanza pensar en un futuro así. Sin embargo, la lucha no se ha logrado, el presente sigue apretando. Para mí, esa petenera nos hace volver a la realidad cruel, pero nos da fuerza para saber de qué no queremos formar parte y posicionarnos en contra de las injusticias a través también de la práctica.

Veo tu música como viajes muy geográficos, muy emocionales, como tu poderosa conexión con Granada.

El acto de viajar, de viajar sola, de viajar sola por el hecho de conversar contigo misma, con tus ideas y libretas, recuerdos, rabias, rencores y sanaciones es algo imprescindible para la formación personal, para mí ha significado algo grandioso. Siempre encuentro inspiración viajando y observando. En Granada lo hice con Lorca bajo el brazo, y la ciudad cobraba sentido, cada aljibe lorquiano estaba a mi lado, los cipreses y los vientos de antaño. Val del Omar y su Aguaespejo granadino se me aparecían en cada esquina. Te lo juro, no dejaba de grabar cada cosa que veía, quizás esperaba que se me apareciesen. Allí compuse “La Rosa y el Halo”, basado en el cuarto fragmento del poema de Lorca “Cuatro Baladas Amarillas”. Me gusta transmitir en la medida de lo posible, a través de las imágenes, el espacio que arropó esa creación.

 

                                                                         Foto por Belén Cordero

 

 

¿Qué otros momentos de tu música están enraizados en este viaje?

Coincidió que antes de pasar este mágico mes en Granada, me llegó la preciosa noticia de que finalmente la película de Anxos Fazáns en la que trabajé como actriz en 2017, “La Estación Violenta” participaba en la sección Resistencias del Festival Internacional de Cine de Sevilla.

Fue impactante para mí ver ese trabajo acabado. En lo más personal, me generaba cierto rechazo verme haciendo cine y cantando en una película. Pero la verdad, sentí un gran alivio y muchas ganas de seguir apostando por este camino al ver que no había estado tan mal como yo misma me auguraba. Sin duda, la experiencia de estos dos viajes marcaron un antes y un después en mi vida.

De Fernando Pessoa a las cantigas medievales, no sé hasta qué punto eres consciente de que estás viajando de una manera que no se había hecho hasta ahora. Y que no se nota como trabajo de laboratorio impostado, y no solo en la música.

Quizás la persona más consciente de la intertextualidad con la que trabajo, soy yo. Si me pusiese a desmenuzar cada verso, cada referencia, llegaría a la raíz de qué, quién, cómo, dónde y porqué esa cierta frase, o esa cierta inflexión en la voz hace referencia a otra cosa. Creo que toda esa recopilación de referencias define un poco otra forma de viajar, que está muy ligada a mi generación. Hay que darse cuenta que hemos crecido con ciertas facilidades para descubrir información de otras partes del mundo que asimilamos como nuestras, por que nos acompañan en nuestros momentos o nuestras transformaciones. Podría parecer extraño que una de mis canciones favoritas venga casi del otro lado del mundo, sin embargo, creo que es algo bastante natural. Si una es respetuosa con sus influencias, creo que beber de fuentes externas es enriquecedor.

En el momento de poner el común mi universo musical con el de Pedro Cuntín, mi actual compañero creativo, al cual le debo la evolución del proyecto, le comentaba que muchas de las letras vienen de reflexiones que segrego después de leer libros de ensayo y teoría. Claro, le decía, ¿de dónde si no? Creo pertinente poder transmitir la importancia de esas transformaciones profundas que ocurren cuando una lee sobre lingüística y feminismo, cuando lees sobre la política sexual del consumo de carne animal, o cuando tienes una epifanía leyendo a Pizarnik.

Hay un par de temas que veo íntimamente relacionados y me obsesionan a un nivel profundo. La pulsión de muerte y la repetición. Adopté estos términos y comencé a escribir sobre esto desde mi trabajo de fin de carrera, en el cual analizaba la dinámica del deseo en los cuentos de Angela Carter. Huelga decir que me quedé enganchada a estos temas y los sufría en mi piel de una manera consciente.

El tema del loop acaba siendo algo metafórico en todo lo que me estás comentando, lo cual le proporciona un mayor sentido todavía a lo que haces ahora. ¿Cómo entras en ese mundo del bucle sónico?

A mediados de 2018, compré una Loop RC-30 y todo cambió. Descubrí que lo que me costaba tanto ejecutar en la guitarra, podía ser interpretado por la loop y así yo centrarme en explorar mi instrumento natural, que es la voz.
 Al probar e improvisar con ciertas bases, casi siempre recurría a canciones del folclore con estructuras repetitivas pero abiertas. Sin duda, he de confesar que la manía de los raags de entrar en un trance es algo que me atraía desde que conocí algo de música india de la mano de Lata Mangeshkar. Es volver al mismo punto una y otra vez, quizás porque hay algo importante que transmitir.

 

                                                           Foto por Pablo Fernández Cascudo

 

Claro, lo realmente interesante es cómo contextualizas cantigas del siglo XIII, como de Martin Codax, dentro del loop.

Todo empezó con “Ondas do mar de Vigo”. Para quien no esté familiarizade, Martín Codax fue un trovador medieval gallego de Vigo. Era un personaje muy importante para la asignatura de Literatura Gallega y era reiterado tema de análisis en clase. Se conservan siete composiciones, seis de ellas con notación musical original, recopiladas en el Pergamino Vindel.

En mis años de instituto integré esta cantiga, “Ondas do Mar de Vigo”, en mi imaginario musical y emocional hasta el punto de ser la canción predilecta que canturreaba en los momentos más difíciles. Como el mantra que te alivia. Un mantra, una repetición que de nuevo vuelve al mismo sitio, una y otra vez. Quizás para mí signifique un no-salir de un dolor, por no soltar la pena.

He investigado más cantigas de este mismo autor, como “Quantas Sabedes Amar Amigo” y “E no sagrad’en Vigo”, que no tenía notación musical, y de otros autores de su misma tradición como Airas Nunes de Santiago, trovador de la corte de Alfonso X El Sabio.

 

https://www.youtube.com/watch?v=mIjkdHgdhlg

 

No sé hasta qué punto eres consciente de que estás abriendo un camino. El loop lo veo como algo muy galaico. Como los oleajes, la naturaleza misma. Es que vivimos en un loop, directamente.

Sin duda, un loop podría ser como la marea que va y viene, que sigue sus ciclos y convive con el tiempo. Mi propio ciclo menstrual, el hecho de amigarme con esa parte de mi anatomía me ha hecho poder valorar la magia y la importancia de los ciclos. Y haberlo encontrado en la música me da pie a poder integrar dos caras de una misma moneda que al fin y al cabo es lo que conlleva la repetición: su cara más amable de establecer y brindarte un lugar en el tiempo, un lugar propio y reiterado, que crea tu identidad, y la parte más oscura de este tema que deriva de la pulsión de muerte: lo terrible de la cotidianeidad y su intrínseco abismo que tanto vértigo provoca. Sentimos vértigo ante la falta de consistencia de lo real. Creo que es positivo acabar haciéndose amiga de lo terrible e inconsistente de la realidad porque es inevitable, como en el lenguaje donde nada es como parece. Admites al final que los poros por donde se filtra esa inconsistencia es donde quieres establecer tu pequeño universo.

Es como vivir la mezcla constante entre las raíces y el futuro.
Me resulta muy interesante lo de utilizar el loop como una máquina del tiempo.

Me ha servido, como dices, para atraer algo del pasado al presente. Algo que a mí me inspiraba, traerlo hacia algo que me pasaba en el presente. Esta manía o sensibilidad, suene o no extraño, la desarrollé a base de escuchar músicas de otros tiempos y lugares: Zitarrosa, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui… Me ha ayudado con creces la influencia de La Baldosa Flotante, un cantautor investigador de realidades sonoras diversas, de idiomas diferentes y de historias de otros lugares. Fue él la persona encargada de traerme muchas semillas de otras tierras. Yo las aprecié, las sembré en mi tierra y salieron flores. Esas son las músicas con las que yo he llenado mis momentos, los he recubierto con mi historia y mi sensibilidad, que no deja de estar encerrada en el camarín de una cultura específica. Sin dolor, al admitir esto, es cuando puedes transformar y usar las enseñanzas que has cosechado y fabricar algo nuevo, algo reescrito. Supongo que esto es viajar en el tiempo.

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FOTOGRAFÍA CABECERA: MANUEL G. VICENT